La pirámide escalonada de Zoser: una maravilla del Antiguo Egipto

Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos demasiado, que 2021 ha sido un año dorado para la arqueología egipcia.

No solo por hacer un guiño al espectacular Desfile Dorado (Golden Parade) que se realizó el pasado 3 de abril para trasladar las momias de los faraones del antiguo Museo Egipcio de El Cairo al nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia, sino también por el descubrimiento de la llamada Ciudad Dorada en Luxor y ahora por la apertura al público de uno de los monumentos más emblemáticos del antiguo Egipto: la pirámide escalonada de Zoser.

Pirámide escalonada de Zoser en 2007. Fuente: Wikimedia Commons/Charles J. Sharp

Zoser, también conocido como Djoser o Djeser (su nombre egipcio, ḏsr, significa «el Sublime») fue el segundo faraón de la Tercera Dinastía del Reino Antiguo, en el siglo XVII a. C. Aunque se sabe que organizó expediciones militares a la península del Sinaí, pacificándola y extrayendo de ella importantes cantidades de turquesa y cobre, el hito más famoso para nosotros del reinado de Zoser es su tumba: la pirámide escalonada de Saqqara. 

La pirámide está inserta en un complejo funerario de enormes dimensiones, que incluía también un serdab (una cámara que albergaba la estatua del ka del difunto, para que su espíritu pudiera manifestarse en el mundo de los vivos) y un patio heb-sed, donde se realizaría una festividad simbólica para revitalizar al faraón cada treinta años de reinado (que Zoser no llegó a cumplir). La pirámide escalonada fue un prodigio arquitectónico de la época, ideado por el arquitecto Imhotep: basándose en el anterior modelo funerario de las mastabas (unos edificios en forma de pirámide truncada), apiló seis mastabas una encima de otra, alcanzando una altura de 60 metros, en un intento de que la morada eterna del faraón alcanzara los cielos. Toda la estructura habría estado recubierta de piedra caliza blanca; nada que ver con los ladrillos amarillentos que nosotros vemos hoy. 

La cámara funeraria del faraón se encontraba en el centro de la pirámide, al fondo de un pozo de 28 metros de profundidad, y todo el complejo piramidal estaba repleto de pasillos internos excavados en la piedra, un verdadero laberinto. La visita al recién estrenado monumento es, sin duda, algo digno de fascinación.

Vista del pozo y el sarcófago de Zoser en el interior de la pirámide. Fuente: The Guardian/Mohamed Abd El Ghany/Reuters.

No fue hasta la Cuarta Dinastía (2613-2494 a. C.) que se comenzaron a construir pirámides de lados rectos, con la pirámide acodada de Snefru en Dashur o las famosísimas pirámides de Guiza de los faraones Keops (Jufu), Kefrén (Jafra) y Micerinos (Menkaura). Sin embargo, Zoser siempre tendrá la distinción de haber sido el autor de la primera pirámide egipcia, creando un símbolo indeleble que todavía hoy se asocia con el auge del Antiguo Egipto. 

Uno de los grabados en el interior de la pirámide, en el que aparece Zoser corriendo en el festival heb-sed. Fuente: The Guardian/Mohamed Abd El Ghany/Reuters.
Uno de los trabajadores de la excavación de pie en uno de los corredores internos que llevan a la cámara funeraria. Fuente: The Guardian/Mohamed Abd El Ghany/Reuters.
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