Divulgación

Salazar y la dictadura «razonable»

La implantación del régimen de una manera moderada o la Constitución de 1933 que combinaba rasgos totalitarios con los del modelo constitucional le dieron este apelativo.

Salazar (Wikimedia).

Salazar (Wikimedia).

Antes de que llegaran los duros años 30 y la consolidación de los modelos dictatoriales en Italia y Alemania, la crisis del Estado liberal había llevado a la imposición de dictaduras en muchos países europeos: España (1923), Grecia (1928), Polonia (1926) y Portugal (1926). En el artículo de hoy la atención la ponemos en Portugal. La dictadura de Salazar ha sido calificada como una de las más templadas, dentro del espectro de los fascismos, y también se ha llegado a decir que era la dictadura «razonable». Hay que recordar que una de las máximas de Salazar en Portugal era que el Estado debía ser «tan fuerte que no precise ser violento».

En realidad, la propia historia del régimen dictatorial tiene un origen moderado, a diferencia de la implantación en España del franquismo que sucedió tras una cruenta guerra civil y una posterior persecución de los vencidos. La grave crisis económica que vivía Portugal desde 1910, y que se vio empeorada después de la Primera Guerra Mundial, llevó a que se implantara una dictadura militar en 1926. En cualquier caso, los militares tuvieron que plantear el acercamiento de civiles, como el caso de Salazar, a la política para evitar la ruina total del país, ya que demostraron ser unos gestores ineficaces de la economía.

Antonio de Oliveira Salazar era, en aquellos momentos, un prestigioso doctor en economía política. Trabajaba en la universidad, gozaba de reconocimiento y formaba parte del Partido Católico. De manera que era un candidato para llevar las riendas financieras de Portugal. Además, era un buen candidato para llevar a cabo la difícil conciliación entre la tradición liberal y constitucional de Portugal con el nuevo régimen autoritario. Por todo ello, fue invitado a ser el responsable de Finanzas en el Gobierno. A partir de ahí, desarrolló unos planes que llevaron al saneamiento de las cuentas del Estado y al inicio de su recuperación.

Este éxito ante una tarea que parecía imposible permitió que llegara al cargo de mayor poder de Portugal, el de presidente del Consejo de Ministros. Esta posición no la abandonó hasta que se retiró en 1968. Ya en 1933 se redactó una Constitución que incluía rasgos de tipo totalitario con otros del modelo constitucional. En cualquier caso, no debemos pasar por alto que se trató de un régimen autoritario. La represión, aunque no tan fuerte como sucedió en España en los años de posguerra, sí tuvo lugar. Hubo heridos y muertos a causa de la opresión, como por ejemplo Catarina Eufémia, que fue asesinada en el transcurso de una huelga de trabajadoras rurales. Ella, de hecho, se convirtió en el símbolo de la resistencia antisalazarista.

La caída de los fascismos en Europa no afectó a Portugal debido a que se mantuvo como país neutral en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, más tarde, en los años 60 el régimen perdió algunos apoyos debido al atraso económico que se produjo en el país a causa de las guerras coloniales, la autarquía y el escaso desarrollo industrial. La emigración durante esta década a otros países fue numerosa, sobre todo a Estados Unidos, Francia, Alemania o Venezuela.

Manifestación el 25 de abril de 1983 en Oporto (Wikimedia).

Manifestación el 25 de abril de 1983 en Oporto (Wikimedia).

Salazar murió en 1970, y le sustituyó Marcelo Caetano en el poder. El régimen cayó cuatro años más tarde, después de que naciera en el seno de la élite del régimen el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) en 1973. El MFA empezó a planear una revolución que cambiara la situación política. Dos canciones emblemáticas E Depois do Adeus y Grândola, Vila Morena marcaron los tiempos de la revolución, cuando fueron emitidas por la radio.

La ciudadanía se unió a los militares sublevados con claveles en una marcha que ha dejado huella en la historia. No sólo las personas se movilizaron con estas flores, sino que antes los militares las habían colocado en los cañones de sus armas para dar a entender que no tenían intención de usarlas. Así terminó la dictadura llamada como «razonable», de manera pacífica y con claveles en las manos y en los fusiles.

Para saber más

De la Torre Gómez, Hipólito (2014). Historia Contemporánea (1914-1989). Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, p. 132-134.

Necesitamos su apoyo para hacer sostenible el proyecto.
Suscríbase y reciba nuestras revistas en papel y más ventajas.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

Comentar

(Spamcheck Enabled)