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Rincón mitológico. Osiris: muerte y resurrección

Por primera vez, en este rincón mitológico salimos de Grecia y Roma, abandonamos a nuestro amigo Ovidio y nos desplazamos a Egipto. El panteón y la mitología egipcia son bastante más desconocidos para nosotros que el griego, a pesar de que muchos nombres como Isis, Ra u Osiris nos suenen a todos. Sin embargo, sus historias no nos resultan tan familiares. Además, los mitos egipcios no son nada sencillos, debido a la diversidad de versiones que existen de los mismos y los papeles cruzados que muchos dioses tuvieron a lo largo de la larga historia del conocido como Antiguo Egipto.

Publicado en el número 8 de Descubrir la Historia (enero de 2017).

 La mayor parte de los dioses empezaron siendo venerados de manera local y se fueron expandiendo en la medida en que se asentaba una autoridad en todo el territorio bañado por el Nilo. Al mismo tiempo, resulta complejo comprender que en un mismo espacio convivieran diferentes cosmogonías, es decir, los relatos sobre la creación del mundo. Para los egipcios no parecía suponer ningún problema que varios dioses diferentes protagonizaran la génesis de todo. Aunque, todo hay que decirlo, compartían que el mundo original era oscuro y lleno de agua hasta que surgió una colina desde la que un dios (diferente según cada versión) crea la totalidad de las cosas de diversas maneras. De momento, en este pequeño espacio para la mitología, vamos a narrar la historia de Osiris.
Detalle de friso en las paredes de la tumba del faraón Horemheb, que muestra a los dioses Osiris, Anubis y Horus (Wikimedia). osiris - osiris3  - Rincón mitológico. Osiris: muerte y resurrección

Detalle de friso en las paredes de la tumba del faraón Horemheb, que muestra a los dioses Osiris, Anubis y Horus (Wikimedia).

Como todos los humanos, los egipcios se preocuparon por la muerte. De hecho, dedicaron mucha atención a este asunto, además de numerosos recursos. Esto permitió que realizaran algunos avances, como en el proceso de momificación, del que fueron unos auténticos expertos. Por esta razón, Osiris era una de las principales deidades de las que se veneraban en el Antiguo Egipto, ya que era el dios de los muertos y también el amo del Más Allá. Su esposa era la diosa Isis, y su hijo el reconocido Horus. Conocemos su historia gracias a multitud de relatos, y al mundo occidental llegó mediante fuentes griegas y romanas, entre las que se encuentra un texto de Plutarco. Como señalan algunos estudiosos, los relatos occidentales sobre los dioses egipcios no reflejan del todo bien las creencias de estos pueblos, pero gracias a ellos ha pervivido, especialmente, el mito sobre Osiris.

La historia nos cuenta que Osiris era el gobernante de Egipto, ya que era descendiente directo al creador del mundo, Atum, quien había engendrado en solitario a los dos primeros seres, sus hijos Shu y Tefnut. Osiris reinaba junto a su esposa Isis, una diosa conocida por su gran sabiduría y grandes habilidades para la maternidad. Set, sentía celos de la preminencia de su hermano Osiris, así que lo mató y enterró su cuerpo en un sarcófago, que fue lanzado al río Nilo. Transcurrió por las aguas de este río hasta llegar a Biblos, donde el ataúd se quedó encallado. Hasta allí fue Isis a buscarlo, para enterrarle con dignidad en Egipto. Pero Set se adelantó y descuartizó el cadáver de Osiris. Llevó las partes del cuerpo a diferentes zonas de Egipto, menos su pene, que lanzó al río y fue devorado por un pez. Isis consiguió recuperar todos los fragmentos, a excepción del pene. Entonces, gracias a sus habilidades mágicas, fabricó uno de barro y revivió a su esposo el tiempo suficiente como para poder engendrar con él a su hijo Horus.

