Divulgación

Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Publicado en el número 5 de Descubrir la Historia (abril de 2016).

«Quería que Harry dejase nuestro mundo para encontrase con los mismos problemas en el mundo mágico. Por lo que [Harry] se encuentra con un intento de imponer una jerarquía, con fanatismo, y con esta noción de pureza, lo que es una gran falacia, pero se encuentra por todo el mundo. A la gente le gusta pensar que son superiores y si no pueden enorgullecerse de nada van a defender una pureza percibida. Así que sí, esto sigue un paralelo [histórico]».

Estas fueron las palabras que la autora de la serie de libros de Harry Potter, J. K. Rowling, declaró en una entrevista para the-leaky-cauldron.org, en abril de 2012. Y ese paralelo, como la misma escritora ha ido revelando sobre todo a partir de la publicación del último libro de la saga, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2007), se construye inspirándose en la Europa de entreguerras y el auge del nazismo en Alemania, con Adolf Hitler en el poder. ¿Sorprendidos? Bien, pues: el presente artículo se dedicará a esclarecer algunos de los aspectos fundamentales de la saga que denotan una inspiración a veces más historicista que de ficción. Veamos.

Harry Potter - Departamento para el Registro de los Hijos de Muggle 300x300 - Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Departamento para el Registro de los
Hijos de Muggle, es decir, las personas no
mágicas

Empecemos por la jerarquización de la sociedad mágica, una división social piramidal defendida por muchos magos y basada en la pureza de sangre. En Harry Potter encontramos cinco tipos de clasificación para los humanos en función de su «estatus» sanguíneo: los muggles (personas no mágicas), los hijos de muggles o «sangre sucia» (mago/bruja nacido de persona no mágica), los squibs (persona no mágica nacida de magos), los mestizos (mago/bruja nacido de magos, aunque con algún ancestro muggle) y los «sangre limpia» (mago/bruja con ancestros mágicos). Dicha clasificación, de acuerdo con los magos con prejuicios de tipo racista que aparecen en la saga de Harry Potter, determina la habilidad de cada persona, estableciendo por lo tanto una serie de ideas preconcebidas hacia cualquier persona que se vea afectada por dicha estratificación. Eso significa que un mago al que se le atribuya una pureza de sangre será considerado más capaz de, por ejemplo, elaborar un conjuro que un «sangre sucia». A su vez, este prejuicio permitirá que las oportunidades sean mayores y mejores para un «sangre limpia» que para un mestizo, quien tenderá a ser discriminado.

Harry Potter - Libros que alertan del peligro Muggle 300x125 - Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Libros que alertan del peligro Muggle.

El ejemplo más evidente para descartar esta afirmación racista en el mundo mágico de Harry Potter lo encontramos con las figuras de Neville Longbottom y Hermione Granger, ambos alumnos de la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. Longbottom es considerado un «sangre limpia», aunque es descrito como el menos hábil de su clase, consiguiendo escapar de muchas situaciones peligrosas gracias a la ayuda de Hermione Granger, hija de muggles, es decir, una «sangre sucia», y la mejor de su clase. Parece ser que la propia autora J. K. Rowling nos está ya dando su opinión frente a postulaciones históricas que no solamente se basaron del mismo modo en la «pureza de sangre», sino que persiguieron los mismos objetivos de discriminación y, en algunos casos, de aniquilación. Y no se puede hablar de discriminación ni de jerarquización social en Harry Potter sin hacer referencia a la familia Malfoy. Los Malfoy, seguidores del antagonista de Harry Potter en la saga, Lord Voldemort, serán quienes a lo largo de la historia expresen con mayor entusiasmo sus creencias racistas. Un elemento curioso, aunque no determinante es el parecido físico de esta arrogante familia con lo que en la Alemania Nazi se conoció como «la raza aria». Tanto el padre, Lucius Malfoy, como la madre, Narcissa, y su hijo Draco, destacan por su rubio y estirado cabello, un color que contrasta directamente con el de los tres protagonistas: Harry, cuyo cabello es negro; Hermione, que luce marrón castaño; y Ron Weasley, pelirrojo. Cabe destacar el mechón oscuro de Narcissa Malfoy, una señal que, según Tiffany Walters (2015), simboliza las acciones que dicho personaje decide acometer para proteger a su hijo Draco, a pesar de que estas decisiones desobedezcan las órdenes de Lord Voldemort y perjudiquen a «su raza». Estas muestras de amor y sacrificio perpetradas pese a lo que se espera de un «sangre limpia» parecen pues traducirse en la mancha oscura de su «limpia» melena.

