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La guerra civil griega, la doctrina Truman y la Guerra Fría

Partisanos del Ejército Democrático de Grecia 1946-49
La guerra civil griega (1946-1949), en la que los partisanos comunistas combatían contra el gobierno monárquico apoyado por el ejército británico, fue decisiva para el comienzo de la Guerra Fría. Los británicos, incapaces de contener el avance de la guerrilla comunista, tuvieron que pedir la intervención de los EEUU, y su presidente, Truman, estableció en marzo de 1947 la nueva doctrina de «contención del comunismo» que marcaría el inicio de la Guerra Fría.

En las líneas siguientes, además de analizar cómo la guerra civil griega y la doctrina Truman fueron determinantes para el comienzo de la Guerra Fría, se analizará el desarrollo de esta última en sus diferentes fases, desde sus comienzos hasta el final de la misma con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la implosión de la Unión Soviética en 1991, aunque el análisis se centrará de forma más pormenorizada en las dos primeras décadas de posguerra, que van desde la crisis de Irán de 1946, hasta la «Crisis de los misiles» en Cuba de 1962.

Crisis de Irán, de la colaboración al conflicto

La línea de aparente colaboración que había reinado entre las potencias vencedoras hasta la Conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945) y que había dado lugar a la celebración unos meses antes de la asamblea de constitución de la ONU en San Francisco (abril-junio de 1945), comenzó a quebrarse en 1946 a propósito de la crisis iraní. Irán había sido ocupado por soviéticos y británicos en agosto de 1941 para garantizar los suministros a la URSS tras la invasión alemana («Operación Barbarroja» de junio de 1941), pues, aunque formalmente era un país neutral, el sah (transcripción de rey en persa) simpatizaba con la causa nazi. Según el acuerdo que establecieron los aliados anglo-soviéticos, seis meses después de que finalizara la guerra se retirarían ambos ocupantes. Una vez cumplido el plazo, multinacionales británicas y americanas habían establecido diferentes acuerdos para controlar la producción y comercialización del petróleo iraní.

Churchill viajó a Moscú y llegó a un acuerdo con Stalin de reparto de los Balcanes por el que Grecia quedaría bajo influencia occidental

La Unión Soviética también quería asegurarse el suministro de una parte del petróleo, pero al no encontrar ninguna disposición por parte de la administración iraní, decidió apoyar a los independentistas kurdos y azerbaiyanos que declararon sendas repúblicas en el norte de Irán. A través de Naciones Unidas se llegó un acuerdo para la retirada soviética a cambio de ciertas concesiones para asegurar el suministro de crudo a la URSS, el reconocimiento de las regiones autónomas kurda y azerbaiyana, y la inclusión de tres ministros comunistas en el gobierno (Agustín R. Rodríguez, 1989).

Pero tras la retirada soviética, en mayo de 1946, dicho acuerdo no sería respetado: los ministros comunistas serían expulsados del gobierno y las zonas autónomas ocupadas militarmente por el gobierno iraní del sah, Mohammad Reza Pahlavi (hijo del sah anterior, y que sería derrocado por la revolución iraní de 1979). Irán representaba un primer aviso de la tensión que se avecinaba entre los bloques.

Grecia durante la Segunda Guerra Mundial

Para poder entender la importancia que tuvo Grecia para el inicio de la Guerra Fría habría que remontarse al papel que jugó este país durante la Segunda Guerra Mundial y en los momentos previos a la contienda (seguimos en buena medida a Roberto Rodríguez Milán, 2008).

En 1936, el general Metaxás dio un golpe de estado con la complicidad del rey Jorge II, conformando un régimen de rasgos fascistas. Sin embargo, el afán expansionista de Mussolini, que había ocupado Albania en abril de 1939 y que pretendía el control del Mediterráneo oriental en su pugna con Reino Unido, le llevó a declarar, en octubre de 1940, la guerra a la Grecia de Metaxás (con el que, en teoría, compartía una gran afinidad ideológica). Contra todo pronóstico, el ejército heleno obligó al italiano a retroceder hacia el interior de Albania.

Ante las dificultades que los italianos estaban encontrando en los Balcanes, el ejército alemán, que ya pensaba en la próxima invasión de la Unión Soviética (que se iniciaría en junio de 1941), decidió pasar a controlar directamente la conflictiva zona balcánica. Y tras ocupar Yugoslavia, decidió invadir Grecia en abril de 1941. Metaxás ya había fallecido meses antes de la invasión y el rey Jorge II con su gobierno y altos mandos del ejército se retiraron a El Cairo (Egipto), bajo la protección británica.

Dentro de Grecia, un sector del ejército y de la derecha más conservadora accedió a colaborar con los ocupantes nazis. Por el contrario, diversas fuerzas democráticas y de izquierda de orientación republicana (que rechazaban por tanto al gobierno monárquico instalado en El Cairo bajo protección británica), decidieron constituir un frente de resistencia contra la ocupación alemana, formando, en septiembre de 1941, el Frente Griego de Liberación (EAM, según sus siglas en griego), y unos meses después, en febrero de 1942, el Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS). Aunque en un principio el Partido Comunista Griego (KKE) no participó en su constitución, posiblemente descolocado por la vigencia del Pacto Germano-Soviético hasta sólo unos meses antes —de hecho, en aplicación de dicho pacto, tras la ocupación de Grecia, los alemanes liberaron a los dirigentes comunistas encarcelados por Metaxás—, sin embargo, rápidamente se integraron en el frente de resistencia y acabarían dirigiéndolo en la práctica.

Las características orográficas de Grecia, con más de un 60% de su superficie montañosa, iba a permitir que la guerrilla se pudiera instalar en las montañas y desde allí golpear al ejército alemán, ganando la simpatía y apoyo popular, y controlando espacios territoriales cada vez más extensos de Grecia. Entre marzo y octubre de 1944, todavía bajo la ocupación alemana, aunque ya claramente debilitada, el EAM-ELAS formó un gobierno provisional en las montañas que organizó unas elecciones en las que llegó a participar alrededor de un tercio de la población en edad de votar (entre 1,5 y 1,8 millones de griegos). Por lo tanto, su fuerza era indiscutible.

