Las diaconisas bizantinas: ellas también daban misa

La arqueología es una ciencia que, pese (o gracias a) estudiar objetos materiales de hace miles de años, nos depara cada día una sorpresa distinta.

La última ha venido de la mano de la excavación de una basílica bizantina de los siglos V y VI d. C. en Ashdod, Israel, al sur de Tel Aviv, en la que se han hallado varios mosaicos que honran a diversas diaconisas de la Iglesia ortodoxa. Sí, habéis leído bien: diaconisas. ¿Será posible que la Iglesia bizantina haya adelantado por la izquierda a la actual?

Los sesgos de género en historia y en arqueología son cada vez más un tema candente en el panorama académico y divulgativo; en muchas ocasiones, imponemos nuestra propia visión del mundo a épocas del pasado en las que las cosas pudieron ser distintas, retorciendo la interpretación de los restos arqueológicos para que se adapten a esa visión. Con las diaconisas bizantinas ha ocurrido algo similar: los diarios internacionales que se han hecho eco de la noticia de la basílica israelí han empleado palabras como «perplejos» para referirse al hallazgo, pero lo cierto es que tenemos registros de diaconisas desde ¡la Biblia! En su Epístola a los romanos, el apóstol Pablo escribe: «Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia que está en Cencrea». Conocemos la institución de las diaconisas bizantinas desde el siglo III: estas mujeres se encargaban de la vida espiritual de las creyentes, ayudando en el bautismo y en las liturgias, entre otras cosas. Con el tiempo, las mujeres fueron apartadas del clero cada vez más, hasta que hoy en día nos suena a pura fantasía la idea de una mujer diaconisa.

Gracias a esta excavación conocemos ahora a Severa, Sofronia, Teodosia o Gregoria; mujeres de altísimo estatus y de gran poder religioso, que lograron que se las recordara en bellas inscripciones en mosaicos y que se las enterrara dentro de la basílica, junto al Dios en el que creían. Pero no son excepciones: otras inscripciones en otros lugares del mundo antiguo, como Grecia, también han dado pruebas fehacientes de mujeres integradas en el clero ortodoxo, por lo que es necesario reevaluar nuestras creencias sobre el papel de la mujer en la religión. 

La basílica de Ashdod, que todavía está en proceso de excavación, es una joya única en la arqueología del Imperio bizantino, pero los restos que ya hemos encontrado de ella pueden revolucionar nuestra comprensión del mundo antiguo y también del contemporáneo, puesto, que, al fin y al cabo, la historia es un reflejo de nosotros mismos.

Mosaico de la basílica de Ashdod con una inscripción conmemorativa de una diaconisa. Fuente: Twitter @SarahEBond.
Mosaico de la basílica de Ashdod con una inscripción conmemorativa de una diaconisa. Fuente: Twitter @SarahEBond.
Vista aérea de la basílica de Ashdod. Fuente: Twitter @SarahEBond.
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