Entrevistas

«El arte es consustancial al ser humano. El sapiens ha tenido siempre una necesidad plástica»

Tuvimos la oportunidad de hablar de manera distendida con la Dra. Mónica Solís Delgado en el Hotel Montera, del municipio de Los Barrios. Es especialista en arte rupestre y, con una gran capacidad didáctica, nos explicó la importancia de este arte en el extremo sur peninsular, con especial atención a la Cueva de Bacinete.

Publicado en el número 11 de Descubrir la Historia (octubre de 2017).

Mónica Solís Delgado es doctora en Prehistoria y Arqueología por la UNED, con Premio Extraordinario de Doctorado y Sobresaliente Cum Laude por unanimidad. A ese logro académico se suman otros muchos de carácter oficial, como su labor de docencia en la UNED, decenas de publicaciones y experiencia investigadora en numerosos proyectos de investigación. Pero hay que destacar otros que no vienen con certificado, pero que tienen un gran valor.

La Dra. Mónica Solís Delgado en el Tajo de las Figuras | Javier Pérez Delgado.

La Dra. Mónica Solís Delgado en el Tajo de las Figuras | Javier Pérez Delgado.

La Dra. Solís Delgado encarna la figura del investigador actual, preocupado por ejercer una labor académica de excelencia, al tiempo que trata de trasladar los resultados a la ciudadanía. No sólo a través de la divulgación, sino de la estrecha colaboración con instituciones para tratar de que los yacimientos arqueológicos y espacios donde realiza sus investigaciones para que sean conocidos por los vecinos.

En este contexto, fue en el que conocimos a la profesora Solís. Esa vertiente divulgativa la llevó hasta el municipio de Los Barrios para dar una conferencia acerca de la Cueva de Bacinete, que es motivo de informe especial en este número de Descubrir la Historia, junto a otros espacios del arte rupestre del extremo sur peninsular. Tuvimos la oportunidad de conocer en más detalle su trabajo y estos lugares de la Prehistoria.

Pregunta. ¿Qué le llevó a interesarse por la Prehistoria?

Respuesta. Realmente yo me licencié en Geografía e Historia, y en el cuarto y quinto curso me especialicé en Historia del Arte. Años después me interesé por hacer un doctorado y me gustaba mucho el arte prehistórico. De repente, cuando ya tenía un trabajo totalmente ajeno a los estudios históricos me matriculé en un programa de doctorado, ya que me apetecía profundizar en el arte rupestre.

P. ¿Cuál fue el siguiente paso en su carrera investigadora?

R. Tuve la gran suerte de que, tras realizar los estudios de doctorado, pedí que me dirigiera la tesis el Dr. Martí Mas Cornellà, que había trabajado en las sierras que bordean la antigua Laguna de La Janda (Cádiz). Cuando enfocamos cómo hacer mi tesis, me propuso partir de un proyecto que él había hecho en los años 90, que era sobre las manifestaciones rupestres de la zona gaditana. Él quería documentar todo el arte rupestre que bordea la Laguna de La Janda, lo que es una tarea faraónica.

P. Y desde ahí llega usted a la Sierra del Niño, donde está ubicada la Cueva de Bacinete.

R. El interés de Martí Mas Cornellá se plasmó en una publicación en el año 2000, pero en los trabajos de campo había hecho la Sierra del Niño y había quedado trabajo fotográfico sin procesar. Así que me propuso trabajar sobre Bacinete. En se momento leí lo que habían hecho Breuil, Topper y Cecilio Barroso, entre otros, y me pareció apasionante. Así fue como empecé con Bacinete. Hay que decir que la Sierra del Niño tiene dos flancos con arte, el occidental y el oriental. Y es en éste último donde está ubicado Bacinete. De todos modos, una vez trabajé sobre Bacinete me enamoré de la zona, y quise ampliar mis esfuerzos a toda la Sierra del Niño.

P. La tesis, entonces, no fue orientada a hacer sólo un inventario.

La Dra. Mónica Solís Delgado en una expedición de Proyecto Tamanart | Javier Pérez Delgado.

La Dra. Mónica Solís Delgado en una expedición de Proyecto Tamanart | Javier Pérez Delgado.

R. Para la tesis optamos por un enfoque bastante integral. Documentamos todos los abrigos hasta entonces encontrados en la Sierra del Niño en un sector occidental. A partir de esa documentación, recogimos todos los motivos, señalando sus tipologías, con qué técnicas y pigmentos se hicieron y se establecieron bases de datos. Con ellas, hicimos unas tablas para sacar patrones iconográficos. Por decirlo de manera sencilla, queríamos, a través de las matemáticas, ver si había patrones que nos pudieran orientar sobre el significado de los motivos. Eso, técnica, iconografía, estilo, etc., con el paisaje, para tratar de sacar conclusiones.

