La competencia musical de las mujeres en la sociedad española del siglo XX

Concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en mayo de 1909.
En esta entrega de 'Hispania Música' hablamos de cuál era la competencia musical de las mujeres en la sociedad española durante el siglo XX, cuando el conocimiento musical comenzó a convertirse en una herramienta de inserción laboral para ellas.

Historia y presencia

La situación en la que se vio envuelta la sociedad española debido a la transformación de los procesos económicos, que acarrearon una nueva filosofía del ahorro, apreciaba la rentabilidad del tiempo de manera que se valoraban los conocimientos por la cuantía económica que estos podían reportar. Todo ello provocó un abandono de la práctica musical de las mujeres en el hogar como medio de ocio y entretenimiento, pero incitó al aprovechamiento de estos conocimientos musicales para sacar rédito económico. Es decir, el conocimiento musical que durante años sirvió como ‘ornamento a la belleza femenina’ se convirtió, en estos momentos, en herramienta de inserción en el mercado laboral, creando, con ello, recursos económicamente productivos con la enseñanza de solfeo y la práctica de algún instrumento.

Uno de los campos profesionales y creativos que las mujeres conquistaron durante las primeras décadas del siglo XX fue el espacio educativo. Si los conservatorios y las diferentes sociedades académicas dejaban las enseñanzas musicales en manos de músicos varones formados en orquestas y en las rígidas enseñanzas eclesiásticas, la clase particular, mucho más generalizada en todo el país, dejó de estar en manos exclusivas de estos hombres para permitir el paso a la figura femenina.

Fue de esta manera como las mujeres españolas reclamaron de forma silenciosa el espacio educativo y musical que hasta esos momentos les era negado. En este sentido, cabe reseñar que ya en las primeras décadas del siglo XX el 60% de las mujeres españolas que habían superado sus estudios elementales en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid hicieron de ello una profesión. Y, si bien, la conquista de otros espacios de trabajo por parte de la mujer a lo largo del siglo XX hizo que el porcentaje de matrículas descendiera de un 60% a un 43,2% durante el curso académico 1919-1920, podemos observar cómo el número de matrículas realizadas por mujeres en los conservatorios de todo el país durante el año 1944-1945 triplicaba ya al de los hombres.

La admisión como docentes dentro de los muros del conservatorio

Como no podía ser de otra manera, estos datos se dejaron sentir en la existencia de un profesorado femenino dentro de los conservatorios españoles que, si bien, era mucho menor que el de sus compañeros varones, iba conquistando un terreno impensable años atrás. A pesar de la existencia de un sistema de reglamentos internos que negaba de forma velada el acceso de las mujeres a la profesión.

El Conservatorio de Valencia, un año después de admitir a la primera profesora entre su plantilla de profesorado, volvió a redactar un nuevo reglamento que incluyera la imprescindible condición masculina de los profesores. Pese a estos hechos, también podemos encontrar figuras femeninas que se convirtieron en ejemplo de la nueva situación. Así pues, María de Pablos Cerezo (1904- ¿?), segoviana de nacimiento que estudió en el Real Conservatorio de Madrid la especialidad de violín y composición, tras conseguir en 1928 la plaza para continuar su formación en Roma, regresó a Madrid donde impartió clases como profesora del conservatorio de esta ciudad.

Pero la incursión de las mujeres en los conservatorios fue lenta y difícil, lo que hizo que, ante este panorama, fueron muchas las mujeres que decidieron tomar parte en la educación musical de la sociedad española mediante la fundación y creación de academias musicales. En estas academias fue donde se les permitió desarrollar su labor como docentes en la disciplina musical. La fundación de academias daba la oportunidad de desarrollar intensas labores pedagógicas fuera de las encorsetadas reglamentaciones de los conservatorios o sociedades similares. En ellas se solía impartir clase a alumnos de ambos sexos, y el trabajo realizado dentro de estas instituciones no sólo era la dedicación para impartir clases instrumentales, sino que, en muchas ocasiones, se desarrollaba una intensa faceta compositiva de corte didáctico. En estos centros nacieron numerosos trabajos que ayudaban a la enseñanza y al estudio de la música. Muchas mujeres instruidas en el campo de la interpretación y la composición crearon métodos y ejercicios para facilitar la práctica docente de otras compañeras o de ellas mismas.

Concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en mayo de 1909.
Concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en mayo de 1909.

Este fue el caso de Blanche Selva, pianista de origen francés que tuvo una gran presencia dentro de la vida musical española fundando en 1934 su propia academia de música en Barcelona. De esta compositora es el tratado L´Enseignemente musical de la Tecnique du piano, publicado en París en 1916 y 1919. Esta obra se puede alzar a la altura de los más importantes tratados pianísticos por la forma de entender el piano y por la amplitud de sus planteamientos.

Por otro lado, la presencia de la figura femenina también se reconoce en el papel que jugó dentro de la educación infantil. Fueron muy diversas las compositoras e intérpretes autoras de fáciles canciones destinadas a ser estudiadas por las niñas y los niños más pequeños. La compositora y pedagoga de origen catalán Narcisa Freixas publicó su primer cuaderno de canciones infantiles en 1900, además de impartir cursos sobre educación para niños y de ganar diversos premios por otras composiciones escritas con el mismo propósito en los años 1905 y 1908.

En la realización de estos trabajos quedó patente la parcela que se le había permitido a las mujeres en el campo de la música, pues, si bien, el mundo de las grandes obras compositivas quedaba muy lejos de las capacidades atribuidas para ellas, sí estaba bien vista la interpretación de ciertos instrumentos como el piano, el arpa o el violín, muy asociados a la figura femenina durante todo el siglo XIX y el XX. Este sentir queda reflejado en las palabras que escribe el célebre compositor español Joaquín Turina (1882-1949) dentro del texto titulado Feminismo y Música: «No hay nada más bonito que unir la impresión auditiva con la impresión visual, si se trata de instrumentos como el violín, el piano o el arpa, y nada puede perder la Música si cuartetos femeninos como el Lerroux-Réboul, de París, interpretan los cuartetos de Mozart o de Beethoven (…) [sic]».

Mujeres e intérpretes

Pero lo dicho hasta el momento no ha impedido que a lo largo de la historia de la música española haya habido nombres de mujeres que destacaran también dentro del panorama interpretativo. Emiliana de Zubeldía (1888-1987) estudió en los conservatorios de Pamplona y Madrid, trasladándose posteriormente al de París. Destacó como gran intérprete del piano, dando conciertos por toda Europa y América. Pero finalmente se afincó en México, donde fundo una Academia de Música en la que realizó una extraordinaria labor docente.

Otro nombre que merece mención es el de María Teresa Prieto Fernández de la Llana (1896-1982), nacida en Oviedo pero que también acabó sus días en México debido al exilio al que se vio obligada su familia por causa de la guerra civil española. Esta compositora procedía de una familia con una larga tradición musical, y su obra fue estrenada por directores de nivel internacional como Eric Kleiber, Carlos Chávez o Ataúlfo Argenta.

También compositora, pianista y docente fue María Luisa Ponsa (1888-1967?). Natural de Barcelona que consiguió, con tan solo diez años, una beca del ayuntamiento de su ciudad para realizar sus estudios musicales en el Conservatorio de París. Alumna de maestros como Isaac Albéniz o Marmontel, regresó a Barcelona con 16 años y fue en esa ciudad donde consiguió sus primeros triunfos como solista de piano. Ella fue una mujer muy activa en la defensa de los derechos de la mujer, siendo colaboradora de diferentes revistas, además de socia fundadora del Institut Musical de Barcelona. Muchas de sus obras han sido editadas, entre ellas encontramos varias piezas para piano y voz, entre las que cabe destacar su Himno a Cataluña, Crépuscule: valse lente chantée o Lliri blanch. También escribió obras para piano solo como es la Suite española o su Valse poétique.

Siguiendo este recorrido, es necesario citar nombres de la talla de la compositora, docente y violinista segoviana Maria de Pablos y Cerezo (1904-?). En 1928, después de terminar sus estudios musicales en el Conservatorio de Madrid consiguió la plaza para poder continuar su formación en Roma. En esta ciudad italiana fue donde estrenó varias de sus obras, como su Sonata Romántica para cuarteto de cuerda, con la que se inauguró la Casa de España en Roma. Otra importante compositora española que tuvo que emigrar a tierras americanas fue Rosa García Ascot (1906-2002). Esta madrileña estudió con Enric Granados, Felip Pedrell o con el gran maestro Manuel de Falla. Justamente, escribió sobre ella en una carta que iba dirigida al también compositor Felipe Pedrell: «(…) su organización musical es prodigiosa, (…), he de seguir con ella un método muy especial (…). De este modo estoy seguro de que tendremos un gran futuro (…) [sic]».

