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«Es importante no olvidar cómo un pueblo acogió a unos exiliados y cómo ellos correspondieron dando lo mejor de sí mismos. Todos ganaron»

La vicepresidenta del Ateneo Español de México, Fina Tomé, repasa el legado de los miles de españoles que encontraron en México una libertad que dejó de existir en España tras la guerra civil.

Josefina Tomé Méndez (Ciudad de México, 1944) nació en el seno de una familia de padres exiliados tras la guerra civil española. Estudió en el Colegio Madrid de la capital mexicana y allí trabajó durante 15 años como maestra normalista en la sección de Primaria. Maestra en Desarrollo Humano Educacional, posteriormente, ejerció el cargo de directora general del Instituto Helen Keller. En la actualidad, es la secretaria general de la agrupación del PSOE en México, miembro del Comité Federal de dicho partido y vicepresidenta del Ateneo Español de México.

Carlos Corrales—Se podría decir que tu vida ha estado y está ligada al exilio español en México.

Fina Tomé—Así es, nací en una familia de exiliados y me eduqué en un colegio fundado por ellos. Por lo tanto, no es de extrañar que la mayor parte de mi entorno, aún hoy, tenga que ver con personas del exilio.

CC—¿Qué queda de ese exilio?

FT—Quedan las instituciones creadas por él, como El Colegio de México, Colegio Madrid, Instituto Luis Vives o el Ateneo Español de México. Pero, sobre todo, quedan las aportaciones de tantos maestros que se incorporaron a las instituciones mencionadas y a otras como el Ruiz de Alarcón, la Academia Hispano-Mexicana, los Institutos Cervantes -creados en provincia- e, incluso, al Instituto Politécnico Nacional y a la Universidad Nacional Autónoma de México. Asimismo, está el legado de tantos profesionistas, científicos, arquitectos, médicos, aviadores, abogados, editorialistas, economistas, escritores, poetas, filósofos, actores o agricultores, como Pedro Bosch Gimpera, Enrique Díez-Canedo, Joaquín Xirau, José Puche, Ignacio y Cándido Bolívar, José Gaos, Bernardo Giner de los Ríos, Max Aub, Pedro Garfias, León Felipe, Margarita Nelken, Félix Candela, Demófilo de Buen, Adolfo Sánchez Vázquez, Remedios Varo, Luis Buñuel y muchos más. Me resultaría imposible nombrarlos a todos. En fin, una gran variedad de profesionales distintos que aportaron a México sus conocimientos a la vez que su agradecimiento.

CC—Viendo los nombres y las profesiones, hay que reconocer que nos encontramos ante hombres y mujeres extraordinarios.

FT—Era toda una generación que creía en la libertad, la justicia, la igualdad, el derecho a la educación para todos y el pensamiento crítico. Los exiliados lucharon por estos valores, que eran los de la II República Española, y se los transmitieron a sus hijos y nietos.

CC—¿En qué se diferencia el exilio español en México del que hubo, por ejemplo, en Argentina, Estados Unidos o Reino Unido?

FT—Principalmente en la cantidad y en la variedad de sus ocupaciones profesionales. Gracias a la generosa acogida que les brindó el presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas, se les permitió desarrollarse en sus diferentes profesiones, aportando todos sus conocimientos a la sociedad.

Más de 400 niños refugiados españoles llegaron a México en 1937 y fueron acogidos por el presidente mexicano Lázaro Cárdenas.
Más de 400 niños refugiados españoles llegaron a México en 1937 y fueron acogidos por el presidente mexicano Lázaro Cárdenas.

CC—¿Por qué México?

FT—Por estas oportunidades que les ofreció el presidente Cárdenas y porque México apoyó de manera decidida a la II República Española durante la guerra civil. Ningún país fue tan generoso, no sólo al abrir sus puertas, sino al brindarles la oportunidad de trabajar y vivir en libertad.

CC—¿Tan buenas eran las relaciones entre la II República española y la República mexicana?

FT—Sí. El Gobierno mexicano defendió en los foros internacionales a la República, ofreció ayuda humanitaria y, además, envió armas para apoyar al ejército republicano. Hubo también mexicanos en las Brigadas Internacionales. Hay que mencionar que el proyecto del general Cárdenas para México tenía muchas similitudes con el de la II República. Como por ejemplo coincidían en la reforma agraria, el apoyo a los campesinos y en el proyecto sobre educación al que ambos dieron mucha importancia, en México se crean el INP, INAH, Escuela Nacional de Educación Física Museo de Historia y el COLMEX. En España, existía la Institución Libre de Enseñanza, continuando las ideas de Giner de los Ríos y Bartolomé Cosío, así se crearon las Misiones Pedagógicas con la finalidad de llevar la educación a las poblaciones más remotas. Ambos proyectos proponían una educación laica y para todos.

Mural del Colegio Madrid, una de las instituciones fundadas por los exiliados españoles que todavía perdura en México. Fuente: @mapuchmex (Twitter).
Mural del Colegio Madrid, una de las instituciones fundadas por los exiliados españoles que todavía perdura en México. Fuente: @mapuchmex (Twitter).

CC—¿Es verdad que la mujer del presidente Cárdenas se volcó en la ayuda a los refugiados españoles?

