El sudoeste de Inglaterra

Viajar al sudoeste de Inglaterra es hacerlo al origen remoto de la isla de Gran Bretaña. Los restos prehistóricos de sus primeros habitantes siguen siendo una constante en el presente.

La bruma es la celosa guardiana de los campos de Gran Bretaña. Una dama de manto blanco que no permite que el sol se enseñoree sobre las amplias zonas deforestadas hace milenios, dando cobijo a las apacibles ovejas que parecen ser las únicas pobladoras.

La región del sudoeste de Inglaterra cuenta con pueblos hermosos y gentes herederas del verdadero carácter inglés. Un territorio físicamente abarcable para el viajero, aunque se disponga de pocos días, pero un gran reto para su percepción de la Historia y del presente. Bien cargado de pistas y rastros históricos, la etapa prehistórica ha dejado en estos campos una impronta apabullante, no en vano es la tierra que alberga el, quizá, más célebre monumento prehistórico: Stonehenge.

Costa Jurásica

Puesto que vamos a hablar de las tierras que fueron elegidas por los primeros nómadas llegados desde el continente europeo para asentar sus campamentos provisionales, planear una vida sedentaria y comenzar a dar forma a la leyenda, quizás el mejor lugar para comenzar este viaje sea la Costa Jurásica. Una extensión de 153 kilómetros entre Exmouth
en East Devon y Studland Bay
en Dorset, uno de los caminos favoritos de los ingleses (también fue lugar predilecto de los piratas) de todas las edades para hacer senderismo. Un lugar de hermosas playas, formaciones rocosas y ruinas de diferentes épocas, que brinda sobre todo la posibilidad de encontrarse cara a cara con las criaturas que habitaron este lugar en el Triásico, Jurásico y Cretácico.

El conocido como «cementerio de amanitas» de Lyme Regis parece un libro sobre el que se ha escrito con ancestral caligrafía. El lecho rocoso de la playa de Monmouth está grabado con las formas elípticas de las conchas de amanitas que nos hablan de la vida hace 199 millones de años. No es casualidad que, precisamente, en Lyme Regis naciera y desarrollara su carrera Mary Anning, una de las más importantes profesionales de la paleontología que contribuyó con su labor investigadora a entender mejor la prehistoria y desgranar la evolución de las especies.

Otro punto de especial interés en esta ruta es el bosque fósil más importante hallado hasta el momento, cerca de la preciosa ensenada de Lulworth en Dorset. Aunque es una zona de difícil acceso debido a los habituales cierres por motivos militares o por deslizamiento de tierras, los tocones de los árboles de un antiguo bosque tropical de 150 millones de años de antigüedad siguen siendo testigos mudos de los bailes y contradanzas que la climatología y el nivel del mar vienen ejecutando desde hace milenios.

No lejos de aquí pueden observarse los restos del fuerte de la Edad de Hierro más grande de Gran Bretaña, Maiden Castle en Dorset. Las excavaciones han revelado que este lugar fue un establecimiento importante desde el Neolítico, cuando se construyó un recinto con foso ininterrumpido (causewayed camp), quizá para la confección de hachas de sílex. En la Edad de Hierro pasó a ser defendido con mayor eficacia mediante murallas para ser uno de los poblamientos más populosos del sur de Inglaterra hasta el siglo IV d. C., cuando cedió importancia ante la nueva ciudad romana de Durnovaria (la actual Dorchester) y fue definitivamente abandonado.

Somerset y los primeros pobladores

Las actuales islas de Irlanda y Gran Bretaña se encontraban unidas en un mismo bloque de tierra, que a su vez era parte del continente europeo. Los pobladores de aquellos tiempos pudieron transitar libremente hacia las tierras del norte hasta que a mediados de la Edad de Piedra (se calcula que hacia el 6.100 a. C.) las aguas se encargaron de la separación definitiva de las islas del continente, y de poner las cosas un poco más difíciles entre estos territorios.

Cerca de la ciudad bullente de Bristol, los arqueólogos encontraron restos humanos de 14.700 años de antigüedad en la cueva de Gough, en Cheddar. Este hallazgo reveló un dato sorprendente: nuestros antiguos parientes no sólo pasaban sus horas deleitándose ante el hermoso espectáculo geológico que aún hoy puede contemplarse en la garganta de Cheddar, sino que eran practicantes del canibalismo. Sin embargo, el hallazgo más importante de esta cueva fue el descubrimiento del Hombre de Cheddar, el esqueleto humano completo de más antigüedad en las islas británicas (alrededor de 10.000 años). Obviamente, el Museo de Historia Natural de Londres se hizo cargo de tan insigne personaje: un hombre de unos veinte años de edad, que murió de forma un tanto violenta, proveniente del continente europeo, de tez muy oscura y ojos azules. Paradojas de la vida, el habitante más antiguo del pueblo que da nombre al queso cheddar era intolerante a la lactosa.

