fbpx

Alonso de Guzmán: entre moros, judíos y conversos

El inicio del reinado de Isabel la Católica y, con posterioridad, todo el desarrollo burocrático del reinado de los Reyes Católicos, llevan a los reinos peninsulares a constituirse en ese todo conjunto que hoy entendemos por España. Llega el fin de la reconquista, la debilitación de la nobleza en favor de la monarquía, el nacimiento del Estado moderno, el final de la Edad Media y la instauración del Santo Oficio.

Ya lo anunciaba el Dr. Ángel Bernal Estévez en el prólogo, donde con distendida prosa situaba al lector más profano en la realidad que se vivía en los reinos peninsulares al comienzo de la Edad Moderna: Jesús Cano lleva la pedagogía del cómic a otro nivel, enseñando historia sin enseñarla. Un relato ficticio, pero rigurosamente ambientado y documentado, que bebe de vocabulario paleográfico y una nutrida bibliografía, llevan al lector a navegar por los sentimientos encontrados que la religión y la unificación de territorios bajo el reinado de los Católicos supusieron para el pueblo llano de finales del siglo XV en lo que hoy día entendemos por España.

Las nacientes figuras burocráticas del Estado moderno, con sus contadores reales y corregidores, el enfrentamiento contra la nobleza que marcó el reinado de Isabel y Fernando, la instauración del Santo Oficio, la creación de tropas reales no dependientes de los feudos y sus limitaciones y, entre todo eso, la incipiente problemática de la limpieza de sangre que alcanzaría su máximo desarrollo en el Siglo de Oro y el fin de la reconquista. Nada, absolutamente nada de todo eso, se relata de forma directa en la obra y, sin embargo, incluso el menos avezado de los lectores en el periodo histórico en el que se ambienta el cómic, podrá observar gracias al contexto del guion y las oportunas aclaraciones a pie de página, de qué forma toda la administración moderna desplegada por los Trastámara afectó a la realidad social de aquella época de la península. Un tratado breve e ilustrado de historia social que, como el propio autor avisa en el final del tomo, a duras penas contiene personajes reales, siendo todo lo demás una ficción enfocada a que el receptor del mensaje transmitido aprehenda y haga suyo el momento histórico sin necesidad de analizarlo desde la historiografía.

Todo un logro que demuestra cómo puede enseñarse historia sin enseñarla, quizá del mejor modo que puede uno acercarse al pasado: viviéndolo, sintiéndolo, trasportándose hasta el momento y empatizando con los personajes, ya sean ficticios o reales. Nada le sobra y nada le falta: quien quiera profundizar más en el asunto relatado, tiene a su disposición una amplia y rigurosa bibliografía al final; quien se conforme con lo leído, habrá podido aprender en algo menos de cincuenta páginas más detalles de los que muchas veces se conservan en la memoria tras leer cualquier ensayo académico. Mucho dicen las páginas coloreadas de esta publicación de la calidad didáctica que, como profesor de historia que es, posee su autor. Y dado el contexto geográfico en el que se sitúa la trama, es de agradecer y de entender la implicación de la administración extremeña y de sus técnicos para que el proyecto viese la luz.

En cuanto al medio se refiere, podemos hablar en general de un buen cómic. Es cierto que renuncia al detalle artístico para priorizar la transmisión del contenido y que, como obra completa desarrollada por el autor a todos los niveles y con escasos recursos en comparación con otros proyectos, refleja la sencillez en los degradados de color y en el realismo de las ilustraciones. Mas, por el contrario, tanto el armamento, como el escorzo de las monturas, como el paisaje y la arquitectura están plenamente estudiados, documentados y presentados. Peca, quizá, de un excesivo uso de las cicatrices en los rostros, en parte producido por la primacía de la línea sobre el color y, a pesar de todo, sirve una pequeña viñeta de tonos fríos para producir una transición de un día a otro en el relato, identificando la noche, sin que el ritmo se vea acelerado descontroladamente o se ralentice la emoción que desprende la trama.

Si a todo lo anterior le sumamos detalles tan importantes como que, personajes que parecen secundarios en viñetas previas, medio ocultos entre viñetas que parecen transicionales, resultan después ser claves para comprender la totalidad de lo relatado, estamos ante un cómic que, sin alcanzar la excelencia artística, y sin hacer del arte la principal de sus virtudes, obtiene una buenísima valoración parte de quienes lo disfrutan, justa y merecida, gracias a la excelente combinación de todos los engranajes del medio para el que ha sido pensado.

Se hace recomendable su lectura: muy recomendable. Se vuelve una puerta para escapar de las obras estrictamente basadas en acontecimientos reales que tratan de narrarlos de forma breve e ilustrada, pero también para huir de los relatos de base histórica que no usan más que la ambientación de fondo como mero relleno. Desde el punto de vista histórico, toda una revolución en el modo en que pueden ser transmitidos los hechos más importantes de un periodo concreto. Desde la perspectiva del medio, del cómic, una muestra pura y en absoluto pretenciosa, de cómo la fuerza de las viñetas reside en saber usar con criterio las calles (los espacios en blanco entre viñeta y viñeta) y en la conjunción de los diferentes sistemas de transmisión de información que componen una obra así: el texto narrativo, los diálogos o bocadillos, las onomatopeyas, las líneas cinéticas, el dibujo y el color; una lección para los que juzgan un cómic sin tener en cuenta cómo encajan en él todas sus facetas.

Débiles, en algunos momentos del relato, si se miran por separado, se convierten en un todo maravilloso si se valoran en su debido conjunto. Lectura amena, válida para un rato libre, que no exige conocimientos previos pero deja un legado considerable y que anticipa ya obras posteriores del autor en donde la influencia del mítico Blueberry francés en su estructuración y, sobre todo, en el estudio de los caballos, se deja notar aún más que en esta, ya de por sí claramente influenciada.


Título: Alonso de Guzmán: entre moros, judíos y conversos. Autor: Jesus Cano. Editorial: Badajoz: Editora Regional de Extremadura. Precio: 6€. Páginas: 68. ISBN: 978-84-9852-194-8

Si te gusta nuestro trabajo, la mejor manera de disfrutarlo de una manera completa es suscribirte. Recibirás en casa nuestra revista en papel acompañada de marcapáginas ilustrados y obtendrás ventajas digitales, como leer la revista en nuestras apps o acceder a todos los contenidos en la página web.

Acerca del autor

Aitor Álvarez Ruiz

Aitor Álvarez Ruiz

Lector de cómics y aprendiz de historiador.

Añadir comentario

Haga clic para publicar un comentario

(Spamcheck Enabled)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ya en quioscos

Boletín semanal

Nombre:
Correo electrónico: