Reseñas

Reseña de ‘Sobre la televisión’ de Pierre Bourdieu

La televisión es el medio de mayor difusión en nuestro país. Es difícil escapar a su influencia, incluso sin poseer una, debido a amplia presencia en numerosos espacios públicos. Además, muchas de nuestras conversaciones cotidianas pivotan en torno a los contenidos que aquí se generan. Sobre la televisión es un texto muy inteligente que pretende aproximarse a los mecanismos de este particular medio, con el objetivo de hacer visibles sus lógicas internas y comprender sus consecuencias sociales.

Publicado en el número 9 de Descubrir la Historia (abril de 2017).

Hoy me gustaría hablarles de una obra que no es demasiado extensa (apenas llega a las 97 páginas sin contar los anexos) y que no se trata estrictamente de un trabajo historiográfico, ni tan siquiera de un texto académico al uso, sino, para sorpresa de algunos de ustedes, de la transcripción de una emisión televisiva. Esta peculiar forma que acoge este libro, que en un principio podría no resultar adecuada si atendemos primero a las particularidades de lo oral frente a lo escrito, y en segundo lugar a las particularidades de la oralidad televisiva, resulta finalmente muy apropiada y en sí misma todo un alegato con respecto a las ideas que defiende y desarrolla su autor.

Así, lo primero que sorprende cuando uno se acerca a este libro es que, efectivamente, se señala que su contenido es la transcripción revisada y corregida de la grabación íntegra de dos programas realizados el 18 de marzo de 1996 en el marco de un ciclo de conferencias del Collège de France y retransmitidas en mayo de ese mismo año. El autor de este, cuanto menos, original libro, es Pierre Bourdieu, a mi juicio uno de los intelectuales más importantes con que hemos contado en las últimas décadas. Debido a que realizar un resumen de su abrumadora producción cultural sería inabarcable, me limitaré a señalar que se trata de uno de los autores que más influencia ha tenido en la cultura francesa los últimos años, gracias a obras de una calidad y brillantez fuera de toda duda, como por ejemplo El sentido práctico, La Miseria del mundo, o La distinción (la lectura que, he de admitirlo, más me ha sorprendido e influido hasta el momento). Es el creador de una serie de nociones y conceptos que han revolucionado sobremanera la investigación en ciencias sociales y humanas, como son las ampliamente conocidas categorías de «campo», «violencia simbólica» o «habitus» (esa estructura estructurante estructurada central en su pensamiento). Cualquier aproximación a su producción es, de este modo, una referencia obligada para los interesados en conocer los resortes invisibles de la sociedad, y, en consecuencia, para cualquier amante de la historia, como es nuestro caso, que quiera mirar al pasado de una forma comprehensiva. Si me permiten la recomendación: lean sus obras. Les aseguro que no les defraudarán y que tendrán de esta manera acceso a una serie de trabajos que sin duda podrán conmigo definir como relevantes, profundos y finalmente, muy inteligentes.

Tres adjetivos que sin ambages pueden aplicarse también al libro que hoy reseñamos, y que precisamente, tiene como objeto la televisión, medio donde, como indicábamos originalmente ve la luz. Como se señala en el prefacio, Bourdieu pretende describir los mecanismos mediante los cuales la televisión pone en serio peligro, indica, las diferentes esferas de la producción cultural. Así, entiende sus dos conferencias como una intervención, y avisa de que ha evitado cualquier pretensión formal en el encuadre o las tomas, así como el uso de imágenes o cuadros, de forma deliberada, «como una forma de afirmar la autonomía de un discurso analítico y crítico».

El libro se desarrolla así, en dos capítulos, el primero titulado «El plató y sus bastidores» y el segundo denominado «La estructura invisible y sus efectos», que se corresponderían con las dos conferencias impartidas, «Sobre la televisión» y «El campo periodístico y la televisión» respectivamente. La edición consultada incluye además un texto publicado en la revista Actes de la recherche en sciences sociales, titulado «La influencia del periodismo» que de una forma un tanto más estructurada volverá sobre los conceptos desarrollados en las dos citadas conferencias y por último el resumen de una ponencia presentada por el autor en 1992, «Los juegos olímpicos: programa para un análisis», que no viene sino a ilustrar para un caso concreto la visión del autor.

Portada de 'Sobre la televisión'.

Portada de ‘Sobre la televisión’.

Un debate que se trasluce de fondo en este libro, entre otras consideraciones, es si los intelectuales deben emplear la televisión o no para sus comunicaciones, si los científicos o literatos, por ejemplo, deben vivir al margen de este medio o si puede emplearse en determinadas condiciones con un efecto positivo o al menos deseado. También Bourdieu intentará describir cuál es precisamente la influencia que la televisión puede tener sobre las producciones culturales, pero más allá de caer en un análisis demasiado materialista, y en su opinión simplificador, que relega la influencia de los medios al signo o composición de su propiedad (señala de este argumento, asociándolo a cierta tradición marxista, que es elemental y que denuncia sin explicar nada) intenta comprender las estructuras invisibles que sin necesidad de una censura o imposición manifiesta, acaban por determinar finalmente los contenidos en televisión, y en consecuencia, el mundo de referencia, nuestra cultura y sociedad.

