Colón, Napoleón y yo
Como seguro que muchos de ustedes, estimados lectores, saben, en esta nueva etapa de Descubrir la Historia el rol de mis escritos ha variado sustancialmente.
Como seguro que muchos de ustedes, estimados lectores, saben, en esta nueva etapa de Descubrir la Historia el rol de mis escritos ha variado sustancialmente.
Sección ‘To the happy few’, con reflexiones ligadas a la historia y la humanidades. En esta primera entrega, analiza algunas aportaciones de las humanidades y las ciencias sociales a la experiencia vital de las personas.
Hemos leído la bibliografía, hemos consultado las fuentes y nos disponemos a escribir la historia. ¿Cómo lo hacemos? ¿Es la historia, como se escucha en muchos institutos, un cuento? ¿Debemos, por tanto, narrar de la misma forma que en una fábula? O, ¿la historia es una ciencia? ¿Debemos así mirarnos al espejo de otras disciplinas, como la física o la matemática, para escribir nuestro trabajo de la misma manera? El lector que lee una obra historiográfica, ¿cómo puede tener la certeza de que lo que lee es real? ¿Ocurrió verdaderamente el pasado tal y como se relata en el libro que tengo en mis manos?, ¿cómo puedo distinguir entre la historia y la ficción?
Todos hemos sido estudiantes de Historia y, por tanto, hemos tenido un profesor o profesora de esta materia. Algunos nos hemos aburrido y otros hemos disfrutado las clases. Pero ¿es la historia una materia más o menos aburrida que el resto? ¿Qué debe hacer el profesor para que resulte más entretenida? ¿es culpa del docente que solo memoricemos los acontecimientos, procesos y estructuras históricos? En definitiva ¿otra manera de enseñar y aprender historia es posible?
Leemos un artículo historiográfico. Es un texto interesante y riguroso. Lo firma un doctor en historia. Esto es,
a priori, un elemento que incide en la fiabilidad del escrito que acabamos de ojear. Sin embargo: ¿qué sabemos de la academia?, ¿qué criterios se emplean para decidir quién debe ser profesor universitario y quién no? ¿Cómo selecciona el sistema a los mejores?, ¿son estos realmente los mejores?, ¿tienen este tipo de variables influencia en
la manera en que aprendemos o descubrimos la historia?,
¿y en la forma en que escribimos sobre el pasado?
Nos preocupamos constantemente por conocer los hechos, procesos y estructuras históricos. Si algo inquieta a los historiadores es el dato, el acontecimiento, lo objetivo. Pero, ¿qué ocurre con los sujetos de la historia? ¿Cómo se construyen? ¿Quiénes son? ¿Qué consecuencia tiene apelar a determinados colectivos como actores de un pasado común?
Conocemos muy bien la historia, pero ¿cómo pensamos
el tiempo? Cada día vemos ideas que remiten a una manera particular de ver el presente, el pasado y el futuro, sin darnos cuenta de sus implicaciones. Por ejemplo: ¿qué es el progreso?, ¿quién define aquello que forma parte de él o no? Si nuestra historia está escrita, o al menos, se conoce
de antemano el final, ¿somos libres para luchar por el progreso o debemos asumirlo como un hecho, más tarde
o más temprano, consumado?
¿Son los historiadores españoles intelectuales? Aunque esta disciplina, potencialmente, puede enriquecer los debates que se generan en el seno de la opinión pública en nuestro país, ¿qué papel ocupa efectivamente a este respecto? Y, a tenor de cómo se despliega historiografía en nuestras fronteras, ¿es realmente posible que las ciencias sociales lleguen a ocupar un papel predominante en los medios de comunicación?
La sección Leer la Historia tal y como la conocemos llega a su fin, y a partir del siguiente número tendrá otras características, con la misma firma y con el objetivo de reproducir un espacio donde poder relacionar obras, autores y corrientes con mayor libertad, sin la limitación de, en cada edición, limitarnos a una única obra. En esta última edición, que dará paso a la nueva sección, hacemos balance y reflexionamos sobre la utilidad de la historia.
Preguntarse qué es la cultura puede acarrear numerosos dolores de cabeza, pero se trata de un punto de partida que resulta indispensable transitar aproximarse a cualquier trabajo de ciencias sociales publicado las últimas décadas (desde que éstas se han visto afectadas por el denominado giro «culturalista»). En esta reseña abordamos la obra de uno de los antropólogos que mayor repercusión han tenido para definir este complejo concepto.
