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La Operación Balmis, un guiño al pasado

Mapa de Juan Pérez Ventura
Repasamos la expedición de Balmis y el guiño a esta primera misión sanitaria internacional que se ha hecho con motivo de la pandemia de Covid-19. Con el ambicioso objetivo de vacunar contra la viruela, Balmis y su equipo partieron el último día de noviembre de 1803 desde el puerto de La Coruña. Hoy, recordamos su gesta.

«… y que no lo conozcan [el virus] nuestros nietos sino por la historia de sus estragos». Francisco Javier de Balmis.

Introducción

La llegada del Covid-19 a España ha supuesto un trauma social y económico que ha socavado la vida de decenas de miles de personas en España y en todo el mundo.

España ha sido uno de los países del mundo donde más impacto ha causado el virus. La respuesta del Gobierno, entre otras cosas, fue movilizar a las Fuerzas Armadas en la Operación Balmis, un nombre muy acertado que evocaba la que ha sido, probablemente, la mayor hazaña sanitaria de la humanidad, la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Impulsada por Carlos IV y capitaneada por el alicantino Francisco Javier Balmis, llevó a todos los territorios de ultramar del Imperio español la vacuna contra la viruela, una terrible enfermedad que, como ahora sucede con el Covid-19, quebraba la sociedad de su tiempo.

Aquella expedición supuso un punto de inflexión en la historia sanitaria de la humanidad, ya que con ella comenzó el uso del arma más efectiva de la que disponemos hoy en día para combatir enfermedades infecciosas de origen vírico o bacteriano: las vacunas.

Enfermos de viruela o hueyzáhuatl durante el sitio a Tenochtital. Códice Florentino, lib. XII, f.53 v. (Biblioteca niversitaria de Oza)
Enfermos de viruela o hueyzáhuatl durante el sitio a Tenochtital. Códice Florentino, lib. XII, f.53 v. (Biblioteca niversitaria de Oza)

Balmis, y quienes le acompañaron, ocupan desde entonces un lugar destacado en la historia de España y de la humanidad, cuyo recuerdo ha vuelto a escena con la Operación Balmis en la lucha contra el Covid-19.

Es innegable que la llegada del coronavirus a España ha supuesto un terremoto sanitario y económico en el peor de los sentidos. No todos los días debe enfrentarse la humanidad conjuntamente a una amenaza global como es una pandemia.

Frente a ella, el Gobierno de España declaró el «estado de alarma» (Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo) tomó las riendas de la situación y contó desde el principio con el apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de Policías autonómicas.

Comenzaba así la «Operación Balmis», un nombre que evoca una de las mayores ges-
tas científicas y médicas de la historia. Antes de esta «Operación Balmis», el personaje que da nombre a este despliegue desempeñó una importante misión a principios del siglo XIX para llevar la cura de la enfermedad de la viruela a todo el continente americano. El protagonista fue Francisco Javier de Balmis médico militar natural de Alicante, líder y capitán de la mayor empresa científica de la modernidad, la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

La Europa del siglo XVIII

La viruela ha sido una de las enfermedades más virulentas contra los humanos a lo largo de la historia. Se estima que, de quienes la contraían, un 33% fallecía, otro 33% quedaba con secuelas graves como la ceguera y el restante tercio se curaba, con secuelas como la llamada «cara picada». Era una enfermedad terrorífica que tenía presencia en todo el mundo, pero especialmente en Europa y América.

Jenner vacunando a James Phipps a partir de las lesiones de la mano de Sarah nelmes (Robert A. Thom, 1965).
Jenner vacunando a James Phipps a partir de las lesiones de la mano de Sarah nelmes (Robert A. Thom, 1965).

En América, en los territorios españoles habían muerto hasta el siglo XVIII por el «choque microbiano», unos 90 millones de indígenas en los tres primeros siglos desde el descubrimiento de América, y buena parte de estas muertes fueron causadas por la viruela.

A finales del siglo XVIII, el virus de la viruela era el más mortífero de su época y se cebaba especialmente con América y Europa, donde dejaba cada año más de 400.000 muertos. Fue el inglés Edward Jenner, cirujano rural de zonas ganaderas de Inglaterra quien dio con un tipo de viruela benigna que inmunizaba frente a la mortífera que asolaba medio mundo. En aquella Inglaterra rural existía la creencia de que cuando un ganadero ordeñaba a sus vacas, contraía una enfermedad que portaban éstas (cow-pox), quedando así protegido frente al virus de la viruela (poxvirus). Este hecho despertó el interés de Edward Jenner, que lo investigó a fondo hasta dar con la vacuna que cambiaría la historia.

