‘Vida y muerte de Federico García Lorca’ de Ian Gibson y Quique Palomo

El último libro del hispanista Ian Gibson es una novela gráfica escrita en colaboración con el ilustrador Quique Palomo, famoso por su cómic 'El golpe' inspirado en la dictadura militar chilena. Repasa de manera muy completa las coordenadas biográficas del poeta granadino desde su infancia en Fuente Vaqueros hasta su vil detención y asesinato en Víznar.

El cómic nos transmite a la perfección los hechos fundamentales en la vida y obra de García Lorca y de manera didáctica nos organiza la biografía en bloques: infancia (1898-1910); Granada (1910-1918); Madrid (desde 1918); Nueva York y Cuba (1929-1930); la República (1931-1936).

Infancia del poeta y las fuentes de su arte

En este bloque («Infancia») se transmite de manera nítida cuáles serían las fuentes artísticas primigenias del Lorca niño: la tierra y el paisaje de la vega de Granada, el descubrimiento de un mosaico romano con su padre, la maestría de su madre al leer clásicos (como Víctor Hugo) a la familia y servicio, el lenguaje tan rico de las gentes sencillas como las criadas de la casa, el paso de los titiriteros por su pueblo, Fuente Vaqueros, y por supuesto la presencia de la música en su casa (su tía tocaba la guitarra, cantaba habaneras…) y su talento natural para las artes escénicas (uno de sus juegos era ejercer de sacerdote ante sus primos).

Traslado a la capital de provincia, Granada

En su traslado a la ciudad, Granada, su madre Vicenta descubre su gran habilidad con el piano y le paga clases particulares con Antonio Segura Mesa, quien fomenta el amor a la música de Federico. Con él estudiará durante años y ya en el Bachillerato deben decidir si continuar con sus estudios musicales. El padre siente que actividades como el dibujo, el canto o tocar un instrumento difícilmente le darán de comer y le insta a que se matricule en la Universidad de Granada, en las carreras de Filosofía y Letras y Derecho. Con 16 años empezará sus estudios universitarios sin excesivo interés. En cambio, sus habilidades como «juglar», que ya se habían manifestado en el seno de la familia, se extenderán a otros círculos como el de «El Rinconcillo» en el café Alameda donde conocerá a jóvenes entusiastas con la literatura (algunos con modos de vida y deseos heterodoxos para la época).

Con ellos descubre las vanguardias y el amor por la literatura sensual de Rubén Darío o el atractivo del escritor inglés Oscar Wilde. Pronto hará amigos allí y empezará a apasionarse por escribir poesía. Es por ello y por el talento que perciben sus compañeros, que le animarán a marchar a Madrid. Antes de viajar a la capital madrileña conseguirá publicar, con el apoyo y ayuda financiera de su padre, Impresiones y paisajes (fruto de sus viajes culturales con un profesor de la Universidad de Granada). No olvidemos por otro lado el interés que despierta en un gran intelectual de la época, Fernando de los Ríos, interesado en las artes y en la renovación cultural del país. Este le animará (dándole una carta de recomendación) a alojarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid, foco de la renovación pedagógica de la época que sigue el ideario de la Institución Libre de Enseñanza y que promueve además la unión de las ciencias y las humanidades.

Madrid y la Residencia de Estudiantes. Amistad con Dalí

En Madrid le recibirá don Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, quien casi de inmediato le presentará, entre otros residentes, a Luis Buñuel, gran deportista dentro de la Residencia. Lorca quedará impresionado por la intensa actividad intelectual de la institución, desde conferencias de personalidades de la ciencia y la filosofía, hasta su Biblioteca que abre hasta bien entrada la noche o sus numerosos conciertos. En la capital conocerá a poetas y personalidades literarias tan importantes como Juan Ramón Jiménez, las tertulias de Gómez de la Serna o al crítico y escenógrafo Martínez Sierra quien le anima a estrenar su primera obra dramática sobre el amor inalcanzable, El maleficio de la mariposa, un rotundo fracaso que no le detendrá en su producción dramática.