Este es el mito más conocido sobre Osiris, aunque hay otras versiones. Por ejemplo, en una de ellas, Set ofrece en una fiesta un cofre muy bello y elaborado al invitado que cupiera en su interior. El único cuerpo que encaja es el de Osiris que, al introducirse en él, ve cómo Set y sus conspiradores lo cierran con él dentro y lo lanzan al Nilo. En cualquier caso, la historia de Osiris es de traición, muerte y breve resurrección.

Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus, los protagonistas del mito de Osiris, en una estatuilla de la Dinastía XXII (Wikimedia). osiris - osiris1 - Rincón mitológico. Osiris: muerte y resurrección

Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus, los protagonistas del mito de Osiris, en una estatuilla de la Dinastía XXII (Wikimedia).

Tras su muerte, mientras Horus crecía en el interior de Isis, la esposa de Osiris tuvo que esconderse de Set. Su infancia también la pasó sufriendo diferentes calamidades ante el cuidado y la dedicada atención de su madre. Es en el momento en que Horus alcanza la edad adulta que se muestra en público y desafía abiertamente a Set por el trono. La rivalidad entre ambos se resolvió a través de un juicio en el que algunos dioses ejercieron de magistrados. Para dirimir esta disputa no sólo se fundamentaron en cuestiones dinásticas, sino que hicieron a ambos competir en diferentes retos para demostrar su valía, como luchas o pruebas atléticas. Horus venció claramente en todas, y contó con el apoyo de los demás dioses. Sin embargo, la querella se mantuvo durante mucho tiempo y, una vez Horus se ubicó en el trono, también sufrió ataques por parte de Set.

Hay otras versiones que explican la lucha entre Horus y Set como una encarnizada batalla entre ambos y sus respectivos seguidores. De hecho, se destaca que en una ocasión Isis trató de matar a Set e hirió por error a Horus. Set, como venganza por su afrenta, cortó la cabeza de Isis, que el dios Tot sustituyó por una de vaca. Este relato, aparentemente coherente y unitario, es fruto de numerosas tradiciones orales que se manifestaron por escrito en algunas fuentes como los Textos de las Pirámides, que se ubicaban en las paredes de las cámaras funerarias de las pirámides egipcias. Pero en otras partes de Egipto se adoró de manera diferente a Osiris. De hecho, este dios comenzó siendo venerado como dios de la vegetación y la agricultura, pero adquirió otros roles, reemplazando a deidades locales, hasta ser el dios de los muertos y juez supremo del tribunal que tenían que superar todas las almas que llegaban al Más Allá.

Debemos diferenciar a Osiris con otros dioses también vinculados a la muerte, como Anubis, que todos reconocemos por su cabeza de chacal. Era, hasta que fue reemplazado por Osiris, el dios supremo del Más Allá, cuando quedó relegado a un segundo plan como dios de la momificación y encargado de guiar a los muertos en ese inhóspito territorio para llevarlos ante el tribunal responsable de juzgarles. Es interesante detenernos en el famoso juicio que recibían quienes fallecían, conocido como Juicio de Osiris. Anubis extraía de los espíritus el corazón, como representación de su conciencia, y lo colocaba en uno de los dos platillos de una balanza. En el otro se colocaba una pluma que simbolizaba la verdad, la justicia y los valores morales universales. Al final del proceso, los dos platillos deben estar equilibrados, es decir, el corazón debe pesar lo mismo que la pluma. En esta situación, un tribunal formado por varios dioses, presidido por Osiris, enunciaba preguntas sobre la vida del fallecido. De todo ello tomaba nota Tot, que actuaba en muchas ocasiones como escriba de los dioses en su papel de dios de la sabiduría. Luego, entregaba su informe a Osiris, que pronunciaba la sentencia final en la estancia conocida como Sala de las Dos Verdades. Podía ser positiva para el juzgado, lo que le permitía acceder al Paraíso egipcio, conocido como Aaru, donde gozaría de la vida eterna en sus frondosos campos. Pero también podía ser negativa, lo que suponía una segunda y definitiva muerte para el fallecido, puesto que su corazón era arrojado a Ammyt, que lo devoraba y hacía desaparecer. Esto eliminaba cualquier posibilidad de la vida inmortal al muerto, y suponía el fin de su existencia.

