La tristeza del último viaje de Machado hacia ninguna parte

Antonio Machado vivió las últimas semanas de su vida hundido en un inmenso dolor, provocado por la amargura de la derrota política y espiritual. Es un dolor que tuvo alojado en el alma y no le abandonó hasta su muerte. La noche que se marchó de Barcelona camino del exilio, supo que esas imágenes de destrucción y muerte que veía por las calles serían las últimas que iba a tener de España, y las llevaría grabadas en su mente, junto al recuerdo de una vida marcada por la poesía, las ciudades en las que habitó, el amor y su sentimiento republicano.

La
noche del 22 de enero de 1939, un coche enviado por el doctor José Puche
Álvarez, Director General de Sanidad, recogió a la familia Machado de Torre
Castanyer, chalet donde vivía Antonio Machado en Barcelona, con su madre Ana
Ruiz, su hermano José Machado y su cuñada Matea Monedero, para abandonar la
ciudad camino del último viaje que el poeta realizaría en su vida, el viaje del
que no retornó jamás, algo
que él sabía: «Y cuando llegue el día del último
viaje/y esté al partir la nave que nun...

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