«La fusión de poesía y arquitectura singulariza la Alhambra respecto a los demás monumentos del arte islámico»

Entrevistamos al profesor José Miguel Puerta Vílchez, gran conocedor de la estética árabe en al-Ándalus y con una producción investigadora muy extensa como arabista.

El arte islámico forma parte de la identidad artística española, sobre todo de las regiones donde los musulmanes vivieron durante más siglos en la península ibérica, en lo que conocemos como al-Ándalus. Encontramos ejemplos notables de arte islámico en Andalucía, con algunas grandes obras que forman parte del patrimonio artístico mundial. Una de ellas sería la Alhambra de Granada. Otra, la Mezquita de Córdoba. Pero hay otros muchos ejemplos, como el Alcázar de Sevilla, Medina Azahara en Córdoba o la Alcazaba de Málaga. 

José Miguel Puerta Vílchez (Dúrcal, Granada, 1959) es profesor de la Universidad de Granada. Su personalidad abierta y cercana desprende humildad, a pesar de que es uno de los grandes conocedores de la estética árabe en al-Ándalus. Como arabista, su producción investigadora es extensa. Pero hay que destacar que no sólo ha hecho publicaciones con carácter académico, sino que ha realizado importantes esfuerzos en textos de carácter divulgativo. Un ejemplo muy claro sería su obra Leer la Alhambra, traducida a varios idiomas. Es una de las guías elementales para aproximarse a un monumento que, como hablaremos en la entrevista que comienza a continuación, es una inmensa obra literaria.

Descubrir la Historia. ¿Cómo nace en usted el interés por el arte y el mundo islámico?

José Miguel Puerta Vílchez.

José Miguel Puerta Vílchez. Mi interés por el arte y el mundo islámico nacen, sin duda, de mi acercamiento a la Alhambra de Granada en los cursos finales de mis estudios de licenciatura en 1981 y 1982. Me impactó comprobar, siendo granadino y estar a punto de terminar Geografía e Historia, en la especialidad entonces de Historia del Arte, que aquel monumento tan fascinante y cercano estaba creado y sostenido formal y semánticamente por palabras y por un idioma del que prácticamente no tenía conciencia siquiera de su existencia. Eso que hizo que, poco después, aprovechando unos meses de residencia en Melilla, empezara allí a estudiar árabe, lo que me abrió las puertas de un universo cultural inmenso, que enfoqué hacia los campos que más me atraían, y me siguen atrayendo, el arte, el pensamiento y la literatura. Ahora, mi interés se centra cada vez más en la combinación de estos tres ámbitos en el presente de las sociedades árabes, con la ilusión de conocer y valorar la práctica artística árabe actual, la cual nos hace comprender mejor, incluso, la del pasado, con las continuidades y rupturas que se establecen con el mismo.

DlH. En su libro Leer la Alhambranos enseña a sentir la Alhambra, y más concretamente a leerla. Es una guía visual de las inscripciones de sus paredes, de sus arcos, de cada uno de sus rincones. La belleza visual de la caligrafía y arquitectura del monumento. Sus obras sobre la Alhambra tienen un gran reconocimiento nacional e internacional. ¿Cómo ha conseguido traducir la complejidad artística e histórica de la Alhambra al gran público?

J. M. P. V. El reto de que un amplio público pueda disponer de manera fácil y directa, a la vez que realizada con seriedad y rigor, de las inscripciones de la Alhambra, es muy antiguo, y ha tenido hitos importantes, como la obra de Lafuente Alcántara en el siglo XIX. No obstante, la complejidad del monumento y la dificultad de la tarea, ha propiciado que se publiquen magníficos trabajos de detalle, sobre todo sobre los poemas, pero no toda la epigrafía y en un formato manejable. Nosotros pudimos hacerlo gracias a la fotografía digital y a la excepcional labor de maquetación de Miguel Salvatierra. Nos llevó tres años de montaje, pero creemos que ha merecido la pena, ya que este material está disponible a muy buen precio y, por primera vez, en francés, inglés, alemán, italiano y español. Los estudios parciales de Lafuente Alcántara, Nykl, Darío Cabanelas, Fernández-Puertas, Mª Jesús Rubiera Mata, García Gómez, y otros, me permitieron abordar las traducciones, especialmente complejas en el caso de la poesía, y la fotografía digital el disponer de imágenes de epígrafes imperceptibles a simple vista. Mis intentos anteriores resultaron fallidos por esta limitación técnica.