Apenas 21 kilómetros al sur de Cheddar se encuentra la Reserva Natural Nacional de Shapwick Heath. Hace 4.000 años los primeros agricultores comenzaron a explotar y a transitar por los pantanos de Avalon por medio de pistas construidas con madera. La más conocida debido a su buen estado de conservación es Sweet Track. Una pista de 2 kilómetros que data del año 3.806 a. C., que permaneció conservada por la turba hasta que en los años 60 del siglo XX fue sacada a la luz. La turba, además de sus funciones como combustible, ha protegido el legado de objetos del Neolítico, de la Edad de Bronce y de Hierro en los pantanos de Avalon, gracias a su alto contenido en CO2.

Avalon, la isla de las Manzanas, el lugar que guarda el Santo
Grial traído por José de Arimatea, la última morada del rey Arturo. Es un lugar mítico que algu-
nos expertos relacionaban con la colina de Glastonbury. Lo cierto es que Glastonbury, tanto la colina como el pueblo (visita obligada a las ruinas de la abadía), es un auténtico vórtice de la historia, un lugar donde los estratos históricos se confunden para dar paso al mito y la creencia. En la colina se han encontrado herramientas y objetos desde el período neolítico. Se especula con que fuera un lugar de encuentro y asamblea, pero los investigadores aún no conocen la finalidad exacta de las siete terrazas simétricas que descienden por ella, a pesar de las muchas excavaciones que se han realizado. Actualmente, la cima de la colina de Glastonbury es un lugar privilegiado para contemplar las tierras drenadas de Summerland Meadows, y acercarse a la apasionante historia de la torre de San Miguel, edificada en 1360.

El condado de Wiltshire

Atención al condado de Wiltshire: la actividad del amante de la historia en estas tierras es frenética. Algunos de los más importantes sitios prehistóricos se encuentran en este condado, y una buena caminata por sus campos nos permitirá descubrir por nuestra cuenta gran número de túmulos construidos por las gentes de la cultura del vaso campaniforme (llamados beaker people en inglés) hacia el año 2.200 a. C.

En el sitio arqueológico de Avebury confluyen gran parte de las construcciones propias de la prehistoria, por lo que una visita a este lugar es, en realidad, una clase magistral de formas constructivas de este periodo. El conjunto está compuesto por los círculos concéntricos de piedras y el henge de Avebury, el recinto con foso ininterrumpido de la colina de Windmill, la avenida de West Kennet, el túmulo alargado de West Kennet, el Santuario, la colina de Silbury y siete túmulos de la Edad de Bronce.

Parece que la más antigua de las construcciones del conjunto es el Santuario. Su primera construcción ha sido datada en el año 3.000 a. C. y su finalidad (no se dejan llevar por su nombre) es aún un misterio. En la actualidad, bloques de cemento ocupan los huecos de los postes de madera y piedra que formaban círculos concéntricos, bajo los cuales se han encontrado huesos humanos.

Es importante recordar que henge es la excavación realizada en el Neolítico para delimitar una zona con forma circular u ovalada, y cuya función no está aún muy clara. El moderno pueblo de Avebury está rodeado por el henge en cuyo interior se encuentra el círculo de piedras más grande hallado hasta el momento.

La avenida de West Kennet es el camino que une los círculos de piedra de Avebury con el Santuario. El camino recorre 2,5 kilómetros, y debió estar delimitado por cien grandes piedras a cada lado. Desafortunadamente muchas de estas piedras fueron destruidas por motivos supersticiosos o de mero reciclaje. De hecho, se ha descubierto que otra avenida llegaba a los círculos de piedra de Avebury desde Beckhampton, pero fue destruida por la mano del hombre y apenas quedan restos de la misma. 

Ahora bien, el trofeo al gran misterio se lo agencia Silbury Hill. El montículo prehistórico artificial más grande de Europa mide 30 metros de altura y 130 metros de diámetro. Una ambiciosa construcción de creta realizada entre el 2.470 y 2.350 a. C. Hasta el momento Silbury
Hill se ha resistido a arrojar cualquier pista acerca de su finalidad, y los túneles que se han excavado en su interior sólo han servido para deteriorar seriamente la construcción.

Apenas 37 kilómetros al sur de Avebury nos encontramos con el que es sin lugar a dudas el símbolo de la prehistoria: Stonehenge, la «gran catedral» a caballo entre el Neolítico y la Edad de Bronce. Pero el lugar arqueológico de Stonehenge supone un auténtico relato en el tiempo, conformado por un gran número de monumentos. La última construcción de Stonehenge parece ser la punta del iceberg de toda una zona utilizada hace milenios como lugar de encuentro y enterramiento. Esta ubicación fue elegida, según las últimas publicaciones científicas, por la existencia de dos grandes piedras alineadas con los solsticios.