El Juicio de Osiris en el Papiro de Hunefer, en el Museo Británico (Wikimedia). osiris - osiris2  - Rincón mitológico. Osiris: muerte y resurrección

El Juicio de Osiris en el Papiro de Hunefer, en el Museo Británico (Wikimedia).

En esta imagen podemos ver uno de los pergaminos mejor conservados que representan el Juicio de Osiris. Data del siglo XIII a. C. y está conservado en el Museo Británico. En él, se juzga a Hunefer, un escriba que había trabajado en Tebas para el faraón Seti I. En este pergamino podemos ver varias escenas de este proceso judicial. En la primera, Anubis lleva a Hunefer ante la balanza. En la siguiente, se aprecia cómo los dos platillos que contienen, respectivamente, el corazón y la pluma de la verdad, están en equilibrio. En esta escena se ve cómo Ammyt espera ansiosa el resultado del pesaje, para ver si disfrutará de su alimento. Tot, representado con la cabeza de ave, concretamente de un ibis, toma nota del procedimiento. Como el corazón y la pluma pesan igual, Hunefer pasa a la siguiente estancia, donde Horus le lleva hasta su padre, Osiris, que es quien le permitirá pasar a la vida inmortal. Detrás de Osiris están su esposa Isis y su hermana Neftis. En la zona superior del pergamino aparece otra escena en la que Hunefer hace una reverencia a los catorce dioses ubicados en la parte superior, que forman parte del tribunal junto con Osiris.

La adoración a Osiris fue prolongada, y se extiende desde, aproximadamente, el año 2.500 a. C. hasta el siglo VI d. C. Osiris tiene una clara iconografía, ya que es representado con un aspecto similar al de las momias, es decir, con una ropa blanca y ceñida al cuerpo. Suele aparecer con la piel verde o negra, también en alusión a sus atributos agrícolas. Su mito tiene varias interpretaciones, y de él se pueden extraer algunas lecciones sobre el bien (Osiris) y el mal (Set) o, por ejemplo, la legitimidad de los gobernantes. También existen algunas lecturas vinculadas al cristianismo, ya que Osiris resucitó brevemente tras ser asesinado, de manera similar a como lo hizo Jesús.

Como conclusión, podemos decir que la relevancia de Osiris en el panteón egipcio refleja el interés de esta civilización por la muerte, y su preocupación ante lo que pasaría tras el fin de la vida. Todo el relato construido acerca de su vida y resurrección, así como del duro juicio al que eran sometidos los espíritus de los muertos denota una gran inquietud acerca de este asunto, que también comparten otras civilizaciones. Los habitantes del valle del Nilo debían llevar una vida adecuada a los motivos por los que serían juzgados en las puertas del Más Allá, como la honestidad, no haber realizado actos inmorales como el asesinato o el robo, causar sufrimiento a los demás u ofender a los dioses. Osiris, junto con sus ayudantes, sería el encargado de situar a cada uno en el lugar que le correspondería en la vida eterna: el paraíso o la destrucción absoluta en los colmillos de la feroz Ammyt.

Para saber más:

Plutarco (1995). Obras morales y de costumbres (Moralia). Volumen VI: Isis y Osiris; Diálogos píticos: «La E de Delfos», «Los oráculos de la Pitia» y «La desaparición de los oráculos». Madrid: Gredos.

Enciclopedia Historia National Geographic (2013). Los primeros faraones. Barcelona: RBA.

Acerca del autor

Gala Yagüe Narváez

Historiadora del arte. Ilustradora y gestora cultural. Miembro del consejo editorial de Descubrir la Historia.

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