Carlos García Gual: «Los mitos, como también las historias fantásticas, abren un horizonte que va más allá de lo cotidiano»

Entrevistamos a Carlos García Gual, uno de los filólogos, mitólogos y traductores más prestigiosos de nuestro país, autor de excelentes traducciones, obras académicas y de divulgación.

Una de las vías que suelen generar fascinación entre los niños es la mitología. Quizá es uno de los aspectos relacionados con el conocimiento histórico que más capacidad de atracción tienen. Tras hablar con Carlos García Gual (Palma de Mallorca, 1943), pudimos descubrir algunos de los motivos: «invitan a la imaginación, que es una parte fundamental del ser humano», podrán leer en esta entrevista.

García Gual es uno de los filólogos y mitólogos más prestigiosos de nuestro país. Se formó con algunos grandes filólogos y él mismo alcanzó la posición académica más elevada: catedrático de universidad. Lo fue de la UNED, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Granada y, finalmente, de la Universidad Complutense de Madrid.

Ha hecho algunas traducciones de clásicos que serán difíciles de superar, como de La Odisea de Homero. Su enorme trayectoria académica y su prolongada carrera como escritor pueden hacer que alguien se sorprenda al comprobar que es autor de dos obras muy accesibles para el público no especializado: Diccionario de mitos y Grecia para todos. Pero tiene una explicación sencilla: Carlos García Gual es un auténtico enamorado del mundo clásico, y en estos trabajos pretende expresar esa pasión a cualquier tipo de lector.

En su caso, tenemos la garantía de estar leyendo unos trabajos sumamente precisos y fundamentados en el profundo conocimiento de los temas que trata. En esto consiste la divulgación: expresar de manera sencilla algo que puede ser complejo y fruto de numerosos años de estudio.

Álvaro López Franco—¿Cómo evaluaría la situación de la divulgación histórica en España en comparación con otros países de nuestro entorno?

Carlos García Gual—Una comparación muy precisa me es difícil. Yo creo que existe una cierta divulgación a través de revistas y libros de cierta amplitud que cumplen una buena y precisa función, y que a veces la universidad con su erudición deja de cumplir. Existe más gente interesada en la Historia Antigua de lo que parece a primera vista.

ÁL—¿Cree que existen muchas ideas preconcebidas sobre la Historia de Grecia que no son muy exactas?

CG—Existen, existen. Lo que pasa es que cada vez estamos mejor informados. Por un parte, está la filología, estudios de textos y las buenas ediciones y traducciones, que son un dato positivo a tener en cuenta ahora. Y también unas revistas de Historia que son muy interesantes.

ÁL—Vamos a retroceder hasta su juventud. ¿Por qué decidió dedicarse a la Filología y al estudio de la Grecia clásica?

CG—A mí me gustaba, digamos, en general, la literatura y la filosofía, en parte debido a la excelente biblioteca que tenía mi abuelo y que yo desde niño utilizaba. De manera que he sido persona de un panorama de letras muy amplio. Luego, cuando fui a la universidad, encontré unos excelentes profesores de Filología griega, conocidos, como el profesor Adrados, Galiano, Luis Gil, Lasso, etc., y eso fue lo que ya me decidió. Creo que era una especialidad estupenda en comparación con las restantes especialidades de letras.

Carlos García Gual.

ÁL—¿De qué traducción se siente especialmente orgulloso? O, si no quiere expresarlo en términos de orgullo, ¿cuál le ha dado mayor satisfacción realizar?

CG—Yo he traducido algunos clásicos y los he traducido con gran placer. Me gusta mucho mi traducción de La Odisea y también creo que es muy interesante la de Diógenes Laercio. Y luego la de algunos trágicos y líricos. Pero me parece que también es muy interesante el que me empeñara un poco en que se difundieran más las traducciones a través de la Biblioteca Clásica Gredos y estoy muy contento de esa labor. No fue en parte un mérito mío, sino más bien de profesores jóvenes de instituto y de diversas especialidades que colaboraron en traducir a los clásicos. 

ÁL—¿Cuáles son las principales dificultades de la traducción de textos clásicos?