Imagine que, por avatares del destino, se encuentra usted en el año 2218. Figúrese, asimismo, que tras su viaje en el tiempo alguien le pide que explique, brevemente, su cultura. ¿Por donde empezaría? ¿Vertiendo la nómina de los escritores más destacados? ¿Reproduciendo un listado de los best seller del momento? ¿O quizás comentando los últimos memes que ha «twitteado»? Este escenario hipotético permite dilucidar, en cierta medida, la complejidad que entraña el concepto de cultura, así como reconocer uno de los principales problemas a los que se enfrentan los historiadores culturales en su mirada hacia el pasado.
¿Cómo se configura realmente nuestra identidad? ¿tenemos pruebas fehacientes de la misma? La historiadora norteamericana Natalie Zemon Davis en un trabajo, que puede tildarse ya de clásico de la historiografía contemporánea, intenta responder a estos interrogantes, analizando el caso de Martin Guerre, un aldeano francés cuya identidad fue suplantada en el siglo XVI durante más de tres años, en que ni su círculo más cercano, fue capaz de reconocer o probar, finalmente, la citada impostura.
En ‘El oficio de historiador’, Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961) nos ofrece una completa guía de iniciación en el mundo de la historia. Aunque escrito pensando en los estudiantes universitarios, es una magnífica lectura para todos aquellos interesados en la historia deseosos de conocer las particularidades de su estudio.
¿Qué es lo histórico? Estamos hartos de que desde los medios de comunicación nos digan que la firma de un tratado, una manifestación o una votación son históricos. Parece que ser histórico dota de un añadido de importancia al acontecimiento en cuestión. Pero: ¿no es todo histórico?
El holocausto ha sido uno, sino el mayor, de los errores de la humanidad. Cualquiera hoy se escandaliza tan solo por recordar una parte, aunque sea ínfima de sus horrores. En muchas legislaciones negarlo o ponerlo en entredicho está tipificado como delito. Además, los supervivientes cuentan con el reconocimiento de la mayoría de la población a nivel mundial. ¿Ha sido esto siempre así? La imagen que tenemos de este hecho en particular ¿ha sido siempre la misma? Annette Wieviorka arroja luz sobre estas cuestiones que atañen directamente a nuestra relación con el pasado y a nuestra capacidad para conocer y valorar los hechos pretéritos.
La modernidad en transición en que vivimos entroniza lo subjetivo y se revela contra los convencionalismos de nuestra cultura y sociedad. Sin saberlo seguro has leído o escuchado alguna referencia al giro cultural de las ciencias sociales, y esto también ha afectado a la historia. La historia cultural está de moda, sin embargo aproximarse a ella puede ser un ejercicio extenuante y nada satisfactorio si no se cuenta con las herramientas adecuadas. Se presenta aquí una posible guía de viaje para quienes estén dispuestos a aproximarse a este campo tan particular de la historiografía.
La televisión es el medio de mayor difusión en nuestro país. Es difícil escapar a su influencia, incluso sin poseer una, debido a amplia presencia en numerosos espacios públicos. Además, muchas de nuestras conversaciones cotidianas pivotan en torno a los contenidos que aquí se generan. ‘Sobre la televisión’ es un texto muy inteligente que pretende aproximarse a los mecanismos de este particular medio, con el objetivo de hacer visibles sus lógicas internas y comprender sus consecuencias sociales.
Vivimos en un mundo en el que la información y el conocimiento nunca han alcanzado mayor amplitud, sin embargo, se utiliza la expresión «posverdad» para caracterizar nuestra realidad, dominada por la incertidumbre, el miedo y las emociones. ¿puede en este contexto que parte de nuestra cultura se explique a través de mitos, como los de la Antigua Grecia, y no científicamente?
Publicado en el número 7 de Descubrir la Historia (octubre de 2016). Los historiadores que desarrollan su actividad en el ámbito académico conciben su profesión generalmente a partir de dos dimensiones: la investigación y la docencia. Esta doble dimensión del historiador se fundamenta principalmente en que la relación entre ambas facetas mejore cada una de ellas, esto … Leer más
Publicado en el número 6 de Descubrir la Historia (julio de 2016). Desde hace algún tiempo es habitual oír hablar de la memoria, tanto en las tertulias de televisión como en las paginas de la prensa o a través de la radio. Este término se ha popularizado en boca de políticos o de periodistas siendo objeto … Leer más