Reseñas

Ian Morris explica para qué sirve la guerra

Ático de los Libros publica un atrevido libro del historiador Ian Morris. Se trata de un ensayo en el que explica el papel de la guerra en la Historia de la Humanidad. Sostiene que la guerra ha permitido, paradójicamente, reducir las probabilidades de tener una muerte violenta.

Quienes se dedican al estudio de la Historia, saben que la guerra tiene un espacio privilegiado. De hecho, la historiografía siempre prestó atención, de manera prioritaria, a la explicación y análisis de los conflictos bélicos. Eso, como una parte de la historia política, eran los temas más estudiados. Sólo en los últimos años se abrieron paso las investigaciones centradas en la historia social o cultural, campo con un gran potencial académico.

En el libro Guerra, ¿para qué sirve?, publicado por Ático de los Libros en septiembre de 2017, el historiador británico Ian Morris defiende una tesis que es difícil de asimilar. Morris considera que la guerra ha sido la herramienta que ha permitido que, a lo largo de 10.000 años, se hayan reducido de manera drástica las muertes de manera violenta. Es decir, que la guerra podría haber tenido un papel muy positivo para el desarrollo de la paz y el bienestar.

Portada de Guerra, ¿para qué sirve?

Portada de Guerra, ¿para qué sirve?

Antes de adentrarnos en las tesis de Morris, sería bueno detenerse en quién es él. Ian Morris es, actualmente, catedrático de Historia de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Su origen es británico. Se graduó en Historia y Arqueología en la Universidad de Birmingham, y realizó un doctorado en la prestigiosa Universidad de Cambridge con una tesis de Arqueología. Su carrera académica ha sido impecable, logrando altas cotas de reconocimiento, como por ejemplo el premio Dean′s por la excelencia de sus clases.

Pero también ha destacado como autor y divulgador. Ha publicado una decena de libros, y varios de ellos han sido grandes ventas a nivel mundial. Por ejemplo, ¿por qué manda Occidente… por ahora? (Ático de los Libros, 2013) llegó a ser el número 1 de los más vendidos de la lista que elabora The New York Times. Precisamente, el autor reconoce que tras escribir ese libro se dio cuenta de la necesidad de escribir un amplio ensayo que tratara en exclusiva sobre la guerra, porque es un elemento clave de la historia.

Como vemos, Ian Morris no es un personaje que ha salido de la nada para hacer afirmaciones tan problemáticas como que el siglo XX ha sido el más pacífico de la Historia, o que la guerra ha permitido acelerar el progreso humano, y es una opción mucho mejor que sus alternativas. Para comprender la magnitud de este discurso, debemos saber que Morris es un historiador que forma parte de la conocida como escuela de la Gran Historia, que combina diferentes disciplinas y aborda grandes periodos temporales para desarrollar algún asunto concreto. Ya hemos hablado anteriormente en Descubrir la Historia de estos autores, y uno de los que admiramos es Yuval Noah Harari, autor de Sapiens.

Ian Morris reconoce, en su introducción, la influencia de autores como Thomas Hobbes y la obra Leviatán. Enfrenta, así, la postura de Hobbes con la de Rousseau. Es decir, «el hombre es un lobo para el hombre» con «el buen salvaje». Considera que la guerra ha hecho del mundo un lugar más seguro, y que la probabilidad de tener una muerte violenta es mucho menor ahora que en la Edad de los Metales. Morris realiza una exploración detallada por los grandes hitos de la Historia militar y, apoyado en datos cuantitativos, defiende esa tesis de partida.

Este libro tiene un nivel de detalle tal que se detiene, incluso, a tratar asuntos tan poco abordados desde la Historia Militar —centrada en Occidente, en gran medida— como por qué si la pólvora fue inventada en China, el desarrollo de las armas de fuego fue mucho menor allí que en Europa. Morris comenta varias teorías, y se decanta, en este ejemplo, por la que defiende que no sólo había un menor número de guerras en China que en Europa, sino que las guerras eran muy diferentes. Los problemas de los chinos no eran destruir murallas o tropas de infantería —las armas de fuego eran útiles, en un primer momento, contra objetivos estáticos o lentos—, sino que debían enfrentarse a la rápida caballería de las estepas asiáticas, por lo que las armas de fuego eran bastante inútiles para ellos.

El libro se divide en siete capítulos. En el primer capítulo hace un recorrido por toda la Historia de la Humanidad, comenzando por la Prehistoria, y plantea que, incluso, la violencia forma parte del ADN de los humanos. El capítulo 2 nos expone las teorías de guerras «productivas», para en el tercero destacar las «contraproducentes». En este capítulo, también desarrolla la caída del Imperio romano a manos de los conocidos como ′bárbaros′, que no buscaban, con la guerra, ampliar y consolidar sociedades, sino arrasar y saquear.

