Multitudinaria manifestación anti-Siria producida en Beirut en 2005. Una serie de protestas como ésta precipitaron la salida de tropas sirias del Líbano.
Multitudinaria manifestación anti-Siria producida en Beirut en 2005. Una serie de protestas como ésta precipitaron la salida de tropas sirias del Líbano.

Guerras del siglo XXI: Siria

Hablar de un conflicto actual es tremendamente complicado; más aún si se trata de una guerra de la que se ha escrito tanto aunque, a menudo, sin profundizar en los orígenes del conflicto o las motivaciones de los contendientes.

Si hubiera que definirla, yo la definiría como una guerra civil originada por influencias extranjeras —iniciándose con el «chispazo» de la primavera árabe— que ha ido derivando en un conflicto internacional. Con un alcance tan amplio que quizá pueda ser definido como «guerra mundial».

En lugar de describir toda la evolución de la guerra — algo complejo dado que se trata de un conflicto abierto— trataré de analizar sus causas y comienzos en ésta primera parte. En una segunda parte describiré la composición de cada bando de la guerra, así como sus motivaciones y posturas.

Un resumen de la historia reciente de Siria

La Primera Guerra Mundial supuso el derrumbe del Imperio Otomano, que comprendía desde la actual Turquía hasta Palestina, llegando hasta el actual Irak. Durante décadas había existido la voluntad de crear un Estado árabe único separado de Turquía (que no es étnicamente árabe). Tal actitud alarmó a las potencias occidentales, que temían por las minorías cristianas de dichos países. Para evitar tal «Estado» —que había sido prometido a los rebeldes árabes por diplomáticos británicos— Inglaterra y Francia decidieron establecer diversos «protectorados» administrativamente separados en la región, buscando el apoyo de las élites locales y ofreciéndoles el trono del país una vez alcanzada la independencia e, incluso, educando a los futuros príncipes.

Dichas medidas derivaron en la potenciación de nacionalismos locales inspirados por los reyes de los diversos países, que preferían conservar el poder local a perderlo en un hipotético Estado árabe.

En el caso de Siria, se decidió hacer una separación de Líbano —que durante el imperio otomano había sido parte de la misma administración que Siria—, para así crear un Estado de mayoría cristiana separada de la gran «masa» de musulmanes que había en Siria.

Con la independencia del país —y un fallido intento de unión con Egipto— se sucedieron una sucesión de golpes de Estado, con inestabilidad que concluyó con un definitivo golpe que dio Hafed al Asad (padre del actual dictador sirio) en 1970.

Multitudinaria manifestación anti-Siria producida en Beirut en 2005. Una serie de protestas como ésta precipitaron la salida de tropas sirias del Líbano.
Multitudinaria manifestación anti-Siria producida en Beirut en 2005. Una serie de protestas como ésta precipitaron la salida de tropas sirias del Líbano.

Desde los años 70 hasta 2005 Siria ocupó parte del Líbano con la excusa de proteger a la población musulmana que estaba siendo atacada por milicias cristianas (llamadas «falanges libanesas»). Esta ocupación suscitó la creación de milicias financiadas por Siria que cobraron cada vez más importancia en la guerra. De dichas milicias surgió posteriormente el grupo armado Hezbolá, que consiguió cada vez más influencia en la región, hasta el punto de ser un actor decisivo en la guerra civil Siria.

Dentro del contexto de la guerra fría, la influencia en el mundo árabe fue disputada entre la Unión Soviética y EEUU. Esto significó que para lograr inversiones extranjeras sólo había dos opciones de modelo de Estado: Estados conservadores apoyados por una visión restrictiva del islam (como Arabia Saudí) o dictaduras militares de partidos «socialistas» laicos. Esto último ocurrió en Siria, cuyo gobierno fue financiado por la Unión Soviética.

El sistema de gobierno sirio fue (y es) similar al que hubo en la Libia de Gadafi y al Irak de Saddam Hussein. Un modelo de Estado de partido único (o de coaliciones de partidos próximos ideológicamente) con una separación estricta entre religión y gobierno, respeto a las minorías religiosas e igualdad, al menos formal, entre hombres y mujeres, incluyendo su acceso sin restricciones a la educación superior —a diferencia de otros países árabes en los que la mujer tiene restringidos ciertos derechos—.

A partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la posición de occidente hacia estos gobiernos «laicos» cambió, y pasaron de ser sospechosos, por su antigua alineación junto a la URSS, a ser aliados en la lucha contra el terrorismo.

La situación dio un vuelco en 2010, con el inicio de la llamada «primavera árabe» en Túnez, desencadenada por el suicidio de un tendero al que la policía había confiscado un puesto de venta ambulante de pan.

Los orígenes de la guerra y su relación con la primavera árabe

Las primaveras árabes comenzaron como una demanda de libertades ante los gobiernos autoritarios de la región. La posición de los países occidentales ante tal situación fue variando con el tiempo. Desde un apoyo a los gobiernos frente a las protestas (como en el caso de Egipto) a un llamamiento abierto por el cambio (como ha ocurrido en Libia y Siria).

Primeras manifestaciones contra el gobierno sirio durante la «primavera árabe».
Primeras manifestaciones contra el gobierno sirio durante la «primavera árabe».

En Siria las primeras protestas comenzaron en 2011 demandando libertades. Una parte de la oposición estaba influida por los islamistas y empleó violencia ya en los primeros momentos de las protestas —incluyendo el asesinato de policías—. Ello hizo que el gobierno pudiera acusar a toda la oposición de promover actos violentos e inició dos vías. Por un lado, empleó al ejercito (que apoyaba de forma masiva al gobierno) para reprimir las protestas; por otro, introdujo una serie de cambios constitucionales, aunque el presidente Al-Assad se negó en redondo a abandonar el poder como pedían la mayor parte de los manifestantes.

Al ser reprimidas las protestas con tanta dureza el gobierno convocó contramanifestaciones de apoyo al régimen y se centró en las imágenes que mostraban a los manifestantes como violentos. Al rechazar el dialogo con los manifestantes sobre su abandono del poder y enviar cada vez a más policías a reprimir las manifestaciones, provocó el efecto contrario que deseaba, ya que en lugar de acallar a los manifestantes, éstos se envalentonaron y crearon grupos armados para defenderse de la policía.

Manifestación de apoyo a Al-Assad convocada por el régimen en Damasco.
Manifestación de apoyo a Al-Assad convocada por el régimen en Damasco.

Así mismo la vía de la lucha armada fue cobrando mayor fuerza, ya que a pesar de los cambios legislativos que prometían elecciones multipartidistas, el ejército continuó reprimiendo las protestas.

Ante el aumento de la represión (que no logró acabar con las protestas) las facciones armadas de la oposición fueron ganando influencia cada vez mayor al creer que el cambio sólo era posible mediante la lucha armada. Así mismo, recibieron financiación y armamento de terceros países como EEUU.

Conclusiones

Este artículo es la primera parte de dos. En ésta he tratado de explicar las causas e inicio de la guerra. En la siguiente analizaré a sus contendientes con detalle.

Continuación: Las guerras del siglo XXI: Siria (segunda parte)

Escrito por
Jokin Mugica Regueiro

Licenciado en Historia y en Antropología social y cultural. Interesado en historia actual (siglos XX y XXI), especialmente la historia social y otras culturas diferentes a la europea.

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