«Pacto de porcentajes» y Acuerdo de Varkiza

Coincidiendo con la retirada alemana de Grecia, el primer ministro británico, Churchill, viajó a Moscú en octubre de 1944 y llegó a un acuerdo con Stalin de porcentajes de reparto en los Balcanes por el que Grecia quedaría bajo influencia occidental y Rumania bajo influencia soviética. En Yugoslavia la influencia se repartiría al 50%. Roosevelt, que había manifestado ciertas reticencias al respecto, no estuvo presente porque estaba en plena campaña electoral, pero sí el embajador norteamericano en Moscú. El líder partisano y comunista yugoslavo, Tito, se sintió molesto porque dicho acuerdo, sobre el que no se le había consultado, significaba la reinstauración de la monarquía para Yugoslavia. Pero donde el acuerdo iba a tener unas consecuencias más dramáticas de forma inmediata, iba a ser en Grecia.

En 1945, el Partido Comunista Griego (KKE), siguiendo las indicaciones de Stalin, aceptaría el desarme de la guerrilla del EAM-ELAS

Tras la retirada alemana de octubre de 1944, y al calor del «pacto de los porcentajes», acordado entre Churchill y Stalin, el Gobierno monárquico instalado en El Cairo, presidido por Georges Papandreu, iba a pasar a ser un Gobierno de Unidad Nacional al integrarse también algunos miembros del EAM-ELAS. Pero la negativa de la guerrilla del EAM-ELAS a ser desarmada iba a provocar el primer choque civil en diciembre de 1944 en la llamada «Batalla de Atenas» (Dekemvriana). Los partisanos se enfrentaron al ejército británico, teniendo éstos que movilizar a casi 80.000 efectivos para poder hacer frente a la guerrilla, que se retiró de la ciudad tras un acuerdo in extremis que contó con la presencia de Churchill, junto con representantes soviéticos, franceses y miembros de las diferentes facciones políticas griegas. La base del acuerdo era que se celebraría un referéndum sobre la monarquía y, mientras tanto, se establecería una regencia a cargo del arzobispo ortodoxo Damaskinos (Antony Beevor, 2012).

Tan sólo un mes después, en febrero de 1945, se firmaría el Acuerdo de Varkiza, en el que el Partido Comunista Griego (KKE), siguiendo las indicaciones de Stalin, aceptaría el desarme de la guerrilla del EAM-ELAS. Pero este acuerdo resultaría mortal para los antiguos guerrilleros, pues iban a ser sometidos a una dura persecución con métodos de «guerra sucia», muchas veces a cargo de antiguos sectores colaboracionistas de los nazis que ahora iban a trabajar al servicio del nuevo gobierno. Se iba a desencadenar un verdadero «terror blanco» que les obligaría a tener que refugiarse en las montañas para escapar de la muerte.

Ejército británico frente a la guerrilla en Atenas 1944.

La guerra civil griega y la «doctrina Truman»

En octubre de 1946, los antiguos guerrilleros huidos a las montañas fundarían el Ejército Democrático de Grecia (DSE), inicialmente agruparía a unos 11.000 combatientes, que iban a poder obtener aprovisionamiento desde la fronteriza Yugoslavia de Tito, que había rechazado aplicar en su país el «pacto de los porcentajes», y, aunque en menor medida, también recibirían ayuda desde Albania y Bulgaria. En septiembre de 1947 la guerrilla comunista constituyó un gobierno provisional en la montaña, y su influencia y apoyo en Grecia no dejó de crecer.

Ya en marzo de 1946, Churchill, ante las dificultades británicas en Grecia, y pese a que hasta ese momento se estaba aplicando el «pacto de los porcentajes», que él mismo había suscrito con Stalin, pronunció un discurso en una Universidad norteamericana (Fulton) en presencia de Truman, el nuevo presidente de los EEUU tras la muerte de Roosevelt, también demócrata, pero de orientación abiertamente más conservadora. En este discurso ya se anticipaba una doctrina claramente anticomunista, con su célebre «telón de acero», concepto acuñado aquí para referirse a una imaginaria línea de separación entre el Este y el Oeste de Europa. Pero bajo un discurso conservador claramente anticomunista, tal vez, y es una posible interpretación, lo que estuviera manifestando Churchill fuera una profunda desesperación ante la incapacidad de Reino Unido para seguir siendo la potencia imperialista que había sido hasta antes de la Segunda Guerra Mundial . De hecho, en los años siguientes, Gran Bretaña iba a perder buena parte de su imperio colonial: India-Pakistán (1948), Birmania, Malasia, Ceilán. Y se iba a encontrar con graves problemas para llevar a cabo su mandato en Palestina con la creación del Estado judío de Israel (1948).

Harry Truman hacia 1947.

En este contexto, tras el recrudecimiento de la guerra civil griega y el avance de la guerrilla, Reino Unido comunicó a EEUU a principios de 1947 que el ejército británico no estaba en condiciones de hacer frente a los partisanos comunistas, que rearmados en las montañas habían reemprendido la guerra contra el gobierno griego y las tropas británicas que le prestaban apoyo. Coincidiendo con estos hechos, en EEUU también se iba a producir un giro político con la llamada «doctrina Truman» (formulada en marzo de 1947 por el nuevo presidente) que pondrá como centro de la política norteamericana la denominada política de «contención del comunismo», empezando por Grecia, donde el ejército norteamericano iba a asumir el liderazgo militar, reemplazando al británico.

La ayuda a los partisanos griegos procedía fundamentalmente de la Yugoslavia gobernada por Tito, que había rechazado el «pacto de los porcentajes» suscrito entre Stalin y Churchill, que hubiera implicado también el reestablecimiento de la monarquía en Yugoslavia. Cuando Stalin condenó por díscolo al régimen titista en 1948, la dirección de los comunistas (KKE) griegos se decantó por Stalin. Parece ser que la decisión del KKE estuvo muy condicionada por el hecho de que Tito había recuperado una vieja consigna de la Internacional Comunista, cual era la de Federación Socialista Balcánica, que incluía la constitución de un Estado Macedonio, cuestión que suscitaba mucho resquemor entre la guerrilla comunista griega. Pero, además, confiaban en que la Unión Soviética saldría en su ayuda.

Stalin y Zhdánov (o Jdánov) en el funeral de Kírov 1934.

