El puerto del Pireo y su relación con Atenas

En la memoria colectiva Atenas y su puerto, el Pireo, siempre han ido unidas de la mano, aunque esto solo fuese así desde la creación de dicho fondeadero en época clásica. La historia de ambos municipios corrió desde entonces paralela, aunando el avance político de la una con el poderío naviero de la otra para formar la más grande talasocracia del siglo V a. C.

Vista aérea del Pireo (Cristo Vlaho, Wikimedia)
La península del Pireo y la isla de Salamina desde el Monte Himeto (George E. Koronaios, Wikimedia)

El Pireo, el llamado puerto de Atenas, se considera, aún hoy día, uno de los puertos comerciales más importantes del mundo, además de ser sitio de paso obligatorio para visitar las incontables islas griegas.

Las numerosas embarcaciones modernas que llegan a Atenas a diario aún vislumbran a la entrada del puerto la estatua, ahora réplica, del famoso león que hace casi dos milenios ya daba la bienvenida a sus visitantes desde el promontorio de Alkimos, lo que hizo que con el tiempo la ciudad del Pireo llegase a ser conocida como Porto Leone.

Siendo conscientes de la enorme trascendencia y larga historia de este puerto, incursiones vikingas incluidas (la estatua original del león, actualmente a la entrada del arsenal de Venecia, tiene unas runas grabadas que así lo atestiguan), cualquiera diría que la actividad portuaria del Pireo ha sido incesante desde su creación, allá a principios del siglo V a. C.

Sin embargo, ya en tiempos de Estrabón (unos cuatro siglos y medio después), la ciudad del Pireo había quedado reducida a «un pequeño asentamiento». ¿Qué llevó a una ciudad rica y llena de actividad como el Pireo a tan rápida caída en desgracia?

El Pireo y la armada ateniense

Originariamente una isla (ya que antiguamente estaba separada del continente por las marismas de Halipedon), el Pireo es un promontorio rocoso situado a unos escasos ocho kilómetros de Atenas; y constituye de hecho, y a pesar de la estrecha relación entre uno y otro, un municipio bien diferenciado de esta.

El Pireo y los Muros Largos (John Pentland Mahaffy, 1890)
El Pireo y los Muros Largos (John Pentland Mahaffy, 1890)

Sus tres puertos naturales (Cántaro, al oeste, y Zea y Muniquia al este) pronto se convirtieron en un lugar atractivo para el futuro desarrollo del imperio marítimo de Atenas, sustituyendo a la arenosa bahía de Faliro como fondeadero habitual de las naves atenienses.

Si bien el tirano Hipias (finales del siglo VI a. C.)
ya había vislumbrado el potencial defensivo de Muniquia construyendo allí una fortificación, fue el político ateniense Temístocles quien —ya desde su arcontado de 493 a. C.— se empeñó en la construcción de talleres navales en la zona, iniciando así la verdadera planificación de una futura armada de trirremes con sede en el Pireo.

La creación de la nueva flota ateniense, esa famosa «muralla de madera» que profetizó el oráculo para hacer frente al invasor medo, fue posible gracias al descubrimiento, a finales del s. VI a. C., de importantes filones de plata en Maronea y Laurión. Ejerciendo ya como strategos, Temístocles persuadió en 483 a. C. al pueblo ateniense de utilizar el dinero que aportaban las minas en iniciar la construcción de doscientas naves y terminar la fortificación efectiva del Pireo.

Cabe destacar que la armada ateniense, que constituía aproximadamente la mitad de las naves griegas que participaron en la contienda, fue decisiva en la victoria contra los persas en la batalla de Salamina (480 a. C.). Una victoria que, obviamente, no solo tuvo repercusiones a nivel local, sino que a partir de ese momento Atenas quedó consolidada como potencia naval y dio paso a una expansión territorial y comercial sin parangón, formándose lo que conocemos informalmente como Imperio ateniense.

Los Muros Largos y la ciudad hipodámica

Tras las Guerras Médicas la política ateniense se dedicó a la reconstrucción y fortificación de la polis, afectada severamente por la contienda, y aprovechó para hacer lo mismo en el Pireo. Así, Cántaro (ya que Zea y Muniquia se dedicaron principalmente al uso militar) se convirtió en un puerto comercial seguro, lo que atrajo a una enorme cantidad de comerciantes y potenció el empleo portuario.

