Divulgación

La divulgación como camino por explorar

Cuando alguien estudia la carrera de historia, puede tener motivaciones muy variadas. Tanto que es difícil recopilarlas en un artículo, pero hay dos que suelen ser recurrentes: la dedicación a la enseñanza o a la investigación. Ya sabemos que todas las carreras universitarias tienen, como se suele decir, salidas variadas, y que no todas son obvias. En el caso que nos ocupa en este artículo es el de tomar la dfivulgación como una salida profesional definitiva o transitoria hacia otros caminos.

Este artículo no viene motivado por una experiencia personal, puesto que, en mi caso, soy licenciado en Periodismo, y mi dedicación a la historia viene desde el lado opuesto: el de la especialización periodística. De hecho, hay debates frecuentes en el ámbito del periodismo especializado sobre quién debería ejercer determinadas actividades. Por ejemplo, un divulgador de los avances en la medicina: ¿debe ser un médico o un periodista especializado en ese campo concreto? Hay respuestas para todos los gustos. Desde mi perspectiva, un periodista tiene a su alcance las herramientas apropiadas para la divulgación de cualquier disciplina, pero debe tener una formación sólida en el área que va a cubrir. En muchas ocasiones, esto no es algo sencillo.

Sin embargo, esto no quiere decir que no se pueda dar el caso contrario. Es decir, que personas tituladas en historia se dediquen a la divulgación, tarea propia del periodista. Y lo digo de manera clara porque, normalmente, los historiadores tienen una buena base en la redacción, procedente de su intensa actividad humanística, y sólo les haría falta conocer en detalle los entresijos del mundo de los medios de comunicación, la manera más eficaz para llegar al público, dominar las herramientas tecnológicas desde las que realizarán su trabajo —desde programas ofimáticos a software de maquetación, hasta los sistemas de gestión de contenidos (CMS) en internet como WordPress y las redes sociales— y entender el lenguaje en el que se deben expresar para hacer llegar al público general conceptos complejos de manera sencilla. Si se tienen en cuenta estos factores, habrá muchas más posibilidades de que un proyecto de divulgación tenga éxito.

Captura de la portada de Historia 2.0 del 3 de noviembre de 2015.

Captura de la portada de Historia 2.0 del 3 de noviembre de 2015.

Esta entrada tiene su razón de ser en que observo que, cada vez más, jóvenes titulados en Historia tratan de comenzar su vida laboral en el ámbito de la divulgación. Un ejemplo lo encuentro en las fundadoras de Historia 2.0, con Laila San José a la cabeza, conocida por su página web The Valkyrie’s Vigil, dedicada al mundo nórdico y vikingo. En una entrevista (disponible aquí) en el programa de radio El café de la lluvia de Radio Vallekas, las fundadoras de Historia 2.0 afirmaban que había otros caminos que explorar para quienes estudian historia, no sólo la vía tradicional de la enseñanza. Y tenían toda la razón, ya que hay otros espacios productivos para la historia, no sólo la docencia, que también es fundamental.

Al igual que Historia 2.0 hay muchos proyectos en internet dedicados a la historia. En nuestras redes sociales solemos recomendarlos, ya que publican artículos realmente interesantes. Por citar sólo algunos de ellos, tenemos espacios de gran calidad como Rea Silvia, Metahistoria o Historias de nuestra Historia. También hay otros mucho más especializados, como Perros con Historia, dedicado exclusivamente a narrar asuntos relacionados con los canes. Por último, cabría mencionar una página web muy interesante, aunque algo más alocada: Ad Absurdum. Se sitúa como un lugar donde hacer algo de humor relacionado con la historia y, por supuesto, contar algunos acontecimientos difíciles de creer, pero ciertos.

Hay muchas más páginas web, pero no podía citarlas a todas. Sólo quería mostrar algunos ejemplos para demostrar que la divulgación en internet se está situando como una salida para muchos historiadores, que tienen iniciativa e inquietud para contar lo que han aprendido, o lo que están investigando. Todo ello lleva mucho tiempo y, en ocasiones, el esfuerzo no se ve recompensado económicamente como debería. Pero, en todos los casos, es una oportunidad para el desarrollo personal y profesional, y cuyo destino es incierto pero, a veces, exitoso.

El otro camino, el de la divulgación en otros medios no digitales, como revistas o libros, resulta un mundo de extraordinaria complejidad. Hay autores de renombre que se dedican exclusivamente a la divulgación. Otros, que comienzan, encuentran en él una posibilidad de trabajo cuando editoriales prestigiosas o medios de comunicación de gran tirada se fijan en ellos. Normalmente, esto sucede cuando ya ha habido una intensa actividad divulgativa en medios digitales o en las redes sociales, pero hay también ejemplos de éxito en la autopublicación.

Sin embargo, hay que ser cautos y no creer que el camino de la divulgación es una salida profesional clara para los titulados en Historia. Hay casos de éxito en términos económicos, y otros que lo tienen en sentidos diferentes como, por ejemplo, lograr que personas se interesen por la historia. En función de las metas que cada proyecto se plantee, el éxito tendrá significados diferentes, y por eso es algo difícil de evaluar. En cualquier caso, la divulgación es un campo interesante para explorar, y más aún con las posibilidades que la tecnología ofrece para hacerlo de manera sencilla y a un coste bajo.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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