Harry Potter - Pamfleto que en Harry Potter alerta del peligro de los Muggles o personas no m  gicas 300x200 - Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Panfleto que en Harry Potter alerta del peligro de los Muggles o personas no mágicas.

Pero los Malfoy no solo defienden a lo largo de la saga que aquellos magos «impuros» deberían gozar de menos privilegios o de menos respeto, sino también una división que clasifica a los demás seres vivos del mundo mágico, es decir, que jerarquiza a otras razas. Elfos, Centauros, Hombres Lobo o Goblins son tratados en los libros como seres inferiores a los magos, considerándolos menos inteligentes o menos desarrollados. Esta jerarquía recuerda a la división por razas que Adolf Hitler promocionó a lo largo de su carrera totalitaria al frente de Alemania. Según Hitler, los alemanes verdaderos serían aquellos de «sangre pura», siendo entonces considerados parte de la «raza aria»: una raza nórdica europea descrita por el nacionalsocialismo como esbelta, de rasgos claros, tenaz, muy inteligente y, en definitiva, superior a cualquier otra raza humana. Aun así, podía ocurrir que un alemán considerado «ario» resultase, por ejemplo, ser homosexual, en cuyo caso se le consideraría «defectuoso» o enfermo y, por lo tanto, inferior al resto de alemanes. También la otrora ciudadanía alemana considerada por el nacionalsocialismo como de «raza» gitana o judía, descritos por el régimen como ladrones y peligrosos –entre otras muchas acusaciones–, quedaría clasificada como «indeseable» e inferior. Del régimen nazi destacarán además las llamadas Leyes de Nuremberg (1935), establecidas para la «protección de la sangre alemana» y «el honor alemán», prohibiendo el matrimonio y las relaciones extramatrimoniales entre alemanes y judíos, entre otras especificaciones.

Harry Potter - Mi foto Museum des Terrors Berlin 169x300 - Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Museum des Terrors (Berlín).

Cabe asimismo destacar la obsesión de los nacionalsocialistas por la herencia de sangre limpia, es decir, por la existencia de un mínimo de generaciones de las que la sangre haya permanecido «pura». Con ello se crearía el llamado «certificado de sangre alemana», un documento que a partir de las Leyes de Nuremberg se extraditaría a aquellos con sangre «parcialmente judía» (mestizos) que probasen tener ancestros directos de «sangre limpia» al menos desde 1750. Esta obsesión con la pureza ancestral se encuentra también presente en la saga de Harry Potter. Un ejemplo muy claro es el tapiz decorado con un árbol genealógico en la casa del padrino de Harry, Sirius Black, quien se avergüenza de pertenecer a una familia que se enorgullece de su «pureza de sangre». Cada vez que Harry y sus amigos entran en la casa de los Black, el cuadro pintado de la madre de Sirius empieza a gritar una sarta de insultos dirigidos básicamente a Hermione Granger, hija de padres no mágicos: «¡Inmundicia! ¡Escoria! ¡Sucios! ¡Viles! ¡Vergüenza para mi sangre!» (The Orther of the Phoenix, p. 78).