DlH.Sentir la Alhambraes un documental que acompaña su libroLeer la Alhambra. En él se pone de manifiesto que la palabra y la poesía son encarnadas en la arquitectura del monumento. Todo rodeado de la sonoridad de la lengua árabe en bellas recitaciones de poemas. ¿Es la Alhambra una de las arquitecturas más poéticas que existen? ¿Podríamos decir que la Alhambra en su conjunto es una obra literaria? 

J. M. P. V. La conjunción entre poesía y arquitectura es única en la Alhambra, y tu pregunta expresa muy bien esa esencia de la Alhambra como gran poema arquitectónico o gran arquitectura poética. García Gómez dijo que en ella se encuentra la más bella edición de poemas del mundo, y el cineasta tunecino Nacer Khemir la describió recientemente como «el único palacio-poema del mundo». La fusión de literatura, sobre todo poesía, y arquitectura singulariza a este monumento respecto a los demás, incluso dentro de la propia arquitectura árabe e islámica, en la que el uso de programas poéticos en los edificios es más limitado y tardío. En el caso de la Alhambra, la composición de los programas poéticas por parte de los visires se realizaba al unísono con la planificación arquitectónica y con sus contenidos representativos y simbólicos, que se extienden, además, a otros libros de la época y a toda una visión del mundo, en la que se construyen «paraísos» sobre la base de las metáforas de feminización del lugar, del jardín y astrales, a través de la lengua perfecta del Corán y de la poesía.

DlH. ¿Se conocen grandes poetas en al-Ándalus? ¿Existieron mujeres poetas? ¿Cuál podría ser la influencia de estos poetas en la literatura española?

J. M. P. V. Hay grandes y célebres poetas andalusíes, como Ibn Hazm de Córdoba, Ibn Zaydun, Ibn Jafaya, Ibn Quzman y un larguísimo etcétera, de muchos de los cuales existen traducciones al español y a otros idiomas, y que constituyen un pilar fundamental de la historia de la literatura árabe clásica. Y también existe una pléyade de poetisas andalusíes, aunque su producción sea más escasa y nos haya llegado de manera más parca. Bien conocida es Wallada de Córdoba, la granadina Hafsa al-Rakuniya, y otras más, como Ibnat ibn al-Sakkan de Málaga, de las que hay disponibles excelentes antologías realizadas por Mahmud Sobh, Mª Jesús Rubiera Mata o Teresa Garulo. Además de ser el único campo, junto con el sufismo, en el que emerge la voz femenina en el islam clásico, su poesía es de gran nivel y muy recomendable. Resulta de una actualidad sorprendente y de una exquisita eficacia literaria.

DlH. En otro de sus libros, La poética del agua en el Islam, nos enseña la importancia del agua en el arte islámico ¿Qué papel tenía en el mundo islámico?

J. M. P. V. Quienes se acercan al arte islámico, y en nuestra tierra este acercamiento es cotidiano, observan siempre la centralidad que tienen las aguas y el jardín en su arquitectura y en las demás artes, y sobre ello se ha escrito mucho. Hay autores que dicen que el paraíso es el único tema del arte islámico clásico. Y, aunque pienso que esta aseveración es exagerada y no ajustada a la realidad y riqueza temática de las artes de los muchos y muy diversos pueblos del islam, decidí reflexionar en esta monografía sobre multiplicidad estética del agua en los textos sagrados, el sufismo, la filosofía, los tratados de jardinería y la poesía, además de la propia arquitectura, las artes visuales o la tratadística agropónica, fundamentalmente en al-Ándalus, con la intención de deshacer tópicos y de encontrar elementos comunes a todas estas esferas del saber y de las artes, en las que los arquetipos e imágenes del agua y del jardín-paraíso actúan como nexo común generador de sentido.