CG—En principio debe conocer muy bien la lengua griega o latina, o las dos, y también, a su vez, manejar bien el castellano. Quizá algunas traducciones pecan de ser, en castellano, excesivamente literales. Hay que darle soltura al estilo para que el lector no pierda la gracia del original. De alguna manera hay que intentar no ser demasiado exactos, creo yo, sino reflejar un poco el espíritu y la frescura del original.

ÁL—En su último libro hace un ejercicio de divulgación hacia el público no especializado que está siendo valorado muy positivamente. ¿Por qué decidió escribir esta obra?

CG—Fue una indicación de la editorial y yo me dejé tentar por el programa. La verdad es que es un libro que lo que quiere es invitar a la gente para que se acerque al mundo antiguo, a que lea los grandes textos, y está escrito de una manera sencilla. No es uno de mis libros más importantes, pero refleja lo que siento por ese mundo antiguo.

ÁL—Para una persona con tan amplios conocimientos, ¿cómo se lleva a cabo un ejercicio de síntesis como este?

CG—Yo siempre he estudiado y traducido y leído esos libros con mucho gusto personal. O sea que no he intentado nunca ganar méritos académicos con la erudición y cosas así, sino me gusta entender a los griegos y charlar con los griegos, y recoger algo de ese espíritu griego, mediterráneo, que de alguna manera yo creo que queda más vivo de lo que parece bajo la superficie de este mundo tan tecnológico y tan ruidoso.

ÁL—¿Por qué fue Grecia el lugar donde se produjo este desarrollo cultural que marcó todo el mundo occidental?

CG—Es difícil dar una razón única. Yo creo que los griegos antiguos se caracterizaron por la apertura hacia el mundo, por su afán de buscar la verdad, y también por su curiosidad. Quizá fuera importante que fueran ciudadanos de pequeñas ciudades en los bordes del Mediterráneo. Gente que gustaba del comercio, de escuchar las historias de los viajeros. Esa apertura y esa falta de una autoridad, ya sea de un gobierno imperial o dioses aplastantes, ha influido en la apertura de los griegos.

ÁL—Otra de sus grandes obras es el Diccionario de mitos, donde no sólo se ciñe a los mitos griegos. ¿Por qué decidió centrar parte de su trabajo en la mitología?

CG—El libro refleja, efectivamente, una cierta nostalgia o cierto gusto personal por ese mundo de las grandes fantasías, de las grandes historias de nuestra civilización occidental. Al principio, están los griegos y los romanos, pero cómo olvidar a las grandes figuras heroicas, por ejemplo, de la Edad Media o figuras modernas e, incluso, del cómic. Como sabe, el libro llega hasta Superman y ciertos héroes, o incluso los personajes de las grandes historias policíacas como Sherlock Holmes. En mi caso se mezcla un poco la atracción por la Historia Antigua y por la literatura con sus grandes temas.

ÁL—¿En qué medida los mitos pueden acercarnos al conocimiento de las gentes de la Grecia Antigua, sus pensamientos y formas de vivir?

CG—Los mitos, como también las historias fantásticas, abren un horizonte que va más allá de lo cotidiano. Esa es una de las grandes virtudes de la literatura. Por eso yo creo que son importantes las Humanidades. Todos vivimos en un ámbito reducido, en una época muy determinada, sujeta a ciertos eslóganes constantes. En cambio, la literatura y la mitología abren un mundo nuevo. A mí me parece que eso está bien. Invitan a la imaginación, que es una parte fundamental del ser humano.

ÁL—¿Cuáles son sus próximos proyectos?

CG—Estoy trabajando, como me sucede últimamente, en dos o tres libros, pero no de grandes personajes, sino de historias menores. Volveré a un libro mío que se titula Audacias femeninas y señalaré cómo algunas mujeres de la época antigua tenían una enorme vitalidad o un cierto heroísmo dentro de los límites que imponía la civilización.
A mí siempre me atraen estas figuras un poco marginales que han luchado contra las circunstancias. Estoy un poco en eso.  

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Acerca del autor

Álvaro López Franco

Álvaro López Franco

Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social. Vicedirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad académica que promueve la investigación en el ámbito geográfico del Campo de Gibraltar.

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