Adrienne Mayor: «En la Antigüedad descubrieron cómo crear armas con cualquier elemento natural que tuvieran a mano»

Si queremos conocer el uso de armamento químico o biológico en la Historia Antigua, nuestra principal referencia es Adrienne Mayor. Un nicho de investigación como ese ha dado para excelentes publicaciones —académicas y divulgativas—, que nos permiten comprender mucho mejor cómo desarrollaban armas de este tipo a pesar de no tener conocimientos científicos que les permitieran explicar los procesos que se desencadenaban.

Adrienne Mayor (1946, Estados Unidos) es historiadora. Desde 2006 ocupa un puesto de investigadora en el Departamento de Clásicas y en el programa de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Stanford. Durante muchos años fue editora, y se dedicó a trabajos relacionados con el mundo de los libros y las publicaciones. Sin embargo, nunca dejó de investigar sobre los temas que le apasionaban: el folclore y la geomitología —disciplina que estudia referencias geológicas en la mitología—.

Su trabajo en la Universidad de Stanford le ha permitido publicar varios libros. Entre ellos, Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones. La guerra química y biológica en la Antigüedad, que ha editado Desperta Ferro Ediciones. Se trata de una obra excepcional donde relata el uso de armamento biológico y química en la Historia Antigua. Por otro lado, ha estudiado sobre el mito de las amazonas, algo que ha reflejado en su obra Amazonas: Guerreras del Mundo Antiguo, que también publicó la misma editorial. Recientemente ha publicado un trabajo acerca de las primeras ideas sobre inteligencia artificial o los robots, para lo que también se traslada a la Antigüedad.

Álvaro López—¿Cuándo empezó a interesarse por la Historia?

Adrienne Mayor—Yo me interesé realmente en la historia Antigua y, especialmente, en la ciencia Antigua, cuando era estudiante en la Universidad de Minnesota. Siempre escogí cursos de Civilizaciones Clásicas, Grecia y Roma; Folclore Clásico y del Mundo; Mitos y Leyendas; Historia Militar; Poesía Épica e Historia de la Ciencia. Durante un tiempo, tras terminar la universidad, trabajé como editora autónoma y realicé otros trabajos, pero siempre mantuve mis lecturas e investigaciones, además de escribir artículos para revistas académicas.

ÁL—¿Por qué decidió dedicar su vida profesional a la investigación histórica?

AM—Mi principal interés es encontrar los primeros ejemplos de lo que podríamos llamar el ‘impulso científico’, los intentos de las personas de la Antigüedad para encontrar evidencias naturales, como fósiles de animales desconocidos o extintos, venenos y sus antídotos, etc. También estoy interesada en descubrir núcleos de información real en el folclore, para revelar las realidades históricas y científicas integradas en el mito y la leyenda. Decidí escribir mi primer libro, The First Fossil Hunters, algo tarde, en el año 2000, y desde 2006 me siento muy afortunada de tener un puesto como investigadora en el Departamento de Clásicos y en el Programa de Historia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Stanford (California). Esto me ha permitido continuar investigando y escribiendo.

ÁL—¿Cuáles son las principales fuentes para los estudios del folclore en las culturas antiguas?

AM—Las tradiciones orales escritas por antiguos autores griegos y latinos son fuentes importantes para mis estudios. Entre ellos se incluyen Heródoto (a menudo llamado el primer antropólogo), Pausanias, Plinio el Viejo, Claudio Eliano, Apolodoro, Flegón de Trales o Dion Casio, entre otros autores que registraron lo que la gente común decía y cómo especulaban sobre fenómenos misteriosos o desconcertantes en la naturaleza. Estos autores son a menudo pasados por alto por los eruditos clásicos que prestan más atención a los escritores de élite como Platón, Aristóteles y Tucídides. Pero incluso esos autores a veces registran fragmentos interesantes de antiguos conocimientos populares.

ÁL—Es posible rastrear el uso de armas químicas antiguas en la literatura. Pero ¿es difícil de verificar mediante evidencias arqueológicas?

Adrienne Mayor.

AM—Hay un número sorprendente de casos documentados de uso de armas y tácticas biológicas y químicas en la literatura griega, latina, china e india. Pero la evidencis arqueológicas son muy escasas, ya que, por supuesto, los venenos, las toxinas, los patógenos, los gases y otros químicos pueden ser bastante volátiles. Una evidencia material intrigante es una bola carbonizada hecha por el hombre, de minerales de barita, azufre y resina de pino, que se encuentra en una zanja defensiva en el sitio de batalla de Gandhara (Pakistán), donde Alejandro Magno y su ejército sitiaron la ciudad en el año 327 a. C. Los arqueólogos suponen que el objeto era una bola de fuego encendida e impulsada por honderos en los edificios de Macedonia —la discusión completa está en el capítulo 7 de Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones—. Otra evidencia de incendiarios químicos proviene del sitio de una batalla subterránea en los túneles de Dura-Europos (Siria) en el año 265 d. C. Los arqueólogos encontraron los restos de soldados con armadura que habían sucumbido a los incendiarios químicos, como frascos de azufre ardiente y brea.

