Divulgación

Jardín de Boboli, poder y gloria de los Médici

El Jardín de Boboli, o bien Giardino di Boboli, compone un parque monumental ubicado en Oltrarno, barrio histórico de Florencia situado en la orilla sur del río Arno. Es uno de los ejemplos paradigmáticos del jardín a la italiana, tanto por su monumentalidad (en torno a los 45.000m2) como por sus aportaciones a la Historia del Jardín.

Publicado en el número 10 de Descubrir la Historia (julio de 2017).

Introducción

El Jardín de Boboli se sitúa en la colina que hay tras el Palazzo Pitti, construcción realizada en el Quattrocento que se ha atribuido tradicionalmente a Luca Fancelli y Filippo Brunelleschi, que experimenta diversas ampliaciones a lo largo de su historia, al igual que el propio jardín, sobre todo desde el momento en el que el Granduca Cosimo I de Médici y su esposa Leonor de Toledo trasladan su residencia del Palazzo Vecchio al Pitti a mediados del siglo XVI. Fue la duquesa consorte española la que adquirió el palacio y los terrenos adyacentes a éste, ya que habían pertenecido anteriormente a la Familia Pitti.

Vista del Palazzo Pitti desde la Fuente del Neptuno (Archivo del autor).

Su construcción y desarrollo se extiende entre los siglos XVI-XIX, aunque su aspecto definitivo se lo confiere casi en su totalidad la ampliación hacia Porta Romana en el s. XVII. La planimetría original del jardín se debe al arquitecto y escultor Niccolò Tribolo, que ya había trabajado en otros jardines de los Médici como los de la Villa de Castello. A su temprana muerte le suceden los arquitectos Bartolomeo Ammannati, conocido por su famosa Fuente del Neptuno en la Piazza della Signoria, y Bernardo Buontalenti. Este último diseña uno de los lugares más interesantes del jardín, la Grotta Grande.

La segunda parte, y gran ampliación del jardín tiene lugar a principios del siglo XVII, con los trabajos que llevan a cabo los arquitectos Giulio y Alfonso Parigi, que trazan una gran avenida conocida como Il Viottolone, que va desde el Forte del Belvedere, en el extremo occidental de Boboli en dirección este, hasta L’Isolotto, extendiéndose unos 200 metros más para concluir la traza en Porta Romana, puerta que data del siglo XIV situada en el extremo sur de la antigua ciudad medieval.

Ya durante los siglos XVIII y XIX, tras la caída de los Médici, bajo el gobierno de la dinastía Lorena se edificarán partes más propias del gusto rococó de la época como la Kaffeehaus, con la inclusión de algunos elementos interesantes del jardín como el obelisco egipcio del Anfiteatro. El jardín se abre al público (con sus respectivas limitaciones) durante la segunda mitad del siglo XVIII, momento en el que Pietro Leopoldo de Lorena es el Granduca de la Toscana.

El jardín

Interior de la Grotta del Buontalenti (Wikimedia)

Los primeros trabajos de construcción del Jardín de Boboli se inician hacia 1550 de la mano de Niccolò Tribolo, un año después de la compra efectuada por Leonor de Toledo. Esta edificación se proyecta como manifestación del poder de los Médici, familia de banqueros que había detentado el poder económico y político de Florencia desde la primera mitad del siglo XV. El jardín se extiende sobre la colina que hay tras el Palazzo Piti, como si fuera una prolongación del mismo. Esta ascensión del palacio, se concibe con la idea de celebrar la grandeza del granduca Cosimo I y su corte, mientras que la parte oriental, más íntima, donde se encuentran la Grotta di Madama o la Grotta del Buontalenti, responde a la idea de un jardín más reservado al ámbito familiar, donde cazar o relajarse, con calles y avenidas más pequeñas.

Además de esta asociación del jardín con el poder de su comitente, será frecuente el uso lúdico del mismo. Para ello se construirán distintos espacios destinados al ocio, como el Anfiteatro, en el que se celebrarían espectáculos teatrales para el disfrute de la corte.

Al igual que en otros jardines y arquitecturas renacentistas, el agua tendrá un papel fundamental, por lo que será frecuente la edificación de canales, lagos y fuentes, ya sea para una función práctica como la pesca o el riego como para el disfrute estético. En las fuentes encontramos distintas estatuas, pero suele destacar la del Neptuno, dios romano de las aguas y los mares. Se cree que la elección de este dios pretende exaltar las capacidades militares del Granduca Cosimo I, que a mediados del siglo XVI consiguió potenciar la flota marítima de la Toscana. Pero no solo encontraremos estatuas de Neptuno en el jardín, sino que en otros puntos fundamentales de Florencia habrá otras. Por ejemplo, la que hace Ammannati en la Piazza della Signoria, situada junto al David de Miguel Ángel (ésta era su ubicación original).

Acabamos de mencionar a Miguel Ángel, uno de los artistas más destacados del Renacimiento Italiano. Él también trabajó en la decoración de algunos espacios del Jardín de Boboli, destacando la Grotta del Buontalenti. Las grotta eran pequeños espacios con forma de cueva que solían disponerse en los jardines, decoradas en su interior con escultoras mitológicas o de seres fantásticos. Miguel Ángel colaboró junto a otros artistas realizando algunas estatuas para la Grotta del Buontalenti, con algunas de sus esculturas más interesantes, que hoy podemos contemplar en la Galleria dell’Accademia junto al imponente David.

Antes de continuar sería interesante explicar un poco la historia de los Médici. Hay ciertas dudas acerca de su origen, ya que su apellido traducido del italiano significa «médicos», por lo que se cree que éste pudo ser el oficio de los antepasados de la dinastía más poderosa del Renacimiento en Italia. No obstante, la familia pasó a la historia por el hecho de haber creado uno de los bancos más poderosos del continente europeo, abriendo sedes en diversas capitales como Londres, Ginebra, Venecia o Avignon. Se dice que etapa dorada de la familia se inicia con Cosimo «El Viejo» (1369-1484), con el que se finaliza la construcción del Duomo de Florencia y su famosa cúpula, levantada por el arquitecto Brunelleschi. El momento de mayor esplendor llegará con Lorenzo de Médici (1449-1492), conocido también como «El Magnífico», con el que trabajarán artistas de gran renombre como Botticelli, Verrocchio (maestro de Leonardo da Vinci) o un jovencísimo Miguel Ángel Buonarrotti, hospedado en casa de Lorenzo por voluntad del banquero. A nivel político, los años más fuertes de la familia florentina serán durante los siglos XVI y XVII, aunque bien es cierto que se sumían en una crisis económica, pero la creación del Granducato della Toscana en 1569 con Cosimo I les permitió aumentar sus posesiones en la región italiana, hasta la extinción definitiva de la línea familiar en 1737 con la muerte de Gian Gastone di Medici.

Otro aspecto a destacar de la familia Médici es la importancia que esta le dieron a los jardines, construyendo algunos de los más importantes de la Italia de los siglos XV y XVI, incluyendo al de Boboli entre ellos. En numerosas ocasiones, estos jardines se ubicaban en una tipología arquitectónica muy recurrente para la familia, la de las Villa. Estas eran una especie de residencia rural a las afueras de Florencia utilizadas para el placer y el disfrute. Hay más de 25 villas en la Toscana, visitables casi todas ellas, y algunas muy interesantes como la Villa di Poggio a Caiano, Villa di Pratolino o Villa della Petraia, entre otras.

Volviendo a Boboli podemos hablar de otro aspecto que será habitual en los jardines renacentistas de Italia, la disposición de laberintos o esculturas de animales y cazadores. Esto se debe a que los jardines solían concebirse como grandes cotos de caza en el que el gobernante podía cazar en tiempos de paz, o bien para recrear estos hipotéticos ambientes cinegéticos para el disfrute visual del mismo. Este carácter lúdico de los jardines suele complementarse con otras estatuas de personajes campestres jugando a algunos de los pasatiempos típicos del momento. Lo que se pretende con este tipo de esculturas es crear un tipo de escenario teatral para el goce del gobernante en cuestión.

Esculturas de campesinos jugando. Gioco del Sacco Maccione (Archivo del autor).

Por último, otro elemento indispensable de cualquier jardín, incluyendo los italianos, serán las fuentes. Utilizadas con una función práctica (regar plantaciones y cultivos) además de lúdica (creación de juegos y saltos de agua o para navegar), las fuentes adquieren una presencia más que destacada en Boboli. Ya sea como representación simbólica del poder de los Médici o simplemente para el disfrute de éstos, en el jardín florentino encontraremos algunos ejemplos dignos de mencionar, como la Fuente del Neptuno o Fuente del Oceano, alegorías del poder de Cosimo I. En este tipo de fuentes también será común la presencia de seres fantásticos y mitológicos, muy del gusto de los mecenas renacentistas.

Conclusiones finales

Hemos realizado un análisis genérico del Jardín de Boboli y algunas de sus partes más relevantes, pero dada la gran extensión del mismo se han omitido las descripciones de otros elementos.  Es el caso de las numerosas esculturas de Villani o «trabajadores», la Grotta Madama, la Grotta di Mosè, el Giardino del Cavaliere (actualmente es el Museo de la Porcelana), la Kaffeehaus, la Fontana del Bacchino o el Prato delle Colonne, entre otros.

Boboli se configura como uno de los ejemplos más relevantes y fastuosos del Giardino all’Italiana en el país transalpino y de toda Europa, influyendo en la construcción de numerosos jardines posteriores. Por otro lado, la aportación del jardín a la historia de la escultura en Florencia es notable, ya que propició la creación de obras de Miguel Ángel, Giambologna, Bandinelli o Tribolo como autores más relevantes. Además, otro punto a destacar del parque es su importancia simbólica como reflejo del poder del Granduca y la transmisión de su imagen como príncipe ideal, gobernante poderoso y hombre culto.

Para saber más:

Medri, L.M. (2003). Il Giardino di Boboli. Milán: Silvana Editoriale.

Roman, T. (2007). Grandes Jardines de Europa. Desde la Antigüedad a nuestros días. Barcelona: Editorial H.F. Ullmann.

Fariello, F. (2004). La Arquitectura de los Jardines. De la Antigüedad al s. XX. Barcelona: Editorial Reverté.

AA.VV. (2004). Giardini di Toscana. Florencia: Edizioni Firenze.

Acerca del autor

José Manuel Leiva Aldea

Historiador del Arte entre la Italia renacentista y la Andalucía barroca.

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