Divulgación

Introducción a las ucronías, herramientas útiles para la divulgación histórica

En este artículo pretendemos establecer una definición breve de las ucronías. Recorreremos algunos ejemplos como antecedentes de un género que está en auge. Además, consideramos que se trata de un instrumento útil para realizar acciones divulgativas de la Historia a través de hechos contrafactuales. En este número de Descubrir la Historia, se publica una ucronía como relato. Sirva este texto como introducción a dicho género literario.

Publicado en el número 9 de Descubrir la Historia (abril de 2017).

Todos nos hemos preguntado alguna vez qué hubiera pasado si hubiésemos tomado otras decisiones distintas en nuestras vidas, o si alguna circunstancia favorable o desfavorable no hubiese acaecido. Un punto Jonbar es ese acontecimiento singular y relevante que determina la historia futura de cualquier persona, sociedad o país. Se denominan así en honor a John Barr, personaje de un relato de Jack Williamson donde se crea un mundo si escoge un guijarro y otro diferente si coge un imán y se convierte en un gran científico («The Legion of Time», Astounding Stories, mayo-julio 1938).

Portada de 'A Yankee in King Arthur's Court' (Wikimedia). ucronías - ucronia1 215x300 - Introducción a las ucronías, herramientas útiles para la divulgación histórica

Portada de ‘A Yankee in King Arthur’s Court’ (Wikimedia).

Las también llamadas historias alternativas aparecen en novelas y relatos de ficción, conferencias divulgativas, obras cinematográficas, programas de televisión y de radio, cómics, videojuegos y juegos de rol, aunque desde los años cincuenta este tipo de ficción se ha encuadrado mayormente dentro de la ciencia ficción.

La palabra ucronía es un neologismo adaptado del más conocido utopía, cambiando espacio (topos) por tiempo (chronos). Fue creado por Charles Renouvier como título de su novela de 1876 Uchronie (L’Utopie dans l’histoire), esquisse historique apocryphe du développement de la civilisation européenne tel qu’il n’a pas été, tel qu’il aurait pu être. Según la RAE, sería la reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos.

Muchos expertos extranjeros consideran que la primera novela alohistórica (otro neologismo, éste todavía no aceptado por la RAE, para calificar las ucronías utilizando el prefijo griego para «otro/distinto») sería Napoleón et la conquête du monde, 1812-1823: histoire de la monarchie universelle, escrita por Geoffroy-Château en 1936 y que, en un rapto de patriotismo, describe la conquista del mundo por parte de Napoleón tras vencer al ejército ruso. En uno de sus capítulos incluso comenta una novela fantástica de la época donde L’empereur habría sufrido una increíble derrota en las cercanías de un pequeño pueblecito belga llamado Waterloo.

Sin embargo, otros autores defienden la prioridad del famoso romance épico escrito en 1490 por el catalán Joanot Martorell, Tirant lo Blanc. Escrito cuando la caída de Constantinopla era todavía un recuerdo traumático y reciente para los europeos, nos cuenta la historia del caballero británico Tirante el Blanco y su victoria sobre los turcos, logrando salvar el imperio bizantino frente a los ejércitos de Mehmet II.

Portada de Aristopia. ucronías - ucronias2 230x300 - Introducción a las ucronías, herramientas útiles para la divulgación histórica

Portada de Aristopia.

En el mundo anglosajón, la primera ucronía novelada sería Aristopia (1895) de Castello Hufford donde se describe una sociedad utópica en el Nuevo Continente. Los primeros colonos ingleses llegados a Virginia descubren una montaña de oro que les permite financiar su sociedad utópica en aquellos territorios.

Dentro propiamente de la ciencia ficción, aunque pueden citarse algunas obras anteriores, el relato corto de L. Sprague de Camp, Lest Darkness Fall (diciembre de 1939) alcanzaría gran influencia y repercusión, dando lugar a todo un sub-género donde el autor más destacado y constante de los últimos años ha sido Harry Turtledove, por cierto, historiador especializado en la época bizantina. Claramente inspirado en A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (Mark Twain, 1889), Sprague nos describe como un ingeniero americano trasportado a tiempos del emperador romano Justiniano promueve el desarrollo de ciertas industrias modernas, evitando la ‘Edad Oscura’ del Medievo.

Centrándonos en la disciplina que nos ocupa, historiadores clásicos como los griegos Herodoto y Tucídides y el romano Tácito, no dudaron en introducir alguna breve reflexión contrafáctica en sus trabajos. De hecho, el ejemplo más temprano de historia alternativa lo encontramos en el Libro IX, secciones 17-19 del Ab Urbe Condita de Tito Livio, donde el historiador se pregunta qué hubiese ocurrido si Alejandro Magno hubiese decidido expandir su imperio hacia el Oeste y se hubiese enfrentado a las legiones romanas. Tirando para casa, Livio concluye que los romanos lo habrían vencido con facilidad.