Los arqueólogos han llegado a la conclusión de que la población prehistórica encontrada a escasos tres kilómetros, Durrington Walls, tenía una relación muy estrecha con el área ceremonial de Stonehenge. Se cree que personas llegadas de toda la isla de Gran Bretaña se congregaban en este lugar para festejar el solsticio de invierno y procesionar hasta el crómlech (cír-
culo de piedras) de Stonehenge.
Cierto es que en Durrington Walls sólo nos espera la solitaria Cuckoo Stone, una piedra ceremonial del mismo material que las piedras más antiguas de
Stonehenge, que fue erigida en algún momento antes del 2.000 a. C. Y los círculos concéntricos de Woodhenge alineados con los solsticios de invierno y verano. Una construcción, esta última, similar a la que fuera la primera etapa de Stonehenge.

Antes de despedirse del condado de Wiltshire, es recomendable hacer una visita al castillo de Old Sarum debido a su estrecha relación con la bella y cercana ciudad de Salisbury. La elevación fue habitada desde el Neolítico, pero la construcción base data del año 400 a. C. como un fuerte de la Edad de Hierro, hasta que fue ocupada por los romanos en el año 43 d. C. pasando a tomar el nombre de Sorviodunum. Hay evidencias de la ocupación anglo-sajona, pero el período de mayor importancia fue cuando Guillermo el Conquistador convirtió este fuerte en el punto más importante del sur de Inglaterra. De hecho, la catedral erigida en este lugar fue la precursora de la actual catedral de Salisbury, y por tanto Salisbury (New Sarum) es la heredera de Old Sarum.

Las construcciones del conjunto megalítico de Stonehenge, Avebury y sitios relacionados siguen siendo utilizadas por muchas personas para meditar, realizar pequeños rituales y ofrendas, por lo que los monumentos siguen teniendo una función espiritual.

Los hombres del rey y el caballo blanco

Aunque el condado de Oxforshire no pertenezca estrictamente a la región del sudoeste, merece la pena cerrar el viaje unos pocos kilómetros más al norte, debido a las huellas que lo antiguos pobladores dejaron allí.

Rollright Stones, ubicado
en la cresta de las colinas de Costwold, es un complejo compuesto por monumentos de diferentes dataciones separados por una carretera. La más impresionante de estas construcciones es el crómlech de alrededor de setenta piedras fechado en 2.500 a. C. llamado The King’s Men. Este lugar sigue recibiendo ofrendas y es uno de los sitios favoritos para celebrar el solsticio de invierno. The King se encuentra a algunos metros de sus caballeros, como una piedra solitaria y de más de dos metros de
altura. Esta piedra, del 2.500 a. C.,
fue impunemente erosionada por los cazadores de souveniers en el siglo XIX y adquirió una forma característica. Quizá sobre esa forma peculiar cuchicheen los caballeros susurrantes (Whispering Knights), los restos líticos de un monumento funerario que recibió ofrendas durante siglos, uno de los más antiguos de Gran Bretaña, aproximadamente del 3.800 a. C.

Y, ciertamente, un caballo blanco galopa por la pendiente de la colina de White Horse
en Uffington. Sus cabellos son
de creta blanca y es, sin lu-
gar a dudas, el pariente más viejo de todos los caballos blancos
que galopan por las colinas ingle-
sas. Este dibujo minimalista pu-
do haber sido diseñado originalmente entre los años 1740 y
210 a. C. No obstante, en la actualidad no vemos el dibujo originario, sino el que ha sido retocado por los habitantes de los alrededores de todas las épocas, y sólo es posible verlo por completo desde el cielo.

Nos falta hablar de un castillo y de un dragón para poner
el toque final a este viaje entre leyendas. Ambos se encuentran prudentemente cerca del caballo de creta blanca. Concretamente en la cima de White Horse
Hill se encuentra el castillo de Uffington, los restos de una construcción de la Edad de Hierro, que raramente se encuentran tan al norte. Actualmente no quedan restos de castillo o algo similar, y sólo se pueden ver en este lugar las rampas y zanjas que defendían el complejo, pero es suficiente para hacerse una idea de su importancia.

En el lugar exacto de la cima de Dragon Hill donde, según la tradición, cayó la sangre del dragón suprimido por el bravo San Jorge, no ha vuelto a crecer la hierba. Se cree que esta colina aplanada artificialmente por la tribu celta de los dobunni en la Edad de Hierro sirvió como lugar de rituales.

Bruma y ovejas comparten el secreto de la campiña del  sur de Inglaterra, un auténtico pudding inglés que sigue elaborándose con la misma receta añeja donde todos los ingredientes históricos dan un sabor contundente al viajero que quiera probarlo.         

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Acerca del autor

Leticia Palomo-Garrido

Leticia Palomo-Garrido

Periodista.

Acerca del autor

Álvaro Sánchez

Álvaro Sánchez

Fotógrafo.

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