ÁL—Hemos leído en su libro que los gritos de los cerdos pueden ser efectivos contra los elefantes, que no podrían soportar el sonido.

AM—La idea de que los elefantes no podían soportar la presencia de cerdos tiene su origen en el folclore y forma parte de las leyendas: se afirmaba que los elefantes no podían tolerar la vista, el olfato y el chillido agudo de los cerdos. No es imposible que los chillidos agudos de los cerdos desorienten a los elefantes, así como el olor desconocido de los cerdos. La aversión a los cerdos fue un truco que el rey Poros de India supuestamente reveló a Alejandro Magno después de que se hicieran amigos en el 326 a. C. Los elefantes de guerra indios de Poros fueron muy desalentadores para los soldados macedonios de Alejandro. Según algunas informaciones, usó trompetas y cerdos chillando para desviar a un grupo de elefantes salvajes que merodeaban. Más tarde, en la era helenística después de la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C., los elefantes de guerra importados de la India se hicieron muy populares entre los sucesores de Alejandro y otros conquistadores en la región del Mediterráneo. Claudio Eliano informó de que los cerdos que chillaban ayudaron a derrotar a los elefantes de guerra supervivientes de Poros que marchaban a través de Italia en el 280-275 a. C. De manera más espectacular, en el 270 a. C. el comandante macedonio Antígono Gónates envió a sus elefantes de guerra contra los megareos. Embardunaron a cerdos con resina de pino combustible, los incendiaron y los soltaron para derrotar a las filas enemigas. Este fue el primer ejemplo de un arma híbrida biológico-química.

ÁL—¿Es esta idea, entonces, mejor que la de Escipión en la batalla de Zama?

AM—Durante la segunda guerra púnica, se creía que los elefantes de guerra de Aníbal eran elefantes de monte o de montaña del norte de África, más pequeños que los elefantes indios y africanos. En la batalla de Zama, en el año 202 a. C., los 80 elefantes de guerra de Aníbal avanzaron desde sus primeras filas para cargar contra el principal ejército romano. Pero los soldados de Escipión evitaron a los elefantes simplemente abriendo sus filas y permitiéndoles pasar sin causar daño, luego los romanos los persiguieron y los expulsaron con proyectiles. Esta es esencialmente la misma técnica exitosa utilizada para lidiar con los terribles carros de guerra con guadañas giratorias adosadas a las ruedas, primero por el ejército de Alejandro en Gaugamela en el 331 a. C., y el ejército romano en una batalla contra Mitrídates el Grande en el primer siglo a. C.

ÁL—¿Deberíamos temer que el desarrollo de armas químicas o biológicas en la actualidad se vuelva en contra nuestra, como a veces pasó en la Antigüedad?

AM— La fabricación, el almacenamiento y el despliegue de armamento biológico o químico siempre han tenido el potencialmente grave y mortal efecto búmeran. El uso de armas bioquímicas es un arma de doble filo y plantea una cabeza de Hidra multiplicadora de dilemas de seguridad, para los usuarios y para los no combatientes inocentes. Ciertamente, los problemas de fuego amigo y daño colateral fueron reconocidos y temidos cuando la gente usaba armas biológicas y químicas en la Antigüedad. Se produjeron incidentes de autolesión y daños colaterales con flechas venenosas, toxinas y patógenos. La autolesión también fue una amenaza cuando se usaron incendiarios volátiles como el fuego y la nafta. Estas siguen siendo una gran preocupación para cualquiera que cree, almacene, controle, despliegue y elimine armas bioquímicas en la actualidad. Esa amenaza está siempre presente y es real.

ÁL—Uno de los animales que refiere en su libro son los escorpiones. ¿Tanto miedo llegaron a provocar que terminaron siendo el emblema de la guardia pretoriana?

