Divulgación

Thebussem y los inicios del movimiento cervantista en el siglo XIX

Publicado en el número 7 de Descubrir la Historia (octubre de 2016).

A punto de terminar este Año Cervantes, en el que se ha conmemorado el IV Centenario de la muerte de nuestro escritor más universal, queremos acercar la figura de Mariano Pardo de Figueroa, un andaluz que se esforzó por situar de nuevo en el centro de la sociedad española al más célebre escritor en lengua española de todos los tiempos.

Cuesta creer que una figura capital en la literatura española como lo es Miguel de Cervantes necesitara un fuerte impulso para revalorizar su figura de escritor. Así ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Mariano Pardo de Figueroa se las ingenió para situar en el debate nacional el abandono que tenía el autor del Quijote.

Pardo de Figueroa, nacido en Medina Sidonia (Cádiz), fue un escritor y abogado. Miembro de la Real Academia de la Historia y de la Academia Sevillana de Buenas Letras, además de ser el primer Cartero Honorario en España, como escritor destacó especialmente en los escritos gastronómicos aunque no fue solo este campo el único tema que trató: derecho, filatelia, tauromaquia… y una serie de estudios en torno a Cervantes y el Quijote que veremos a continuación.

Thebussem 1 Thebussem - Fig 1  - Thebussem y los inicios del movimiento cervantista en el siglo XIXConsciente del olvido en el que parecía estar cayendo el escritor complutense, se las ingenió para crear un personaje ficticio que, mediante cartas a diversos periódicos, ponía en valor al Manco de Lepanto. Así fue cómo surgió el Doctor Thebussem, noble alemán que poseía una gran colección de obras cervantinas en su castillo. Es aquí donde nace el alter ego de Mariano Pardo de Figueroa, por el que será conocido en la posteridad. Crea al Dr. Thebussem y se burla de la sociedad española de su tiempo haciendo patente esta chanza desde el mismo nombre del noble alemán, convirtiéndolo mediante un anagrama al revés la palabra «Embuste» y germanizándola mediante una «Th-». Empiezan así estos embustes que lograron dar un fuerte impulso en pro de la revalorización de Cervantes.

El personaje del Doctor Thebussem era un noble barón de Tirmenth (de nuevo anagrama que alude a la broma, esta vez «mentir») poseedor de una rica colección de ediciones del Quijote en casi todas las lenguas y que rondaban los 1200 ejemplares. Además, poseía otros artículos relacionados con el escritor: estatuas, pinturas, manuscritos de puño y letra… Pardo de Figueroa se las ingenió para dar a conocer esta ficticia colección mediante una serie de cartas publicadas en la prensa de la época y redactadas por el que se suponía ayudante de Thebussem, llegado a España con la intención de incrementar con diversos objetos la gran biblioteca del barón. Este ayudante responde al nombre, de nuevo acrónimo, de M. Droap (Pardo, o sea, el apellido del escritor asidonense).

A través de una pequeña nota da a conocer a Thebussem, dando cuenta de la inmensa biblioteca que tiene el barón y de la importancia que Alemania le da a Cervantes, lo que provocó entre los españoles un movimiento para competir con la colección alemana. Es entonces cuando Mariano Pardo de Figueroa, bajo los dos pseudónimos creados (ora Thebussem, ora M. Droap) empieza a publicar en diversos periódicos nacionales y locales artículos sobre la importancia de Miguel de Cervantes. Unas veces estos artículos son para acercar estudios de su magna obra, y las otras se permite criticar, tras el impulso que recobra su figura, las cientos de actividades que se le dedican a Cervantes, y de las cuales las mayoría no son destacables. Es esta dualidad de escritos la que vamos a reflejar a continuación, deteniéndonos primero en las actividades en pro a la revalorización de Cervantes y más tarde nos centraremos en los estudios cervantinos.

Thebussem 2 Thebussem - Fig 2  - Thebussem y los inicios del movimiento cervantista en el siglo XIXEn las Siete cartas sobre Cervantes y el Quijote dirigidas al Dr. E.W. Thebussem, barón de Tirmenth, por M. Droap se recogen las epístolas que mandó Pardo de Figueroa a la prensa informando anualmente de las acciones que se realizaban en España en torno a la figura de nuestro insigne escritor entre 1862 y 1868. Habiéndose dado ya a conocer la figura de Thebussem y su afamada biblioteca, Droap va narrando las noticias cervantinas que surgen. Así, ya en la primera carta da cuenta de la intención de crear una Academia de Cervantes para honrar la memoria del escritor mediante la realización de estatuas, funciones religiosas, periódicos trimestrales y sobre todo iniciar la recopilación de las numerosas ediciones del Quijote para así poder competir con la biblioteca del germano. Esta academia no se inició hasta pasados cuatro años después de la publicación de la primera epístola, cuando Bretón de los Herreros propuso su creación y la elaboración de una propia edición del Quijote por parte de la Academia Española.