Así, se plantean cuestiones tan interesantes como la sanción que hace la televisión de determinados tipos de pensadores, habituados a lo que el autor caracteriza como fast think, en analogía con el concepto de fast food. Esto es, la televisión, al medir su poder e influencia en índices de audiencia, se interesa por unos temas, y mas allá de esto, por una determinada óptica sobre esos temas, que difícilmente puede abordarse desde un punto de vista reflexivo, complejo o científico, sino que requieren un tipo de tertulianos, -al que lamentablemente estamos muy acostumbrados ya en España- capaces de superponer argumentaciones simples y simplificadoras sobre numerosos temas, por variados que en principio pudieran parecer. Bourdieu señala en este sentido que al telespectador pueda en ocasiones parecerle extraño que dos historiadores (uno televisivo y otro académico) puedan en este tipo de debates llegar a conclusiones totalmente opuestas, incluso dando la impresión de no entenderse en absoluto, e indica que esto sería así porque la relación entre uno y otro no sería la de dos colegas o especialistas de un mismo campo, sino más bien la que podría darse entre un astrólogo, el primer caso, y un astrónomo.

Familia viendo la televisión en 1958 (Wikimedia).

Familia viendo la televisión en 1958 (Wikimedia).

Una idea que me parece también muy interesante y se expone en este texto es que en la trasposición que se da entre mundo televisado y mundo real (como se indica entre otros en la teoría de cultivo), hay que tener en cuenta que actúa el filtro de la mentalidad de los periodistas. Muchas veces lo que en televisión se nos presenta como excepcional resulta excepcional a los ojos de un periodista, pudiendo resultar no serlo para otros colectivos o individuos. Así, muchos prejuicios o falsos preconceptos que se desprenden de informaciones u espacios televisivos, no responden mecánicamente a una censura o una orientación proveniente de los poderes fácticos, sino que simplemente son reflejo de las estructuras mentales de los periodistas que las componen y del universo de valores que predominan en un determinado momento en su profesión. A modo de ejemplo señala una manifestación estudiantil que se estaba desarrollando con normalidad. Los periodistas encargados de su seguimiento, sin embargo, querían ver en ella un eco del mayo francés y sobredimensionaron las declaraciones de unos estudiantes que eran los más politizados de los que se estaban manifestando (y que por este motivo se habrían precisamente ofrecido a hablar con los medios). El resultado: el espectador concluye que la manifestación está teniendo un cariz reivindicativo o unas condiciones que en realidad no son tales.

A este fenómeno habría además que añadir, entre otros, el proceso de circularidad de la noticia, pues los periodistas, como en ningún otro colectivo, construyen el significado de su trabajo en relación al resto de producciones de sus colegas, teniendo una falsa conciencia de que los espectadores escudriñan todos los medios, prestando atención a las diferencias, las más de las veces realmente sutiles, que ellos sí perciben entre uno y otro medio, cuando generalmente esto no es así.

Retrato de Pierre Bourdieu por Thierry Ehrmann (Wikimedia).

Retrato de Pierre Bourdieu por Thierry Ehrmann (Wikimedia).

Bourdieu plantea así una disección, muy inteligente, de algunos de los mecanismos que dominan el medio de masas por excelencia, la televisión. Y no lo hace aisladamente sino como es habitual en sus trabajos poniendo en relación los distintos campos que se interrelacionan, específicamente aquí el campo intelectual o académico y el campo del periodismo y la televisión, intentando describir los distintos juegos de fuerzas que finalmente caracterizan nuestra realidad, así como sus motivaciones, sus estructuras invisibles, de manera que podamos comprender mejor los porqués de nuestra cultura y sociedad, sin caer en explicaciones maniqueas o aparentes. Se trata de un texto que resulta muy corto, pero que supone una ventana por la que asomarse al universo mental de este interesante autor, además de permitirnos reflexionar de una manera más profunda sobre uno de los agentes culturales más importantes de nuestros días.

Para saber más:

Bordieu, P. (1997). Sobre la televisión. Barcelona: Anagrama.

Bordieu, P. (2012). La Distinción. Madrid: Taurus.

Giddens, A. (1994). Sociología. Madrid: Alianza.

[1] La emisión puede verse íntegra en el siguiente enlace:

 

Acerca del autor

Rubén Cabal Tejada

Doctorando en Investigaciones Humanísticas.

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