AM—Los escorpiones provocaron temor en la Antigüedad, como lo hacen hoy, por sus picaduras, que pueden ser increíblemente dolorosas e incluso fatales. Algunos antiguos guerreros hoplitas griegos pintaron escorpiones en sus escudos para intimidar al enemigo. Una clase de catapulta fue apodada ‘escorpión’ e incluso hoy en día, los diseñadores militares usan el nombre de escorpión para algunos barcos de guerra, aviones de combate, bombas, cohetes y misiles. Aunque Augusto estableció la primera guardia pretoriana, Tiberio fue reconocido como el segundo fundador. Las decoraciones de los emblemas de este poderoso cuerpo de élite incluían alas, rayos, estrellas y, lo más eficaz, escorpiones. Algunos dicen que el emblema de escorpión fue seleccionado como un símbolo astrológico para honrar el nacimiento de Tiberio bajo la constelación de Escorpio. Pero la imagen de un escorpión en los escudos e insignias de la guardia ciertamente tenía la intención de despertar el miedo.

Portada de Fuego griego,
flechas envenenadas
y escorpiones. La guerra
química y biológica
en la Antigüedad
.

ÁL—¿Cómo afectó el desconocimiento científico general con el desarrollo de estrategias de guerra química o biológica?

AM—Muchos historiadores han creído erróneamente que la guerra biológica y química no se practicaba en el mundo antiguo porque suponen que tales armas requerían un conocimiento científico aún no desarrollado. Pero la gran cantidad y variedad de ejemplos que documentan el uso de armas y tácticas biológicas y químicas en la Antigüedad muestran la asombrosa variedad de ingenio humano en el uso de métodos y métodos no convencionales en la guerra. La guerra bioquímica es la manipulación de las fuerzas de la naturaleza para atacar o destruir insidiosamente las funciones biológicas de un enemigo en formas que no se pueden evitar ni desviar. En otras palabras, la gente antigua descubrió cómo crear armas con cualquier elemento natural que tuviera a mano. Uno no necesitaba una comprensión científica de cómo funcionaba realmente un veneno, una toxina o un patógeno; en cambio, todo lo que se necesitaba era una observación aguda, experimentación y la voluntad de recurrir a una guerra no convencional inescrupulosa.

ÁL—¿Podría destacar alguna idea de la Antigüedad que le haya causado especial interés?

AM—Uno de los incidentes más asombrosos de guerra química ocurrió en el año 80 a. C. en lo que actualmente es España. El comandante romano Sertorio estaba ocupado en someter a los caracitanos (Caraca). Estas personas vivían en cuevas de piedra caliza talladas en una ladera inexpugnable. Sertorio notó que cuando montaba su caballo alrededor de la zona, un polvo blanco y cáustico surgía de la fina y blanca tierra. También se dio cuenta de que los vientos dominantes venían del norte a cierta hora cada día. Ordenó a sus hombres que amontonaran montones del fino polvo blanco frente a las cuevas orientadas al norte. Al día siguiente, cuando el viento cobró fuerza, sus hombres agitaron los montículos y los caballos de la carretera sobre los montones y el polvo cubrió las entradas de la cueva. Los caracitanos soportaron tres días de este tipo de ataque y luego se rindieron. El cegador y asfixiante polvo era un aerosol químico, piedra caliza o polvo de yeso, un grave irritante para la nariz, la boca, los ojos y la garganta.

ÁL—¿Y con respecto a armamento?

AM—Una astuta arma biológica que realmente me golpeó fue hecha en Hispania. Después de que fuera brutalmente conquistada por Roma en el siglo II a. C., los funcionarios y turistas romanos viajaron a Hispania. Los visitantes compraron recuerdos locales. Plinio el Viejo nos dice que los españoles vendieron comedores de madera a muchos turistas romanos, que murieron después de beber de ellos. Resulta que los frascos de recuerdo fueron tallados en madera de tejo. El tejo es un árbol extremadamente tóxico cuya savia era conocida como un veneno mortal que se empleaba en las flechas.

ÁL—Usted también ha trabajado con las amazonas, personajes envueltos en misterio y sobre el que el público general no sabemos demasiado. ¿Podría resumirnos quiénes eran?