El trascendente descubrimiento de Jenner se basaba en infectar al individuo con un tipo de viruela vacuna —de ahí el origen del nombre— con carácter benigno que inmunizaba frente a la viruela humana. Este descubrimiento sentó la base de la vacuna, sin duda el arma más poderosa que posee la medicina para prevenir enfermedades, un método que se generalizaría para provocar respuestas inmunológicas frente a agentes infecciosos.

Apenas comenzado el siglo XVIII, una centuria marcada por el absolutismo, en las potencias europeas se desarrolló la Ilustración o «siglo de las luces» con grandes cambios y avances en el pensamiento político y económico.

Balmis, era un gran ejemplo del espíritu que ese siglo inauguraba. Representaba esos valores del estudio y la observación de los hechos para la formulación de teorías científicas. Balmis representa la tradición puntera de la medicina militar y la ciencia española de la época.

Francisco Javier de Balmis, Revista de Medicina Militar.
Francisco Javier de Balmis, Revista de Medicina Militar.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna se enmarcaba en un momento de convulsión política en Europa. Al mismo tiempo que las ideas de la Revolución francesa resonaban por el continente, el Imperio español de Carlos IV se tambaleaba.

¿Quién era Francisco Javier de Balmis?

Perteneciente a una familia de cirujanos, Balmis era una persona enérgica con grandes capacidades organizativas y gran seguridad en sí mismo. Tuvo una vida muy intensa en lo académico, que comenzó con 17 años siguiendo la tradición familiar. Empezó como Practicante Primero en el Hospital Real Militar de Alicante, pasando por Valencia y México, hasta que se convirtió en cirujano de cámara de Carlos IV cuando tenía 42 años.

También llevó a cabo una intensa labor investigadora ya que, con 48 años, tradujo del francés el Tratado histórico práctico de la vacuna de Jean Louis Moreau de la Sarthe.

Pero Balmis también fue hombre de acción y participó en operaciones militares como el sitio de Argel, en labores de cirujano de campo. Esta Expedición de la Armada, encabezada por el General Conde de O´Reylli, buscaba terminar con las bases de piratas berberiscos que azotaban las costas del sudeste español.

En 1781 viajó a América para permanecer durante una década en el Virreinato de Nueva España, donde investigó sobre plantas medicinales usadas por la población indígena. Tras esta estancia, volvió a España y se especializó en el uso curativo de las plantas que había investigado en México, como el agave o la begonia. Sus esfuerzos merecieron que se diera su nombre a una de las especies de begonia, la «Begonia Balmisiana». Por petición del fundador del Jardín Botánico de México, se llevó cuatro cajas de plantas medicinales de México a España, donde las depositó en el Jardín Botánico de Madrid, dando comienzo así a una relación de colaboración que duraría mucho tiempo.

Lámina de una «Begonia balmisiana» de las que estudió Balmis en México, realizada por José Rubio (John Carter Drown Library).
Lámina de una «Begonia balmisiana» de las que estudió Balmis en México, realizada por José Rubio (John Carter Drown Library).

A su vuelta a España se dio de bruces con la nueva realidad que agitaba el continente europeo. Las ansias expansionistas de Napoleón habían desencadenado la guerra de la independencia en España. Balmis rechazó en todo momento reconocer la autoridad de José Bonaparte y, como consecuencia, su casa de la calle Fuencarral en Madrid fue atacada y saqueada, perdiendo todo cuanto poseía. Pese a esto y a la ocupación francesa, consiguió permiso para viajar a Nueva España y supervisar la evolución de los programas vacuníferos que había implementado años antes.

Una vida tan intensa en lo académico, científico y expedicionario, acompañada de ese espíritu aventurero, apoyado por sus dotes organizativas y de líder, le convirtieron en la persona indicada para encabezar la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna y pasar, con ella, a la historia

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (REFV)

Con este nombre se denominó oficialmente a la misión de Francisco Javier de Balmis, quien encabezó la primera gran operación de salud pública como ningún otro país lo había hecho hasta la época. Con esta expedición se salvó a millones de personas de morir por la enfermedad de la viruela, ya que llevó a principios del siglo XIX a los territorios de ultramar del Imperio español en América y Filipinas la vacuna inmunizadora frente a esta enfermedad.