DlH. ¿La poesía y la música andalusí están relacionadas? ¿Podríamos encontrar en la música andalusí el origen del flamenco?

J. M. P. V. Sobre la relación de la música andalusí con el flamenco no tengo conocimientos suficientes para pronunciarme como merece el tema. Se ha escrito y escribe mucho sobre ello, con opiniones que vinculan ambas músicas y otras que las separan o que matizan la relación. No obstante, a pesar de que el flamenco que conocemos es relativamente reciente, los investigadores y los propios músicos de una y otra parte del Mediterráneo encuentran elementos comunes que han producido ya una nueva, y renovada, música flamenco-andalusí muy bella y con sensibilidades compartidas. Más clara es la huella que la música andalusí dejó en las músicas del norte de África, e incluso en las del Oriente árabe, y que ahora nos llegan de vuelta y encuentran magnífica recepción y aprecio en los ambientes flamencos.

DlH. En el año 2014, la Alhambra recibió casi 2 millones y medio de visitantes. En los días de máxima afluencia de público se hace especialmente difícil degustar algunos espacios, como los palacios nazaríes ¿Esta masificación es beneficiosa o perjudicial para la Alhambra?

J. M. P. V. Desde mediados de los ochenta del siglo pasado, se ha ido incrementando progresivamente el turismo masivo en la Alhambra. Los esfuerzos de las autoridades por absorber esta demanda y fomentarla, en beneficio de la ciudad, de un lado, y por conservar adecuadamente el monumento, son realmente dignos de encomio y, en muchas actuaciones, modélicos. No obstante, mi sensación personal es que existe actualmente una sobreexplotación del monumento y que las fuerzas activas de la ciudad exigen de él más de lo que puede dar de sí. Entrar en detalles sería prolijo, pero de manera general observo que se incentiva la visita rápida y consumista, en detrimento de la cognoscitiva, a pesar de que el Patronato de la Alhambra organiza visitas guiadas, exposiciones y muchas actividades que intentan compensar esta situación. La solución no es fácil, y quizá la que yo considero ideal no sea realista, ya que yo restringiría mucho ese número de visitas a favor de otras con más contenido y haría un esfuerzo aún mayor en la conservación y rehabilitación, y eso que es enorme el esfuerzo que se hace en este sentido. El problema es muy complejo y requiere una meditación detallada y realista, además de consenso y colaboración positiva entre los actores responsables de este importante Patrimonio de la Humanidad.

DlH. ¿Cómo evalúa la situación de la conservación del arte islámico en España? ¿Cree que está debidamente protegido el patrimonio islámico?

J. M. P. V. Hablar del patrimonio histórico-artístico y documental árabe e islámico en la península ibérica requiere también un análisis pormenorizado, que escapa a una entrevista. Este patrimonio es tan rico y diverso, que se producen todo tipo de situaciones. Lo que sí deseo decir es que la protección, estudio y divulgación del mismo, precisamente para valorarlo, conservarlo y disfrutarlo mejor, exige un mayor conocimiento de este patrimonio, y en este aspecto se hace mucho menos de lo debido, a pesar de que ahora contamos con más especialistas que en épocas pasadas. El patrimonio islámico rural es el que menos atención acapara, mientras que en los grandes monumentos la protección es irregular, teniendo conocimiento muchos especialistas, interesados, y hasta público en general, de despropósitos cometidos recientemente en el Albaicín granadino, la Aljafería de Zaragoza, la Mezquita de Córdoba y en otros sitios, por motivos de diversa índole, entre los que la falta de conocimiento riguroso del arte islámico ocupa un papel fundamental, a lo que se suman intereses de todo tipo. Y mejor no hablar de la arqueología. En resumen, creo que hay que mejorar mucho la relación de las autoridades responsables con los expertos, y futuros expertos que hay que formar, para que nuestro país esté a la altura que merece esta riqueza cultural y económica.

DlH. Existen algunas controversias en torno a la mezquita de Córdoba, que actualmente se denomina oficialmente sólo como catedral. Se trata de un tema complejo, con ramificaciones hacia la política, la cultura y la religión. ¿Cree que se está protegiendo la historia de este monumento?

