Entrevistas

Nacho Ares: «La Historia es aburrida si no la sabes vender, como todo»

Publicado en el número 5 de Descubrir la Historia (abril de 2016).

Nacho Ares nació en León en 1970. Cursó estudios de Historia Antigua. Cada semana nos transmite a través de las ondas de la Cadena Ser trozos de Historia, de una manera amena, divulgativa y cercana. Su programa se llama Ser Historia, y no parece que tenga este título sólo por emitirse en esa emisora, sino porque la Historia es, sin duda, un parte de la vida de Nacho Ares. En su espacio semanal en la radio se aprecia con claridad su vocación por dar a conocer la Historia. Ser Historia es una verdadera referencia en la divulgación radiofónica de la Historia. Su horario intempestivo —se emite los domingos de 5 a 6 de la madrugada— no le hace perder audiencia. En primer lugar, por la cantidad de personas que, por motivos laborales o de otro tipo, a esa hora pueden disfrutar de una compañía interesante en la radio. Pero también porque su escucha en formato podcast, es decir, accediendo a los archivos de audio de manera posterior por suscripciones o de manera manual, está bastante extendida. De hecho, soy uno de esos que cada semana acceden a su página web para escuchar el programa.

Ares no sólo se ha dedicado al periodismo o a la escritura de libros —ya lleva dieciséis publicados—. También tiene un extenso historial de trabajos de investigación en el ámbito historiográfico que más le interesa: la egiptología. Afirma con una frase de extraordinario significado: «no somos conscientes de que todos venimos de allí, y al mismo tiempo algo dentro de nosotros sí lo sabe y por eso nos sentimos atraídos». De esta forma justifica que haya tantas personas fascinadas por esta cultura tan particular.

De la entrevista que sigue se podrían extraer, entre otras, dos conclusiones. La primera, que la Historia no es para nada aburrida, y que si tenemos a veces este concepto es porque en los planes de estudio las humanidades, en general, no ha tenido el peso adecuado, llegando a otorgarles el grado de ′marías′. La segunda, que la divulgación es fundamental y que en España los académicos deben dedicarse también a esta faceta, como sucede en otros países.

Pregunta. Tienes un currículum verdaderamente completo, que incluye artículos académicos, pero también multitud de trabajos divulgativos. ¿De dónde parte tu compromiso con la Historia?

Respuesta. Lo que más me ha gustado siempre ha sido comunicar, compartir y dar a conocer la Historia. Nunca he tenido pretensiones académicas y si bien me las han ofrecido, solamente he aceptado dar conferencias de forma esporádica en colegios, universidades, instituciones públicas o privadas. Creo que para comunicar la Historia hay que estar al pie de la calle y llegar a la gente. Hoy todos los medios solo hablan de política y deportes, pero si sabes hacerte un hueco es mucha la gente que se interesa por la Historia.

P. Quienes te seguimos desde hace años, sabemos que tu mayor pasión profesional es la egiptología, que es compartida por muchos aficionados a la Historia. ¿Qué consideras que tiene el Antiguo Egipto que llama tanto la atención de tantas personas?

Nacho Ares con una estatuilla egipcia ushbeti. (Fotografía: María Belchi).

R. De alguna forma no somos conscientes de que todos venimos de allí, y al mismo tiempo algo dentro de nosotros sí lo sabe y por eso nos sentimos atraídos. Nuestra tradición judeocristiana bebe de fuentes egipcias y no tenemos más que adentrarnos un poco en la historia faraónica para empezar a descubrir esas curiosidades asombrosas que nos hacen ver que realmente no ha pasado tanto tiempo ni han cambiado tanto las cosas.

P. Desde hace muchos años te dedicas a la divulgación en medios de comunicación, ¿por qué te interesó este mundo para desarrollarte profesionalmente?

R. Como decía antes, prefiero estar en los medios antes que en el mundo académico. Hay personas que compaginan estas dos opciones, pero yo me centro en la radio, la literatura y la televisión (en este orden según mi predilección) porque se puede llegar a más gente y se pueden hacer cosas espectaculares. Me gusta ir a los sitios y luego contarlo en forma de artículos o reportajes para la radio o la tele. No me gusta que me llamen periodista, no lo soy. Pero he de reconocer que a veces sí hago de tal. Es una sensación extraña. Yo soy de los que piensa que, hasta Alejandro Magno, todo eso es Historia, y desde la muerte de Alejandro hasta nuestros días, eso es periodismo…

P. Relacionado con la anterior, hemos tratado alguna vez el tema de los historiadores que se dedican a la divulgación, y de los periodistas que se dedican a la investigación de la Historia. ¿Por qué crees que estas dos disciplinas aparecen en tantas ocasiones unidas?