La obsesión con la sangre en calidad de herramienta de estratificación no se encuentra solamente en el régimen nazi. En la América colonial, con la ocupación española de territorios indígenas –siglos XIV-XVIII–, se estableció una clasificación de «estatus» para identificar a los colonizados por «castas» o «cruzas» basándose en su «pureza de sangre», estableciendo así una nueva y definida jerarquía de poder. Cuanta más sangre indígena se poseía, más abajo en la pirámide social, y, al contrario. Así, la clasificación incluía: mestizos, mulatos y castizos, entre otros. Este sistema de estratificación tenía como objetivo garantizar la supremacía de una aristocracia peninsular, elevada socialmente por su «limpieza de sangre» o su pureza española. También en la temprana modernidad española –siglo XIV–, se estableció además un sistema de diferenciación entre personas de sangre «pura» y aquellas «impuras», caracterizadas por «mezclas de sangre» que incluían la judía y la morisca. Incluso en el contemporáneo Estados Unidos –principios del siglo XX– surgió una ley llamada «one drop rule» (literalmente: regla de una sola gota) que serviría para clasificar a las personas en función de la «cantidad» de sangre africana que tenían. En función de su «pureza sanguínea», es decir, de lo cercanos o no que estuvieran de la «raza blanca», se determinaban sus oportunidades de trabajo y el tratamiento que se les confería. Como vemos, pues, la jerarquización y clasificación por sangre no es algo que haya aparecido por primera vez de la pluma de J. K. Rowling.

El caso extremo de aniquilación o planificación genocida de aquellos considerados como de «raza inferior» se encuentra tanto en la saga de Harry Potter como, desgraciadamente, en la Historia de la humanidad. En el primer caso, descubrimos en el libro Harry Potter y la Cámara Secreta cómo el «heredero» de Salazar Slytherin, quien fue –aunque mago oscuro– uno de los cuatro fundadores de la escuela Hogwarts de magia, abre la llamada «cámara de los secretos». Dicha cámara esconde un monstruo cuyo macabro cometido es el de asesinar a aquellos estudiantes hijos de muggles. Una vez abierta la cámara, un mensaje escrito con sangre aparece en la pared de uno de los pasillos de la escuela, rezando: «Seréis los siguientes, sangre sucia». Desde ese momento, el monstruo empezará a moverse por la escuela con el objetivo de «purificarla» de aquellos que, en opinión del que fuera Salazar Slytherin, no deberían estudiar magia. También en el último libro de la saga, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Lord Voldemort recluta a todos aquellos fieles que, como él, quieren «limpiar» el mundo de los de «sangre impura», además de querer esclavizar o supeditar a las personas no mágicas y a las consideradas como razas mágicas inferiores, lo que llevará a la batalla final. Tristemente, el régimen nacionalsocialista sería también responsable del intento de eliminar total o parcialmente a un grupo considerado distinto de manera irracional. En el caso de Hitler las víctimas fueron los judíos y el resto de «parásitos de Alemania»; en el caso de Lord Voldemort, los «sangre sucia» que amenazan la «pacífica sociedad de sangre limpia» (Harry Potter and the Deathly Hallows, p. 205).

En ambos casos, los anteriores eslóganes tuvieron como objetivo convencer a una confusa población de una amenaza que nunca tuvo ni tendría lugar. La propaganda, igual que el control de los medios de comunicación, serán atributos que se presenten en Harry Potter del mismo modo que en la Alemania de Hitler. En el primer caso vemos como, a partir del quinto libro (Harry Potter y la Orden del Fénix), aquellos que quieren reafirmar una jerarquía de poder controlada por los magos de «sangre limpia» corrompen el Ministerio de Magia, así como el famoso periódico del mundo mágico The Daily Prophet (El Profeta). De ese modo, las instituciones públicas comienzan una carrera propagandística dedicada a desacreditar a todos los que defienden a Harry Potter como el «elegido» para derrotar a Lord Voldemort, mientras que publicitan la importancia de mantener la comunidad mágica limpia de cualquier «elemento nocivo», lo que incluye primordialmente a los hijos de muggles. Será en el último libro (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) cuando la corrupción del Ministerio llegará a su punto álgido, creando una Comisión para el Registro de Hijos de Muggles (p. 203), considerados como ladrones de magia, una acusación falsa infundada para refutar que la magia pueda provenir de muggles. En la Alemania de Hitler, en 1938, también se ordenó a los judíos el registro obligatorio, un proceso al que le seguiría la implantación obligatoria de la conocida como Estrella de David como seña identificadora de cualquier judío, una práctica que llevará su discriminación hasta límites atroces.

