Dama con chapines en una lámina del 'Ensemble de gravures de costumes espagnols du XVIe siècle', de Roger de Gaignières (Wikimedia).
Dama con chapines en una lámina del 'Ensemble de gravures de costumes espagnols du XVIe siècle', de Roger de Gaignières (Wikimedia).

Algunas notas sobre la sociedad del Siglo de Oro

Muy conocido es el llamado Siglo de Oro porque en él emergieron las artes y la literatura en España. Históricamente no suele concretarse con unas fechas específicas, aunque algunos teóricos lo encajan entre la publicación de la Gramática castellana de Nebrija en el año 1492 y la muerte de Calderón de la Barca en 1681. Por tanto, su duración supera la de un siglo. Es el momento de tránsito desde la Edad Media a la Edad Moderna.

Aunque este periodo supone un florecimiento de ámbitos creativos y artísticos, la sociedad estaba organizada conforme a los preceptos del Antiguo Régimen. Es decir, una sociedad en la que existían diferentes categorías sociales, como los nobles que tenían privilegios como la exención del pago de impuestos directos, no podían ser sometidos a tortura o cumplir penas por sus deudas y, hasta en el caso de ser condenados a muerte, tenían la ‘ventaja’ de ser decapitados en lugar de ahorcados. Otra categoría, o estamento, era la de los plebeyos, que podían ser condenados con más facilidad que los nobles y no podían ocupar determinados oficios —reservados para la nobleza—.

En «La vida en el Siglo de Oro (y 2)» escrito por el catedrático de Historia Moderna Ricardo García Cárcel y publicado en los Cuadernos historia 16 se explica que existía entre los nobles poco interés por trabajar. Era una aspiración generalizada, no sólo en la nobleza, sino también en el pueblo, quizá como reflejo de lo que los nobles se podían permitir. En este periodo se incrementó el número de hidalgos reconocidos por la monarquía. Se crearon nuevos títulos nobiliarios de manera constante. Por ejemplo, Felipe IV creó 115 títulos y, Carlos II, 295.

Dama con chapines en una lámina del 'Ensemble de gravures de costumes espagnols du XVIe siècle', de Roger de Gaignières (Wikimedia).
Dama con chapines en una lámina del ‘Ensemble de gravures de costumes espagnols du XVIe siècle’, de Roger de Gaignières (Wikimedia).

En el ámbito de la moda, existe un gusto por el pie pequeño, lo que provoca el uso generalizado de un tipo de calzado llamado chapín. No sólo cumple con ese cometido, sino que al ubicarse sobre plataformas altas, evitaba que el zapato entrara en contacto con la suciedad de la calle. También continúa el interés por las joyas aunque, evidentemente, eran los nobles quienes podían comprarlas con más frecuencia. También con el Siglo de Oro llega el Barroco, y esto supuso el uso de artificios, sobre todo en la moda femenina. En el texto citado antes, se señala una frase de Ximénez Paton: «Dos casos tienen perdida a España, la principal es la ociosidad, la otra, los excesos a gastar en trajes, así hombres como mujeres».

Por otro lado, el clero será otra parte importante de la estructura social. En este periodo, los eclesiásticos eran muy respetados y honrados. Es en el ámbito de la Iglesia donde existe un mayor nivel de alfabetización. La implantación de la imprenta supuso un avance para dotar a las bibliotecas de una mayor cantidad de libros, pero no sirvió para aumentar el número de lectores, al menos por el momento. Sin embargo, la lectura empezará a interesar una creciente cantidad de profesiones liberales. Hay que decir que las mujeres quedan excluidas en este periodo, sin contar con las eclesiásticas, del proceso de alfabetización.

En el ámbito de la alimentación, se percibe una clara diferenciación por clases sociales. La mayoría de los alimentos se comían usando las manos, aunque también se utilizaba la cuchara. Felipe III trató de popularizar el tenedor, pero no lo logró, todavía era visto como un instrumento exótico. La diferenciación en el consumo de alimentos entre las clases populares y la nobleza. Entre los primeros, el alimento básico era el pan de trigo, mientras que los segundos consumían carne y vino. Algunos lujos eran el azúcar, la leche y los huevos. No existía hábito de comer pescado, ni siquiera en las zonas costeras.

García Cárcel explica que algunas enfermedades, como la gota, eran propiciadas por un desequilibrio alimentario por un consumo alto de glúcidos y una deficiencia en el de proteínas y lípidos. También indica que, aunque los nobles eran conocidos por el derroche, nunca destinaron una parte importante de su presupuesto a la alimentación, ya que nunca superaría entre el 10 y el 20% del total.

También es necesario hablar de la higiene. En general, y en palabras de García Cárcel: «brilla por su ausencia». Existe una diferenciación entre los cristianos y los judíos y moriscos. Estos últimos daban más importancia a la higiene. Por ejemplo, San Pacomio prohibía el baño de los religiosos salvo en caso de enfermedad (cláusulas 92 y 93 de su Regla). En algunos documentos se habla de calles malolientes. Tanto era así que hubo que realizar normativas para prohibir que se arrojaran inmundicias a la calle desde las ventanas.

Retrato de Quevedo (Wikimedia).
Retrato de Quevedo (Wikimedia).

Por último, hay que recordar a los que pocas veces son citados: los marginados sociales. En España había un importante volumen de «pordioseros», que merecieron la atención de literatos como Quevedo. También requieren nuestra atención los esclavos, que suponen un fenómeno creciente. La mayoría de los moriscos de Granada fueron vendidos como esclavos, así como de otras zonas dominadas por los musulmanes, como Málaga. La conquista de América y el uso de mano de obra esclava autóctona generó un importante debate que, finalmente, dio la razón a los pueblos indígenas. Sin embargo, éstos fueron sustituidos por africanos, que se enviaron en masa a la, para los europeos, recién conocido continente.

Para saber más

García Cárcel, Ricardo (1985). «La vida en el Siglo de Oro (y 2)». Cuadernos historia 16.

Escrito por
Álvaro López Franco

Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social. Vicedirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad académica que promueve la investigación en el ámbito geográfico del Campo de Gibraltar.

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