Roger Crowley: «Los portugueses vieron en el mar la única salida a la pobreza»

Roger Crowley sostiene El mar sin fin, una de sus últimas publicaciones (Fotografía cedida por Ático de los Libros).
Entrevistamos al historiador británico Roger Crowley. Especializado en historia naval, se formó en la prestigiosa Universidad de Cambridge. Ha publicado varios libros centrados, sobre todo, en la Historia Moderna. Su obra ha merecido una amplia consideración debido a su precisión, rigor y su capacidad divulgativa.

El imperio comercial portugués asombra al mundo desde hace siglos. El pequeño país situado en el extremo más occidental de Europa consiguió una de las gestas marítimas y logísticas más impresionantes de todos los tiempos cuando consiguieron alcanzar territorio de la India tras circunnavegar el continente africano. Vasco da Gama, Cabral o de Alburquerque fueron los protagonistas sobre el terreno, pero fue en Lisboa, en la mesiánica mente del rey Manuel donde comenzó esta historia.

El historiador británico Roger Crowley ha reconstruido la historia de los primeros 30 años de esta aventura en El mar sin fin. Portugal y la forja del primer imperio global, publicado por la editorial Ático de los Libros. Ambición, fortuna y aventura se mezclan con la brillante pluma de Crowley para conseguir un magnífico ensayo con tintes de novela de aventuras. Charlamos con él sobre el origen de la expansión portuguesa.

El historiador Roger Crowley (Fotografía cedida por Ático de los Libros).
El historiador Roger Crowley (Fotografía cedida por Ático de los Libros).

Carlos Núñez—¿Cuáles fueron los motivos que explican que un pequeño reino del suroeste europeo consiguiera construir uno de los mayores imperios comerciales de la Edad Moderna?

Roger Crowley—Los portugueses miraban al mar porque vivían en un país pobre, con escasos recursos naturales. Gracias a ello, desde antiguo, los portugueses vieron en el mar su salvación, lo que les hizo obtener una experiencia marítima envidiable. Creían, además, que si recorrían las costas africanas alcanzarían las innumerables riquezas que, según pensaban, existían más allá del Sáhara. Contaban, además, con la experiencia acumulada de otros navegantes europeos: por ejemplo, con mapas producidos en Mallorca donde se presentaba al rey de Mali como uno de los hombres más ricos del mundo. Poco a poco fueron expandiendo las expediciones hacia la India hasta establecer la ruta de las especias, un proceso que se desarrolló a lo largo de sesenta años.

CN—¿Qué hacía especial la técnica marítima portuguesa?

RC—La clave de las expediciones portuguesas fue el descubrimiento del funcionamiento de los vientos del Atlántico, especialmente la volta do mar, que consistía en alejarse de la costa, lo cual era muy peligroso, tomando los vientos del oeste que luego los empujaban al este, proceso que tenían que llevar a cabo tanto a la ida como a la vuelta.

CN—¿Cómo podemos explicarle a un lector de hoy las penurias de los marineros durante estos trayectos de meses de duración, de falta de alimentos y enfermedades? ¿Somos capaces de hacernos una idea real del sufrimiento de estos hombres?

RC—El océano Atlántico es tan violento que la mayor parte del tiempo lo pasaban trabajando, ocupándose de los aparejos de los buques o achicando agua que se colaba por los desperfectos que se producían en la cubierta durante la travesía. También asistían a misas, contaban con músicos para amenizar el tiempo e intentaron prohibir el juego a bordo para evitar conflictos. Uno de los elementos que más preocupaban era encontrarse con mares calmos que les impedían continuar el viaje, ya que los marineros enloquecían si se encontraban mucho tiempo alejados de tierra firme. La alimentación era un asunto crucial, los alimentos empeoraban a lo largo del viaje, provocando enfermedades como el escorbuto, y el temor a agotar las reservas de agua estaba muy presente.

CN—Desde el primer viaje de Vasco de Gama ya se vislumbra uno de los grandes problemas de la colonización portuguesa: el desconocimiento debido a las diferencias culturales y la extrema rapidez con que los portugueses recurrían a la violencia, fruto en gran parte de la mentalidad de «reconquista» y odio al musulmán.

Portada de 'El mar sin fin'.
Portada de ‘El mar sin fin’.

RC—Esperaban encontrar cristianos en el Índico, pero se encontraron con que el comercio estaba controlado por musulmanes. Llegaron con la intención de crear un monopolio comercial, fruto de esa mentalidad de conquista obtenida en la lucha contra el musulmán en Marruecos, fácilmente entendible porque muchos de los marineros de las expediciones eran veteranos de esas guerras. Esta mentalidad también queda patente en la dificultad que tuvieron para comprender las diferencias culturales de los autóctonos. La mejor prueba de ello es que consideraban que los budistas eran cristianos con conceptos religiosos equivocados y tardaron bastante tiempo en comprender que se trataba de una religión distinta.

