Reseñas

Reseña de ‘El pasado: instrucciones de uso. Historia, memoria, politica’ de Enzo Traverso

 Publicado en el número 6 de Descubrir la Historia (julio de 2016).

Desde hace algún tiempo es habitual oír hablar de la memoria, tanto en las tertulias de televisión como en las paginas de la prensa o a través de la radio. Este término se ha popularizado en boca de políticos o de periodistas siendo objeto de numerosos debates y alusiones en distintos sentidos (a veces hasta contradictorios) llegando sobre todo a hacerse muy reconocible para el gran público español la expresión de «memoria histórica» (cuando a priori ambas nociones, memoria e historia, harían referencia a modalidades de acceso al pasado cuando menos diferentes entre sí).

En su dimensión mundana, en el uso social y en la evolución en el ámbito público de estos conceptos, así como respuesta al interés que ha despertado su eclosión, en un mundo, el nuestro, de identidades líquidas, de giros lingüísticos y subjetivos, y donde el saber científico está en entredicho (a tenor, entre otras cosas, del derrumbe de las metanarrativas y de la explicitación de la relación poder/saber), los historiadores deberían aparentemente haber jugado y jugar aún un papel muy importante como actores de primer orden en su calidad de intelectuales y especialistas en el estudio del pasado.

Sin embargo, los cauces de expresión de la historiografía, cuya práctica también se vio afectada, motivando numerosos debates, por este auge de la memoria, de los testigos y de lo vivido, frente a la crisis de los grandes paradigmas tradicionales, son más reducidos que los que emplea la opinión pública y, salvo honrosas excepciones (quizás es la cuestión de la memoria la que suscite mayor militancia y movilización entre el gremio de historiadores), se puede afirmar que lo social y lo académico han avanzado cuando menos a unos ritmos distintos y, me atrevería a afirmar, hasta por caminos en ocasiones incluso opuestos.

Para el caso de nuestro país existe una prolífica bibliografía en la que se reflexiona sobre algunas de las formas que acogen estos debates, su cronología o su caracterización. Sin embargo, hoy me gustaría hacer referencia a la obra de un autor de origen italiano, Enzo Traverso, cuya carrera profesional se ha desarrollado principalmente en Francia, en la Universidad de Picardía y en el École de Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS): Le passé: modes d´emploi. Histoire, mémoire, politique.

En este manual de instrucciones del pasado se tratarán algunos de los aspectos esenciales que la cuestión de la memoria encierra intentando analizarse y comprenderse de manera global cuál es o debe ser el papel de los historiadores en ésta, así como reflexionar sobre la importancia de lo pretérito en las sociedades actuales, en relación a su uso y abuso por la política (el libro comienza con una elocuente cita de Gramsci que afirma: «la historia es siempre contemporánea, es decir, política»).

Bajo la forma de un ensayo, en el que además se entreteje un sistema crítico a partir de unas citas, equilibradas en su uso, que no entorpecen la lectura, y a lo largo de unas 120 páginas, el autor pone de relieve con un tono crítico y firme, algunas de las líneas maestras de la cuestión actual de la memoria (el texto vió la luz en 2005 y sus reflexiones resultan aun hoy en día plenamente válidas). Lo único que se le puede objetar resulta quizás del hecho de que entre los ejemplos esté sobrerrepresentada la cuestión del holocausto nazi, la Shoah, lo cual se explica, además de por la importancia de este acontecimiento, por su carácter prototípico y por la profusión de estudios con que se cuenta (y que aún siguen proliferando) al respecto, por ser uno de los temas que más ha preocupado al autor, especialista destacado en este campo.

El profesor Traverso parte del momento en que el término memoria, definido como el conjunto de representaciones colectivas del pasado forjadas en el presente, hizo irrupción en el panorama actual, a partir de los años 70. Se describe a continuación la relación entre historia y memoria, profundizando en la misma, más allá de plantear los términos de confrontación en que se ha manifestado, apuntando así por ejemplo un hecho tal como que la historia tiene en sí mismo influencia en la memoria, y planteando a colación la importancia de la empatía en la construcción histórica y por ende en nuestra aproximación al pasado. En el siguiente punto de este trabajo se analizan dos cuestiones como son el tiempo y la fuerza, entendiendo con respecto al primer caso que memoria e historia remiten a tiempos distintos, el primero difuso, expresión del continuum, y el segundo ordenado, con base a la cronología. Con respecto a la fuerza, el autor plantea la coexistencia también de memorias fuertes y memorias débiles, como expression, asimismo, de juegos de fuerzas coyunturales que afectan a la interpretación del pasado de los individuos y las sociedades, y que reproducen en su seno la relación de poder entre la oficialidad de ciertas interpretaciones frente al estatuto minoritario de otras, pudiendo este equilibrio interpretativo variar a lo largo del tiempo, poniéndose entre otros como ejemplos los casos de la memoria del genocidio armenio por Turquía o de la guerra de Argelia para el país galo.

