Divulgación

Rincón mitológico: Odín y la sabiduría

En el número 8 de Descubrir la Historia nos atrevimos a salir de la habitual mitología grecorromana para hablar de Osiris, uno de los dioses del panteón egipcio. Esta vez, volvemos a ser valientes para hablar de mitología nórdica, concretamente de uno de los dioses más relevantes de todos: Odín. Es un dios adorado por muchas razones. La principal, por ser el de la sabiduría, algo que demuestran algunos pasajes de su relato vital.

Publicado en el número 9 de Descubrir la Historia (abril de 2017).

Por segunda vez, nos salimos de los habituales rincones mitológicos centrados en las culturas griega y romana para irnos a otros lugares del mundo, que están más alejados de nosotros tanto en distancia espacial como cultural. En este caso, toca ir al norte de Europa, a la región conocida como Escandinavia, para hablar de mitología nórdica. No debemos asociar este panteón con dioses adorados exclusivamente por habitantes de esta zona, sino que sus creencias fueron exportadas a otros lugares, como las islas británicas, Islandia o las actuales Francia y Alemania.

Antes de adentrarnos a conocer a Odín, el protagonista de este artículo, es conveniente introducir la mitología nórdica, pues tiene claras diferencias con la que tenemos más cerca, que es la de la Antigua Grecia —y también Roma—. En primer lugar, los dioses nórdicos no gozan de la inmortalidad, pues muchos serán destruidos en la gran batalla final, conocida como Ragnarök. De esa especie de apocalipsis, conocida por todos, dioses y humanos, a través de varias profecías, se reconstruirá un mundo nuevo, gracias al trabajo de algunos dioses supervivientes y pocos humanos. De esta manera, la mitología celta establece un ciclo, pues tras la gran destrucción provocada en el Ragnarök, se vuelve a construir un nuevo mundo. Esto difiere de las ideas de resurrección o reencarnación, promovidas por el cristianismo o varias religiones asiáticas, respectivamente.

Thor peleando contra la serpiente Jörmundgander, durante el Ragnarök, cuadro de Johann Heinrich Füssli (1788) (Wikimedia). Odín - odin2  - Rincón mitológico: Odín y la sabiduría

Thor peleando contra la serpiente Jörmundgander, durante el Ragnarök, cuadro de Johann Heinrich Füssli (1788) (Wikimedia).

El mundo nórdico está dividido en varios planos de existencia, representados en un árbol, concretamente en un fresno, llamado Yggdrasil. Estos planos son conocidos como reinos o mundos, y eran nueve. El de los humanos era sólo uno de esos reinos (Midgard o Mannaheim), y el de los dioses otro (Asgard). Los siete restantes eran los de los muertos, elfos oscuros o gigantes, entre otros. Resulta llamativo que esta mitología estableciera un concepto que hoy podría llevarnos a algunos de los conceptos más difíciles de comprender para los no entendidos en astronomía, el Ginnungagap, que era el vacío, la nada, el espacio abismal que había entre el mundo del frío (Niflheim) y el del calor (Muspelheim). Se trataba de un lugar silencioso, oscuro y profundo cuyo final nadie podía llegar a alcanzar mediante la observación, y que existía de manera previa a la creación.

Cualquier investigador o divulgador dedicado a la cultura nórdica verá claramente insuficiente esta introducción a la mitología escandinava, pues es muy amplia, repleta de interpretaciones y matices que nos permiten comprender en profundidad las particularidades de los pueblos enraizados en ella. Sin embargo, no es posible explicarla con detalle en un artículo de tan breve extensión. Pero sirvan las palabras previas, precisamente, para hacer una idea al lector de que la cultura nórdica es particularmente compleja, amplia, y que cualquier idea somera que podamos tener respecto a ella, posiblemente es incompleta y requiere de una mayor indagación. En el apartado final de lecturas recomendadas, se encuentran algunos textos que permitirán hacer dicha profundización.

Dicho esto, centrémonos en Odín. Como hemos dicho, era un dios adorado por muchas razones, como sucede normalmente en las mitologías. Pero, de manera generalizada, era considerado como el rey del resto de los dioses, y también como el de la muerte o la sabiduría. Es un dios plagado de aparentes contradicciones, como ser dios de la guerra, pero también defensor de la poesía. Lo que hace que esto no sea una contradicción es que era un dios obsesionado por adquirir conocimientos, toda la sabiduría que estuviera a su alcance o fuera de ella, pues viajaba constantemente para continuar su proceso de aprendizaje. Una de las historias más conocidas sobre Odín está relacionada, precisamente, con su capacidad para el sacrificio siempre que la recompensa fuera la obtención de sabiduría.

Ilustración de Odín por Arthur Rackham (Wikimedia). Odín - odin1  - Rincón mitológico: Odín y la sabiduría

Ilustración de Odín por Arthur Rackham (Wikimedia).

El relato comienza con Odín viajando hacia el Pozo de Mimir —o Mimer—, que se encontraba cerca de las raíces de Yggdrasil, que hemos visto que era el fresno donde se encontraban todos los los reinos que conformaban la totalidad de los planos de existencia. El nombre del pozo procedía de una sabia criatura que vivía allí, el gigante Mimir, que disponía conocimientos sobre todas las cosas, más que cualquier otro ser. ¿Adivinan de dónde había obtenido Mimir toda su sabiduría? Lo hizo del pozo junto al que vivía. Así que Odín quería beber de ella y obtener conocimientos prácticamente ilimitados.

