Nuevos descubrimientos de Pompeya: lo que esconden las cenizas

Cuando pensamos que Pompeya ya no puede guardar más secretos, la ciudad que quedó sepultada bajo la lava y las cenizas del Vesubio nos vuelve a sorprender.

Poco hay que no sepamos de la historia esta desdichada ciudad: el 24 de octubre del año 79, el cercano volcán Vesubio entró en erupción, cubriendo tanto Pompeya como su vecina Herculano con una densa capa de lava y ceniza y matando en torno a dos mil personas, un desastre sin precedentes para aquella época. 

Las excavaciones de Pompeya comenzaron en 1738 de manos de Carlos III, por aquel entonces rey de España, Nápoles y las Dos Sicilias (cuyos métodos arqueológicos fueron, cuanto menos, poco ortodoxos), pero incluso trescientos años después, los arqueólogos continúan desenterrando tesoros. En diciembre de 2020, el Parque Arqueológico de Pompeya anunció el descubrimiento de un thermopolium (lo que vendría a ser un bar de tapas en el mundo actual) en un barrio del norte de Pompeya, cuyos frescos han sido preservados de forma excepcional: una nereida montando un caballo de mar, escenas de la vida diaria en la tienda o animales como un gallo o un perro, pintados con un detalle tan naturalista que parecen reales, son algunos de los ejemplos que ahora se pueden observar en el yacimiento. La erupción del Vesubio también ha ayudado a preservar parte de la comida que se estaba sirviendo en el momento de la explosión en Pompeya en los agujeros que vemos sobre la encimera corrida, a la que acudirían romanos de toda Pompeya en pos de un tentempié.

Foto del thermopolium con el fresco de la nereida. Fuente: Pompeii Sites
Foto del thermopolium con un gallo y dos faisanes. Fuente: Pompeii Sites

En febrero de 2021, se anunció el descubrimiento de una cuadriga en la villa suburbana de Civita Giuliana, al noroeste de Pompeya. El carro está en un excelente estado de conservación; de hecho, es el mejor conservado de todo el mundo romano. Estaba decorado con medallones de bronce que representaban escenas eróticas rodeadas por Cupidos; esto, aunque a nosotros nos choque, era normal en Roma, puesto que por toda Pompeya se han hallado pinturas, objetos o grafitis con motivos sexuales. El carro se trataría de un pilentum, un tipo de transporte ceremonial empleado por las élites romanas, prácticamente intacto. En el establo adyacente, excavado años atrás, ya se habían encontrado varios caballos enterrados por la lava, con lo que el descubrimiento de la cuadriga es un complemento perfecto para recrear la mansión y la vida del desafortunado romano que estuviera viviendo allí cuando el Vesubio entró en erupción. Nuevas tumbas con restos momificados o curiosas víctimas del Vesubio, como el pobre pompeyano al que le cayó un bloque de piedra en la cabeza y así ha pasado a la historia, son más ejemplos de los descubrimientos que se llevan haciendo en Pompeya durante los dos últimos años, demostrando la importancia del desarrollo continuado de la arqueología en yacimientos así.

Fotos de la nueva cuadriga de Pompeya. Fuente: Pompeii Sites.
Arqueóloga excavando la cuadriga. Fuente: Pompeii Sites. 
Foto de Pompeya con el Vesubio de fondo. Fuente: Wikimedia Commons. 
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