Edificio de Associated Press en Nueva York (Wikimedia).
Edificio de Associated Press en Nueva York (Wikimedia).

Una historia muy breve de las agencias de noticias

Las agencias de noticias son, quizás, los actores periodísticos más importantes —y menos conocidos— a nivel mundial. Su historia se remonta a las primeras décadas del siglo XIX cuando distintos empresarios europeos (y uno mexicano) se dieron cuenta del valor de la información en un mundo tan conectado. En el presente texto recorreremos los orígenes, la consolidación y la actualidad de estas empresas transnacionales de periodismo.

En el siglo XIX el mundo comenzaba a empequeñerse, y el motor del progreso eran los avances tecnológicos que se daban en Europa y América del Norte. En esta etapa previa de globalización, las noticias, la información, comenzaban a ser un producto que podía ser comerciado. Ésta fue la visión que tuvieron varios hombres como Charles Louis Havas, Julius Reuter, Bernhard Wolff e incluso un mexicano, Juan Nazario Peimbert y Hernández. 

Sede de la Agence France-Presse (AFP) en París (Wikimedia).
Sede de la Agence France-Presse (AFP) en París (Wikimedia).

Para ellos, la idea era sencilla: la información que proviene de otros países es un bien que puede ser vendido a los interesados. Es por eso que Peimbert, por ejemplo, vendía panfletos en la Ciudad de México con noticias y transacciones comerciales, todo redactado a mano, mientras que en Francia, Havas fundó una agencia de traducción que se encargaba de recopilar los reportes más importantes de Europa y distribuirlos en París, Londres y Bruselas. 

La empresa gala, cuyo nombre original era Agence de Feuilles politiques et correspondence générale (por lo que, para evitar complicaciones, el público la abrevió a Havas), evolucionó a la par que los inventos tecnológicos que se desarrollaban durante la época, como el telégrafo y las prensas que permitían imprimir a una velocidad cada vez superior. Esta adaptabilidad es, hasta la fecha, clave para el éxito periodístico de las agencias a nivel mundial.

En su oficina, ubicada en la calle Jean-Jacques Rosseau de París, Havas trabajaba con varios periodistas exiliados por sus actividades tildadas de antigubernamentales, como Wolff y Reuter, quienes posteriormente se independizaron, volvieron a sus naciones y fundaron sus propias compañías vendedoras de noticias. 

Edificio de Associated Press en Nueva York (Wikimedia).
Edificio de Associated Press en Nueva York (Wikimedia).

Lo que estas personas no sabían es que comenzaban una tradición periodística que se mantendría hasta la actualidad, la de las agencias de noticias. Su trabajo fue esencial como pilar para el posterior desarrollo de empresas como Reuters, Agence France-Presse (AFP), Associated Press (AP), EFE, Deutsche Press Agentur (DPA) y tantas otras.

Mientras que la empresa mexicana, conocida como Asiento Mexicano de Noticias Importantes al Público, desapareció pocos años después de su fundación en 1803 (como consecuencia del surgimiento del Diario de México en 1805, y por el inicio del movimiento independentista en el virreinato de la Nueva España), los esfuerzos de Havas, Reuter y Wolff se vieron muy bien recompensados con el paso de los años. 

A modo de panorama general, Havas (la actual AFP) nació en 1835, Wolff en 1849, Reuters en 1851 y la otra gran agencia a nivel mundial, AP, en 1848, en el marco de la guerra entre México y Estados Unidos. Por aquellos años, la población estadounidense estaba ávida de información sobre lo que ocurría en el vecino del sur, por lo que cinco diarios de Nueva York se unieron y fundaron la agencia y una ruta exprés de ponis para llevar las noticias desde el campo de batalla hasta las redacciones. 

Estas cuatro agencias se unieron durante la segunda mitad del siglo XIX y observaron que el negocio de la información se encontraba en auge, por lo que tomaron un mapamundi y, como lo harían los gobiernos de sus respectivos países, se repartieron el orbe. La Associated Press se quedó con buena parte de América, Reuters con los territorios que formaban parte del entonces extensísimo Imperio Británico, Wolff con Europa del Este y Havas con España, Italia, Francia, partes de África, el Caribe y Medio Oriente. 

