Divulgación

La incesante y anónima lucha de Carmen de Burgos

En la historia del feminismo en España y la prolongada lucha por la igualdad de hombres y mujeres, personas como Clara Campoamor o Victoria Kent jugaron un papel fundamental y su labor ha sido ampliamente reconocida y recordada. Sin embargo, no fueron las únicas que tuvieron que lidiar con las arbitrariedades del tradicional sistema patriarcal. Muchos otros nombres son menos conocidos para la mayoría de la sociedad, y es nuestra labor como historiadores y ciudadanos comprometidos con un mundo más justo, rescatar de entre los rincones de la memoria sus vidas y esfuerzos.

Carmen de Burgos en 1913 durante un viaje a Buenos Aires Carmen de Burgos - Fotograf  a de la escritora espa  ola Carmen de Burgos publicada en 1913 con motivo del inicio de su viaje a Buenos Aires 170x300 - La incesante y anónima lucha de Carmen de Burgos

Carmen de Burgos en 1913 durante un viaje a Buenos Aires

Es por ello que hoy queremos invitaros a descubrir la historia de Carmen de Burgos y Seguí, más conocida como Colombine. Esta escritora almeriense nacida en 1867 fue la primera periodista profesional de España y una de las más importantes defensoras de los derechos de la mujer. Como tantas otras veces a lo largo de la historia, su nombre permaneció en el anonimato o en un discreto segundo plano, y muchas de sus obras llevaron la firma de Gabriel Luna, Perico el de los palotes o Marianela. No obstante, su extensa y comprometida producción literaria, unida a su labor periodística, han trascendido las barreras del tiempo y los silencios impuestos, llegando hasta nuestros días.

Desde bien joven, Carmen estuvo familiarizada con el mundo de la prensa, y tuvo acceso a una formación fuera del alcance de la mayoría de mujeres de su época. Su padre, vicecónsul de Portugal, era un rico propietario de tierras y minas; y su marido, con el que se casó a los dieciséis años, era periodista y dueño de la tipográfica donde se imprimía el diario de mayor tirada a nivel local. Estas circunstancias permitieron a nuestra protagonista entrar en contacto con la que finalmente sería su pasión y sustento. Sin embargo, durante sus primeros años de matrimonio, sus pasos se encaminaron hacia la enseñanza, obteniendo la titulación de maestra de enseñanza elemental primaria y superior entre 1895 y 1898, y la plaza de profesora en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara en 1901. Pero ese mismo año, la tragedia se abatió sobre ella. El fallecimiento de su hijo supuso un punto de inflexión en su vida, que la llevó a adoptar la decisión de abandonar a su marido definitivamente y comenzar una nueva carrera como periodista en Burgos, en compañía de su hija.

En esta nueva etapa, su romance con el escritor Ramón Gómez de la Serna la acercó a los círculos intelectuales y le abrió las puertas a las nuevas ideas y postulados que se estaban fraguando en la España de principios del siglo XX. Aunque su lucha por el reconocimiento del papel de la mujer tuvo más que ver con sus propios méritos y con su trabajo como periodista, para el que se demostró tan capacitada como el que más. En este ámbito, cubrió la Guerra de Marruecos en 1909, siendo una de las primeras corresponsales de guerra de la historia de nuestro país. Además, trabajó en medios tan célebres en su época como El Heraldo de Madrid o ABC, del que llegó a ser la primera mujer redactora.

Retrato de Carmen por Julio Romero de Torres en 1917 Carmen de Burgos - Retrato pintado por Julio Romero de Torres en 1917 192x300 - La incesante y anónima lucha de Carmen de Burgos

Retrato de Carmen por Julio Romero de Torres en 1917

Esta confesa republicana, emprendedora y comprometida con su ideología, su causa y su trabajo tuvo que hacer frente las exacerbadas críticas de los sectores más conservadores de la sociedad y la política de su tiempo, que a menudo infravaloraban su obra y la acusaban de aprovecharse de su relación con Gómez de la Serna.  Afortunadamente, sus numerosos reportajes y novelas sirvieron para dar buena cuenta de su talento literario y periodístico y para que la Historia hiciera justicia con su nombre. De hecho, parece ser que una de sus novelas más famosas, Puñal de claveles sirvió de inspiración a García Lorca para la elaboración de su magistral Bodas de sangre. A ello hay que añadir su decidida oposición a la pena de muerte y su lucha por derechos como el divorcio o el sufragio universal, así como su labor como profesora de ciegos y sordomudos en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, o su participación en la creación de la Alianza Hispano-Israelí en 1908, para defender a los sefardíes de todo el mundo.

A su muerte, en 1932, Carmen de Burgos había escritos decenas de obras entre novelas y ensayos, y había contribuido con su pluma y su incesante labor reivindicativa a dar un paso más en el largo camino por el que tantos hombres y mujeres lucharon y aún hoy siguen luchando. Personas como ella suponen una inspiración y un ejemplo; y su historia, como la de todos los que soñaron con un mundo más justo e igualitario, merecen la pena ser contada y recordada


Para saber más:

Castañeda Ceballos, P. (1994) Carmen de Burgos «Colombine». Madrid: Horas y horas.

Establier Pérez, H. (2000) Mujer y feminismo en la narrativa de Carmen de Burgos «Colombine». Almería: Instituto de Estudios Almerienses

Starcevic, E. (1976) Carmen de Burgos: defensora de la mujer. Almería: Cajal.

 

 

 

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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