El 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados los últimos condenados a muerte por el Franquismo

El 27 de septiembre de 1975, tan solo dos meses antes de la muerte del dictador, serían ejecutados dos militantes de ETA, Txiqui y Otaegui y otros tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP), Humberto Baena, Sánchez Bravo y García Sanz. En esta ocasión, pese a la intensa campaña internacional en contra de su ejecución, el «Generalísimo» firmó simplemente el «enterado» que confirmaba la aplicación de la pena máxima.

En los años 70, los últimos del régimen franquista, se iba a intensificar la represión contra la oposición. Se iniciaría la década con el Juicio de Burgos (1970), que suponía el procesamiento en consejo de guerra de 16 militantes vascos, entre ellos dos sacerdotes, acusados de pertenecer a ETA, el brazo armado del independentismo vasco. Para seis de ellos el fiscal solicitaba la pena de muerte que luego sería ratificada por la sentencia del tribunal militar. Las movilizaciones se extendieron por todo el País Vasco y Navarra, y alcanzaron también a Cataluña —en Montserrat más de 300 intelectuales suscribieron un manifiesto a favor de la amnistía y del derecho de autodeterminación— y a Madrid, en este caso especialmente a la Universidad y en menor medida al movimiento obrero. El día 30 de diciembre, en medio de una gran presión internacional que llevó a intervenir incluso al Vaticano solicitando que no se ejecutaran las penas de muerte, el dictador anunciaba que serían conmutadas por duras penas de prisión. Unas semanas antes, el 14 de diciembre, había establecido de nuevo el estado de excepción en todo el territorio nacional por seis meses.

Procesados de CCOO en el Juicio 1001. 1972-73. Fundación Juan Muñiz Zapico

Apenas se habían acallado los ecos de las movilizaciones contra el Juicio de Burgos, cuando el 24 de junio de 1972 era detenida la Coordinadora Nacional de Comisiones Obreras, iniciándose en el Tribunal de Orden Público (TOP) el conocido como Proceso 1001, cuyas sentencias serían dictadas en diciembre de 1973, tan solo unos días después de la muerte de Carrero Blanco en atentado reivindicado por ETA, lo que tuvo como consecuencia unas elevadísimas penas de prisión que totalizaban 162 años para los dirigentes condenados, conocidos como «los diez de Carabanchel», con penas que en algún caso alcanzaban los 20 años y un día.

La acción represiva del Régimen se dirigió incluso contra un miembro de la jerarquía católica, como fue el caso del obispo de Bilbao Antonio Añoveros, que tras ser leída en su diócesis una homilía el 24 de febrero de 1974 en la que se hablaba del derecho del pueblo vasco a su identidad, fue sometido a arresto domiciliario como paso previo a su destierro. El cardenal Tarancón, que presidía la Conferencia Episcopal, llegó a amenazar a los altos cargos del Régimen con la excomunión y logró parar el destierro del obispo de Bilbao, que continuó en su sede. Tarancón se convertiría en objetivo de los sectores más extremistas del Régimen, el llamado «búnker», que en las concentraciones franquistas harían famoso el grito de «¡Tarancón al paredón!».

Peor suerte iba a correr el militante libertario catalán Puig Antich, que, con pruebas falsas fabricadas por la policía política, sería condenado a muerte en un consejo de guerra y ejecutado por garrote vil en marzo de 1974. Y al año siguiente, el 27 de septiembre de 1975, tan solo dos meses antes de la muerte del dictador, aún serían ejecutados, tal y como señalábamos al comienzo de esta nota histórica, dos militantes de ETA, Txiqui y Otaegui y otros tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP), Humberto Baena, Sánchez Bravo y García Sanz. En este caso, y pese a la intensa campaña internacional de rechazo de las ejecuciones, el dictador firmó el «enterado» que significaba que los fusilamientos se llevarían a cabo en el amanecer —Al Alba, como popularizaría la famosa canción de Luis Eduardo Aute— del 27 de septiembre de 1975.

Últimos fusilados por el Franquismo el 27 de septiembre de 1975

Nuestra revista ha dedicado un extenso artículo a analizar la crisis final del régimen franquista y la Transición: https://descubrirlahistoria.es/2020/10/obreros-y-estudiantes-contra-el-franquismo-2a-parte-crisis-final-del-regimen-y-transicion/

Para saber más

—Abdón Mateos (1987). Movimiento sindical y lucha obrera bajo el franquismo. Revista El Proyecto, nº 1. Barcelona: Universidad Sindical.

—Abdón Mateos (2019). Transición y consolidación democráticas, 1975-1982, en Historia Contemporánea de España desde 1923. Dictadura y democracia. Madrid: Ed. Ramón Areces-UNED.

—Alfredo López Serrano (1993). La actividad sindical en el franquismo (1939-1975). En David Ruiz y José Babiano (1993). Los trabajadores de la construcción en el Madrid del siglo XX. Madrid: Akal/Fundación 1º de mayo.

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Jesús de Blas Ortega

Doctor en Ciencias Económicas y profesor de Secundaria de Geografía e Historia.

Alfredo López Serrano

Doctor en Historia por la UCM y profesor de Enseñanza Secundaria de Geografía e Historia. Entre 2003 y 2017 ha sido Profesor Asociado en la Universidad Carlos III de Madrid. Es Presidente de la Federación Española del Profesorado de Historia y Geografía FEPHG y miembro del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular MCEP.

4 comentarios en «El 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados los últimos condenados a muerte por el Franquismo»

  1. Sería posible que comentase que ministros formaban parte de los gobiernos que aprobaron las penas de muerte?
    Felicidades por su publicación.

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