Infografía que muestra el cruce del estrecho de Gibraltar por algunas unidades del Ejército de África entre el 18 y el 20 de julio de 1936 ('La sublevación', de Víctor Hurtado).
Infografía que muestra el cruce del estrecho de Gibraltar por algunas unidades del Ejército de África entre el 18 y el 20 de julio de 1936 ('La sublevación', de Víctor Hurtado).

Gibraltar y la guerra civil española

El periodista y escritor Juan José Téllez (Algeciras, 1958) ha contado en varias ocasiones que Gibraltar fue un lugar de exilio por parte de muchas personas que podían ser perseguidas por sus ideas políticas durante la guerra civil española. Aunque en realidad fueron muchas más las que buscaron cobijo ante la amenaza de una guerra que, como sabemos, destacó por su crueldad. Las palabras de Juan José Téllez iban más allá, pues deseó que tuvieran larga vida los gibraltareños que protegieron a españoles exiliados, y todo lo contrario a aquellos que los expulsaron condenándolos a muerte.

Infografía que muestra el cruce del estrecho de Gibraltar por algunas unidades del Ejército de África entre el 18 y el 20 de julio de 1936 ('La sublevación', de Víctor Hurtado).
Infografía que muestra el cruce del estrecho de Gibraltar por algunas unidades del Ejército de África entre el 18 y el 20 de julio de 1936 (‘La sublevación’, de Víctor Hurtado).

El Estrecho de Gibraltar fue una gran preocupación para el Gobierno republicano, pues la llegada de tropas desde África podía ser rápida y constante por este punto. Gibraltar es un lugar estratégico muy valorado por Reino Unido, y así ha sido desde su cesión en 1713. La guerra civil preocupó al Gobierno británico debido a dos razones principales: los problemas de política exterior que se planteaban y las implicaciones estratégicas. Así lo afirma José España Guerrero en un artículo que publicó acerca de este tema en el número 318 de Historia 16.

El dominio británico del Mediterráneo venía determinado por Gibraltar en el extremo occidental y Suez en el oriental. La base de Malta también era un punto crucial en su estrategia, como luego se demostró en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Además, en todo el Mediterráneo se encontraba una parte importante de su flota, por lo que se dotaba a la marina británica de gran movilidad y comunicaciones fluidas en este espacio geográfico.

La guerra civil española favoreció la inestabilidad entre las relaciones entre las potencias de Europa, en un escenario de por sí complejo. Como sabemos, España fue el escenario donde se enfrentaron dos ideologías que pugnaban también en Europa por dominar. Esta perspectiva, que se veía más clara desde fuera de España que desde dentro, marcó notablemente las políticas de intervención o no participación de los diferentes países.

En el caso de Reino Unido, el objetivo era que la guerra no sobrepasara las fronteras españolas para evitar su implicación. Esta política se materializó en el Acuerdo de No Intervención de agosto de 1936. Pero hasta entonces, durante el primer mes de guerra, Reino Unido trató de mantener su imparcialidad. La situación de Gibraltar era complicada, y según José España la política que siguió Reino Unido durante los primeros meses de la guerra en la colonia fue «esencialmente negativa» y fue «tan perjudicial para el Gobierno republicano como si Gran Bretaña hubiese apoyado activamente a las fuerzas insurgentes». Se apoya en que el bloqueo naval del estrecho, esencial para el Gobierno, se vio dificultado por la negativa de Gibraltar a ofrecer facilidades que, en otras circunstancias, le hubiera proporcionado. También en abastecimiento de la flota republicana por parte de Gibraltar, que se negó a suministrar combustible a la Armada española. Por último, encuentra que las actitudes de las autoridades gibraltareñas fueron poco favorables a la República. No tanto en la postura oficial, que pretendía ser imparcial, sino en la de los funcionarios de la colonia a nivel particular.

Con el transcurso de la guerra, Gibraltar fue perdiendo importancia. A lo largo del conflicto, Reino Unido trató de mantener la neutralidad con su no intervención. El autor que hemos referido antes, José España, fue rotundo en su artículo: «Se puede decir que lo que caracterizaba a la política británica con respecto a la guerra de España era la inexistencia de una política».

Para saber más

España Guerrero, J. «Gibraltar al empezar la Guerra Civil. La política británica en el Peñón entre julio y septiembre de 1936». Historia 16, 318, p. 54-77.

Escrito por
Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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