Ante la presión de sus padres de que acabe la carrera de Derecho vuelve unos meses a Granada (aunque se quedará un año y medio). El verano de 1920 además de prepararse algunas asignaturas de la carrera se encuentra con la música de los gitanos y tras no solo escuchar sino tocar a la guitarra fandangos, peteneras, tarantos y bulerías, conseguirá publicar Libro de poemas (y nacerá Poema del cante jondo). En el diario El Sol de Madrid se hablará de él de una manera positiva, llamándole «poeta nuevo». Y además entra en contacto con el gran músico Manuel de Falla que está viviendo en ese momento en Granada. Juntos organizarán en junio de 1922 un concurso de cante jondo que constituyó no solo un intento de dignificar el cante y baile flamencos (hasta entonces marginados) sino la búsqueda de un lenguaje poético para Lorca.

Su vuelta a Madrid coincide con momentos de tensión política (el golpe de Estado de Primo de Rivera) y con la gestación de Mariana Pineda. Por otro lado, en otoño de 1924 conocerá en la Residencia de Estudiantes a Salvador Dalí y pronto surgirá la amistad. Se alude a la admiración mutua que sienten los dos genios. En la lectura pública que Lorca hace del Romancero gitano (concretamente del «Romance sonámbulo») se valora su capacidad poética y su perfecta síntesis de motivos populares y cultos.

En cambio, Dalí no se muestra tan positivo y percibe más bien la angustia frente al acecho de la muerte. Poco después (Semana Santa de 1925) le invita a Cadaqués a la casa de verano familiar. Federico se siente cautivado por la belleza del entorno, la lengua y cultura catalanas, Anna María Dalí y, sobre todo, por Salvador. En un momento dado el poeta le confiesa que se quedaría allí con él pero el pintor de Figueres le responde que desea viajar a París y conocer a Picasso y el Surrealismo (Buñuel le está animando para viajar a la capital francesa). Además, le anima a que vuelva a Madrid y se centre en acabar su libro de poemas y Mariana Pineda (de la cual hizo una lectura a la familia de Salvador) prometiéndole haciéndose cargo de los decorados cuando la finalice.

También le recomienda contactar con la actriz catalana Margarita Xirgu, la más importante de la escena en esa época. Y prometen escribirse… Antes de volver a la capital de España pasa por Granada y a pesar de su productividad, ya que escribe «Oda a Salvador Dalí» –muestra de arte aséptico y deshumanizado o puro- y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, siente el ambiente asfixiante de una Granada que siente retrógrada y moralista. Avanza en los poemas del Romancero y escribe una conferencia sobre el uso de la metáfora de Luis de Góngora, uno de los documentos fundacionales de la generación del 27. Finalmente, la Xirgu acepta ser Mariana Pineda y estrena la obra en Barcelona que constituye todo un éxito de público y crítica.

La actriz catalana promete estrenarla al otoño siguiente en Madrid. Los amigos se encuentran, Dalí cumple con su promesa de los decorados para la obra y Lorca se hace un hueco entre la intelectualidad catalana. Muy interesante el hecho de que le publican «Reyerta de gitanos» en L’Amic de les Arts, primera vez que publican versos en castellanos. Por otro lado, se habla del surgimiento de un nuevo teatro. Publica Canciones y es invitado de nuevo ese verano a pasar una temporada con la familia Dalí. Allí comparten intensas conversaciones y admiración, alabando Lorca la prosa poética de Dalí, y este los dibujos que Lorca expuso en la galería Dalmau de Barcelona. En un momento de intimidad Federico intenta tener sexo anal con su amigo pero no llegan a lograrlo. Cuando va a coger el tren para Madrid, en Barcelona, el poeta escribe al pintor: «Me he portado como un burro indecente. Contigo que eres lo mejor que hay para mí (…)». No imaginaba Lorca que no vería a Dalí en los próximos 8 años.