El capítulo cuarto habla del crecimiento europeo durante la Edad Moderna, con la conquista de América y la ampliación de los horizontes mediante la mejora de la navegación marítima. En él se profundiza en esas guerras «productivas», que tienen un balance final positivo. Del mismo modo que las conquistas de la época romana supusieron destrucción y pérdidas importantes, el balance final es positivo, sobre todo en términos de reducción de las tasas de muerte violenta. Pero, y aquí vienen las afirmaciones difíciles de digerir, también lo fue para las conquistas del Imperio británico.

Siempre nos resulta más fácil hablar de esto en épocas lejanas como las de vida de la Antigua Roma. Pero cuando se tocan asuntos más recientes ya arqueamos las cejas, ya que el mundo actual y sus conflictos viene, en buena medida, de los periodos de descolonización. Sin embargo, Morris es consciente de esto, y se mantiene en sus tesis. Como se ha dicho en alguna ocasión sobre este libro: «querrás odiarlo y no podrás».

El capítulo quinto se acerca ya a periodos más recientes, pues nos habla de las guerras del siglo XX, y el carácter económico de muchas de ellas. El sexto retoma los avances científicos en el campo de la primatología, para hablar de dos posibilidades que tienen algunos chimpancés para resolver conflictos: la guerra o las relaciones sexuales.

El último capítulo es una historia de las tres últimas décadas, donde se aventura a afirmar que estamos en un periodo similar al anterior a las dos guerras mundiales. Cree que, igual que Reino Unido dejó su papel de guardián del mundo, ahora es Estados Unidos quien quiere abandonar la responsabilidad de garante de la seguridad en todo el mundo. Sin embargo, Morris adelanta que no hay otra opción que esa: un Estado-Leviatán capaz de mantener la seguridad.

El historiador Ian Morris.

El historiador Ian Morris.

La conclusión general de la obra es que la guerra ha sido beneficiosa para los avances tecnológicos y la organización de los seres humanos en sociedades pacíficas. Considera que los Estados-Leviatán —siguiendo la terminología de Hobbes—, que son capaces de monopolizar la violencia, permiten la seguridad de los ciudadanos, y esta seguridad proporciona mayores niveles de prosperidad y de libertad.

Morris considera que la guerra ha permitido crear sociedades cada vez más grandes, abiertas y seguras. Por tanto: ¿será la guerra capaz de acabar consigo misma? El autor defiende que cada vez somos más eficientes en el arte de la guerra, ya que somos capaces de eliminar a millones de personas en unas horas. De modo que la guerra total podría llegar a destruir a los humanos. Cree que esa es la razón por la que este tipo de conflicto se extinguirán, ya que «nadie quiere combatir en una guerra que no puede ganar», como son las guerras nucleares.

Sin embargo, hemos visto que el concepto de guerra ha variado mucho en las últimas décadas. En la actualidad, hablamos de «guerras contra el terrorismo», y ahí es donde las técnicas bélicas desarrolladas a lo largo de la historia entran en barrena. Hemos comprobado cómo todos los organismos de inteligencia del mundo se centran en combatir a un enemigo que no tiene un territorio definido, y que no es un ejército convencional. Ahí, toda esa evolución de técnica militar queda en un segundo plano. Este es un tema que el libro no aborda con detalle, aunque quizá todavía sea pronto para poder hablar del recorrido de la «guerra contra el terror».

Al margen de estas tesis, que bien podrían ser rebatidas o matizadas por otros historiadores, el libro hace un repaso muy amplio a la Historia de la Humanidad desde la perspectiva bélica y nos hace reflexionar sobre asuntos complejos y dolorosos. La guerra, estudiada desde el punto de vista de las personas individuales que las sufren, los inocentes, nunca podría considerarse como algo positivo. Y analizada desde muy lejos, como parte de los estudios técnicos que tienen un enfoque evolucionario, pierden de vista algunos detalles violentos que explican, en una medida importante, la guerra.

El libro está escrito de una manera impecable, ya que cualquier tipo de lector podría leerlo sin dificultad. De hecho, es uno de los puntos fuertes del libro, que responde con exactitud a cómo debería ser una obra de divulgación histórica. La traducción realizada por Claudia Casanova y Joan Eloi Roca está cuidada al detalle, algo que sólo refleja el compromiso de Ático de los Libros por publicar obras excelentes.


Título: Guerra, ¿para qué sirve?

Autor: Ian Morris.

Editorial: Ático de los Libros.

640 páginas.

Precio: 29,90 euros

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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