Medida del aceite de oliva en un muro romano (Wikimedia).
Medida del aceite de oliva en un muro romano (Wikimedia).

Las influencias históricas de la dieta mediterránea

En la sartén crepitan unas verduras que se fríen en abundante aceite de oliva. Principalmente son ajos, cebollas y pimientos verdes. El olor es inconfundible, y al sonido le acompaña la sensación placentera de ver cómo se doran los vegetales al calor de un aceite denso y de color dorado. Esta escena puede pasar de manera casi diaria en muchos hogares españoles. En este país, el consumo del aceite de oliva es una base alimentaria. Este fondo de aceitunas es común en multitud de recetas y técnicas gastronómicas que forman parte de una identidad alimentaria, que se conoce como dieta mediterránea.

Sin embargo, hablar de dieta mediterránea supone adentrarse en las profundidades de la historia y en los más recónditos lugares para encontrar, en el espacio geográfico de los países mediterráneos, una dieta reconocible y relativamente compartida en algunos de sus elementos principales.

Para establecer las características de una tradición culinaria hay que partir de tres planteamientos: los ingredientes más utilizados, las recetas predominantes y las técnicas culinarias. Por ejemplo, las bases de la cocina mediterránea las encontramos en la Antigua Grecia, donde ya se utilizaba el aceite de oliva, los cereales, el vino, el pescado y algunas carnes de corral. Roma fue la que aportó alimentos de carácter más exótico, como los melocotones o el limón.

Medida del aceite de oliva en un muro romano (Wikimedia).
Medida del aceite de oliva en un muro romano (Wikimedia).

La caída del Imperio Romano trajo a la dieta mediterránea un empobrecimiento, con una excepción: la incorporación en la península ibérica de frutos traídos por los musulmanes como la naranja, que es cultivada en abundancia en la actualidad. También en la Edad Media, en el entorno del mar Mediterráneo, se incorporaron dos alimentos que serían fundamentales en esta dieta: la pasta y el arroz. Como sabemos, el arroz era un alimento esencial de la cocina oriental, sobre todo de China. La palabra, en español, tiene un origen árabe, y aparece por primera vez escrita en el siglo XIII.

La llegada de los europeos a América trajo numerosos alimentos, que se incorporaron a la tradición culinaria. Un ejemplo muy claro es la patata. Pero también muchos otros, como el cacao que dio origen a bebidas muy utilizadas, por ejemplo, en Francia. También el café, llegó a Europa desde el mundo árabe.

La dieta mediterránea, entonces, se ha caracterizado por la adopción de ingredientes procedentes de muchos lugares diferentes. También es necesario, para identificar una cultura culinaria, las recetas y las técnicas empleadas. La utilización de utensilios y técnicas concretas para el cocinado, además de una repetición de recetas que han llegado hasta nosotros en la actualidad, permiten identificar una cultura gastronómica diferenciada en el entorno del Mediterráneo, pero muy diferente entre los países de este entorno. Por ejemplo, en la actualidad se puede diferenciar la cocina italiana de la griega, la francesa, la egipcia o la española. Es cierto que las características climáticas del Mediterráneo y el intercambio cultural que se ha producido a lo largo de los siglos entre las culturas de este mar, han favorecido que se encuentren puntos en común entre la cocina de estos países.

Actualmente, el interés por la gastronomía es más que notable. Ya no sólo se trata de satisfacer una necesidad básica. Ahora hay más aspectos que se tienen en cuenta, como el placer de comer o cocinar, la identidad cultural o la nutrición. Sin lugar a dudas, la dieta mediterránea es diversa, y no se puede asociar a un país concreto de las orillas de este mar. Pero en cada uno de los países podemos encontrar algún elemento que podemos identificar con los demás, ya sea en los procedimientos de cocinado, los ingredientes o las recetas. Y es fruto, en la mayoría de los casos, del intercambio cultural producido entre un mar que ha favorecido los flujos migratorios, ya fuera en un contexto comercial o bélico.

Para saber más:

Medina, F. X. (Ed.). (1996). La alimentación mediterránea: historia, cultura, nutrición (Vol. 93). Icaria Editorial.
Escrito por
Álvaro López Franco

Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social. Vicedirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad académica que promueve la investigación en el ámbito geográfico del Campo de Gibraltar.

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