P. En general, ¿qué conclusiones extrajo?

R. Dependen si te refieres a Bacinete o a las sierras que bordean la Laguna de La Janda. No porque sean completamente diferentes, sino porque esta zona es de las más complejas en lo que a arte rupestre se refiere.

P. ¿Podría hablarnos, un poco, sobre esa complejidad?

R. Esta zona estuvo poblada durante mucho tiempo. Tenemos, por un lado, un registro arqueológico desde el Paleolítico, ininterrumpido, hasta el Calcolítico y el Bronce. Es decir, tenemos cazadores-recolectores nómadas en la época de las glaciaciones, pero también población cazadora-recolectora adaptada tras el cambio climático. Además, tenemos uno de los primeros registros neolíticos peninsulares, hasta llegar al Calcolítico y periodos posteriores.

P. Y todos ellos dejaron su huella de una manera artística.

R. Yo considero que el arte es consustancial al ser humano. El sapiens ha tenido siempre una necesidad plástica. Por eso, tenemos muchos tipos de manifestaciones, llegando al esquemático puro que es plenamente productor. En ese sentido resulta complejo todo este espacio. Bacinete, por supuesto, también lo es. Tenemos algunas representaciones muy naturalistas, aunque no tanto como las que se encuentran en el Tajo de las Figuras (Benalup-Casas Viejas, Cádiz). Por lo tanto, la conclusión que yo saqué es que el arte de Bacinete fue elaborado por los primeros productores que hubo en el Campo de Gibraltar. Luego se siguió utilizando, y siguientes productores pintaron encima y ocuparon los abrigos que rodean el gran abrigo. Es decir, se fue produciendo un proceso de esquematización, y es algo que se aprecia de manera muy clara en Bacinete.

P. Sigamos centrándonos en la Cueva de Bacinete: ¿tenía usted alguna relación previa con el conjunto antes de el proceso de realización de su tesis?

R. Esto es algo bastante triste, puesto que no lo conocía antes de comenzar ese proceso. Por supuesto, había estudiado mucho arte rupestre, desde el levantino, el esquemático, el macroesquemático peninsular, la cordillera franco-cantábrica. Pero fue, a raíz de esto, cuando conocí la Cueva de Bacinete. Y, claro, todavía más me enganché con esto, porque me resultaba difícil de entender que algo tan interesante no fuera más conocido, y creo que es un arte que hay que poner en valor.

P. La pregunta iba orientada en esa línea, ya que quería saber cuál era la atención académica que había recibido este espacio.

R. No estaba, sobre todo, divulgado. Creo que también hay una labor ingente de investigación que hacer en estas sierras, que son la cueva de Alí Babá del arte rupestre. Aparece arte rupestre por todos lados, y no sólo esto es relevante por la cantidad, sino porque lo que se va descubriendo resulta muy interesante.

P. Ni siquiera quienes hemos nacido en esta zona lo conocemos ampliamente. Aunque, sin duda, distintas instituciones, como el Instituto de Estudios Campogibraltareños, e investigadores locales y de algunas universidades, sí que lo conocían bien y están trabajando por darlo a conocer.

R. Precisamente, el Ayuntamiento de Los Barrios está haciendo un trabajo encomiable, y el apoyo del Instituto de Estudios Campogibraltareños es realmente valioso. Es que los de casa (y yo ya me incluyo, porque Bacinete lleva 14 años en mi vida) tenemos la obligación de ponerlo en valor, y el trabajo que hagamos siempre estará disponible para ayudar a que el arte de Bacinete y las sierras que bordean la Laguna de La Janda esté en el lugar que merece.

P. ¿Es posible combinar el turismo y la puesta en valor con la conservación de estos espacios?

R. Mi opinión es que sí. Ahora bien, todo desde un punto de vista de un desarrollo sostenible. Démonos cuenta de que este patrimonio está totalmente integrado en el paisaje. En el caso de Bacinete, en el Parque Natural de los Alcornocales. Por lo tanto, eso es un valor añadido para la zona, aunque quizá con un retorno no tan inmediato como el de la construcción de bloques de viviendas, pero yo creo que es algo más duradero. La sociedad debe generar un interés respetuoso, para desarrollar un turismo bien organizado, que tenga en cuenta los factores importantes para que el entorno natural y el patrimonio cultural no se vean afectados. Eso es algo factible y, además, es una vía que deben seguir las humanidades, para que repercutan en la sociedad. Y para la puesta en valor de los lugares son necesarios expertos en conservación, museología, botánicos y zoólogos, estos últimos imprescindibles para establecer el impacto ecológico que pudieran tener las visitas. El objetivo es que la puesta en valor redunde en la conservación del patrimonio artístico y natural, tan unidos en el arte rupestre. Lo que no debe representar es un perjuicio.

