El diverso y rico patrimonio cultural fortificado de la península ibérica. Bases para el turismo cultural con Forte Cultura

El vicepresidente de Forte Cultura, Dirk Röder, expone algunas ventajas que esta red turística para la promoción de monumentos fortificados podría ofrecer a diferentes espacios patrimoniales de la península ibérica. Su visión europeísta pretende que haya una mayor visibilidad para este patrimonio y que ello pueda redundar en un aprovechamiento sostenible de los espacios y mayor capacidad de inversión para su conservación.

Existen muchas fortalezas y castillos medievales repartidos por la península ibérica, además de centenares de fortale­zas que datan de finales del si­glo XV hasta el XIX. Por ejemplo, las líneas de torres de vigilancia que defendían la costa sur peninsular o la línea de Torres Vedras que hacía lo propio con Lisboa. El siglo XX también ha dejado innumerables fortines o búnkeres en la península ibérica. Este patrimonio fortificado único tiene un gran potencial para el turismo cultural sostenible que hasta ahora no ha sido plenamente explotado.

Cartografiar el patrimonio fortificado ibérico

La «architectura militaris» de la península ibérica está influida por diferentes épocas históricas y sus gobernantes, tradiciones, conocimientos técnicos y habilidades. Desde las murallas datadas en la Historia Antigua de varias ciudades hasta los búnkeres de la guerra civil española y de la Segunda Guerra Mundial, la arquitectura de las fortificaciones ha ido evolucionando y ajustándose a los avances tecnológicos del armamento.

Para conocer la localización y los diversos tipos de fortalezas, elaboramos un mapa del patrimonio fortificado de la península ibérica. Recopilamos las etapas históricas y tipología de los monumentos fortificados, aunque es un trabajo todavía en desarrollo.

Las siguientes etapas están sólidamente representadas en la península ibérica:

—Edad Media. Fortalezas de origen islámico, en su mayoría palacios medievales con detallados sistemas de defensa y protección, como Granada, Jerez, Ronda, Sevilla, Córdoba, Málaga o Sintra, entre otros. Por otro lado, castillos, palacios y edificios sagrados con elementos arquitectónicos de defensa.

—Edad Media tardía y Renacimiento. Ejemplifican la adaptación arquitectónica de los castillos, palacios, edificios sagrados y fortalezas medievales existentes a la incipiente artillería, como la Alhambra de Granada, Segovia, Castalla. También se crearon en esta época grandes redes de señales y de defensa, como las torres almenaras de la costa de Málaga y de Cádiz.

—Entre el siglo XVI y el XIX de construyeron nuevas fortalezas o ciudades fortificadas basadas en el sistema abaluartado, diseñadas según planteamientos ideales de los ingenieros militares. Es el caso de Cádiz, Lisboa, Elvas, Cartagena, Jaca o Gibraltar.

—Siglo XX. Predomina la edificación de fortines de hormigón, búnkeres y líneas de defensa de la guerra civil española y de la Segunda Guerra, como la que ocupa la orilla norte del estrecho de Gibraltar, entre el río Guadiaro y las playas de Conil de la Frontera, con casi 600 nidos de ametralladoras, casamatas para piezas anti-carro y observatorios.

Rica oferta cultural y experiencial en fortalezas

Muchas de las antiguas fortificaciones militares son hoy en día modernos lugares culturales y de ocio. Ofrecen una enorme variedad de eventos culturales, exposiciones, ofertas de turismo activo o experiencias en la naturaleza. El ocio y la educación preservan la memoria sobre los acontecimientos históricos que allí sucedieron. Las tecnologías actuales permiten aplicaciones que ayudan a conocer mejor el lugar, como recreaciones virtuales.

Hay recorridos combinados con representaciones escénicas en la ciudadela de Jaca, donde los huéspedes siguen a los actores activamente a través de la fortaleza y aprenden sobre la historia y la arquitectura. En Villajoyosa, Denia y muchas otras ciudades se celebra cada año la fiesta de ‘Moros y Cristianos’. En Tarifa, se recrea cada año la resistencia de la ciudad ante las tropas de Napoleón en las Navidades de 1810.