Pero la consecuencia inmediata fue nefasta, supuso el cierre hermético de la frontera yugoslava y el aislamiento de los partisanos griegos. Por su parte, Stalin, impuso al KKE un cambio de estrategia política y militar en Grecia que resultó letal para la guerrilla partisana del DSE (Ejército Democrático de Grecia). Por un lado, se planteó el abandono de la guerra de guerrillas, para ser sustituida por una guerra de posiciones, para dar lugar a la formación de territorios liberados. El tradicional dirigente guerrillero procedente del ELAS, Markos Vafiadis fue purgado y expulsado (acusado además de titista) y sustituido por un dirigente de obediencia moscovita, Nikos Sajariadis (o Zachariadis). Para colmo, se le impuso a la guerrilla y al KKE la defensa de una Macedonia independiente a partir de marzo de 1949. Esta consigna, en el marco de una lucha por una Federación Socialista Balcánica, podría haber tenido sentido, pues esa Macedonia independiente se integraría en una entidad supranacional. Pero en el contexto de la guerra civil griega y el aislamiento respecto a Yugoslavia, cuyo dirigente había sido condenado por Moscú, era un planteamiento suicida que iba a conducir a la desmoralización de muchos partisanos y a su deserción de la guerrilla. Pues iba a facilitar que el gobierno desplegara toda su propaganda para desprestigiar a la guerrilla, acusándola de querer desmembrar el país a manos del eslavismo extranjero. Políticamente sería un golpe del que no se recuperaría ya. Producto de la nueva orientación militar y política impuesta desde Moscú, la guerrilla iba a sucumbir ante un ejército bien preparado y bien pertrechado bajo la tutela de los EEUU. Los guerrilleros acabarían dispersándose por diferentes países fronterizos y el Partido Comunista de Grecia (KKE) no sería legal hasta 1974, tras finalizar la dictadura militar de los coroneles de 1967-1974.

La crisis húngara de 1956 permitió visualizar que, más allá de algunas manifestaciones periodísticas, los norteamericanos no se inmiscuyeron en la revuelta húngara, asumiendo el control soviético acordado en la posguerra.

La guerra civil griega, además del comienzo de la Guerra Fría, había supuesto también la consagración de la hegemonía norteamericana sobre Europa occidental, que pasaría a ser plena, quedando Reino Unido desplazado de su tradicional dominio de la zona del Mediterránea oriental. Frente a la hegemonía norteamericana en Europa occidental, también se iba a reafirmar la hegemonía soviética en la Europa oriental (discurso de Zhdánov, o Jdánov, en septiembre de 1947 ante la Kominform). Lo que supondrá la consagración del bipolarismo entre los EEUU y la URSS, que marcará las siguientes décadas hasta la caída del Muro de Berlín en 1989 y la posterior implosión de la Unión Soviética en 1991.

La conformación de un mundo bipolar

A pesar de los intentos de colaboración que propiciaron los mandatarios norteamericanos, ingleses y soviéticos en la posguerra, la evolución de los acontecimientos iba a ir decantando dos vías de reconstrucción de la Europa devastada: una, en la parte occidental, tendía a conformar sistemas políticos de carácter parlamentario y una economía de mercado de tipo capitalista y otra, en la parte oriental, caminaba hacia regímenes de partido único y economías de carácter estatal y planificadas. Aunque, como veremos a continuación, en los primeros momentos no fue tan claro.

En los países occidentales, en particular en Francia, Italia o Bélgica, los partidos comunistas formaron parte de los primeros gobiernos de posguerra, en los que se desarrollaron muchas medidas de carácter nacionalizador, así como importantes avances sociales (sistemas de seguridad social, sanidad pública, etc.). Estos hechos no sólo se produjeron en Francia, Italia o Bélgica, sino también en otros países como Reino Unido, donde los comunistas no tuvieron ningún papel en el gobierno (como explica el documental de Ken Loach, 2013). El giro dado por el gobierno norteamericano con la «doctrina Truman» puso fin a la presencia de los partidos comunistas en estos gobiernos.

En la Europa oriental, a medida que avanzaba el Ejército Rojo y se retiraba el alemán, muchos sectores colaboracionistas acabaron huyendo, abandonando fábricas y tierras de latifundio, que fueron ocupadas por trabajadores y campesinos. Los gobiernos de coalición que se fueron formando, integrados por lo general por una alianza entre un partido campesino representando a los pequeños propietarios, el partido socialista o socialdemócrata y el partido comunista (Wlodzimierz Brus, 1986), adoptaron también medidas nacionalizadoras, legalizaron la ocupación de tierras y legislaron importantes avances sociales (seguridad social, sanidad pública, convenios colectivos, derechos sindicales, etc.), en países en los que, por lo general, apenas habían conocido períodos democráticos o habían sido tan sólo breves paréntesis entre gobiernos autoritarios. Esta situación también comenzó a cambiar a partir de la crisis griega de 1947. Así, aunque el proceso no fuera exactamente igual en todos los países, en general, a lo largo de 1948 y 1949, se forzó la unificación entre los partidos comunista y socialista que en realidad supuso una forma de liquidar a las organizaciones socialdemócratas, pues la dirección de los nuevos partidos unificados fue copada por los partidarios de Moscú. Finalmente se rompieron los gobiernos de coalición y se fueron implantando gobiernos monocolores del partido unificado de obediencia moscovita (François Fejtö, 1952).

Así pues, a partir de 1947, con el desarrollo de la crisis griega, se consagraría el distanciamiento de EEUU y Reno Unido con el hasta entonces aliado soviético y se iba a comenzar a caminar hacia un nuevo escenario internacional conocido como la Guerra Fría, definida por la «doctrina Truman» de «contención del comunismo», planteada por el sucesor de Roosevelt al frente de los EEUU, también miembro del Partido Demócrata, pero de orientación mucho más conservadora y cuya designación supuso un importante conflicto en la Convención Demócrata de 1944 (como muestra magníficamente Oliver Stone, 2012).

En el frente económico EEUU plantearía el Plan de Reconstrucción de Europea o Plan Marshall (nombre que adoptó por el general que había comandado las fuerzas de ocupación norteamericanas en Europa y que, tras retirarse del ejército, había sido nombrado Secretario de Estado por Truman). Supuso, durante los años 1948 a 1952, una importante inyección de dinero (unos 13.000 millones de dólares, de los que buena parte fueron a fondo perdido). Para algunos países la condición iba a ser la salida de los partidos comunistas del gobierno (Francia, Italia, Bélgica y Austria). La mayor parte del dinero (el 85%, según el profesor Pecharromán, 2011) fue destinado a la compra de suministros en EEUU, lo que en la práctica significaba una especie de subvención indirecta que el gobierno norteamericano otorgaba a sus empresas. Además, casi la cuarta parte del gasto fue destinado a armamento. El siguiente paso fue el militar, constituyéndose en 1949 la Organización del Atlántico Norte (OTAN), que integraba a EEUU y Canadá, junto con una buena parte de los países europeos de la Europa occidental (incluyendo el Portugal del dictador de orientación fascista Salazar y ampliándose a Grecia y Turquía en 1952). De hecho, finalmente, la gestión de los fondos del Plan Marshall corrió a cargo de la OTAN.

