La voz silenciada del pueblo armenio

Nos encontramos ante un nefasto episodio de la historica turca que tuvo lugar durante los últimos años del Imperio Otomano, cuando la población armenia de éste fue víctima una deportación forzosa y una serie de matanzas cuyas víctimas podrían oscilar entre el millón y medio y los dos millones de personas.

Leyendo la prensa de estos últimos días nos encontramos con varias referencias a Turquía y la negación del genocidio contra el pueblo armenio, del que hoy se cumplen 100 años. Diferentes organismos y personalidades relevantes se han manifestado en contra de la postura adoptada por el gobierno turco al respecto de este gris episodio histórico. Sin ir más lejos, el Papa Francisco afirmaba hace unos días que «esconder el mal es como dejar que una herida continúe sangrando sin curarla». Y poco después, la Eurocámara pedía al gobierno de Erdogan que reconociese las matanzas llevadas a cabo desde abril de 1915, apelando a la necesidad de «asumir su pasado, […] y, de esta manera, allanar el camino para una verdadera reconciliación entre los pueblos turco y armenio».

Una columna de armenios es llevada a un campo de prisioneros por soldados otomanos, abril de 1915
Una columna de armenios es llevada a un campo de prisioneros por soldados otomanos, abril de 1915

Para quienes no estén muy familiarizados con el tema, nos encontramos ante un nefasto episodio de la historica turca que tuvo lugar durante los últimos años del Imperio Otomano, cuando la población armenia de éste fue víctima una deportación forzosa y una serie de matanzas cuyas víctimas podrían oscilar entre el millón y medio y los dos millones de personas, según las estimaciones más recientes. Este exilio y las masacres que lo acompañaron fueron orquestados por el partido que por entonces se encontraba en el poder, los Jóvenes Turcos, quienes a su vez persiguieron a otros colectivos del heterogéneo imperio como los asirios, griegos y serbios, víctimas también en menor medida de episodios virulentos en mayor o menor medida.

Actualmente, es considerado el primer genocidio del siglo XX por parte de la mayoría de autores especializados en el tema de persecuciones étnicas, represión, genocidios y Holocausto. De hecho, es el segundo episodio más estudiado después de la Shoah, y ha sido oficialmente reconocido como genocidio por 22 países, destacando la ausencia de Turquía. Aunque era un problema que ya se manifestó desde antes, de modo que la violencia contra los armenios no comenzó en 1915; se tomó como referencia la fecha del 24 de abril por ser el día en que las autoridades del Imperio Otomano detuvieron a más de 200 miembros de las comunidades armenias de Estambul, a los que seguirían unos 400 más en los días siguientes. En cualquier caso, no pasaría mucho tiempo hasta que el gobierno decretara la deportación de todo el colectivo armenio, obligado a abandonar sus hogares sin posibilidad de regreso, con un horizonte de miles kilómetros de desierto por delante y sin apenas medios para sobrevivir al hambre y las enfermedades. Si a ello sumamos la cantidad de robos, secuestros y violaciones a las que estos hombres y mujeres tuvieron que hacer frente en estos años, el panorama que se nos presenta no podría ser más desolador.

Rutas seguidas durante la deportación armenia.
Rutas seguidas durante la deportación armenia.

Lo cierto es que el tema es muy complejo, y resulta difícil llegar a cuantificar el número de víctimas, entre otras cosas por las dificultades que a nivel de fuentes nos plantean los propios archivos de Turquía. Y es que aún hoy, el gobierno de Erdogan se niega a reconocer esta matanza como un genocidio planificado y organizado. Admite, no obstante, que hubo matanzas puntuales de civiles, pero siempre argumentándolas y tratando de justificarlas en el contexto de guerra que atravesaba el país y toda Europa por aquel entonces. Sin embargo, no por ser más complejo ha sido menos conocido, ya que son innumerables los estudios dedicado a este tema, tanto por parte de historiadores extranjeros (la mayoría) como por parte de otros autores e intelectuales turcos.

Un pueblo armenio saqueado y destruido después de las masacres de Adana en 1909. (Fuente: Wikimedia.)
Un pueblo armenio saqueado y destruido después de las masacres de Adana en 1909. (Fuente: Wikimedia.)

Afortunadamente, todos estos estudios nos acercan a un conocimiento cada vez mayor de un episodio que, a mi juicio, no deberíamos dejar caer en el olvido. Siempre he pensado que olvidar o tratar de borrar el pasado no hace que desaparezca ni garantiza un futuro más esperanzador, sino más bien al contrario. Y no hablo de venganzas ni de recurrir a la violencia para «hacer justicia» por estos actos. De lo que se trata es, precisamente, de rescatar la memoria de todas esas víctimas, de reconocer de una vez por todas los errores cometidos, en Turquía o en cualquier otro rincón del planeta, y luchar porque nunca más se vuelvan a repetir las atrocidades y los crímenes que la historia, y especialmente el siglo XX, nos ha dejado.


 

Me hubiera gustado poder profundizar más en el tema, pero resulta demasiado extenso como para hacerlo en condiciones en tan breve espacio, de modo que os paso un par de enlaces que recoge mucha más información y que, a buen seguro, os resultará de utilidad a todos aquellos que queráis profundizar en el tema:

http://www.genocidioarmenio.org/inicio/

http://www.cepc.gob.es/publicaciones/revistas/revistaselectronicas?IDR=9&IDN=640&IDA=26716

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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