En posteriores cartas da cuenta de los homenajes que empiezan a realizar para ensalzar a Cervantes, desde obras de teatro (la mayoría no del todo conseguidas), la creación de un vino con el nombre de Quijote y hasta peticiones de nombramiento de algún barco de la Armada con el nombre del escritor, algo que no concedieron. Es cuando Thebussem critica la tibieza y olvido que da el pueblo español a la memoria de Cervantes. A ejemplo destaca los cinco años que tarda el ayuntamiento de Valladolid en colocar una lápida conmemorando al escritor, o que no se publicasen los sermones que cada 23 de abril se predicaban en la misa en memoria de Cervantes, misa que pasó a ser trianual argumentándose que el escritor no era santo ni beato para tantas celebraciones. En cambio, en Almería se levantó un teatro con su nombre, por lo que no todo fue tardanza y ninguneo. Se nos da a conocer también las diversas ediciones que del Quijote se venían realizando, destacando la de Gustavo Doré, magnífica por sus ilustraciones. En la quinta carta recoge la comisión que preside Hartzenbusch en la Academia Española para hacer su propia edición del Ingenioso hidalgo… Es así como, a lo largo de las siete cartas, se recogen las actividades que el fervor cervantista desarrolló a lo largo del país.

Además de en Cervantes y el Quijote, se informó de las actividades realizadas en otros artículos en periódicos. Tal es el caso del Programa de las fiestas que han de celebrarse en el aniversario del nacimiento de Don Quijote (Locos toledanos) en donde realiza una crítica incisiva de las diversas actividades y reconocimientos a la figura del escritor y que resultaban ser pésimos, si bien hasta erróneos, conjeturándose con episodios de la vida de Cervantes que no estaban probados. Esta crítica a los cervantistas surgidos de la nada la repite en otro artículo titulado Admiración y estadística, donde se hace eco de los pocos lectores que se han leído el Quijote, sabiendo más de oídas de las hazañas del hidalgo que por la propia lectura.

En cuanto a estudios cervantinos que realizó Mariano Pardo de Figueroa con el pseudónimo de Thebussem, también fueron publicados en diversos medios y recogidos por el propio autor en las Raciones de artículos que él mismo editaba compilando sus escritos.

Thebussem se dedicó a analizar la obra cervantina de un modo tan variopinto como original. Por un lado, se centraba en el Quijote en artículos como Cervantes y lo verde sobre la preferencia que decía tener el autor por ese color y que aparece en numerosas páginas de la obra; Pallida mors o Cervantes sepulturero sobre el tratamiento que le da a la muerte en el libro; Mozas de partido y corredores de oreja acerca de la prostitución en el Quijote; artículos sobre las diversas ediciones del Quijote: Notas de Hartzenbusch sobre la edición de la Academia, Alcalá de Felipe III sobre la primera edición del texto, o Bibliografía holandesa acerca de la edición en Holanda; Cervantes y los latines sobre el empleo de latinismos en el Quijote; o el artículo Farsa del Quijote en el que se refiere la repercusión que tuvo el libro tras su publicación.

En cuanto a los escritos sobre la figura del autor, destacan los artículos Cervantes macero, sobre la estancia de nuestro insigne escritor en Nápoles tras su paso por la Batalla de Lepanto; Menudencia ortográfica curioso artículo analizando si Cervantes escribía con «b» o con uve; la Descripción del túmulo y exequias del Rey don Felipe II dirigida a Francisco de Palomo; o el artículo de Cervantes marino en donde se recogen las hazañas en las galeras. Destacar por último el artículo publicado en el periódico Ecos del Campo de Gibraltar sobre la almadraba de Zahara de los Atunes y Cervantes, en donde recoge la idea de la estancia del escritor en tierras gaditanas tomando contacto con el Duque de Medina Sidonia y con los almadraberos de la zona, que tan bien recoge en la novela ejemplar La ilustre fregona.

Conocida pues la labor que Mariano Pardo de Figueroa realizó con la ayuda de su alter ego Thebussem para los inicios del movimiento cervantófilo en España, es de justicia dar a conocer su esfuerzo para devolver el prestigio acaso perdido de nuestro principal escritor en lengua española.

Para saber más:

Puelles Romero, Luís (2000). La caja de oro y otros escritos. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.

Thebussem, Dr. (1894). Segunda ración de artículos. Madrid: Sucesores de Rivadeneyra.

Thebussem, Dr. (1869). Siete cartas sobre Cervantes y el Quijote. Madrid: Imp. de Rivadeneyra.

Vallejo Márquez, Y. (1993-94). «Aproximación al cervantismo decimonónico: el cervantismo gaditano». DRACO. Revista de Literatura Española, 5-6, pp. 243-263.

Acerca del autor

Juan Francisco Cózar Peralta

Pedagogo, estudiante de Historia del Arte, autor del blog 'De Assido y otros ecos'.

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