Este diseño político, económico y militar para la «contención del comunismo» se reproducía, aunque con menor alcance, en otras áreas geográficas como América Latina (OEA) y Asia (SEATO), bajo el liderazgo de los EEUU.

Por parte soviética, la respuesta tampoco se hizo esperar. En octubre de 1947 se constituyó el Kominform (buró de información de partidos comunistas y obreros), que sin llegar a ser una estructura comparable a la disuelta Internacional Comunista, trataba de retomar el control sobre los diferentes partidos de influencia moscovita más allá de la Europa Oriental. En el plano económico se creó un organismo para intentar contrarrestar los efectos del Plan Marshall del que habían sido excluidos los países de la Europa del Este. Se trataba del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), también conocido como COMECON (1949). Pero el salto cualitativo se produjo cuando la República Federal Alemana (RFA, constituida sobre la base de las zonas de ocupación americana, británica y francesa) se adhirió a la OTAN el 6 de mayo de 1955, lo que provocaría como reacción la constitución, tan sólo ocho días después, del Pacto de Varsovia (14 de mayo de 1955).

Desarrollo de la Guerra Fría y sus fases

Vamos a pasar a continuación a analizar el amplio período de la Guerra Fría, cuyo inicio, según lo que acabamos de ver, podríamos situar en el año 1947 y su final en 1991, cuando se produjo la implosión de la Unión Soviética. Para hacer más abordable este amplio período de la Historia Contemporánea del siglo XX, vamos a estructurarlo por períodos o fases, cuyos momentos de inicio y fin vendrían marcados por acontecimientos especialmente relevantes que nos permitirían hablar de diferentes etapas. Aunque siempre con cierta cautela y de manera relativa.

Así vamos a hablar de un período de máxima tensión que situaremos entre la formulación de la «doctrina Truman» de «contención del comunismo» y el final de la guerra de Corea en 1953. Desde este año 1953, hasta 1962, hablaremos de «coexistencia pacífica» y de tensión, producida en la mayoría de los casos por conflictos que estallaron dentro de los respectivos campos de hegemonía: norteamericana (conflicto de Suez) y soviética (revolución húngara de 1956). Aunque como consecuencia de un conflicto surgido en el campo de hegemonía norteamericana, como fue la revolución cubana de 1959, se llegará a una situación de tensión máxima con la «crisis de los misiles» de 1962.

Entre 1962 y 1979 se van a producir múltiples conflictos en los que la confrontación entre EEUU y la URSS se desarrollará a través de países terceros, serán conflictos interpuestos que no pondrán en cuestión el marco general de «coexistencia pacífica» entre las potencias. Sin embargo, a partir de 1979 con la invasión soviética de Afganistán y el triunfo posterior de Reagan en las elecciones presidenciales norteamericanas, se pondrá en marcha un recrudecimiento de la Guerra Fría, lo que algunos autores llegaron a llamar una Segunda Guerra Fría, que finalizará con el ascenso a la dirección soviética de Gorbachov en 1985.

Finalmente, la relativa distensión que se viviría con la llegada de Gorbachov a la dirección soviética iba a dar paso a un período de acontecimientos revolucionarios en la Europa del Este que llevarían a la caída del Muro de Berlín y dos años después a la implosión de la Unión Soviética. Lo que supondría la desaparición del llamado bloque del Este y el fin del mundo bipolar que surgió tras la Segunda Guerra Mundial.

China, Berlín, Corea… período de máxima tensión 1947-1953

Analizaremos tres conflictos que surgieron durante este período de máxima tensión y que, en algún momento, llegaron a crear el temor de que pudiera producirse un enfrentamiento militar directo entre las potencias hegemónicas.

Conviene señalar, aunque ahora lo analizaremos más en detalle, que de los tres conflictos enumerados por orden cronológico: guerra civil china (1945-49), bloqueo de Berlín (1948) y guerra de Corea (1950-53), sólo el segundo de ellos, el bloqueo de Berlín, se debió a la acción directa de las dos potencias hegemónicas. En los otros dos casos, la guerra civil china y la guerra de Corea, la confrontación, aunque fue entre grupos políticos o países de tendencia comunista, con grupos políticos y países aliados de EEUU, la iniciativa comunista no la llevaba la Unión Soviética, sino el Partido Comunista Chino, dirigido por Mao Zedong, que mantenía serias diferencias respecto de la dirección soviética en cuanto a la orientación a aplicar. Pero en ambos casos, por proximidad geográfica y por situación estratégica, también se iba a ver involucrada la URSS de Stalin.

Guerra civil china

En el caso de China, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, rápidamente se reanudó la guerra civil entre ejército popular dirigido por el comunista Mao Tse-Tung (o Mao Zedong) y el ejército nacionalista del Kuomintang dirigido por Chiang Kai-Shek. La URSS de Stalin presionaba a Mao para que llegara a un acuerdo con Chiang (Agustín R. Rodríguez, op. cit.). Pero Mao planteaba que ese acuerdo no era posible en un país marcado por la persistencia del feudalismo —mientras que en las zonas liberadas por el ejército popular se repartían tierras, consiguiendo un gran apoyo campesino— y la debilidad de la burguesía que además estaba vinculada al capital extranjero. Con ello se distanciaba de los planteamientos de Stalin (de la revolución por etapas) y se aproximaba a los de Lenin en 1917 (Tesis de Abril), o anteriores de Trotsky (Revolución Permanente), aunque de forma algo heterodoxa, pues el peso de la revolución, en lugar de ponerlo en la clase obrera urbana, lo ponía en el campesinado beneficiario del reparto de tierras.

Por su parte, EEUU promovía también el acuerdo de su aliado Chiang con Mao, pero Chiang, en su ciega estrategia de enfrentamiento con Mao y sus seguidores, acabó por ilegalizar a los socialdemócratas y a los liberales, manteniendo un gobierno autoritario y corrupto al que EEUU percibía incapaz de ganar la guerra civil. Las derrotas ante el ejército popular y las deserciones propias, permitieron que los maoístas se hicieran con un poderoso arsenal de armas modernas suministradas por los norteamericanos, quienes finalmente decidieron suspender los envíos de material militar a Chiang, con lo que el ejército nacionalista se fue desmoronando, siendo ocupadas las ciudades más importantes como Pekín, Nankín y Shanghái, proclamándose finalmente la República Popular de China el 1 de octubre de 1949. Retirándose Chiang, con parte de su ejército, a la isla de Formosa (Taiwán) bajo la protección norteamericana. Pero EEUU tampoco podía facilitar las cosas a la China maoísta y bloqueó que la República Popular China sustituyera a la China nacionalista de Chiang en el puesto permanente que tenía asignado en el Consejo de Seguridad de la ONU (bloqueo que se mantuvo hasta 1971).