Mimir, que además era el tío de Odín, protegía el pozo. Sabía la importancia que tenían las aguas de esa fuente, y que sólo debían deber de ella quienes realmente estuvieran dispuestos a hacer grandes sacrificios para obtener el más preciado bien: el conocimiento. Así que negó a Odín que bebiera de las mismas, a no ser que sacrificara uno de sus ojos. Odín finalmente se lo arrancó y lo arrojó hasta el interior del pozo, y Mimir le permitió beber de ella. De este modo, Odín obtuvo conocimientos prácticamente ilimitados. Uno de los mensajes que nos transmite esta narración es que, para Odín, ningún sacrificio era importante si lo que obtenía a cambio era conocimiento. Algunas interpretaciones nos dicen que lo que Odín logró fue una mejora de su percepción general, pues el ojo es normalmente concebido como una metáfora de la visión. Al perder esa parte física del sentido de la vista, Odín pudo obtener otro tipo de mirada, más profunda, y alejada de los posibles engaños del mundo físico.

Uno de los atributos más destacados de Odín, como podemos intuir con facilidad, es que sólo tiene un ojo, algo que veremos representado en algunas obras de la Historia del Arte que personifican la imagen de este dios. Por otro lado, este dios hizo otros sacrificios para ampliar sus conocimientos. Por ejemplo, una vez permaneció durante nueve días y sus respectivas noches colgado del árbol Yggdrasil, sin comer ni beber. Tras esto, aprendió todo el lenguaje rúnico, que se consideraba que contenía propiedades mágicas.

Hemos dicho anteriormente que Odín era también considerado el dios de la guerra. Había otros en el panteón nórdico que representaban dicho atributo, como Tyr, pero el papel de Odín era el de discernir en una lucha quién sería el bando vencedor. Por eso, era el dios indicado para pedir ayuda en el campo de batalla. Esto, de nuevo, vuelve a estar relacionado con su asociación con la sabiduría.

Otra habilidad de Odín era su capacidad para sanar —de nuevo, el conocimiento—, por lo que su figura aparece en algunos amuletos encontrados que trataban de invocar su protección. Un ejemplo de estos amuletos, tal y como cuenta el blog The Valkyrie’s Vigil, se encontró en Dinamarca. Se trataba de un colgante hecho en hueso procedente de un cráneo humano. Contenía varias runas que pedían ayuda a, entre otros, a Odín para combatir el dolor y «la espada del enano». Como señala la autora del blog, Laia San José Beltrán —entrevistada en esta revista, en el número 4—, los enanos eran asociados con la enfermedad, por lo que parece claro que el amuleto lo utilizaba alguien para combatir alguna dolencia y, el que estuviera hecho en un hueso humano, podría considerarse como un potenciador de sus efectos.

Una ilustración de Odín, por Georg von Rosen (1886) (Wikimedia). Odín - odin4  - Rincón mitológico: Odín y la sabiduría

Una ilustración de Odín, por Georg von Rosen (1886) (Wikimedia).

Quien esté leyendo este artículo, habrá podido comprobar que las imágenes que ilustran el texto son oscuras, en dos sentidos. El primero, en relación con el color, pues los tonos utilizados son cercanos al negro, con gran protagonismo de las sombras. El segundo, en un sentido más semántico, pues las imágenes están cargadas de ciertas tinieblas. La obra que aparece en primer lugar, del pintor Johann Heinrich Füssli, recuerda bastante a la técnica del claroscuro, cuyo magistral ejecutor fue Caravaggio. Ese barroquismo contrasta con el romanticismo de la segunda, obra del ilustrador británico Arthur Rackham. Parece que estas obras estuvieron marcadas, en gran medida, por el espíritu romántico que idealizó —o marcó estereotipos— sobre culturas pasadas, del mismo modo que sucedió con el movimiento orientalista que tanto confundió acerca de Oriente. Por esa razón, quizá prefiramos quedarnos con la imagen de Odín de Georg von Rosen. Nos muestra a un Odín ataviado con prendas propias del viajero, aquel que pocas veces se quita el atuendo para caminar, pues siempre está yendo de un lado hacia otro. En su caso, en una incesante búsqueda de la sabiduría.

La mitología nórdica es compleja, y muy desconocida para nosotros, debido a las distancias culturales y geográficas con la cultura que hundió sus raíces sociales en esos relatos míticos. Así mismo, esa mitología nos ayuda a comprender mejor a los pueblos que creían en ella, como los vikingos, que eran mucho más que simples experimentados y violentos guerreros. El conocimiento de Odín, uno de los principales dioses de su panteón, nos acerca algo de su identidad cultural. Y, que Odín fuera un dios preocupado por la obtención de la sabiduría, nos dice mucho de la importancia que los pueblos nórdicos daban al conocimiento.

Para saber más:

McCoy, D. «Odin». Norse-Mythology.org.

Niedner, H. (1997). Mitología Nórdica. Barcelona: Edicomunicación.

San José Beltrán, L. (2015). «El Cráneo de Odín: Un macabro amuleto procedente de Dinamarca». The Valkyrie’s Vigil.

Acerca del autor

Gala Yagüe Narváez

Historiadora del arte. Ilustradora y gestora cultural. Miembro del consejo editorial de Descubrir la Historia.

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