Divulgación

Rincón mitológico. El rapto de Perséfone

Publicado en el número 5 de Descubrir la Historia (abril de 2016).

Esta nueva entrega del rincón mitológico coincide con la llegada de la primavera. Y qué mejor que contar un mito propio de esta época del año. El nombre de Perséfone lo asociamos al inframundo, a las tierras de Hades. Esto es en la mitología griega, ya que en la romana la conocemos por Proserpina. Era hija del señor del Olimpo, Zeus, y de Ceres, la diosa de la agricultura. En el Olimpo no todos se llevaban bien, ni gustaban de la vida común. Ese era el caso de Ceres, que prefería vivir alejada de las tramas cortesanas y no dudaba en rechazar a todos aquellos dioses que la cortejaban.

Vivía así, sin demasiadas complicaciones acompañada de su hija Perséfone, cuidando de que la siembra y los ciclos vegetales se cumplieran. Sin embargo, un día Perséfone estaba recogiendo flores junto a otras compañeras en un prado cuando se abrió la tierra y apareció Hades, su tío, que la raptó para que fuera la reina del inframundo junto a él. Imagínese el lector qué drama familiar, cómo podía sentirse Ceres. Había perdido a su hija que, además, era su única compañía. La bella doncella había sido raptada por el señor del inframundo. Aunque, por supuesto, ella no sabía dónde estaba ni con quién. Intentó averiguarlo, vagando de un lado al otro de la tierra, sin encontrar prácticamente ningún rastro de ella.

Detalle de El rapto de Proserpina, de
Bernini (Wikimedia).

Su tristeza, como nos suele pasar a los mortales, acabó afectando a su rendimiento laboral. Porque, claro, los dioses tienen responsabilidades que cumplir, y el de Ceres era hacer que las tierras florecieran y los suelos fueran fértiles. Pero su desesperación la hizo caer en lo que hoy llamaríamos una depresión —perdónenme Ovidio y otros mitógrafos—, que paralizó la tierra, que se convirtió en estéril y en desierto por donde pisaba la afligida madre.

La hambruna que provocó fue terrible, y Zeus, como responsable de los equilibrios en el mundo de los dioses y de los mortales intervino. Gracias a Helios, que todo lo ve y lo conoce, descubrió que estaba con Hades y le obligó a devolver a Perséfone a Ceres. Y aquí viene la clave de este mito y que va a permitirnos sacar diferentes conclusiones. Según la Enciclopedia Britannica, Hades le hizo comer una semilla de granada, con el fin de que nunca fuera del todo libre, ya que tendría que regresar una tercera parte del año junto a él, aunque podría estar con su madre el tiempo restante. Hay otros relatos que dicen que comió varias semillas, una por cada mes del año que tendría que pasar con él, y también otras que dicen que el tiempo que debía estar con él era mayor, de dos tercios del año.

Este mito tiene una relación evidente con los ciclos agrarios. De este modo, la primavera sería un momento de gran vitalidad y crecimiento de vegetación, ya que Perséfone se reunía con su madre. Durante el verano se producía una maduración de especies y, con la llegada del otoño, la recogida de muchos de los frutos. Pero, al mismo tiempo, esta estación anunciaba que Perséfone debía reunirse de nuevo con Hades, y esto se manifestaba en los campos con la caída de las hojas y los tonos ocres. El invierno sería un periodo estéril, triste y frío, dada la soledad de Ceres. El relato varía de unas regiones a otros, al igual que el número de meses que Perséfone debía pasar en el Inframundo. Depende de los meses que dure el invierno en el lugar donde se contara esta historia, y también de los momentos del año en los que la actividad agrícola se redujera. Pero es evidente que existe una relación directa del mito con los ciclos de la agricultura.

Pero no es el único análisis posible. Podríamos decir que, al igual que sucede en algunos textos religiosos como la Biblia, los relatos —en este caso, los mitos— servían para dar explicaciones a diferentes fenómenos, ya fueran naturales, sociales o culturales. Así, podríamos extraer que la tradición del matrimonio, en el que la novia pasaba a formar parte de la familia del novio, se podría explicar con el mito del rapto de Perséfone. En la tradición grecolatina era algo habitual, a veces interpretado como una especie de rapto de la novia.

En algunas ocasiones se ha asimilado, sobre todo en la tradición latina —en la que Ceres es denominada Deméter y, Perséfone, Proserpina— a madre e hija como la misma diosa, dados sus vínculos y la relación de la labor de la diosa de la agricultura con los periodos en los que su hija estaba junto a ella. Por otro lado, Perséfone no sólo se ha considerado como una doncella débil que era raptada y se sometía a los deseos y trampas de Hades. Era la reina del Inframundo, impasible e implacable sobre las almas que allí entraban.

Proserpine, de Rossetti (Wikimedia).

En este rincón para la mitología siempre mencionamos cómo se han representado estas leyendas en la Historia del Arte. Encontramos un gran número de obras en las que aparece, tanto en pinturas y esculturas. Por ejemplo, es famosa la escultura barroca de Bernini El rapto de Proserpina. En ella se pueden ver detalles como los dedos de Plutón —Hades— están clavados en la cintura y en la pierna izquierda de Proserpina, y también el rechazo de ella alejando con su mano la cabeza del dios del Inframundo. En la pintura, no podemos dejar de mencionar a Dante Gabriel Rossetti, quien se alejó del momento del mito para representar a Proserpina con una granada en la mano.

También es interesante el grabado de Johann Ulrich Kraus en el que se ve otro de los detalles del acontecimiento del rapto de Proserpina. Las compañeras con las que estaba en el momento en que apareció Hades y se llevó al Inframundo fueron convertidas en sirenas por no haber hecho nada por evitarlo. Además de la pintura, escultura o grabado, la figura de Perséfone ha inspirado obras literarias, teatrales o musicales. En este último caso destaca Perséphone, una ópera-ballet de Stravinsky con libreto de Gide inspirada en este mito.

Grabado de Ulrich Kraus (Wikimedia).

La mitología nos enseña muchas cosas y hay muchas versiones de cada uno de los mitos que vamos narrando. Precisamente debido a la tradición oral en la que eran construidos. Pero hemos mostrado una visión general del conocido como rapto de Perséfone, con el que podemos entender las explicaciones que daban los antiguos griegos y romanos a las dinámicas de la agricultura y al origen de prácticas sociales relacionadas con el matrimonio. Los mitos podían tener tener diferentes finalidades finalidad. Y, en este caso, podemos hacer interpretaciones diversas. Pero, al margen de ellas, nos queda disfrutar de su ficción y su representación en el arte.

Para saber más:

Persephone (2013). Encyclopædia Britannica. Encyclopædia Britannica Deluxe Edition. Chicago: Encyclopædia Britannica.

Ovidio (1999). «Ceres – Rapto de Prosérpina. Libro V, 345-405» Metamorfosis. Edición de Consuelo Álvarez y Rosa María Iglesias. Madrid: Cátedra.

Acerca del autor

Gala Yagüe Narváez

Historiadora del arte. Ilustradora y gestora cultural. Miembro del consejo editorial de Descubrir la Historia.

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