Así que la fascinación por las fortalezas históricas afecta a todos los ámbitos de la sociedad actual. Los jóvenes europeos se entusiasman con los monumentos, su autenticidad y sus historias, tradiciones y cultura. El conocimiento, compartido por las experiencias vividas en las fortalezas, conduce al aprendizaje y ayuda a comprender el origen de las culturas y las naciones. Esto abre el espacio para el diálogo intercultural, los intercambios y la apreciación mutua.

Turismo cultural para el patrimonio fortificado ibérico

Entre fortalezas mundialmente famosas como la Alhambra de Granada con 2,7 millones de visitantes al año, fortalezas conocidas en Barcelona, Alicante, Jerez, Elvas (UNESCO), Lisboa o Torres Vedras y otras más desconocidas para el gran público como Tarifa, Jimena de la Frontera, Badajoz, Tabarca o Roses, hay una diferencia de percepción muy alta. Para compensar y descentralizar el excesivo flujo de turismo en los puntos con mayor afluencia, las rutas culturales resultan un instrumento útil.

Las rutas culturales representan el diverso patrimonio cultural de Europa. Invitan a conocer la historia y el patrimonio europeo mediante el viaje cultural y el descubrimiento de lugares, historias y personas. Apoyados por el Consejo de Europa, los itinerarios culturales tienen un impacto socioeconómico importante para los lugares y regiones participantes en estas rutas. Por ejemplo, el Camino de Santiago es una de las más de 20 rutas culturales de la península ibérica y fue la primera de todas. Otras son las Rutas Europeas del Emperador Carlos V, la Ruta Europea de la Cerámica o las Rutas del Olivo.

El patrimonio fortificado en Europa tiene también un gran potencial para el turismo cultural sostenible, lo que llevó en 2012 al desarrollo de Forte Cultura. Los monumentos fortificados de la península ibérica tienen la oportunidad de participar en Forte Cultura y de fortalecer una red internacional de patrimonio fortificado con más de 100 miembros en 23 países.

La conexión entre la atractiva «architectura militaris» de la península ibérica y la ruta cultural permite establecer este activo cultural para el turismo en una red, hacerlo más visible y tangible en los mercados turísticos internacionales y comercializarlo en toda Europa. Mediante la implementación de la marca turística regional «Forte Cultura – Patrimonio Ibérico Fortificado» se aborda, entonces, un turismo cultural de calidad. Esto favorece un equilibrio entre los monumentos que están sobrerrepresentados y aquellos menos conocidos, y extiende la esfera de actividad de los actores locales de toda Europa.

Marcas como «península ibérica», «Andalucía» o «Campo de Gibraltar» conectan el espíritu local, la historia individual y las singularidades regionales con la marca paneuropea. Estas agrupaciones de fortalezas son un elemento importante para enfatizar las identidades regionales y desarrollar ofertas de viajes y experiencias auténticas para los mercados de turismo internacional.

La comercialización conjunta como parte de una marca internacional para el turismo de fortalezas aumenta el alcance individual y crea una publicidad cada vez mayor de las fortificaciones participantes, mejoras de imagen y efectos económicos notables.

Conclusiones

La península ibérica tiene un gran potencial para la implementación de ofertas turísticas culturales relativas a arquitectura defensiva en los mercados turísticos internacionales. Este patrimonio cultural debe ser, al mismo tiempo, preservado y hecho accesible para el turismo cultural. Forte Cultura persigue el objetivo de apoyar el diverso patrimonio arquitectónico y cultural de los monumentos fortificados, promover su transformación en lugares de cultura y turismo y concienciar al público en general. La responsabilidad común sobre el patrimonio cultural de los monumentos fortificados se puede ejercer mediante la cooperación europea.

Forte Cultura estimula la cooperación regional de los monumentos fortificados, forma agrupaciones regionales e integra las redes de fortalezas existentes sin que pierdan su independencia ni autenticidad. El turismo genera ingresos y un clima favorable a la inversión, que puede contribuir a la protección y preservación de las fortalezas que forman parte del patrimonio cultural. 

Más información en: www.forte-cultura.eu.

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Dirk Röder

Dirk Röder

Vicepresidente de Forte Cultura e.V., Network of the Culture Route Fortified Monuments (Red de la Ruta Cultural de Monumentos Fortificados).

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