Bloqueo de Berlín

En los acuerdos de Yalta (febrero de 1945) se decidió dividir Alemania en cuatro zonas de ocupación: soviética, norteamericana, británica y francesa, respectivamente. Esa misma división se reproduciría en la capital, Berlín, situada en la zona de ocupación soviética. Como franceses y soviéticos reclamaban el cobro de indemnizaciones por los daños sufridos por la ocupación del ejército alemán, en la Conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945) se establecieron unos criterios para el desmantelamiento y traslado de instalaciones industriales y producción desde las zonas de ocupación occidental a la soviética, a la que se añadiría la que empezó a realizar hacia territorio soviético la URSS desde su propia zona de ocupación (Giovanni Graziani, 1982). Por su parte, Francia buscaba establecer un mecanismo para materializar las indemnizaciones desde las zonas que ocupaba (básicamente El Sarre y Renania), así como recibir compensaciones desde la cuenca del Ruhr, bajo control británico. Los desacuerdos sobre la gestión económica de la Alemania ocupada de norteamericanos y británicos de una parte, con soviéticos y franceses de otra, hicieron que los primeros (norteamericanos y británicos) pusieran fin al programa de traslado de instalaciones industriales a la zona soviética en mayo de 1946 y acordaran la integración económica de sus respectivas zonas de ocupación, dando lugar al conocida como Bizona en enero de 1947.

Mao Zedong y Kruschev en Pekín 1958.

El establecimiento de una nueva moneda en sustitución del Reichsmark en la Bizona en mayo de 1948, dio lugar a la airada respuesta soviética decretando el bloqueo de Berlín, de tal manera que los accesos por carretera y ferrocarril desde las zonas de ocupación occidental a sus respectivos sectores en Berlín quedaron interrumpidos desde el 24 de junio de 1948. El bloqueo, que se extendió hasta mayo de 1949, pudo ser eludido en parte mediante un puente aéreo organizado por las fuerzas de ocupación occidentales, en particular por los norteamericanos, que realizaron cerca de 300.000 vuelos para llevar suministros de todo tipo a Berlín occidental. En ese contexto, Francia, en mayo de 1949, se incorporó con su zona de ocupación a la Bizona dando lugar a la llamada Trizona, que fue el preámbulo inmediato de la constitución de la República Federal de Alemania (RFA), tras adoptar una Ley Básica a modo de Constitución y una moneda propia, el marco alemán. La respuesta soviética no se hizo esperar y en octubre de 1949 se constituyó en la zona de ocupación soviética la República Democrática de Alemania (RDA).

Zonas de ocupación de Alemania 1946

Guerra de Corea

Corea, tras la derrota del ejército japonés, había sido ocupada por los soviéticos al norte y los norteamericanos al sur (estableciéndose la divisoria en torno al paralelo 38). La propia marcha de la Guerra Fría condujo a la proclamación de dos estados en 1948 hostiles entre sí, la República Popular al norte, dirigida por  Kim Il Sung, y la República de Corea al sur, dirigida por el Syngman Rhee.

En junio de 1950, el norte, procedió a la invasión militar del sur. Cuando la cuestión fue llevada por EEUU al Consejo de Seguridad de la ONU, la URSS, que en ese momento había abandonado temporalmente el Consejo de Seguridad en desacuerdo con la no admisión de la República Popular China en sustitución de la China nacionalista (Taiwán), no pudo vetar, ni la condena por la invasión, ni el envío de tropas acordado. La no presencia soviética, y por lo tanto el no veto, podía también entenderse como un desmarque de la URSS ante el hecho de que la acción del gobierno de Corea del norte había respondido sobre todo a la presión de los dirigentes chinos, con los que la URSS mantenía ciertas diferencias desde la guerra civil china, tal y como vimos más arriba.

La respuesta norteamericana y surcoreana, ya con el amparo de la resolución del Consejo de Seguridad, fue fulminante y derrotaron al ejército de Corea del norte, ocupando casi la totalidad de la parte norte, acercándose a las fronteras china y soviética. En esos momentos se produjo el hecho más trascendental de la guerra, las tropas chinas penetraron en Corea y derrotaron a las norteamericanas, empujándolas más allá del paralelo 38. Como respuesta, el comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas, el general McArthur solicitó el bombardeo nuclear de China, lo que hubiera podido tener unas consecuencias dramáticas, dado que la URSS ya disponía también de la bomba atómica. McArthur fue destituido (abril de 1951), alejándose el peligro de la guerra nuclear, y abriéndose un período en el que los combates fueron languideciendo, hasta alcanzarse un armisticio en julio de 1953 que volvió a dejar las cosas como antes de iniciarse el conflicto.

Coexistencia y tensión 1953-1962

La muerte de Stalin (marzo de 1953) y el ascenso a la dirección soviética de Kruschev, perteneciente al ala renovadora del partido, así como la firma del armisticio en la guerra de Corea (julio de 1953), propiciarían un nuevo marco de distensión entre EEUU y la URSS que se conocerá como la «coexistencia pacífica».

Fidel Castro en Washington abril 1959.

No obstante, surgirán nuevas crisis. Pero las crisis más importantes de este período podríamos considerarlas como crisis «en campo propio», es decir, conflictos que surgen en (o con) países de su propia esfera de influencia. Por ejemplo, el conflicto de Suez (1956), que ahora veremos, se genera por una acción militar emprendida por franceses y británicos con la colaboración de Israel contra Egipto, actuación que se realiza sin el consentimiento norteamericano. La revolución húngara, también acaecida en el año 1956, se produce como un conflicto interior del país, en rechazo a la represión estalinista, y además es liderado por comunistas disidentes. Finalmente se producirá la revolución Cubana de 1959, liderada por una guerrilla que no ha contado con el apoyo del prosoviético Partido Comunista de Cuba en ningún momento, pero que derroca a un dictador sostenido por los EEUU. Sin embargo, el propio desarrollo de los acontecimientos de Cuba, considerado como su «patio trasero» por el gobierno norteamericano, conduciría a una situación de máxima tensión al final de este período con la «crisis de los misiles» de 1962.