Resulta también interesante la reflexión que se plantea con respecto al papel de los historiadores, que define como a medio camino entre escritores y jueces. Parte así de la crítica más dura que ha recibido la historiografía recientemente, que ha considerado las obras de historia como meros ejercicios textuales, narrativos, y que en su versión más extrema reduce la historia a una mera narración, sin correspondencia con la realidad. Negando la mayor, reconoce la importancia de asumir esta crítica, al tener realmente un papel muy importante el proceso de escritura en el oficio de historiador, sin embargo frente a los conflictos de memoria y con respecto al pasado, el historiador tendría la obligación de establecer sus investigaciones teniendo en consideración las nociones de verdad y justicia.

Los dos siguientes apartados en que se divide este texto hacen referencia primero a los usos políticos del pasado y segundo a los dilemas de los historiadores alemanes. En consonancia con la idea que persigue esta obra y en base a la cuestión del holocausto, que el autor tan bien conoce, se va a ejemplificar para este caso concreto cómo la memoria se despliega en función a unos parámetros coyunturales específicos y cual es el papel de los historiadores en todo este proceso. Se va así a demostrar que el pasado no es algo ajeno a la realidad presente, ni un mero saber acumulado a lo largo de los años, sino que por el contrario está vivo y depende estrechamente de los acontecimientos actuales para su configuración y evolución, lo que además sitúa a los historiadores en un plano distinto al aparentemente neutro mundo académico, al realizar su labor inmersos en una cultura particular, en la que han socializado y pertenecer a una tiempo y un espacio social, económico y político concretos.

Por ultimo, el autor plantea una interesante reflexión sobre los en su opinión mal llamados revisionismos, ya que indica que la constante puesta en revisión de las teorías y del conocimiento científicos es una dimensión inherente a éste. Así, declara que este tipo de autores y sus obras, aquí se refiere explícitamente a la literatura revisionista sobre el holocausto, excluyendo su versión negacionista, no suponen una revisión sino más bien una versión alternativa las más de las veces sin contar con las herramientas críticas necesarias para poder un saber sólido. En todo caso señala que la existencia de la noción revisionismo implica implícitamente aceptar que se cuenta con una historiografía oficial y otra alternativa, cosa que a su juicio no es así, pudiéndose hablar solamente de distintos niveles de crítica y solidez argumentativa para uno y otro caso.

Vemos así que en esta obra se plantean cuestiones que afectan al gremio de los historiadores y a su papel en el contexto actual, pero que también se refieren a la dimensión política de los relatos sobre el pasado, proponiéndose así una nueva lectura, en una clave más práctica, de las relaciones entre historia y memoria. Por plantear sus reflexiones basándose en el caso alemán principalmente (pesando además la influencia de la escuela critica en el autor) y no en el español, su lectura puede resultar interesante para establecer paralelismos con la situación en nuestro país, analizar cual es el peso de los historiadores y los debates que han surgido en su seno, calibrar cual es la relación entre la configuración de unas determinadas memorias sobre el pasado y los usos que se han hecho políticamente de éste, y comprender el papel que la literatura revisionista juega en toda esta cuestión. En definitiva, esta obra nos permite conocer las instrucciones de uso del pasado para así poder hacer definitivamente un mejor uso del mismo.

Para saber más

Traverso, Enzo (2005). Le passé: modes de emploi. Histoire, mémoire, politique. La fabrique éditions, Paris. (Está traducida en español por Marcial Pons en 2007).

Erice Sebares, Francisco (2007). Guerras de la memoria y fantasmas del pasado: usos y abusos de la memoria colectiva. Eikasia. Oviedo.

Erice Sebares, Francisco (2008). «Memoria histórica y deber de memoria: las dimensiones mundanas de un debate académico». Entelequia: revista interdisciplinar, 7, pp. 77-96.

Acerca del autor

Rubén Cabal Tejada

Doctorando en Investigaciones Humanísticas.

Comentar

(Spamcheck Enabled)