La Dacia: el talón de Aquiles de Roma

La Columna de Trajano es uno de los monumentos más espectaculares de Roma: situada en el foro de Trajano, con una altura de casi cuarenta metros, narra mediante un serpenteante friso esculpido la conquista de la Dacia, la actual Rumanía, por el emperador Trajano en el siglo II.

Dacia se encontraba en la frontera septentrional del Imperio romano y había sido un dolor de cabeza para los emperadores desde la época de Julio César, por lo que su derrota a manos de Trajano fue muy celebrada, pero aun así su espíritu combativo no murió. 

Dacia, como tantas otras regiones del mundo antiguo, no era una unidad política, pero sí cultural. Allí convivían numerosos pueblos, como los dacios, los getas, los moesianos y decenas de tribus menores. Aun así, hubo diversos intentos de unificar a estas tribus bajo un mando común, intentos que no duraron demasiado: Rubobostes y Oroles fueron dos reyes que controlaron distintas partes de Dacia en el siglo II a. C., pero el que más relevancia tuvo fue Burebista, el primer monarca que logró unificar a las tribus dacias en el 82 a. C. y que inició una relación relativamente más cordial con Roma (aunque sabemos que Julio César estaba muy preocupado por el poderío que el reino de Burebista estaba alcanzando y que pretendía acometer una expedición militar contra él, que fue frenada por su asesinato). De hecho, Cotiso, que se nombró rey tras la muerte de Burebista, estuvo prometido a Julia, la hija de Augusto, pero no pudo ser. Dacia alcanzó una paz inestable con Roma hasta el año 106, cuando Decébalo, el último rey tracio, quiso independizar a su pueblo del poder romano y les declaró la guerra – con unas consecuencias que la Columna de Trajano nos deja muy claras. 

La Columna de Trajano, en Roma. Fuente: Wikimedia Commons. 

La capital dacia fue Sarmizegetusa, cuya excavación nos ha permitido conocer mucho mejor la vida y la cultura de los dacios, al haberse excavado templos y zonas de vida diaria, cuyos descubrimientos atestiguan que los dacios tenían un nivel de vida muy alto. No hay que confundir esta capital con Ulpia Traiana Sarmizegetusa, una ciudad fundada por Trajano a cuarenta kilómetros de la primera Sarmizegetusa en un claro intento de confundir a los arqueólogos del futuro. 

Con las invasiones bárbaras del siglo III, Dacia fue la primera provincia en caer. Incapaz de hacer frente a los atacantes, en el 271 el emperador Aureliano ordenó que se evacuara la provincia y los godos tomaron Sarmizegetusa, aunque poco más de cien años después lo mismo ocurriría con la llegada de los hunos, y desde entonces el territorio de Dacia cambió de manos numerosas veces hasta la consolidación de los reinos modernos de Valaquia, Moldavia y Transilvania.

El suicidio de Decébalo, en la Columna de Trajano. Fuente: Wikimedia Commons.

El pasado 1 de octubre de 2021 se inauguró en el Museo Arqueológico Nacional una exposición sobre Dacia bajo el título Tesoros arqueológicos de Rumanía: sus raíces dacias y romanas, que estará abierta hasta el 27 de febrero de 2022. ¿Qué mejor manera de descubrir a Decébalo, Trajano y todos sus antecesores y sucesores que deleitándonos en directo con sus tesoros?

Sello rumano de 1980 celebrando el 2050.º aniversario de la creación del reino dacio con el retrato de Burebista. Fuente: Wikimedia Commons
Ruinas de Sarmizegetusa. Fuente: Destino Infinito.
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