P. En esta zona, hay algunos espacios en un estado grave de conservación, como la Cueva del Pajarraco. ¿Cómo podrían protegerse estos espacios?

R. En primer lugar, creo que para que las cosas se protejan, la gente debe saber que existen. La mejor conservación preventiva es la educación y la información, desde una óptica seria y sostenible. Por eso, creo que los especialistas del arte rupestre debemos, además de optar por la excelencia académica, debemos hacer una transferencia a la sociedad.

P. Para llevar a cabo esa excelencia académica: ¿es necesario que los equipos estén conformados por profesionales de distintas disciplinas?

R. En este área, por supuesto. Son necesarios químicos, geólogos, especialistas en arte rupestre, especialistas en contexto arqueológico, entre otros. Porque hay que hacer numerosas tareas especializadas, como análisis de pigmentos o dataciones. Es un trabajo en el que, todos a una, debemos resolver asuntos de gran complejidad e interés.

P. Y, al mismo tiempo, hay que trasladar todo esto al público.

R. Así es, tenemos que saber llevar algo muy especializado a un ámbito más grande, a un nivel social. Es necesaria una labor de traducción, en colaboración con ayuntamientos, y también con los centros educativos. Eso es fundamental. Yo creo que la gente no tiene ningún problema con la información científica, sino con el lenguaje que se utiliza. De hecho, a la gente le suele gustar conocer sobre este tipo de cosas. Precisamente, esto es lo que está pasando en Los Barrios, porque desde el ayuntamiento son conscientes de que tienen algo muy importante que cuidar y transmitir, y están apostando por ello.

P. Hay un tema que nos resulta llamativo, y son las polémicas tumbas que están alrededor de algunos de estos abrigos. Hay acaloradas discusiones sobre su datación.

R. Las tumbas en la tesis las abordé muy someramente, porque realmente no es mi ámbito. Pero las registré. Son un tema complejo, porque las tumbas están vacías, y lo único que tienes son bloques de piedra excavados en forma de tumba, pero este tipo de tumbas antropomorfas las hay hasta altomedievales o romanas, es decir, que las podemos encontrar en diferentes periodos. Pero sí encuentro una posible relación de esas tumbas con las pinturas.

P. ¿En qué sentido?

R. Yo interpreto Bacinete como una especie de lugar de reunión. Y, probablemente, como forma de relación social de esos primeros productores, pudo haber actos de tipo simbólico y religioso. Ese ámbito tan diferenciado actual de lo laico y lo religioso podrían estar, entonces, aunados. Y, algunas veces, me da la sensación, por la morfología del abrigo central y los de alrededor, de que casi es una especie de santuario, donde se celebraban fiestas y se producían relaciones sociales. Y a mí eso me lo ha confirmado el hecho de que, posteriormente, alguien haya querido estar enterrado casi al lado. Porque esa necesidad humana de enterrarse en algún lugar que se pudiera considerar sagrado es propia de todas las civilizaciones. Aunque no me atrevo a decir de qué cronología son, sí que creo que el espacio de Bacinete fue considerado especial para las distintas sociedades. Por que, si no, no querrían enterrarse allí. Además, no olvidemos que un enterramiento es un acto de cuidado.

P. Para terminar, ¿en qué está trabajando actualmente y qué proyectos tienes previsto abordar?

R. Actualmente soy profesora-tutora del Centro Asociado de Madrid-Sur de la UNED, y doy en la central un curso de formación permanente sobre arte prehistórico. Formo parte de un grupo de investigación del Departamento de Prehistoria y Arqueología. Así mismo, trabajo en el equipo de Tamanart, un proyecto dedicado a estudiar yacimientos arqueológicos y manifestaciones artísticas en zonas del sur de Marruecos. Intentamos, desde Tamanart, divulgar el patrimonio no sólo como algo ‘bonito’, sino con la perspectiva de que el patrimonio natural, cultural o etnológico puede redundar en las poblaciones, cuyas salidas económicas desde los puntos de vista tradicionales pueden tener poco desarrollo y esto puede suponer un ayuda. Respecto al futuro, además de los proyectos que mantengo en curso, tengo importantes citas con mi escritorio para completar trabajo atrasado. Pero, en cualquier caso, mis esfuerzos se centrarán en continuar el trabajo de investigación en relación con el arte rupestre.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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