FT—Efectivamente, recibió a un grupo de 456 niños y niñas que llegaron en el buque Mexique el 7 de junio de 1937. Fueron trasladados a la ciudad de Morelia donde se alojaron en la Escuela Industrial España-México. Por ello se les conoce como «Niños de Morelia». Se hizo pensando que con este gesto se les libraba de vivir la guerra y que retornarían al concluir esta, pero la realidad es que tanto ellos como los exiliados, o no volvieron nunca, o regresaron a España tras la caída del dictador.

CC—Hemos visto que muchos de los exiliados eran profesores universitarios, ¿a qué se debe la llegada a México de tantos académicos españoles?

FT—Un grupo de intelectuales mexicanos encabezados por don Daniel Cosío Villegas le propuso a Cárdenas la creación de La Casa de España, para invitar a intelectuales españoles a venir a México. Este es el inicio de la acogida al resto de los exiliados.

El Gobierno mexicano defendió en los foros internacionales a la República, ofreció ayuda humanitaria y, además, envió armas para apoyar al ejército republicano

CC—Además de vicepresidenta del Ateneo, eres secretaria general del PSOE de México, a alguno le podría extrañar la existencia de una agrupación del PSOE fuera de España.

FT—El primero de marzo de 1940 se fundó el Círculo Pablo Iglesias, que el 31 de agosto de 1945 se transformó en Agrupación Socialista Española en México, teniendo como afiliados fundadores a Indalecio Prieto, Víctor Salazar, Ovidio Salcedo, Rafael Fernández, Juan Ruiz Olazarán, Fernando López Valencia, Julián Borderas, José Seco Mateo y José Medida Ortega. Otros partidos también continuaron reuniéndose realizando diversas actividades, algunas de ellas encaminadas a recaudar fondos para enviar a España a familias con presos políticos. Las agrupaciones del PSOE en el exterior existen en muchas partes de América y Europa. Tienen la misión de mantener informados a los españoles interesados y apoyar en época de elecciones sobre fechas, documentos y solicitudes a realizar para poder ejercer el derecho al voto. Asimismo, se mantiene una relación con las autoridades españolas para solicitar información acerca de derechos, obligaciones, ayudas y trámites que necesiten realizar quienes tienen la nacionalidad española y que lo requieran. Del mismo modo, se habla con dichas autoridades de las necesidades y/o carencias que tienen los españoles que viven en el exterior.

CC—Es decir, se siguió haciendo política democrática en el exilio.

FT—Pero nunca se participó en la política mexicana. Los exiliados se reunían en distintos lugares, como cafés, para discutir y comentar la política española. Hay que pensar que siempre tenían la idea de regresar, se decía que los republicanos tenían la maleta hecha y que el dedo índice se les fue acortando de tanto golpear en la mesa al inicio del año asegurando que «este año, cae Franco».

CC—¿Qué organismos republicanos hubo en México?

FT—La Embajada republicana existió hasta la reanudación de relaciones entre ambos países en 1977. También se reunieron las Cortes españolas en el exilio. Siendo presidente el general Ávila Camacho, se cedió en 1945 por unas horas, la Casa del Cabildo del Zócalo de la Ciudad de México para que las Cortes tuvieran una sesión. En ella fue elegido José Giral como presidente del gobierno de la República en el exilio. Dicho Gobierno estuvo en México hasta 1946, año en el que se traslada a París.

CC—¿Qué papel desempeñó el exilio durante los cuarenta largos años de la dictadura franquista?

FT—Creo que principalmente continuar con la difusión de los ideales de la II República, trasmitiendo conocimientos, tanto en las universidades como en los colegios. Se editaron libros que se escribían aquí y se reeditaron algunos que en España estaban prohibidos. Igualmente, se crearon revistas y algunos centros regionales, que han ido desapareciendo.

CC—¿Y durante la Transición?

FT—Aunque algunos volvieron, la mayoría se quedó en México. En este país habían formado familias y, además, al principio se vivió con escepticismo la llegada de la monarquía. Después del reconocimiento de partidos políticos de España, se empezaron a crear expectativas, y a participar en agrupaciones de algunos partidos, como es mi caso. Otros, nunca reconocieron que hubiera una democracia, consideraron y consideran que mientras no se reconozca la legalidad de la II República y se condene a Franco como lo que fue, un dictador y asesino, no se sentirán representados.

Josefina Tomé (izquierda) junto con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente del Ateneo Español de México, Enrique Casanova.
Josefina Tomé (izquierda) junto con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente del Ateneo Español de México, Enrique Casanova.

CC—¿Y cuál es el rol del exilio hoy?

FT—Está muy diluido en la sociedad mexicana, sin embargo, se siguen conmemorando fechas señaladas como la llegada del primer barco a Veracruz, el Sinaia, se siguen realizando documentales, escribiendo libros, conferencias y estudiando este exilio con características tan especiales. En cualquier caso, lo que sigue prevaleciendo es el legado que los exiliados han dejado en México y que sigue teniendo un gran reconocimiento por parte de los mexicanos que han tenido de alguna manera contacto con él  y que son muchos, dada la diversidad de actividades y áreas en las que participaron. Es importante para todos, no olvidar cómo un pueblo acogió a unos exiliados y cómo ellos correspondieron dando lo mejor de sí mismos al país que los acogió y les permitió vivir en libertad. Todos ganaron.

Exilio republicano, El Ateneo Español de México, El Colegio de México, PSOE, Refugiados, Historia Contemporánea

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Carlos Corrales Cuevas

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