El éxito sobre los escenarios del dramaturgo continuará. El panorama no será tan halagüeño, en cambio, en el plano personal. Tras conocer al escultor Emilio Aladrén y comenzar una relación amorosa, feliz por un breve tiempo, siente la presión y censura de una sociedad represora. Para rematar, poco después recibe una carta de Dalí criticando el tono trasnochado de su Romancero gitano que acaba de ser publicado, otra de Buñuel en la que hace comentarios realmente homófobos y por último del escultor que hace poco era su amante en la que este le comunica su relación amorosa con una mujer. Todo esto hace mella en las emociones y sensibilidad del poeta haciéndole caer en una profunda tristeza, probablemente una depresión. De nuevo, Fernando de los Ríos acude en su auxilio recomendándole un cambio de aires. Le cuenta a la familia que puede ayudarle a conseguir una beca y que él mismo puedo acompañarse hasta Nueva York ya que él pensaba viajar próximamente allí.

Nuevos aires: viaje a Nueva York y Cuba

Este bloque nos muestra, en primer lugar, el cálido recibimiento que le brindaron algunos escritores (cuando llega en un barco a Nueva York signo entonces de modernidad) como León Felipe así como las amistades neoyorkinas que muy pronto hará. Una de ellas será Nella Larsen, escritora que le habla del tema de su última novela (la angustia de los negros en una sociedad regida por la raza blanca). Será la que le recomendará al poeta conocer la música de los negros de Harlem.

Ilustración de la portada del libro 'Vida y muerte de Federico García Lorca'.
Ilustración de la portada del libro ‘Vida y muerte de Federico García Lorca’.

Mientras va abriéndose paso en la intensa vida cultural, y tras matricularse de un curso de español para extranjeros en la Universidad de Columbia, espera carta de Emilio Aladrén con poca fortuna (mientras que Federico le manda varias cartas Emilio solo le mandará una sola con un dibujo de un pene). Poco después, en otoño (1929) es invitado a Vermont por el poeta Philip Cummings (al que había conocido en la Residencia). Allí por ejemplo concibe «Poema doble del lago Eden» que muestra la angustia y melancolía ante la pérdida de la naturaleza de su infancia. Los poemas que compone cuando le invitan Ángel del Río y Federico de Onís a sus respectivas casas de veraneo también muestran su estado depresivo.

 De vuelta a Nueva York siente que el mundo homosexual de la ciudad es un descanso (seguramente mantuvo relaciones sexuales con afroamericanos) aunque le duele sentirse en el grupo de los marginados. Por otro lado, se nos muestra al poeta impactado por la ciudad de los rascacielos y angustiado por las consecuencias del capitalismo ya que recordemos que vivió el crack del 29 y bien pudo presenciar cómo agentes de bolsa, desesperados por las pérdidas en la Bolsa de Wall Street, se lanzaban desde la habitación alquilada de un hotel para quitarse la vida.

En su obra poética de influencia surrealista Poeta en Nueva York muestra claramente su anticapitalismo y la deshumanización en que vive el hombre industrial en esa sociedad, separado de la naturaleza. Interesante cómo consigue material poético para escribir poemas como «Grito hacia Roma» que encuentra inspiración en el Chrysler Building, (por entonces el rascacielos más alto de Nueva York) y muestra de su espíritu anticlerical (crítico con el Vaticano). Además, conoce el cine sonoro y los teatros marginales del Off-Broadway, así como alguna compañía de teatro chino que exhibía por entonces su teatro en los escenarios neoyorkinos. Es en esta época cuando seguramente encuentra Lorca su inspiración para su obra teatral de vanguardia El público. Además, escribe el guion para su cortometraje Viaje a la Luna (emulando de algún modo Un chien andalou de Buñuel y con colaboración de su gran amigo Dalí).