Paul Julius Reuter en 1869 (Wikimedia).
Paul Julius Reuter en 1869 (Wikimedia).

Este reparto mundial, que de facto monopolizó el flujo de la información de un país a otro, funcionó casi de manera perfecta para estas agencias desde 1859 hasta el final de la Primera Guerra Mundial. También, durante todos estos años, los gobiernos de sus respectivos países financiaron buena parte de sus actividades, pues veían con buenos ojos la labor propagandística que realizaban. A modo de testimonio están los subsidios que Otto von Bismark brindó a Wolff a partir de la década de 1860 para así detener el crecimiento que tenía Reuters en centroeuropa. 

Que existiera este reparto de zonas no significaba que no hubieran surgido más agencias de noticias durante aquel periodo. De hecho, antecedentes directos de agencias que actualmente existen como EFE en España y ANSA en Italia tienen su origen en esta época, con la Agencia Fabra que surgió en 1865 y el Telegraphic Notiziario Stefani, inaugurado en 1853. Sin embargo, todas estas empresas se encontraban en un nivel por debajo de las cuatro grandes, las cuatro hegemónicas.

Pero tras la Primera Guerra Mundial se dio un cambio en el paradigma: con la derrota de Alemania, Wolff entró en decadencia, y con la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial, AP y otra agencia, United Press International (UPI) rompieron con el pacto de repartición mundial y desplegaron su poder informativo sin que las agencias tradicionales europeas pudieran detenerlas. Como parte de su nueva posición hegemónica, los directivos de AP negociaron con Havas y Reuters para la creación de una Red de Agencias Aliadas en la que incluyeron a 28 empresas informativas a nivel mundial. 

Durante la década de 1920, los países que eventualmente conformarían el Tercer Mundo buscaron formas para despegarse del control hegemónico de las viejas potencias. Un ejemplo de esto puede observarse en México, con la aparición de muchas agencias de noticias como Duems, Trens, Ariel y posteriormente ANTA. Todas fueron intentos fallidos por consolidar un medio informativo mexicano que pudiera controlar el flujo de la información hacia y desde el territorio nacional. En Brasil ocurría un fenómeno similar con la fundación de la Agência Nacional, actualmente conocida como Agência Brasil (ABr).

Grabado de Nilo García Fabra, corresponsal y precursor de la Agencia Fabra (Wikimedia).
Grabado de Nilo García Fabra, corresponsal y precursor de la Agencia Fabra (Wikimedia).

Y no hay que olvidar que durante el periodo de entreguerras comenzó la consolidación de dos medios de difusión masivos que competirían de tú a tú por el control informativo: la radio, en primera instancia, y la televisión. Las agencias de noticias lograron adaptarse eficazmente al nuevo panorama con la inclusión paulatina de secciones dedicadas a estos medios y no enfrentarían un rival de tan grande peso hasta el surgimiento de internet a finales del siglo XX. 

Otro aspecto que se agudizó durante este periodo fue la dependencia de la mayoría de las agencias hacia sus gobiernos, por lo que muchas funcionaron más como un departamento de propaganda estatal que como un medio periodístico de información noticiosa. 

Havas elaboraba reportajes especiales que eran subvencionados por el Estado francés. Este ejemplo se replicó en otros países como Rusia, con su agencia Tass y España con Fabra y posteriormente con EFE, la cual, por cierto, nació bajo el auspicio del régimen franquista: su fundador fue Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco. La importancia de una agencia con financiamiento gubernamental no quedó en el olvido: tras la Segunda Guerra Mundial ocurrió un boom en el nacimiento de las agencias de noticias del Estado. 

De nuevo, lo que buscaban los gobiernos del Tercer Mundo era reducir la dependencia y el control informativo al que se veían sometidos. En 1953, por ejemplo, la UNESCO publicó un informe en el que señalaba que seis agencias (AP, UP, Reuters, AFP, Tass e INS) dominaban el mercado informativo en 144 Estados y territorios, es decir, más del 95 por ciento de la población a nivel mundial en aquella época. 

En el marco de esta descolonización informativa, surgió en 1970 el Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC), apoyado por el Movimiento de los Países No Alineados. Su objetivo primordial era la búsqueda de un equilibro informativo que terminara con los monopolios y los conglomerados que habían existido durante el último siglo. 