Gamal Abdel Nasser 1962.
John F. Kennedy 1961.

Crisis del Canal de Suez

En el año 1952 Gamal Abdel Nasser lideró un movimiento de oficiales jóvenes que derrocó a la monarquía corrupta del rey Faruk, vieja aliada del Imperio británico, que junto con Francia controlaba a través de una sociedad conjunta la propiedad del Canal de Suez, importante zona de tránsito que permitía acortar notablemente la travesía marítima entre Europa y Asia. En el año 1955 Nasser nacionalizó el Canal de Suez, con ello, además de cumplir una reivindicación nacionalista, buscaba una fuente adicional de ingresos para emprender el proyecto de la presa de Assuán que permitiría aumentar notablemente la superficie de regadío en Egipto, arrebatándosela al desierto.

Británicos y franceses, conjuntamente con Israel, prepararon la intervención militar. Para tratar de justificar su acción militar en el marco de la Guerra Fría, sostenían que Nasser estaba a las órdenes de Moscú. Sin embargo, EEUU trató de disuadirles. Realizada la intervención conjunta, el ejército egipcio fue derrotado en pocos días. Norteamericanos y soviéticos coincidieron en el marco de la ONU para condenar la agresión y solicitar la retirada de las tropas franco-británicas e israelíes, resolución que fue vetada en el Consejo de Seguridad por Francia y Reino Unido. Ante esta situación la URSS amenaza con el uso del arma nuclear si no cesaba la agresión. A la vez que EEUU presionaba a sus aliados para un alto el fuego y una retirada inmediata. Finalmente, un acuerdo en Naciones Unidas permitió relevar a las tropas franco-británicas asentadas en el Canal de Suez por cascos azules.

La crisis de Suez, más que una manifestación de la Guerra Fría entre los bloques, supuso la reafirmación de EEUU como potencia hegemónica en el mundo occidental, desplazando claramente a Francia y Reino Unido. Situación que se extendería a otros confines como Indochina tras la derrota del ejército francés por la guerrilla vietnamita en 1954.

Revolución en Hungría

El conflicto de Suez coincidiría en el tiempo con la revolución húngara de octubre de 1956, un movimiento contra los siniestros dirigentes estalinistas húngaros, Rakosi y Gero (éste último, implicado directamente en el secuestro y asesinato del dirigente del POUM, Andreu Nin en 1937), que encabezaría otro comunista disidente, Imre Nagy, quien formó un gobierno donde, además del Partido Comunista, incluyó a los socialdemócratas y a los partidos nacional campesino y al de los pequeños propietarios, rememorando la coalición de posguerra, antes de la imposición de la dictadura de partido único bajo la presión soviética. Los trabajadores levantaron Consejos Obreros en las principales fábricas y zonas industriales (en particular en la isla fluvial de Csepel) y se organizaron milicias populares para hacer frente a la intervención soviética, que finalmente envió tropas y carros de combate que aplastaron la revuelta en las primeras semanas de noviembre. Nagy y otros dirigentes de la revuelta serían procesados a puerta cerrada en una base militar soviética y ahorcados.

Manifestación de protesta en Budapest octubre 1956.

La crisis húngara, que había coincidido con la crisis de Suez, permitió también visualizar que, más allá de algunas proclamas periodísticas y radiofónicas, los norteamericanos no se inmiscuyeron en la revuelta húngara, asumiendo que era territorio bajo control soviético, dentro de los acuerdos de posguerra.

En lo que respecta a EEUU, la política interior norteamericana de estos años iba a quedar marcada por la famosa «caza de brujas» (entre 1950 y 1956), emprendida por el Comité de Actividades Antiamericanas bajo el impulso del senador ultraconservador McCarthy, que se cebará contra personas del mundo de la cultura e intelectuales, acusados de simpatizar con el comunismo. Esta política tendrá su cenit en la ejecución del matrimonio Rosenberg (junio de 1953), tras ser acusados de espionaje.

Estatua de Stalin derruida en Budapest octubre 1956.

Cuba y la «crisis de los misiles»

Pocos años después (1 de enero de 1959) se produjo la revolución cubana que derrocó al régimen de Batista, aliado de EEUU. Aunque inicialmente el Movimiento 26 de Julio, dirigido por Castro y Che Guevara, mantenía una posición independiente respecto a Moscú —de hecho, el Partido Comunista de Cuba sólo se sumó en el último momento a la huelga general para poner fin a la dictadura de Batista—, cuando emprendió la nacionalización de empresas norteamericanas los EEUU decidieron organizar el boicot a la compra de su producto estrella, el azúcar de caña e intentar su derrocamiento, financiando y organizando una fuerza cubana anticastrista de intervención que en abril de 1961 desembarcó en Bahía Cochinos, pero que fue desarticulada por el gobierno cubano. Ante esta situación, de boicoteo económico y de amenaza militar, Castro se dirigió a la URSS para solicitar ayuda. La URSS y otros países del Este le comprarían la cosecha de azúcar y le prestarían ayuda militar.

En octubre del año 1962 surgiría una situación de conflicto muy grave a propósito de la instalación de unas bases de misiles soviéticos en Cuba orientados hacia EEUU, detectadas por los aviones espía norteamericanos. EEUU decretó el bloqueo marítimo de la isla, interceptando los barcos soviéticos o de otros países que se dirigían a Cuba, lo que tuvo en vilo a la opinión pública mundial temiendo un enfrentamiento directo entre las dos superpotencias. Finalmente se estableció un acuerdo entre EEUU (Kennedy) y la URSS (Kruschev) para la retirada de los misiles y una línea de comunicación permanente a través del llamado «teléfono rojo». Adquiriendo EEUU el compromiso de no intervención directa en la isla.

Poco antes de estos sucesos de máxima tensión, se había producido también la construcción del Muro de Berlín, en agosto de 1961, para poner freno, por parte del gobierno alemán oriental, a las continuas huidas de ciudadanos de la parte oriental a la occidental.

Distensión y «conflictos interpuestos» 1962-1979

Tras los momentos de máxima tensión alcanzados con la crisis de los misiles de 1962 pareció abrirse una nueva fase de distensión entre las dos superpotencias. Eran conscientes de haber alcanzado una capacidad de mutua destrucción nuclear que los llevaba a mantener lo que los analistas denominarían el «equilibrio del terror». En EEUU, el nuevo presidente Kennedy (del Partido Demócrata) abandonaría la doctrina sostenida por Eisenhower (republicano) de la «represalia masiva» que estaba dirigida a activar de forma rápida la respuesta nuclear, por otra doctrina de «respuesta graduada», que permitiría forzar soluciones negociadas.

