Ea-Nasir: un mal vendedor con una fama eterna

El creciente fértil mesopotámico, es decir, la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, fue, junto con Egipto y China, la cuna de la civilización, donde nació la escritura y, por tanto, la historia. Pero no solo fue el lugar de origen de elementos tan elevados, sino también de algo mucho más mundano y pedestre: las hojas de reclamación.

Ebla: el imperio desconocido

Todos hemos aprendido en el colegio que la escritura surgió, en torno al 3000 a. C., en Egipto (jeroglífica) y en Mesopotamia (cuneiforme), y, aunque esto no deja de ser verdad, esta narrativa se olvida de Oriente, puesto que en China hay sinogramas documentados desde el año 6500 a. C., y de otras zonas del Levante mediterráneo que a menudo pasan desapercibidas. Este es el caso de Ebla, una de las ciudades-estado más poderosas y olvidadas de la Antigüedad.

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