Formó parte del llamado Grupo de los Ocho junto a Halffter, Pittaluga, Bacarisse, Mantecón, Remacha y Bautista. Tuvo una gran amistad con Federico García Lorca, quién le dedicó uno de sus poemas, además de con Ravel, Stravinski o Luis Buñuel. Al final de la guerra civil se exilió a México.

La llamada Generación del 51 está relacionada con un grupo musical que trabajó por avanzar y desbloquear la situación de retraimiento cultural en al cual estaba sumida la España de la posguerra. Dentro de este conjunto se encontraban mujeres de la talla de Carmen Santiago de Merás, nacida en Oviedo en 1917 y fallecida en Madrid en el 2005. Su vida estuvo relacionada con la interpretación del piano, la docencia y la composición. Fue galardonada con varios premios a nivel instrumental y su vida docente la ejerció como profesora de solfeo del Real Conservatorio de Madrid. Sobresalió su composición en el género de música de cámara, alguna de ella registrada en diversos discos.

Llegamos a la figura de Matilde Salvador Segarra (1918-2007), hija, hermana y sobrina de célebres músicos. Inició sus estudios musicales de la mano de su padre, el violinista Josep Salvador, y de la de su tía, la eminente pianista Joaquina Segarra. Titulada en piano a la edad de 18 años, siguió sus estudios de armonía, composición y orquestación en el Conservatorio de Castellón con el compositor Vicente Asensio, con quién más tarde contraería matrimonio. Su obra ha sido fructífera y extensa. Gracias a su labor compositiva, Matilde consiguió eminentes premios y reconocimientos. Entre ellos, los galardones otorgados como reconocimiento por una vida dedicada al desarrollo de la cultura y la música.

Otra figura importante que destacó en el campo de la composición y la docencia musical fue la de María Teresa Oller. Esta compositora, docente y musicóloga nació en Valencia en octubre del año 1920. Realizó los estudios de piano y composición en el conservatorio de su ciudad natal obteniendo el premio fin de carrera en sus dos especialidades. Gracias a una beca ofrecida por la Diputación de Valencia, se desplazó a Hamburgo para continuar sus estudios de composición con el maestro Ernest Jarnack. Como directora de orquesta, es reseñable la encomiable labor realizada en la Agrupación Vocal de Cámara de Valencia, coro femenino con el que estrenó obras de compositores valencianos coetáneos. Su labor de investigación le valió ser aceptada en el Instituto Valenciano de Musicología. Nunca dejó de lado su faceta como docente, que ejerció hasta su jubilación en el Conservatorio de Valencia como profesora de Armonía, Composición, Contrapunto y Fuga.

Siguiendo este recorrido cronológico, no se puede dejar de nombrar a la compositora, pianista y docente barcelonesa Teresa Borrás (1923); a la también catalana soprano Merce Torrents (1930); o a María Dolores Malumbres nacida en La Rioja en 1931, quien inició sus estudios musicales de la mano de su padre. Esta riojana mantuvo contacto durante su formación, con miembros de la Generación del 27 como Fernando Remacha, que la instruyo en Armonía y Análisis. Su vida como compositora y pianista fue dilatada y su obra es de las pocas que está presente en Festivales de toda España.

Para saber más

—Picazo Gutiérrez, Marina (2013). Mujeres violinistas europeas: estudio de su legado como fuente de conocimiento. Dos Historias de Vida. Cádiz: Universidad de Cádiz. Tesis Doctoral inédita.

—Ramos López, Pilar. Feminismo y Música: Introducción Crítica. Madrid: Nancea, 2003

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Acerca del autor

Marina Picazo Gutiérrez

Marina Picazo Gutiérrez

Violinista, intérprete, investigadora y Doctora con mención internacional. Profesora de la Universidad de Cádiz y miembro del renombrado conjunto de cuerdas español Concerto Málaga.

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  • ¿Como podría consultar la tesis sobre las violinistas europeas de la autora de este artículo? Gracias

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