Divulgación

Tener más cuentos que Calleja

Seguro que muchos de nuestros lectores conocen bien esta célebre frase o, al menos, la habrá oído de pasadas en más de una ocasión. Servidor, que tiende a engalanar y adornar sus historias cotidianas para darles algo de «chispa», reconoce tener «más cuentos que Calleja» en algún que otro momento. Entono el mea culpa, aunque he de decir en mi defensa, que es algo a lo que nunca recurro cuando escribo sobre Historia, ya que nuestro compromiso con ella se basa en el rigor y la imparcialidad.

Retrato de la familia Calleja Calleja - familia calleja 1910 300x211 - Tener más cuentos que Calleja

Retrato de la familia Calleja

No obstante, y viendo que empiezo una vez más a irme por las ramas, hoy quisiera compartir con vosotros el origen de esta famosa expresión, que yo mismo desconocía hasta hace escasos días. Gracias a un artículo publicado en el diario El País, supe que el tal Calleja existió de verdad, y que efectivamente fue el responsable de acercar a los niños de la España decimonónica al maravilloso universo literario, además de uno de los grandes impulsores de la educación en nuestro país.

Este escritor y pedagogo heredó en 1879 la librería y taller de encuadernación que su padre había fundado unos años antes, y la rebautizó con el nombre de Editorial Calleja, convirtiéndola en la más exitosa del país gracias a su innovador proyecto. Al bueno de Saturnino se le ocurrió la idea de promover la literatura entre los pequeños de la casa, y para ello promovió la publicación de una enorme tirada de cuentos y libros infantiles que a menudo engalanaba con las ilustraciones de los más reputados artistas del ámbito. Calleja quería acercar la literatura a todos los hogares, especialmente a los menos pudientes, de modo que sus famosos cuentos se caracterizaron por un precio bastante asequible. Al fin y al cabo, luchar contra el analfabetismo que se cernía sobre la mayoría de la población era recompensa más que suficiente.

43744928 Calleja - 43744928 207x300 - Tener más cuentos que CallejaSi hoy en día, la profesión de maestro no está especialmente valorada, por aquel entonces lo estaba aún menos, y los sueldos y el nivel de vida de estos eran ínfimos, como pone de relieve la expresión «pasar más hambre que un maestro de escuela». Y esto debió marcar profundamente a nuestro protagonista, cuya editorial volcó gran parte de sus esfuerzos hacia la difusión de más y mejores manuales de pedagogía, cuyas páginas llenó de ilustraciones y  elementos con los que atraer la atención de los niños. Paralelamente, Calleja dirigió la revista La Ilustración de España y creó la Asociación Nacional del Magisterio Español, iniciativas que demuestran su compromiso con la causa pedagógica y su preocupación por inculcar la cultura y la alfabetización en cada rincón de un país estancado en materia educativa.

178349 Calleja - 178349 201x300 - Tener más cuentos que CallejaSu editorial, por lo tanto, llegó a publicar más de 3.000 obras entre cuentos infantiles, manuales escolares, diccionarios, obras literarias clásicas y libros de pedagogía. Sin embargo, fueron los primeros los que le harían pasar a la posteridad y grabarían su apellido en el imaginario popular. Calleja tuvo, efectivamente, muchos cuentos, muy baratos y al alcance de todos, de ahí su fama. Cuentos educativos cuyo estilo folclórico e irónico y sus escenas disparatadas y, a menudo, surrealistas, otorgaban a sus publicaciones un estilo inconfundible.

Entre los cuentos de Calleja y las narraciones de Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm, generaciones y generaciones de párvulos consiguieron llenar sus infancias de magia, inocencia e imaginación en una España en que las letras no estaban al alcance de todos. Por suerte, esta editorial contribuyó a rescatar a muchos «niños perdidos» del paso del tiempo y sus estragos, y a teñir de vivos colores la grisácea estampa de la madurez.

Dejándome llevar por esta magia, me gustaría cerrar este artículo de la misma forma en la que lo hacían las narraciones de Calleja, con un «…y fueron felices y comieron perdices, y a mí no me dieron porque no quisieron». Quién sabe si fue así. La lógica me lleva a pensar que muchos de ellos sufrieron los reveses de la difícil época que les tocó vivir. Aunque, por otra parte, no me resigno a creer que, al menos durante un tiempo, aquellas generaciones encontraron en los cuentos el camino hacia mundos mejores y no tan lejanos, apenas a «dos estrellas a la derecha, y todo recto hasta el amanecer». Ya lo advertí, hay veces en que en tengo «más cuentos que Calleja».

 

 

Acerca del autor

Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

Comentar

(Spamcheck Enabled)