En Europa, tras la crisis de Berlín y la fundación de los dos estados alemanes, se acabaría estableciendo una especie de statu quo aceptado por ambas partes, como quedaría demostrado con la revolución húngara, y la confrontación se tendería a trasladar a países del conocido como Tercer Mundo en los que se iban a librar frecuentemente conflictos locales donde el apoyo por parte de las superpotencias a uno u otro bando, iba a marcar la nueva manera de confrontar de manera indirecta.

Mapa de la Guerra del Vietnam 1964-67.

La crisis más importante se iba producir en Vietnam, en donde EEUU se iría implicando de forma creciente tras la retirada francesa, como consecuencia de la derrota a manos vietnamitas en Dien Bien Phu en el año 1954. Pero la intervención norteamericana se iba a saldar con la humillante derrota en 1973, que daría paso a una etapa en la que EEUU se iba a concentrar en su «patio trasero» latinoamericano, promoviendo diferentes golpes de Estado militares cruentos, como el de Chile de 1973, al que le sucederá otro en Argentina, tan sólo tres años después (1976). Golpes militares que dejaron decenas de miles de muertos y «desaparecidos», muchos de ellos tras ser torturados.

La movilización contra la guerra del Vietnam sería una de las banderas de la juventud estudiantil de todo el mundo que iba a explotar en la primavera de 1968, con el mayo francés, que también afectará a las universidades americanas y al resto de europeas. Esa movilización juvenil y estudiantil llegará también a la Europa del Este. Así, en Checoslovaquia, se va a producir la Primavera de Praga, en el que un sector del Partido Comunista, liderado por Alexander Dubcek, tratará de poner en marcha una vía hacia el socialismo «de rostro humano», experiencia reformista que será aplastada sin miramientos por las tropas del Pacto de Varsovia en ese mismo año de 1968.

Chile. Golpe de Estado. Bombardeo del Palacio de la Moneda 1973.

Otro conflicto que estará presente en este período será el conflicto árabe-israelí , que sin tener su origen en la tensión originada por la Guerra Fría, la acabó por recorrer hasta sus últimos días, siendo un conflicto que ha seguido persistiendo tres décadas después del final de la Guerra Fría. En junio de 1967 se producirá la Guerra de los 6 días, en la que Israel, anticipándose a los planes de guerra de Egipto, Siria y Jordania (apoyados por Irak), destruirá la fuerza aérea de los países limítrofes y ocupará el Sinaí egipcio, la Cisjordania y los Altos del Golán sirios. Israel se convertiría en un Estado financiado y pertrechado militarmente por los EEUU, mientras que los países árabes comenzarían a recibir ayuda militar soviética. En medio del conflicto estará la cuestión palestina, derivada de los millones de palestinos expulsados de sus tierras tras la constitución del Estado de Israel en 1948, que conformarán una diáspora que se diseminará por los países limítrofes, viviendo en campamentos de refugiados, desde donde iban a tratar de organizar incursiones guerrilleras contra el Estado de Israel.

En 1973 se volvía a abrir el conflicto árabe-israelí con la conocida como Guerra del Yom Kipur, al coincidir la ofensiva árabe contra Israel con la festividad hebrea. Egipto y Siria atacaron por sorpresa para intentar recuperar el Sinaí y los Altos del Golán. La guerra se saldó con una nueva derrota de los países árabes, que contaban con el apoyo soviético, frente a Israel, apoyado por EEUU y sus aliados occidentales. Los países árabes, como represalia, decidieron utilizar el arma de la subida de los precios del petróleo para golpear a las economías de Occidente, ayudando (que no provocando) de esta forma al desencadenamiento de la crisis económica que sacudió al mundo desde estas fechas.

Como señalábamos más arriba, en Europa se mantuvo una situación de statu quo mutuamente aceptado, lo que llevó a que se pudiera celebrar en Helsinki, entre 1973 y 1975 la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea. Entre medias, en Europa iban a ir cayendo dictaduras como la de Portugal (abril de 1974) o la de los coroneles de Grecia (julio de 1974), y ya en noviembre de 1975 sería la muerte del dictador Franco en España que daría paso a la transición en la que se seguiría en buena medida el espíritu de Helsinki, conferencia en la que había participado el régimen franquista.

Recrudecimiento 1979-1985

Este equilibrio inestable se iba a romper en 1979. En este año se iban a producir importantes acontecimientos que marcarían el paso a una nueva etapa de la Guerra Fría, caracterizada por su recrudecimiento.

La muerte de Franco daría paso a la transición en la que se seguiría el espíritu de Helsinki, conferencia en la que había participado el régimen franquista

A principios de años, en febrero de 1979 iba a caer la monarquía iraní, un firme aliado occidental en la zona del Golfo pérsico. La caída del sah iba a abrir un período de inestabilidad en una zona estratégica para los intereses occidentales de cara al aprovisionamiento de petróleo. En el verano de ese mismo año, los guerrilleros del Frente Sandinista tomarían la capital de Nicaragua, Managua, expulsando al dictador Somoza, otro firme aliado de los EEUU.

Pero el acontecimiento que acabaría precipitando el recrudecimiento de la Guerra Fría sería la invasión soviética de Afganistán, tras una crisis política en el país que había conducido a la caída de un gobierno aliado de la URSS. Este hecho sería explotado por los sectores más conservadores de los EEUU y les permitiría preparar el terreno para el giro político que se produciría con la presidencia, a partir de 1981, de Ronald Reagan, que pondría en marcha un plan de enorme expansión del gasto militar, denominado Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), popularmente conocida como la «Guerra de las Galaxias». De esta manera pretendía ahogar económicamente a la URSS, que atravesaba por un período de estancamiento económico.

Final de la Guerra Fría

Algunos autores han llegado a hablar de Segunda Guerra Fría para describir este período que finalizó cuando en 1985 Gorbachov accedió a la dirección soviética, desde donde impulsó, en el ámbito interno, la Perestroika (reestructuración económica de la Unión Soviética) y la Glasnost (transparencia informativa) y, en el plano exterior, buscó el acuerdo con los EEUU para la limitación de armas estratégicas y ordenó la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán (1988).

Gorbachov 1987.

La situación que se produjo en los países del Este en esos años, que llevó a la caída del Muro de Berlín en 1989, contribuyó a precipitar también los acontecimientos en la Unión Soviética, donde una intentona golpista impulsada por un sector del aparato del Estado soviético que quería contener el proceso de reformas, iba a conducir, paradójicamente, a la implosión de la Unión Soviética en 1991, lo que iba a poner fin al período de hegemonía bipolar que se conformó tras la Segunda Guerra Mundial.