En 1931, J.C. Squire publica la antología If It Had Happened Otherwise con contribuciones de autores tan prestigiosos como Gilbert K. Chesterton (If Don John of Austria had married Mary Queen of Scots), André Maurois (If Louis XVI had had an atom of firmness) y Winston Churchill, cuyo relato presenta la narración de un historiador que, ubicado en un mundo en el que la Confederación derrotó a la Unión, se pregunta por ello qué hubiera pasado si el general Lee no hubiese vencido en la batalla de Gettysburg (If Lee had not won the Battle of Gettysburg). Aunque podríamos decir que esta publicación marca un punto Jonbar en lo que a estudios académicos se refiere, lo cierto es que, durante esa década de 1930, los historiadores abandonaron tales veleidades y la historia alternativa quedó relegada a obras enmarcadas a menudo en el género de la ciencia ficción. Todo ello contribuyó al descrédito académico de la historia alternativa durante las décadas que siguieron.

Obras de la colección 'If it had happened otherwise'. ucronías - ucronias3 194x300 - Introducción a las ucronías, herramientas útiles para la divulgación histórica

Obras de la colección ‘If it had happened otherwise’.

Afortunadamente, en los últimos años, y sobre todo a partir de trabajos como Virtual History – Alternatives and Counterfactuals, coordinado por Niall Ferguson en 1997 (existe versión en castellano de 1998 con contribuciones sobre el panorama español), las ucronías han vuelto a ponerse de moda en todas las disciplinas científicas.

Por deformación personal, me gustaría destacar aquí las aportaciones en el campo de la astronomía de Neil Comins, con libros como: What If the Moon Didn’t Exist? (1993), y What If the Earth had Two Moons? (2010). La más reciente reflexión contrafáctica que conozco en el campo de la Historia aparece en minuciosos trabajos como el de Ian Morris Why the West Rules—For Now: The Patterns of History, and What They Reveal About the Future (2010).

Un ejemplo de la utilidad del pensamiento contrafactual en Historia lo tenemos en el prólogo del libro Guns, Germs and Steel (1997) donde Jared Diamond comenta que el mismo se inspira en un comentario de su amigo, el aborigen de Nueva Guinea Yali, cuando dijo: «¿Por qué ustedes los blancos han desarrollado tanto cargo (tecnología) pero nosotros los negros tenemos tan poco cargo propio?».

Volviendo a nuestro país, no quisiera terminar esta introducción sin mencionar otras ucronías nacionales. Los expertos destacan el relato Cuatro siglos de buen gobierno (1883), de Nilo M.ª Fabra, en el que este periodista y fundador de la primera agencia de noticias española plantea la cuestión de qué hubiera pasado si en 1500 el príncipe don Miguel, hijo del rey don Manuel de Portugal y nieto y heredero de los Reyes Católicos, no hubiese fallecido a los dos años de edad. Pero la gran «explosión» vendría con la llegada de la democracia. En breve plazo llegaron a publicarse hasta cuatro títulos centrados en nuestro punto Jonbar patrio: ¿Qué hubiera pasado sí la República no hubiese perdido la Guerra Civil? Autores reconocidos como Fernando Díaz-Plaja (El desfile de la victoria, 1976) o con cierta notoriedad en la época como Fernando Vizcaino Casas (Los rojos ganaron la guerra, 1989), junto a otros más desconocidos como Pere Pagès i Elies bajo el alias de Víctor Alba (1936-1976: historia de la II República Española, 1976) trataron el asunto. La culminación de todo ello podría considerarse el Premio Planeta de 1976 ganado por En el día de hoy de Jesús Torbado.

Desde entonces, las ucronías patrias parecieron caer en el olvido, pero yo atesoro algunos buenos ejemplos en mi biblioteca. Cronológicamente:

  • Palabras de Opoton el Viejo – Crónica del siglo XVI de la expedición azteca a España, de Avel.lí Artís-Gener (1977).
  • Bula Matari, de José M. Pallares y León Arsenal (2000).
  • Alejandro Magno y las águilas de Roma, de Javier Negrete (2007)
  • Memorias de un hombre de palo, de Antonio Lázaro (2009).
  • La república pneumática, de J. Valor Montero (2015).

Como dije antes, las ucronías se han extendido a otros campos de la cultura como los tebeos (citaré las colecciones francesas Jour J y Hauteville House, que poco a poco se van traduciendo al castellano), el cine (C.S.A.: The Confederate States of America, 2004) o la televisión (el documental dirigido por Jaime Grau ¡Viva la República!, 2008).

Otros mejores que yo (Pelegrín, 2010) han argumentado desde la experiencia práctica la utilidad de las ucronías en la enseñanza de la historia en la escuela y hasta en la universidad. Algo similar puede decirse en el caso de la divulgación (faceta tas minusvalorada de la enseñanza). Si una de las premisas de los mejores divulgadores científicos es «enseñar deleitando», ¿qué puede resultar más atractivo para el lector que explorar no sólo la historia real sino la que podría haber sido? Así podrá juzgar con mayor rigor viejos dilemas como si la historia de las naciones la conforman individuos concretos (Newton, Hitler…) o los pueblos en su conjunto. Analizar otras alternativas nos sirve asimismo para valorar mejor la contingencia de la vida contemporánea en todos sus aspectos y apreciar en su justa medida lo que hemos alcanzado.

Para saber más:

Pelegrín Campo, J. (2010). «La historia alternativa como herramienta didáctica: una revisión historiográfica». Proyecto CLIO, 36.

Página web: www.ucronia.net

Acerca del autor

Luis R. González

Escritor.

Comentar

(Spamcheck Enabled)