La propuesta que hizo Balmis a Carlos IV para hacer llegar el virus vivo hasta América fue utilizar a niños, lo más jóvenes posibles y sanos, para servir como portadores de la vacuna. Así se lo presentó al monarca Carlos IV que, con esta expedición, jugaba dos cartas importantes: la política, ya que demostraba un firme compromiso con la sociedad americana cuya burguesía llevaba tiempo exigiendo reformas, y, por otro lado, jugaba la carta personal ya que su familia se había visto seriamente afectada por la enfermedad.

La misión presentaba una dificultad técnica enorme, pero era fundamental, ya que la viruela era un enemigo común a batir tanto en Europa como en América.

Auspiciado por Carlos IV, el médico militar alicantino se embarcó a finales de 1803 junto a José Salvany y Lleopart (en calidad de Ayudante y Subinspector) e Isabel Zendal Gómez, desde el puerto de la Coruña para liderar la histórica misión de llevar la vacuna de la viruela a América y Filipinas. Su medio de transporte fue la corbeta María Pita, de 200 toneladas y tres palos. La expedición debía contar con salvoconductos tanto de Francia como del Gobierno inglés, con quien en ese momento se vivían tiempos de paz a raíz del Tratado de Amiens (1803). El capitán de la Corbeta fue el vasco Pedro del Barco y España.

Grabado reciente de Isabel Zendal (Palmeral 2018).
Grabado reciente de Isabel Zendal (Palmeral 2018).

El papel de Isabel Zendal fue fundamental ya que fue la encargada de cuidar a los 22 niños de la expedición, que tenían entre 3 y 9 años. Estos niños procedían casi en su totalidad de la casa de Expósitos de La Coruña. Gracias a su labor todos los niños llegaron sanos y salvos. Cuando la enfermedad se consideró oficialmente extinguida en 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a Zendal como la primera enfermera en misión humanitaria de la historia.

Balmis, una persona decidida y emprendedora, no sólo portaba consigo la cura a la viruela, sino que creó en América las «Juntas de Vacuna», constituyendo estas todo un entramado de establecimientos públicos de carácter sanitario.

Una vez en territorio americano, habiendo desembarcado en el puerto de La Guaira (Capitanía General de Venezuela), Balmis decidió dividir la Expedición ante la urgencia de propagar la vacuna con rapidez por los virreinatos americanos. Así, la expedición se separó en dos subexpediciones:

  • Balmis iría hacia el norte a través del Caribe, haciendo escala en La Habana, Sisal, Veracruz y posteriormente recorrería Guatemalay el Virreinato de Nueva España. Allí se le perdería la pista a Isabel Zendal, aunque se cree que se quedó a vivir en la Puebla de los Ángeles.
  • José Salvany se embarcaría rumbo a Cartagena de Indias desde donde emprendería rumbo Sur internándose por la cordillera de los Andes hasta Santa Fe, Perú y Buenos Aires*.

Balmis y su equipo llevaron así la vacuna a toda la América española, suponiendo un éxito médico sin precedentes. Además de eso, desarrolló las estructuras organizativas necesarias para conservarla y administrarla, lo que constituyó un hito de la medicina de la época.

Mapa de Juan Pérez Ventura
Mapa de Juan Pérez Ventura

Éxito y regreso

La REFV se convirtió en el más grande y ambicioso proyecto sanitario de la humanidad. Pero la expedición no terminaba en el continente americano, ya que en 1805 Balmis embarcó en Acapulco rumbo a las Filipinas a bordo de la nao San Fernando de Magallanes. En esta continuación de la Expedición iban 26 niños vacuníferos con la misma misión que aquellos que salieron de España.

Durante el viaje por el Pacífico, Balmis enfermó de disentería. A pesar de eso, nada más llegar a Filipinas comenzó sin descanso la vacunación de la población.

No entraba en los planes iniciales desviarse de Filipinas, pero supo que la vacuna era necesaria en las posesiones portuguesas en China y por ello visitó Macao, e incluso se adentró en la provincia de Cantón. Lo hizo acompañado de su sobrino, Francisco Pastor y Balmis, así como de 4 niños vacuníferos filipinos. La expedición sufrió los efectos de un tifón y naufragó, incluso tuvo que escapar de los piratas y ladrones locales.

Grabado de una pagoda de estilo chino en el Macao portugués (Archivo Bogotá).
Grabado de una pagoda de estilo chino en el Macao portugués (Archivo Bogotá).

Una vez en el continente, la difusión de la vacuna fue limitada, ya que se topó con la oposición de las autoridades locales. De Macao se llevó grandes enseñanzas en materia de medicina tradicional china y de botánica. Allí llenó grandes cajas con especies vegetales, que donó posteriormente al Jardín Botánico de Madrid.

