Leptis Magna: la Pompeya de África

Pompeya tiene la fama internacional de ser la ciudad romana mejor conservada del mundo, y con razón: la erupción del Vesubio hizo que las casas, las calles e incluso sus elementos perecederos sobrevivieran casi dos mil años.

Pero no es la única ciudad romana en un estado envidiable de conservación: Ostia, sin ir más lejos, a las afueras de Roma, es una visita fascinante por una ciudad antigua todavía en pie y prácticamente intacta. Pero, si queremos viajar un poco más lejos, nos podemos ir al norte de África, al lugar de nacimiento del emperador Septimio Severo. 

Leptis Magna se encuentra en la actual Libia, junto a la ciudad de Homs, justo enfrente del mar, un enclave que casi podría describirse como paradisiaco. En origen, era una fundación fenicia, en la órbita de Cartago, que se encontraba a 600 km al noroeste en la costa africana del Mediterráneo. Fundada en el siglo VII a. C., el nombre original de la colonia era Lpq (el fenicio era un idioma semítico, que no escribía las vocales – menuda faena, ¿verdad?), que los griegos transliteraron como Leptis. Su historia anterior al Imperio romano no es especialmente boyante – formó parte del Imperio cartaginés y, tras la derrota de los Barca en las guerras púnicas, pasó a manos romanas. Durante la República, fue enormemente romanizada y su economía se centró sobre todo en la producción de aceite de oliva gracias a los fértiles terrenos que la rodean.

Imagen aérea de las ruinas de Leptis Magna. Fuente: Pinterest. 

Fue en época imperial cuando Leptis Magna floreció y se ganó su apellido. Augusto la declaró inicialmente una ciudad libre, aunque bajo Tiberio fue incorporada a la provincia de África, y comenzó un programa de construcción que produciría muchos de los increíbles edificios que todavía hoy podemos ver, como el anfiteatro o el teatro. Allí nació en el año 193 el emperador Septimio Severo, el fundador de la dinastía de los Severos, y uno de los comandantes militares más exitosos del Alto Imperio. Septimio Severo nunca dejó de lado a su ciudad natal y la cubrió de fastuosos regalos, expandiéndola y construyendo edificios todavía más monumentales que la convirtieron en la ciudad más importante de todo el norte de África, por encima incluso de Cartago. 

Ejemplo de un mosaico de Leptis Magna que representa una escena de pescadores. Fuente: Researchsgate.

La suerte de Leptis cambió a peor durante el Bajo Imperio, tras la Crisis del siglo III. En el 365, un tsunami devastó la ciudad, y poco a poco la población fue trasladándose a la vecina Homs, hasta que, tras la conquista árabe, en el siglo X había sido totalmente abandonada. El yacimiento de Leptis Magna es uno de los más espectaculares de todo el mundo romano. Además de sus detallados mosaicos, que ilustran diversas facetas de la vida diaria en la Roma imperial, hay en pie numerosas columnas, calles empedradas, un fastuoso teatro, un mercado, la llamada Basílica Severa y el famoso Arco de Septimio Severo, que celebra los logros militares de dicho emperador. Sin duda, es una verdadera joya del desierto.

El Arco de Septimio Severo. Fuente: Wikimedia Commons.
El teatro de Leptis Magna. Fuente: Wikimedia Commons. 
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