El año de los cuatro emperadores: demasiada gente para una única corona

El año 69 d. C. fue un año movidito. Tras más de treinta años de paz y concordia durante la dinastía Flavia (exceptuando a Tiberio y su villa de las obscenidades en Capri, a Calígula y su caballo senador y a Nerón y su relación incestuosa con su madre), estalló un nuevo conflicto bélico, que a su vez llevó al establecimiento de una nueva dinastía de emperadores. Y es que en este año no se sucedieron ni uno ni dos emperadores, sino cuatro.

Nerón no tardó en ganarse la antipatía de su ejército y de su guardia pretoriana, una idea eminentemente mala, y para sorpresa de nadie, los soldados no tardaron en rebelarse. En abril del año 68, el gobernador de la Galia se rebeló con sus legiones para sustituir a Nerón por Servio Sulpicio Galba, gobernador de la Hispania Tarraconensis. En esta revuelta, Nerón fue amablemente invitado a suicidarse, y Galba, pese a que la sublevación no le salió todo lo bien que hubiera querido y que no todo el ejército lo apoyaba, fue reconocido como emperador en el año 69.

Busto de mármol de Galba. Fuente: Biografías y Vidas.com.

Galba cometió dos enormes errores: el primero fue (y uno hubiera pensado que habría aprendido de los errores de Nerón) denegarles el pago prometido a los soldados que lo habían aupado al poder, ganándose su antipatía; y el segundo fue nombrar su sucesor a un cualquiera, ofendiendo a sus dos hombres de confianza, Vitelio y Otón, que reclamaban ese honor. De nuevo para sorpresa de nadie, Galba fue asesinado en el Foro y Otón no tardó en seguirlo, derrotado por las legiones germanas de Vitelio. 

Busto de Otón. Fuente: Wikimedia Commons. 

Vitelio, una vez se creyó seguro en el poder, se convirtió rápidamente en un déspota, comenzando una ristra de ejecuciones políticas en Roma y de impagos de sus deudas que no tardaron en poner a la opinión pública (y al ejército, ¿otra vez?) en su contra. Mientras tanto, en el este, las legiones romanas aclamaron como líder a Vespasiano, que decidió que por qué no tentar la suerte y tratar de hacerse con el mando. Junto a su hijo Tito, encargado de la diplomacia, fue avanzando hacia el oeste, ganándose la lealtad de las provincias por las que pasaba, y derrotó y asesinó a Vitelio el 21 de diciembre del 69.

Busto de mármol de Vitelio. Fuente: Museo del Prado.

De esta forma ascendía al trono la dinastía Flavia, inaugurada por Vespasiano y que gobernaría hasta el 96, cuando muere Domiciano, otro de los emperadores con una perturbadora leyenda negra a la altura de Calígula o Nerón. El año de los cuatro emperadores es un momento tan clave como curioso de la historia romana, con unas idas y venidas del poder que hacen a uno pensar en la estrategia de estos generales, y que, de una forma o de otra, contribuirían a conformar el resto del Alto Imperio romano.

Busto de mármol de Vespasiano. Fuente: Musei Capitolini. 
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