El tornaviaje desde Asia a España lo haría a bordo de un buque portugués. Durante el largo viaje de vuelta, llama la atención que hicieran una parada en la isla de Santa Helena (famosa años después por ser el lugar de destierro de Napoleón), posesión británica de ultramar y por lo tanto ‘territorio rival’. Pese a esto, Balmis desembarcó y vacunó a varios niños de la isla. En esta aislada posesión británica en medio del océano Atlántico, descubrió que desde hacía 8 años tenían en la isla una caja embalada que el propio Edward Jenner —recordemos, descubridor de la vacuna contra la viruela— les había enviado con material de vacunación. Sin embargo, la caja nunca había sido abierta.

En septiembre de 1806, tras casi tres años de Expedición sanitaria, Balmis estaba de vuelta en España. Fue recibido en San Ildefonso por Carlos IV quien le felicitó por el gran éxito de la Expedición.

Aún realizaría un nuevo viaje a América en 1810. Como culmen de su carrera, fue nombrado supernumerario de cirugía de la Real Academia Española de Medicina. A los 65 años, el enérgico Balmis, falleció en su casa de la calle Fuencarral de Madrid. Era febrero de 1819.

Una expedición para la historia

Se puede decir con orgullo y reconocimiento a la ciencia que esta es la única totalmente erradicada en el mundo y, desde luego, el papel de Francisco Javier de Balmis y sus compañeros de expedición fue fundamental para lograr ese objetivo.

Acta oficial del certificado de la erradicación total de la viruela en el mundo (9 de diciembre de 1979). Biblioteca Universitaria de Oza.
Acta oficial del certificado de la erradicación total de la viruela en el mundo (9 de diciembre de 1979). Biblioteca Universitaria de Oza.

Dieron la vuelta al mundo, literalmente, para llevar a todas las personas de los territorios del Imperio español en América y Filipinas la recién descubierta vacuna de la viruela que consiguieron inocular en más de medio millón de personas. Un esfuerzo que involucró a muchas personas, desde Edward Jenner hasta estos médicos y marineros, además de las autoridades locales que, en muchos casos, facilitaron su tarea.

Justamente, Edward Jenner predijo que sólo mediante la extensión a nivel mundial de su vacuna se erradicaría la enfermedad. Así, la viruela se declaró formalmente erradicada en la 33º sesión de la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra en mayo de 1980 tras campañas mundiales de vacunación siguiendo la tendencia marcada por la Expedición del alicantino Balmis.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna supuso la primera expedición sanitaria de la historia a escala global. Esta campaña de salud pública fue el primer programa de vacunación general del mundo, y de educación y pedagogía sanitaria para expandir las medidas de prevención.

A Balmis, se le recuerda muy esporádicamente, pero todavía este héroe sanitario y científico de la modernidad es un personaje desconocido para muchas personas. El propio Edward Jenner escribió en una carta en 1806 respecto a la Real Expedición lo siguiente:

«No me imagino que en los anales de la historia haya un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como este».

Para saber más

—Balaguer Perigüell, Emilio, Ballester Añon, Rosa. En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806. Monografías de la Asociación Española de Pediatría.

—Campos, Antonio. (2019). «Francisco Xavier Balmis y Berenguer, pionero de la salud pública, en el bicentenario de su muerte». Actualidad Médica. 

—Ramírez Martín, Susana M (1998). La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna en la Real Audiencia de Quito. (Tesis doctoral). Universidad Complutense, Madrid (España).

—Ramírez Martín, Susana M. (2007). El legado de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1810): las Juntas de vacuna. Asclepio CSIC.

—Ramírez Martín, Susana M. (2019). «Dimensión geográfica de la vuelta al mundo de la Real Expedición Filantrópica de la vacuna». Martín Irles, Francisco; Tuells Hernández, José Vicente (Ed). Bicentenario Balmis, 1819-2019. Pp 10-13. Alicante (España). Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Alicante

—Ramírez Martín, Susana M; Tuells, José. (2007). «Doña Isabel, la enfermera de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna». Revista Vacunas.

—Solar, María. (2017). Los niños de la viruela. Editorial Anaya.

—Tuells J, Duro-Torrijos JL. (2015) «El viaje de la vacuna contra la viruela: una expedición, dos océanos, tres continentes y miles de niños». Gac Med Mex, 151 (3).

* Nota del editor. Se profundiza en la expedición de Salvany en la otra parte del informe especial de este número de Descubrir la Historia.

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Acerca del autor

Luis Valer del Portillo

Luis Valer del Portillo

Historiador y analista internacional.

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