Entre 1969 y 1985, los miembros de este movimiento se reunieron en 75 ocasiones en distintas partes del mundo, mientras denunciaban el flujo unidireccional de la información y que, como dice Muro Benayas, las agencias de noticias eran un instrumento de poder determinante en este sentido. A raíz de todas estas discusiones teóricas que venían desde la década de los cincuenta, surgieron, entre otras, distintas agencias como Notimex, en México, Inter Press Service en Uruguay, Prensa Latina, en Cuba, Noticias Argentinas, entre otras. La mayor parte de las agencias que surgieron durante este periodo fueron y son controladas directamente por los gobiernos. 

NOMIC desapareció formalmente en 1989, con el fin de la Guerra Fría, y desde entonces, aunque han existido intentos por revivir la iniciativa, todos han fallado. De manera más reciente, puede observarse a Al-Jazeera y Xinhua como herederas de esta lucha contra el control tradicional de la circulación noticiosa. 

Sin embargo, durante todo este periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, las grandes agencias de noticias —ahora conocidas como Reuters, Associated Press, Agence France Presse y en cierta medida EFE en el mundo hispano y DPA, tras la reunificación alemana— continuaron como los máximos exponentes de esta clase de periodismo. 

Se consolidaron como empresas periodísticas e incluso dieron un paso atrás, escondiéndose detrás del telón mediático, y desde ahí continuaron con sus operaciones y sus ganancias económicas exorbitantes. Reuters, por ejemplo, entró a la Bolsa de Valores en 1984 y sus cifras monetarias son altísimas. En 2016 registró un ingreso neto de más de 11 000 millones de dólares. Ninguna otra agencia, ni siquiera las que están catalogadas en su mismo nivel, se le puede comparar en las cifras económicas. 

Imagen de una oficina de Reuters en los años 80 (Wikimedia).
Imagen de una oficina de Reuters en los años 80 (Wikimedia).

Al llegar el siglo XXI, estas empresas se encontraban, como ya se mencionó, por detrás del telón mediático, pero, con el despegue del internet se vieron forzadas a emerger y hacer más públicas sus acciones durante los últimos años. El investigador inglés Phil MacGregor señala que el anonimato ha sido esencial para el funcionamiento de las agencias, las cuales, por su origen netamente comercial, tratan a la información como un bien que, antes que todo, debe ser vendido. En este nuevo siglo de la inmediatez, la transparencia y la digitalización, los herederos de Havas, Wolff y Reuter han tenido que salir a flote y entrar al quite. 

Y, a diferencia de los augurios temibles que enfrenta la prensa escrita, las agencias de noticias tienen todo el futuro a su favor, pues, a fin de cuentas, siguen siendo ellas, como hace 150 años, las que cuentan con el poder económico para desplegar una red de corresponsales y periodistas en el mundo y acercar la información de sitios y rincones lejanos a la comodidad de una computadora, de una televisión, de un radio, de un periódico local. Reuters y compañía son y han sido creaciones necesarias en nuestra globalización. 

Para saber más

Aguiar, P. (2016). Agencias de Noticias de América Latina en el siglo XXI: informe preliminar de investigación. La Habana: ULEPICC.

Associated Press (2015). AP’s History. [En línea] Disponible en: http://www.ap.org/company/history/ap-history

Botto, M. N. (2012). Historia de las agencias de noticias. Desde su creación hasta el periodo entre guerras. Buenos Aires: Academia Nacional de Periodismo.

Boyd-Barrett, O. & Rantanen, T. (1998). The globalization of news. Londres: Sage.

MacGregor, P. (2013). «International News Agencies: Global eyes that never blink». Journalism: New Challenges. Bournemouth: Centre for Journalism & Communication Research.

Muro Benayas, I. (2006). Globalización de la información y agencias de noticias. Barcelona: Paidós.

Rantanen, T. (2009). When News Was New. Oxford: Wiley-Blackwell.

Rivera Mir, S. (2015). «Latin American News Agency Should be Formed… Las agencias de noticias internacionales en el México posrevolucionario 1920-1934». Secuencia.

Escrito por
Daniel Martínez Garbuno

Periodista especializado en historia del periodismo.

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