A continuación, es invitado por la Institución Hispano-cubana en La Habana. Allí se sentirá como en casa (desde su infancia había soñado con viajar a Cuba) y comparará estas tierras con Andalucía, «mezcla entre Málaga y Cádiz». Además, siente que tiene un duende especial con las gentes de Hispanoamérica. Imparte cinco conferencias (sobre el duende precisamente, la imagen poética de Luis de Góngora, el cante jondo, etc.) y tiene un éxito impresionante entre las gentes de la Habana (los habaneros conocían muy bien el Romancero gitano). Conoce la vida nocturna, bares de marineros, el son cubano, ceremonias de santería y, en fin, experiencias muy placenteras. Siente una libertad en el plano sexual que supone un gran respiro para él.

La II República y su compromiso social expresado en el teatro

Finalmente, en la República asistimos al nacimiento de «La Barraca» como parte del proyecto cultural de las Misiones Pedagógicas. Se trata de una compañía de teatro universitaria y ambulante que, dirigida por Federico, lleva el mejor teatro de los Siglos de Oro a los pueblos más recónditos y abandonados de España. Representarán, entre otros, los Entremeses de Cervantes, el mejor drama lopesco o La vida es sueño de Calderón criticada por el sector más conservador del país porque según ella representaba una ofensa para la Iglesia.

También se encuentra con la censura de los moralistas más recalcitrantes cuando estrenó Yerma. Esto se ve compensado por el gran éxito que el autor tiene en Buenos Aires con su teatro como la representación de Bodas de sangre en un teatro de mayor tamaño que cualquiera de los más importantes de Madrid del momento. Dado que su estancia en la capital argentina se prolonga más de lo esperado Lorca se ve obligado a abandonar la dirección de «La Barraca» (cierto que tampoco ayudan las críticas y censura de la prensa más conservadora).

Lamentablemente el resto es harto conocido (el que tenga curiosidad por los detalles de su detención y asesinato puede consultar el anterior libro de Ian Gibson El asesinato de García Lorca o bien la reseña de esta obra a cargo de Jesús de Blas Ortega publicada en este misma revista): su viaje a Granada días antes de la sublevación militar para celebrar su santo (y el de su padre) el mismo 18 de julio, el miedo de sus allegados a que sea detenido, su petición de ayuda y refugio en casa de los Rosales, y la participación de dirigentes granadinos de la CEDA (Ruiz Alonso como mano ejecutora) en su detención y posterior asesinato junto a los dos banderilleros y el maestro. Las últimas páginas son de una gran síntesis o desnudez, sin apenas texto (tan solo unas palabras premonitorias de Lorca). En ellas se nos muestra un paisaje natural (Víznar) con un olivo en primera plana y un zapato saliendo de la tierra, la misma tierra que constituyó la fuente de inspiración primigenia del poeta, nuestro poeta.

Breve apunte sobre las ilustraciones y conclusión

En cuanto a las ilustraciones, transmiten de manera sintética y clara, en bitono azul y negro -salvo la portada y contraportada que muestra a todo color la madrugada del asesinato- la personalidad y genio de Lorca, así como su entorno más allegado. Es interesante analizar cómo abre y cierra la obra con una estructura a mi juicio circular (el manantial y un olivo), también por el tipo de dibujo o trazos empleados. Otro rasgo llamativo y de interés histórico son las imágenes en blanco y negro que el ilustrador integra en la obra a modo de documentos gráficos (basados en fotografías) tanto de momentos relevantes de la Historia de España como de estrenos de obras de Lorca (p.ej. Yerma). En fin, una obra imprescindible para cualquier persona, joven o de espíritu joven, interesada en repasar de una manera amena y a la vez profunda la biografía del poeta granadino dentro de las coordenadas de la Historia de nuestro país.

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Acerca del autor

María Rivilla López

María Rivilla López

Profesora de Secundaria de Lengua y Literatura.

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