Harry Potter - Propagandi nazi antijud  a   l es el culpable de la guerra google derechos reuso no comercial 207x300 - Más allá de la ficción: los paralelismos históricos de la saga Harry Potter

Propaganda nazi antijudía ‘él es el culpable de la guerra’.

Antes de finalizar, parece de interés destacar también algunos paralelismos entre personajes ficticios de la saga y personas que formaron parte de la historia de la Europa de entreguerras y en los que la propia J. K. Rowling afirmó haberse inspirado. En primer lugar, encontramos al Primer Ministro de Magia Cornelius Fudge, caracterizado en los libros como una persona asustada de la posibilidad de que el mago más oscuro de todos los tiempos, Lord Voldemort, haya vuelto para amenazar a toda la comunidad mágica. El miedo hace imposible para el Ministro aceptar una realidad que cada vez es más evidente, hasta que su propia turbación le hace delirar. Según la autora de la saga de Harry Potter, fue Neville Chamberlain quien inspiró el personaje de Fudge. Según Rowling, Chamberlain fue conocido en Gran Bretaña por su miedo a una nueva gran guerra, lo que le empujó a negar continuamente la amenaza que Hitler representaba para la seguridad de Europa y del mundo. Finalmente, Chamberlain sería sustituido por Winston Churchill, quien sí estaba dispuesto a llevar Gran Bretaña a la guerra. Del mismo modo, en Harry Potter Fudge será sustituido en el quinto libro por Rufus Scrimgeour, quien estará dispuesto a aceptar la realidad y proteger con más integridad la dignidad del Ministerio, ya corrompido. Para finalizar, destacar, como no, al «malo de la película», Lord Voldemort, quien la escritora británica describió como «un tipo de Hitler». Víctimas de una dura infancia –Voldemort en un orfanato muggle y Hitler con una carrera artística frustrada que le llevó a mendigar por las calles de Viena– y de una «pureza de sangre» sospechosa –Voldemort era mestizo y los rasgos físicos de Hitler lo alejaban la «raza aria» de la que tanto se vanagloriaba–, ambos personajes decidirán culpar de su desgracia a un grupo que considerarían tanto inferior como perjudicial para aquellos asignados como «superiores», ideas radicalmente racistas que llevarían a ambos tiranos a una guerra total.

La fantasía y la realidad se entrelazan en una de las más exitosas sagas de ficción de la historia. Detrás de las páginas de Harry Potter encontramos no solamente una fantástica narrativa de aventuras, sino una lección de tolerancia y respeto que nos muestra como el racismo y la discriminación no solo son infundados, sino que siempre persiguen objetivos políticos, de poder y de sumisión. Con esta obra maestra J. K. Rowling nos recuerda que la Historia no solo se repite, sino que puede volver bajo cualquier disfraz, siendo nuestra responsabilidad saber identificar cuando es el momento de reaccionar y enfrentarnos a nuestros peores temores, como nos enseña Harry.

Para saber más

Saga de literatura joven Harry Potter (1997-2007).

The Leaky Cauldron (website)

Barrat, Bethany (2012). The Politics of Harry Potter. NY: Palgrave Macmillan.

Brown, Karen A. (2008). Prejudice in Harry Potter’s World. USA: Virtual Book Worm Publishing.

Fredrickson, George (2015). Racism: A Short History. UK: Princeton University Press.

Reagin, Nancy R. (2011). Harry Potter and History. UK: Turner Publishing Company.

Walters, Tiffany L. (2015). Not so Magical: Issues with Racism Classism and Ideology in Harry Potter. Northern Michigan University Master’s Theses, paper 42.

Acerca del autor

Bàrbara Molas Gregorio

Periodista e historiadora.

Comentar

(Spamcheck Enabled)