Plano del Pireo (Tomisti, Wikimedia)
Plano del Pireo (Tomisti, Wikimedia)
A. Península de Acté
B. Puerto de Cántaro
C. Puerto de Zea
D. Colina de Muniquia
E. Puerto de Muniquia
F. Eetionea
1. Ágora hipodámica
2. Zona comercial (emporion)
3. Arsenal (skeuothēkē)
4. Atarazanas (neosoikoi)
5. Templo de Artemisa Muniquia
6. Templo de Zeus Soter y Atenea Soteira
7. Santuario de Asclepio
8. Santuario de Afrodita Euplea
9. Teatro antiguo
10. Teatro de Zea
11. Muralla de Temístocles
12. Muralla de Conón
13. Muro Largo norte
14. Muro Largo sur
15. Camino de Atenas al Pireo
16. Puerta principal
17. Puerta de Eetionea o Puerta de Afrodita

A partir de entonces, el continuo desarrollo económico del Pireo y, por ende, del floreciente imperio marítimo ateniense, permitió emprender nuevas construcciones. Entre 461 y 457 a. C. se construyeron los Muros Largos, que unían las poblaciones de Atenas y el Pireo, facilitando una salida segura al mar para los atenienses. Constituían una excelente defensa de la polis con la inmensa ventaja de requerir de un bajo número de efectivos, permitiendo así a la mayoría de la población del Pireo dedicarse en exclusiva a la flota.

El aumento de habitantes en el Pireo propició, también en época de Pericles, la creación ex profeso (c. 451 a. C.) de la ciudad, y para ello se contó con la planificación del llamado «padre del urbanismo»: Hipódamo de Mileto. La nueva ciudad del Pireo estaba organizada en forma de retícula, con un trazado de calles que se cruzaban entre sí perpendicularmente siempre con el ágora (en lugar de la acrópolis) como punto central, permitiendo un crecimiento sencillo y ordenado de la ciudad.

Con la creación de la ciudad hipodámica, el Pireo pasó de ser un mero centro de actividad naval y militar a una capital viva en su más amplio sentido social y comercial. La unión, además, con Atenas a través del camino seguro que corría por  el interior de los Muros Largos facilitó y amplificó la relación entre una y otra urbe.

En lo que respecta a los tres puertos naturales del Pireo, fue probablemente durante este momento cuando se ampliaron, incorporando atarazanas (neosoikoi en griego, literalmente «casas para los barcos») para facilitar el mantenimiento y reparación de la flota cuando no estuviese activa.

En este caso concreto hablamos de construcciones techadas con un acceso mediante rampas de madera, que permitían sacar o meter fácilmente los barcos en el agua. La estancia de las naves en estos recintos durante épocas de menor actividad, evitando la exposición a las inclemencias del tiempo así como a la corrosión del agua salada, beneficiaba a la conservación del casco de las embarcaciones, alargando su vida útil.

El Pireo, bastión de la democracia

El auge de la flota ateniense y la creación de la Liga de Delos tras las Guerras Médicas trajeron consigo una época dorada para el desarrollo económico y militar de Atenas, pero ello también creó desconfianza entre las demás poleis griegas que basaban su economía en el comercio marítimo, principalmente Corinto y Mégara.

Muros Largos que protegían Atenas y el puerto del Pireo (U.S. Army Cartographer, Wikimedia)

Esparta, principal rival de Atenas por la hegemonía de la Hélade, no tardó en aprovechar esta situación en su beneficio e intentó frenar la expansión ateniense mediante el largo conflicto bélico que conocemos como la Guerra del Peloponeso.

Al inicio de la contienda (431 a. C.), Atenas tenía aproximadamente 40.000 residentes y el Pireo otros 25.000, contando por entonces con una flota de 392 trirremes (y 18 cuatrirremes) y, atendiendo al discurso que dio Pericles en la asamblea, una tripulación formada tanto por ciudadanos atenienses como por metecos (e, incluso, mercenarios de las ciudades aliadas).

Pero esta tremenda fuerza naval no fue suficiente para derrotar a la Liga del Peloponeso, quienes no solo vencían a campo abierto sino que, al final de la contienda, llegaron incluso a derrotar a los atenienses en el mar. El momento crítico tuvo lugar en Egospótamos (405 a. C.), al ser capturada la práctica totalidad de la flota ateniense por las fuerzas del general espartano Lisandro. Atenas, sin flota, no pudo resistir mucho más y acabó rindiéndose al año siguiente.