CN—Ahondando en esas diferencias culturales, es significativo cómo los portugueses tenían una mentalidad de superioridad social en un mundo asiático mucho más avanzado que el occidente cristiano en muchos aspectos sociopolíticos. La anécdota de los gobernadores indios viendo ridículos los presentes de los portugueses es significativa en ese sentido.

RC—A diferencia de los españoles, los portugueses llegaron a un territorio que contaba con algunas de las civilizaciones más antiguas e importantes. A pesar de ello, los portugueses seguían considerándose superiores a los indios. A diferencia de Cabral o Vasco da Gama, Alburquerque entendió que necesitaban comprender la cultura y las reglas del juego político local para poder conseguir sus objetivos de dominación. Llegó a aprender las lenguas del lugar y fomentó los matrimonios mixtos. El contacto con estas culturas avanzadas provocó el cambio de mentalidad portugués, que giró hacia un pensamiento más centrado en el comercio que en la dominación política.

CN—Afirma que la llegada de los portugueses supuso un cambio de paradigma brutal en el comercio del Índico por sus ansias monopolísticas. ¿Cómo fue el choque entre dos mentalidades comerciales tan diferentes?

RC—Los portugueses tenían una mentalidad conquistadora, y marcharon con el concepto que habían tenido en sus campañas en Marruecos. En el océano Índico esperaban encontrar cristianos. Pero lo que encontraron es que todo el comercio estaba en manos del islam. Ellos habían llegado con la idea de crear un monopolio, ya que el papa les había concedido esta prerrogativa.

Roger Crowley sostiene El mar sin fin, una de sus últimas publicaciones (Fotografía cedida por Ático de los Libros).
Roger Crowley sostiene El mar sin fin, una de sus últimas publicaciones (Fotografía cedida por Ático de los Libros).

CN—El espíritu de cruzada y el mesianismo del rey Manuel se unieron desde el principio para utilizar la India como lanzadera de la conquista y destrucción del mundo musulmán, ¿en qué momento se frustró ese sueño portugués?

RC—La figura de Alburquerque jugó un papel muy importante. Era el agente del rey que llevó a la práctica las ideas del proyecto mesiánico de Manuel. Recibió instrucciones claras sobre cómo desarrollar este proyecto nacional. Construyó un imperio basado fundamentalmente en la toma de puntos estratégicos como Goa, Malaca y Ormuz. Un momento clave durante su administración fue el fracaso de la toma de Adén en 1510-1511, lugar estratégico del mar Rojo, desde donde los portugueses podrían haberse introducido en el centro del poder musulmán.

CN—De Alburquerque protagonizó un cambio de mentalidad en las expediciones portuguesas —nuevas tácticas militares, más importancia de la política y menos de la guerra de honor—, algo que provocó no pocos enfrentamientos con la nobleza tradicional. ¿Se encontró el equilibrio?, ¿hubo continuidad en las tácticas de Alburquerque?

RC—Cuando Alburquerque fue relegado por el rey Manuel, tanto la administración del imperio como la fuerza militar entró en retroceso. Alburquerque introdujo las tácticas suizas de entrenamiento y combate, lo que le granjeó la enemistad de la nobleza tradicional, los hidalgos, quienes intentaban incluso destruir los arsenales de picas. Era un hombre que intentaba innovar. Intentó modernizar la concepción del ejército portugués, pero fracasó en su intento. Durante las siguientes décadas, los portugueses volvieron a un estilo de lucha basado en el honor nobiliario y el combate individual para obtener la gloria individual.

CN—Su libro finaliza en 1515, ¿podría hacer un breve resumen de los acontecimientos de las décadas posteriores?

RC—Cuando llegaron a China se encontraron que debían negociar con las autoridades para poder obtener privilegios de comercio, lo que hizo que se centraran en crear un imperio comercial, no de conquista. Controlaron el comercio del Índico durante 40 años, hasta 1540, pero cuando el Imperio otomano desbancó el poder mameluco en Oriente Próximo y Egipto vieron con temor el ascenso de una nueva potencia imperial que comenzó a dificultar el control portugués de la ruta de las especias. También debían competir con el ansia colonial holandés, que llegó al Índico y a Japón con vocaciones exclusivamente comerciales. La llegada de nuevas potencias, unido a la Unión Ibérica —que lastró el poder imperial portugués—, provocaron un declive del imperio comercial portugués.  

Acerca del autor

Carlos Núñez del Pino

Carlos Núñez del Pino

Licenciado en Historia y en Humanidades por la Universidad de Huelva y Máster en Estudios Históricos Avanzados por la Universidad de Sevilla.

Añadir comentario

Haga clic para publicar un comentario

(Spamcheck Enabled)

Ya en quioscos

Boletín semanal

Nombre:
Correo electrónico: