Relatos

Simón y Fernando

Publicado en el número 9 de Descubrir la Historia (abril de 2017).

— Juan Vicente, debemos reclamar la independencia plena, por las buenas o por las malas.

— Simón, no exageres. La gente no desea una ruptura tan radical como en Francia, fíjate en el año del Terror. Podemos continuar bajo dependencia del monarca español como soberano, pero con una amplia autonomía.

Una conmoción inusitada interrumpió esta conversación entre hermanos. La gente se había lanzado a la calle, enardecida y gritando consignas revolucionarias. Rápidamente la pareja se dirigió al Palacio del Gobernador y allí pudo asistir a como un oficial francés se presentaba ante la mayor autoridad de Venezuela y le hacía entrega de documentación oficial firmada por el propio Napoleón donde se confirmaban los rumores: Carlos IV y toda la familia real refugiada en Aranjuez había muerto durante un motín. Los culpables habían sido castigados con rigor por las tropas francesas acantonadas en España y Napoleón había nombrado a su hermano José Bonaparte como regente. ¡El Rey ha muerto!¡Viva el Rey Fernando VII!

El nuevo monarca, que había sido desterrado a Caracas pocos meses antes tras su participación en una conspiración fracasada para expulsar a Manuel Godoy intentando aprovechar el malestar creado por la derrota de Trafalgar, escuchó desconcertado las malas nuevas, pero reaccionó airado cuando el oficial francés le transmitió los deseos del Emperador para que se trasladase a España con toda urgencia. El bergantín Le Serpent le esperaba en el puerto de La Guaira con tal propósito.

— ¿Qué garantías tengo de que no se trata de una trampa?

Pese a los esfuerzos tranquilizadores del enviado francés, Fernando VII decidió tomarse unos días para pensarlo.

Fue en dicho intervalo cuando Simón Bolívar decidió intervenir. Solicitando audiencia privada, le expuso al nuevo monarca desterrado la situación en toda su crudeza, recomendándole que rechazase la invitación de Napoleón y consolidase su exilio en Venezuela, como paso previo a una vuelta triunfal a España con el apoyo de tropas americanas, de ser necesario. Sin embargo, la condición sinequanon para ese apoyo popular, pasaba por la promulgación de una Constitución de la Gran Colombia donde se consagrase una monarquía parlamentaria.

Al principio, como es natural, Fernando VII se mostró reacio a la propuesta pero conforme pasaba el tiempo, los ánimos se iban caldeando. El bergantín francés había tenido que huir perseguido por los ingleses, y la camarilla del nuevo rey se veía superada por los acontecimientos y los alzamientos populares. Bolívar proclamó Cortes Constituyentes. La nueva Constitución se elaboró en pocos meses y convertía en ciudadanos libres a todos los habitantes de la región, incluso a los mestizos e indígenas. Pronto llegaron noticias de otras partes del continente donde se realizaban pronunciamientos en la misma línea.

Ante estos hechos consumados, el 19 de marzo de 1810 y ante representantes llegados de toda la América latina, Fernando VII jura todas las constituciones americanas:

— «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional».

El 25 de enero de 1808, aunque el rey Carlos IV perdonó a su hijo por su implicación en una conspiración para derrocarle, sus cómplices fueron desterrados de la Corte. ¿Y si Fernando hubiese sido alejado todavía más?

Naturalmente, la jura constitucional de Fernando VII en 1810 es una referencia a la que en nuestra realidad tuvo lugar en 1820. El lector podrá imaginar si en esta versión será más sincero.

Acerca del autor

Reinaldo Manso

Reinaldo Manso

Escritor de ciencia ficción. Ha publicado diversos relatos y en 2015 su primera novela: ‘UMMO – Historia de una obsesión’. En la actualidad, elabora una colección de relatos ucrónicos sobre la historia de España.

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