Lisandro manda demoler los muros de Atenas (The illustrated history of the world, 1881-1884)
Lisandro manda demoler los muros de Atenas (The illustrated history of the world, 1881-1884)

Tras la conclusión de la Guerra del Peloponeso, Atenas quedó en la práctica en manos de Esparta, quienes favorecieron la instauración del gobierno proespartano de los Treinta Tiranos, poniendo así fin —temporalmente— a la democracia ateniense.

Una de las primeras medidas de Lisandro tras la guerra fue desmantelar los Muros Largos así como las fortificaciones del Pireo, ensañándose particularmente con los comercios locales, pues dicha zona había puesto en apuros en varias ocasiones a los espartanos.

Recordemos que ya en 411 a. C. (durante el gobierno de Los Cuatrocientos) los soldados del puerto se habían levantado en armas, llegando a adueñarse del Pireo. Y la destrucción de los muros y los comercios cercanos ordenada en 404 a. C. por Lisandro, hecha para mayor escarnio al son de las flautas, contribuyó a una nueva rebelión democrática en la ciudad portuaria.

Los atenienses prodemocráticos, ante las medidas represivas del gobierno de los Treinta Tiranos, huyeron inicialmente al Pireo, aunque muchos se vieron obligados a exiliarse posteriormente en Tebas. Desde ahí, y encabezados por el general Trasíbulo, setenta de estos exiliados asediaron con éxito Filé, donde se les fueron uniendo más personas, antes de poner rumbo definitivo al Pireo y hacerse fuertes en Muniquia. Para entonces ya eran más de mil rebeldes.

Desde Muniquia resistieron los sucesivos ataques de las fuerzas de los Treinta Tiranos (y de la guarnición espartana asignada en la ciudad), matando a su líder Critias y logrando que el resto de los oligarcas huyese hacia Eleusis, ciudad que estos habían tomado con anterioridad previendo poder contar con un refugio donde exiliarse temporalmente.

La supremacía naval ateniense se considera definitivamente finiquitada tras las sucesivas derrotas en las batallas de Amorgos y las Equínadas (ambas en 322 a. C.) contra los macedonios.

En Eleusis Lisandro reagrupó a las fuerzas fieles a los Treinta, mientras que su hermano Libis cortaba las comunicaciones de Atenas por mar. Posteriormente se les unió un batallón espartano —con aliados beocios y corintios— capitaneado por el rey Pausanias, quien había puesto también rumbo al Ática para sofocar la rebelión.

A pesar de la enorme diferencia en cuanto al número de tropas, la conocida como batalla del Pireo (403 a. C.) se resolvió con una apretada victoria a favor de los espartanos, aunque la gran cantidad de bajas en ambos bandos propició la preparación de un acuerdo para restablecer el gobierno democrático de Atenas. Desde ese momento, Atenas y el Pireo se reunificaron y formaron una misma unidad administrativa.

El arsenal de Filón (347—346 a. C.)

La entrada en el siglo IV a. C. trajo consigo la reconstrucción de los Muros Largos y la recuperación naval de Atenas, ambos de manos de Conón tras su vuelta a la polis en el 393 a. C. Así mismo, reconstruyeron y ampliaron gran parte de las fortificaciones y atarazanas del Pireo, permitiendo la recuperación, e incluso el aumento de tamaño, de la flota ateniense.

Vista aérea del Pireo (Cristo Vlaho, Wikimedia)

Sin embargo, la empresa constructiva de mayor complejidad para el puerto tendría lugar a mitad del siglo. A pesar de que ya existían varios edificios de similares características —aunque de madera— en el Pireo, la skeuothēkē (arsenal o, literalmente, «almacén de utensilios»), construida en piedra por Filón en el puerto de Zea, supuso una innovación debido a su gran tamaño.

Con unas medidas de aproximadamente 123 metros de largo por 16 de ancho, y una altura de algo más de 8 (lo que corresponde, respectivamente, a 400, 55 y 27 pies áticos exactos), el arsenal de Filón contaba con tres naves techadas. Mientras que el espacio útil se localizaba esencialmente en las naves laterales, la gran galería central —concebida como espacio de tránsito para los ciudadanos— llegaba a unir el puerto militar con el ágora del Pireo.