R. Creo que llegamos a un punto en el que los títulos y las barreras profesionales se rompen. En otros países como Reino Unido que conozco muy bien, la mayoría de profesores hacen trabajos de divulgación. Aquí en España se cuentan con los dedos de una mano los que, según ellos, se “rebajan” a escribir novelas o hacer divulgación para el gran público. Prefieren concentrarse en trabajos académicos que no llegan a nadie y que desgraciadamente no aportan nada. De ahí que la Historia en muchas ocasiones no la den a conocer profesores sino historiadores alejados del mundo académico, o periodistas.

P. La Historia es una de esas disciplinas que, por un lado, resultan aburridas a los estudiantes pero, por otra parte, tienen un amplio mercado en la novela histórica, con claros ejemplos de éxito mundiales (por ejemplo, Santiago Posteguillo en relación con la Antigua Roma). ¿Por qué sucede esto? ¿Qué crees que falla en la enseñanza?

R. La Historia es aburrida si no la sabes vender, como todo. Si tenemos un plan de estudios pésimo en donde las Humanidades no tienen ninguna fuerza y se consideran los contenidos de manera displicente, la típica “María”, pues no llegamos a ningún sitio. Yo conozco profesores excelentes de Historia que han hecho amar esta disciplina a sus alumnos. Si lo único que haces es leer un libro denso y aburrido, lo más normal es que el alumno caiga muerto a los 10 minutos. Como sucede con todo, la pasión que el profesor o el comunicador le pone a lo que hace, es un porcentaje muy alto del éxito que pueda tener.

P. También nos inquieta la existencia de documentales y programas que se alejan completamente de la ciencia histórica y divulgan una pseudo historia, no sustentada sobre hechos probados, sino sobre hipótesis cada vez más delirantes. Pienso en el caso, por ejemplo, de quienes afirman que las pirámides pudieron ser construidas mediante planes extraterrestres. ¿A qué crees que se debe este tipo de fenómenos mediáticos?

R. Hay gente para todo. A mí la verdad es que no me afecta. Yo empecé encandilado por los misterios de las grandes culturas. Leí a Däniken y otros autores que ya en los 60 decían que los extraterrestres habían visitado la Tierra y habían ayudado a la construcción de grandes monumentos. Luego es cada uno el que tiene que ir ampliando y descubriendo por sí mismo la realidad y lo apasionante que es, sin necesidad de añadir edulcorantes marcianos. Ahora bien, si Däniken no hubiera hablado de Pascua, Nazca, Dendera… seguramente hoy nadie sabría dónde están esos lugares. Los políticos salen en la tele mintiendo todos los días y lo asumimos como algo natural. Con estos trabajos podríamos pensar lo mismo.

P. Por contra, tu programa en la Cadena Ser, Ser Historia, es un ejemplo de divulgación rigurosa y amena. ¿Cómo consigues conjugar ambos elementos?

R. Creo que le pongo pasión en lo que hago. Me entusiasma y me emociona estar delante de un micrófono y entrevistar a grandes personajes o incluso protagonistas de la Historia. Creo que eso le llega a la gente. Luego están las dramatizaciones, las exposiciones, los libros, la música … en todo ello el oyente puede ir ampliando y continuar disfrutando de la Historia. Muchos profesores me escriben diciendo que ponen los podcasts en clase a sus alumnos. Eso es un verdadero honor y una satisfacción muy grande.

P. Por norma general, ¿crees que los ciudadanos tenemos una visión que se acerca a la realidad histórica de Egipto o te sueles encontrar con ideas inexactas asentadas, como suele pasar con, por ejemplo, los vikingos?

R. Sí, hay tópicos que es muy difícil de borrar. Que si las pirámides las construyeron esclavos, que si usaron rodillos para arrastrar piedras… Solo la educación conseguirá cambiar todas esas cosas. Entiendo que es difícil y no todo se puede hacer de la noche a la mañana. En España, aunque la educación es pésima, es mejor que nada y solo desde hace 30 años más o menos, mucha gente ha tenido acceso a la Universidad.

P. ¿En qué proyectos divulgativos, periodísticos o académicos estás actualmente inmerso?

R. Estoy rematando una nueva novela que aparecerá el año próximo y mientras sigo con la radio, la televisión y mi pasión que es la Historia. Me encanta viajar y visitar lugares, entrevistar a gente que tiene cosas interesantes que contar y que luego lo puedan escuchar los oyentes.

P. Afirmas que sueles viajar cada año en varias ocasiones a Egipto. ¿Has percibido cambios importantes en los últimos tiempos debido a la compleja situación política de Egipto y, sobre todo, países de su entorno?

R. En Egipto no ha cambiado casi nada. Solo las noticias que salen en TV y que si estás allí ni te enteras. La vida es normal, tranquila y el día a día es como en cualquier ciudad de España. Puede extrañar esto que digo por las cosas que se dicen en TV, pero es la verdad. Si no, no iría. Tonto no soy.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

Comentar

(Spamcheck Enabled)