J. M. P. V. No, el caso de la Mezquita de Córdoba es doloroso y más que preocupante. Se ha creado una plataforma para defender su titularidad pública y se suceden en estos meses las conferencias, mesas redondas, artículos de prensa, en defensa de dicha titularidad y de que su patrimonio islámico se conserve y difunda adecuadamente y sin que la ideología de las autoridades del Cabildo siga tratando de borrar lo imborrable, cuestión en la que la primera perdedora es la propia Iglesia, ya que la generalidad de sus fieles se relacionan con el templo cristiano orgullosos con su pasado islámico y con la lección de arte y arquitectura que dieron aquí los omeyas qurtubíes. Para muchos historiadores, la mezquita de Córdoba y, dentro de ella, la ampliación de al-Hakam II es el edificio de mayor calidad que nos ha llegado de al-Ándalus, y esta absurda controversia se sigue en el mundo con estupor y dice poco a favor de nuestras autoridades y fuerzas vivas, que no han sabido encontrar una solución todavía a algo tan elemental, como es la titularidad pública en un Estado moderno y democrático del patrimonio histórico, sea éste cual sea, y más allá de los credos y usos religiosos.

DlH. El arte islámico no ha sido iconoclasta, sino más bien anicónico. ¿Podría explicar esta diferencia?

J. M. P. V. Amenazo siempre a los alumnos con suspenderles si escriben que no existe representación figurativa en el islam, como han llegado a escribir algunos, o si dan por sentado que dicha representación está prohibida canónicamente. El tema es complejo, pero diré brevemente que tal prohibición es inexistente en el Corán, como lo proclaman importantes juristas islámicos, y que las tendencias iconoclastas o anicónicas afloran en diversos períodos históricos, como sucedió en el propio cristianismo y en otras creencias, pero que la cultura árabe e islámica es irreductible a esas visiones sesgadas, como la de los talibanes o Daich, en la actualidad. Se confunde la no representación de la divinidad con forma antropomórfica, sí se evoca por la caligrafía o a través de diseños geométricos del universo, y el que apenas se utilizaron las imágenes dentro de las mezquitas con función cultural, se confunde todo esto con una supuesta prohibición de toda representación de la figura humana o figurativa en general inexistente, y, como digo, activa sólo en momentos y situaciones concretas y hasta marginales de la historia del islam. Afirmo, y puede comprobarse en cualquier manual de arte islámico, y ahora en internet con más facilidad y profusión aún, que no existe geografía ni época en el islam que no posea una rica y variada producción de imágenes figurativas, sea en manuscritos, cerámicas, tejidos, metales, marfiles, esculturas, etc. Por no hablar ya de la contemporaneidad, a la que se suma la televisión, el cine, el cartel, etc. etc. Este supuesto anatema es un desgraciado ejemplo de simplificación y deshumanización respecto a esta cultura. Quienes han cuidado hasta ahora la gran herencia estatuaria y figurativa de las civilizaciones de Oriente Medio han sido los musulmanes, quienes a su vez han producido muchísimas de esas imágenes, aunque ahora traten de condenarlas y destruirlas bandas asesinas, que usan eslóganes pseudoreligiosos para someter, como se hizo durante siglos en Europa y otras latitudes en nombre de otras confesiones.

DlH. En la actualidad corremos el riesgo de que se produzcan actitudes islamófobas que se deben, en parte, al desconocimiento de una cultura a la que debemos gran parte de nuestra identidad. ¿Cree que a través del conocimiento mutuo, y de poner en valor la historia, se puede fomentar la tolerancia?

J. M. P. V. La humanidad es cada vez más una sola humanidad y no nos queda más remedio a unos y a otros, a unas y a otras, que conocernos en profundidad y respetarnos con sinceridad, además de defender los principios básicos de la libertad y de los derechos humanos, por muy utópico que parezca, o de lo contrario siempre habrá, y hay, quienes utilizarán los credos, y lo que las artes representan, y por supuesto las armas, para destruir y dominar.

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Acerca del autor

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Gala Yagüe Narváez

Historiadora del arte. Ilustradora y gestora cultural. Secretaria de la revista 'Descubrir la Historia'.

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