Conclusión

La Segunda Guerra Mundial, además de todas las secuelas de destrucción y muerte que provocó, abrió pasó, en el terreno de las relaciones políticas internacionales, a un nuevo mundo dominado por dos potencias hegemónicas, EEUU y la URSS. Tras unos años en los que primó la colaboración entre ellas (últimos años de la guerra y primeros de la posguerra), se pasó a un período de confrontación en los ámbitos político, económico y militar, aunque no llegó a derivar en un enfrentamiento directo entre ellas. A este período se le conoce como la Guerra Fría.

Caída del Muro de Berlín 1989.

La mutua capacidad destructiva entre ambas potencias, y sin que ello impidiera el surgimiento de numerosas crisis puntuales de mayor o menor gravedad, llevó a un cierto equilibrio entre las potencias que se conoció como el «equilibrio del terror», pues estaba basado en esa mutua capacidad destructiva, que llevó a un mantenimiento del statu quo internacional a lo largo de décadas y que también se conoció como «coexistencia pacífica».

El hundimiento del bloque del Este, representado simbólicamente por la caída del Muro de Berlín, y la posterior implosión de la Unión Soviética, lejos de dar paso a un época con mayor garantía de estabilidad y de paz, abrió un período marcado por grandes conflictos que llegaron a afectar por primera vez en la historia a la potencia hegemónica, EEUU, en su propio territorio (atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono que provocó la posterior intervención norteamericana y de sus aliados en Afganistán) o que vieron el espacio europeo, como no había ocurrido desde la Segunda Guerra Mundial, asolado de nuevo por las cruentas guerras de la antigua Yugoslavia, o más cercano en el tiempo, por los enfrentamientos militares en las regiones de mayoría rusa en Ucrania.

Con la «Guerra de las galaxias» Reagan pretendía ahogar económicamente a la URSS que atravesaba por un período de estancamiento económico

La persistencia de conflictos como el palestino-israelí, o la sucesión de guerras como las desarrolladas en el Golfo, Libia, Siria o Yemen, muestran muy a las claras que la desaparición de los bloques de posguerra y el final de la Guerra Fría, no ha dado paso a un período de paz, tal y como, un poco ingenuamente, se llegó a pensar por parte de la opinión pública mundial.

Anexo

Para saber más

Antony Beevor (2012). La Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Pasado y Presente

Roberto Rodríguez Milán (2008). Confrontaciones civiles en la Europa mediterránea: Materiales para el estudio de la guerra civil griega. HISPANIA NOVA. Revista de Historia Contemporânea. nº 8.

Agustín R. Rodríguez González (1989). Las relaciones internacionales tras la Segunda Guerra Mundial. Madrid: Akal.

Monográfico de Historia16 (1983). Siglo XX nº 21. La guerra fría. La OTAN frente al Pacto de Varsovia.

Monográfico de Historia16 (1983). Siglo XX nº 27. La década de Kruschev. La China de Mao.

Julio Gil Pecharromán (2011). Historia de la integración europea. Madrid: UNED.

Wlodzimierz Brus (1986). Histoire économique de l’Europe de l’Est (1945-1985). París: Éditions La Découverte.

François Fejtö (1952).- Histoire des démocraties populaires. Tome 1. L’ére de Staline 1945-1952. Paris: Ed. du SEUIL.

Giovanni Graziani (1982). Comecon, domination et dépendances. París: Maspero

Oliver Stone. Serie documental (10 capítulos) RTVE. La Historia no contada de EEUU. Premio festival de S. Sebastián. Estreno en 2012: Capítulo 02: Roosevelt, Truman y Wallace.

Ken Loach (2013). Película documental El espíritu del 45 I y II.


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Acerca del autor

Jesús de Blas Ortega

Jesús de Blas Ortega

Doctor en Ciencias Económicas y profesor de Secundaria de Geografía e Historia.

1 Comentario

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  • Una profesora griega que da clases en Normandía me envió este comentario tras leer el artículo:

    Buenas tardes Jesús,
    Abel me envió tu nuevo artículo publicado y eso fue una gran sorpresa para mí. No es la primera vez que leo algo tuyo (Abel ya me envió algunos artículos como los sobre Rosa Luxemburgo y Federico García Lorca) y querría decirte que me gustan mucho, la historia es una ciencia humana que siempre me encantó.
    Tu texto sobre la guerra civil es muy preciso, fijo a los eventos que conozco (aunque no soy profesora de historia). Mencionas cosas que son verdaderos al ojo de la griega que soy: el golpe de estado de Metaxas, su proximidad ideológica con Mussolini, la operación Barbarroja y su retraso por la guerra contra los griegos para ayudar a Mussolini, la relación del partido comunista griego KKE con Moscú (y su total sumisión), el gobierno monarquista de Cairo, la batalla de Atenas (que mis abuelos vivieron), la confianza acordada a los antiguos colaboracionistas de los nazis en el nuevo estado griego después de la guerra, el desarme del ejército comunista (que mi abuela siempre me contaba con mucha ira…), todo está presente en tu artículo.
    Hay igualmente cosas que no sabía y que me enseñaste: los alemanes que liberaron los comunistas encarcelados por Metaxas cuando llegaron a Grecia (por el pacto Germano-soviético), la regencia de un arzobispo para garantizar el referéndum sobre la monarquía, el gobierno provisional en las montañas, el papel preciso del KKE y su sumisión total al partido comunista soviético, incluso so papel en la idea de Tito por un Estado Macedonio. Eso último me explica su silencio actual sobre lo que pasa en Grecia y el reconocimiento del Estado de Macedonia del Norte por el gobierno.
    Si un día quieres ir más allá, puedes leer libros sobre el golpe de estado de los coroneles. Verías la “doctrina Truman” en acción. Papadopoulos y sus amigos gobernaron desde 1967 hasta 1974 pero es muy interesante de estudiar cómo llegaron y cómo salieron… Yo sé todas estas cosas gracias a la literatura (hay muchos libros para los adultos y para los niños) y la música. Si tienes la ocasión de verles, te darás cuenta que hay cosas interesantes que contar…
    Creo que la guerra civil griega fue muy dolorosa, al imagen de todas las guerras civiles, y sé que me entiendes porque la en España fue peor. Gracias por compartir eso conmigo y espero que lea pronto otro artículo tuyo.
    Katerina

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