La función principal de este arsenal, como la de tantos otros, era almacenar los distintos aparejos de navegación y diversos utensilios como velas y cabos, mientras que las naves en sí eran depositadas, también bajo techo, en las dársenas del puerto de Zea.

El ocaso

Sin embargo este momento de aparente progreso y bienestar marcó, en realidad, el principio del fin para la actividad naviera del Pireo, que progresivamente fue perdiendo relevancia a favor de los puertos de Rodas y Alejandría en tiempos de Alejandro Magno y sus sucesores más inmediatos. De hecho la supremacía naval ateniense se considera definitivamente finiquitada tras las sucesivas derrotas en las batallas de Amorgos y las Equínadas (ambas en 322 a. C.) contra los macedonios.

Desde entonces, ya bajo dominio macedonio y, posteriormente, romano, pocas son las referencias al Pireo en las fuentes clásicas. Y es que, sorprendentemente, el Pireo no vuelve a jugar un papel (tampoco especialmente relevante) en la historia naval hasta la Segunda Guerra Macedónica (200-197 a. C.), momento en el que el puerto del Pireo sirvió como cuartel de invierno para 30 naves romanas.

Reconstrucción del arsenal de Filón según V. Marstrand (Arsenalet i Piraeus og Oldtidens Byggeregler, 1922)
Reconstrucción del arsenal de Filón según V. Marstrand (Arsenalet i Piraeus og Oldtidens Byggeregler, 1922)

Más de un siglo después (86 a. C.), en el contexto de la Primera Guerra Mitridática, el por entonces cónsul (y después dictador) Sila ordenó, como hiciera en su momento Licurgo, desmantelar los Muros Largos y las fortificaciones del Pireo. El arsenal de Filón pereció así, fruto de las llamas, por el temor a ser un objetivo de la flota del Ponto para intentar desembarcar en el Ática. Tras la destrucción provocada por Sila, el Pireo quedó reducido a poco más que un pequeño asentamiento.

A pesar de este hecho traumático, el Pireo recuperó brevemente su antigua prosperidad como puerto comercial en época imperial (en especial con la reconstrucción de la ciudad ordenada por Adriano en el siglo II) e incluso llegaría a ser utilizado por Constantino «el Grande» para alojar su flota de guerra. Pero la incursión de Alarico I en el sur de Grecia en 396, con saqueo del Pireo incluido, acabó definitivamente con toda la grandeza que pudiera tener antaño este histórico puerto, llegando incluso a caer su nombre en el olvido.

Más conocido como Porto Leone o Aslam-Liman tras la invasión turca de 1456, el Pireo no pasó de ser un puerto normal y corriente para la pequeña y poco importante población que era por entonces Atenas, que en este momento había quedado reducida a apenas una fracción de la gran ciudad-estado que había sido durante su época de esplendor.

No fue hasta la independencia de Grecia, y en concreto con la proclamación de Atenas como capital del nuevo estado en 1834, cuando el Pireo recuperó, merecidamente, su antigua importancia. Desde entonces, y hasta la actualidad, se estableció como el principal puerto griego. 

Para saber más:

—Lovén, B. (2011). The Ancient Harbours of the Piraeus. Aarhus: Danish Institute at Athens.

—Gabrielsen, V. (2014). «The Piraeus and the Athenian Navy: recent archaeological and historical advances». Proceedings of the Danish Institute at Athens VII, pp. 37-48

—Hulsey, J. D. (2013). «The Piraeus and the Panathenaia: Changing Customs in Late-Fifth Century Athens». Berkeley Undergraduate Journal of Classics, 2 (1), pp. Hulsey 1-16

Si te gusta nuestro trabajo, la mejor manera de disfrutarlo de una manera completa es suscribirte. Recibirás en casa nuestra revista en papel acompañada de marcapáginas ilustrados y obtendrás ventajas digitales, como leer la revista en nuestras apps o acceder a todos los contenidos en la página web.

Alfonso Cuesta

Alfonso Cuesta

Historiador y arqueólogo. Administrador de La Misma Historia y Por la Grecia de Zeus.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Artículo añadido al carrito.
0 artículos - 0,00