AM— Las amazonas, mujeres guerreras feroces que habitaban en los márgenes del mundo conocido, eran los míticos archienemigos de los antiguos griegos. Los grandes héroes míticos, Heracles y Aquiles, demostraron su valor en los duelos con las reinas amazonas, y los antiguos atenienses se deleitaron con su victoria sobre un poderoso ejército de amazonas. En tiempos históricos, Ciro de Persia, Alejandro Magno y el general romano Pompeyo se enredaron con mujeres guerreras de aspecto amazónico. Entonces, ¿quiénes eran estos audaces arqueros bárbaros a caballo? ¿Quiénes alcanzaron la gloria en la lucha, la caza y la libertad sexual? ¿Las amazonas eran reales? En mi libro, traducido al español como Amazonas: Guerreras del Mundo Antiguo, presento el primer relato completo de las mujeres guerreras en el mito y la historia de todo el mundo antiguo, desde el Mediterráneo hasta la Gran Muralla China. Los asombrosos nuevos descubrimientos arqueológicos de esqueletos femeninos con cicatrices de batalla enterrados con sus armas prueban que las mujeres guerreras no eran meros inventos de la imaginación griega. Al combinar el mito clásico y el arte, las tradiciones nómadas y la arqueología científica, podemos obtener detalles y percepciones sorprendentes sobre las vidas y leyendas de las mujeres conocidas como amazonas. Creo que la búsqueda eterna de un equilibrio o armonía entre los sexos ayuda a explicar el encanto de las amazonas en la Antigüedad y ahora. De hecho, hubo tantas historias de amor como de guerra. Y descubrí que los griegos no eran las únicas personas encantadas por las amazonas: las mujeres guerreras reales de culturas nómadas también inspiraban historias emocionantes en el antiguo Egipto, Persia, India, Asia Central y China.

ÁL—Mitrídates el Grande ha cautivado también su atención, ¿por qué?

AM—Comencé a investigar sobre él para mi biografía de Mitrídates VI de Ponto, el enemigo más letal de Roma, conocido como el Aníbal del Este, cuando escribía Fuego griego. Me fascinó leer sobre las armas biológicas y químicas que Mitrídates y sus aliados utilizaron contra los romanos, desde abejas enojadas hasta flechas envenenadas y miel tóxica. Aún más sorprendente que su dominio de los venenos fue la búsqueda de Mitrídates durante toda su vida de un antídoto universal para todas las plantas tóxicas, venenos y minerales, como el arsénico. Cuando descubrí que la biografía más reciente fue escrita en 1890 y sólo estaba disponible en francés y alemán, prometí aprender todo lo posible sobre esta figura histórica tan relevante pero poco conocida. Mi biografía está traducida al español como Mitrídates el Grande: Enemigo Implacable de Roma.

ÁL—¿En qué nuevo proyecto está trabajando ahora?

AM—Mi último libro se publicó en diciembre de 2018: Gods and Robots: Myths, Machines, and Ancient Dreams of Technology. En este libro pregunto: ¿quién imaginó por primera vez los robots y la Inteligencia Artificial? La mayoría de los historiadores creen que los primeros autómatas se desarrollaron en la época medieval. Pero descubrí que hace más de 2.500 años surgió un conjunto notable de conceptos en la mitología, que imaginaba formas de imitar, aumentar y superar la naturaleza mediante la biotecnología, «la vida a través de la artesanía». Esto significa que mucho antes de los autómatas mecánicos medievales y modernos, e incluso siglos antes de que las innovaciones tecnológicas de la Antigüedad hicieran posibles los dispositivos de movimiento propio, las ideas sobre la creación de vida artificial y las preocupaciones sobre la reproducción de la naturaleza se exploraron en los mitos griegos. Los seres que fueron «hechos, no nacidos» aparecieron en cuentos sobre Jasón y los Argonautas, la hechicera Medea, el robot de bronce Talos, el brillante artesano Dédalo o Pandora, la mujer creada por Hefesto, dios de invención. La magia y la tecnología a menudo se superponen en el mito, pero lo que era hecho, y no nacido, fue una distinción crucial que separaba a los autómatas de los objetos a los que la magia simplemente daba vida. Muchos autómatas descritos en los mitos de Grecia, Roma, India y China fueron construidos con los mismos materiales y métodos que los artesanos humanos usaban para hacer herramientas y estatuas. ¡Los cuentos imaginativos sobre la vida artificial se pueden ver como las primeras historias de ciencia ficción! Mientras tanto, en tiempos históricos, se construyeron dispositivos animados, que culminaron en una serie de autómatas en el centro helenístico de la imaginación y la invención: Alejandría. En conjunto, las cuentas, tanto míticas como reales, son las primeras expresiones del impulso humano para crear vida artificial, y revelan la imaginación como el espíritu que une el mito y la ciencia.

ÁL—Para terminar, ¿podría dar unas palabras de consejo a los jóvenes historiadores?

AM—Todos habrán escuchado el viejo cliché para los escritores: el consejo de «escribir sobre lo que sabes». En su lugar, diría a los jóvenes historiadores: elige primero un tema sobre el que quieras aprender más. Luego, profundiza en ese tema. Bueno, ¡espero que a todos los historiadores les guste la investigación! Y luego escribe lo que ahora sabes, lo que has aprendido. De esa manera brillará tu pasión por descubrir y transmitir algo nuevo.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Álvaro López Franco

Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social. Vicedirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad académica que promueve la investigación en el ámbito geográfico del Campo de Gibraltar.

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