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El periodismo: una fuente para la Historia Contemporánea

La prensa es una fuente muy valiosa para cualquier historiador contemporáneo o que se dedique a la historia actual. Hablamos sobre este tipo de documentos.

El periodismo y la historia tienen vínculos indudables. Se puede percibir en la cantidad de historiadores que trabajan en el ámbito de la divulgación —propio del periodismo— y de los periodistas que se especializan en escribir sobre historia. Desde luego, esta afinidad procede de que los periodistas narran, normalmente, la actualidad, y todo el pasado, en su momento, fue presente. Los historiadores pueden sentir atracción hacia el periodismo por esta misma razón. Pero lo más interesante, y es el tema fundamental de este artículo, es que el periodismo sirve a la historia como fuente, pues su relato fue el de la actualidad del pasado.

Cuando a los historiadores les llega el momento de la especialización, si escogen el camino de la investigación profundizan en el uso de las fuentes, que serán su principal herramienta de trabajo. Si la rama que se escoge está relacionada con la Edad Contemporánea o, incluso, con la Edad Moderna, la prensa se convierte en una fuente básica como testimonio escrito de gran relevancia en la investigación. Por ello, es necesario que los historiadores conozcan las características de esta fuente y sus circunstancias, lo que lleva asociada la necesidad de estudiar la prensa no como fuente, sino objeto de estudio. Esto permite, entre otras cosas, valorar su credibilidad, conocer las circunstancias económicas de un medio de comunicación concreto o su línea editorial. A partir de esto, se pueden aprovechar, precisamente, las características de la fuente para alcanzar un conocimiento histórico específico.

Por ello es importante el trabajo que realizan tanto los historiadores como los expertos en historia de la prensa, del periodismo o de la comunicación. Hay que decir que este trabajo tiene una base académica amplia y que crece cada año por los congresos que se realizan tanto en el ámbito internacional como en el nacional, regional o local. Los investigadores tienen sólidos cimientos sobre los que trabajar para ampliar conocimientos y permitir el avance de la ciencia histórica. En este sentido, hay que reconocer la labor de la asociación universitaria PILAR, acrónimo de Presse, Imprimés, Lecture dans l’Aire Romane, que edita publicaciones y celebra encuentros interdisciplinares entre investigadores que están interesados por el periodismo y la historia.

El periodismo no se debe confundir con la comunicación social, que se produce a través de formas de expresión diferentes al periodismo o la prensa. Ejemplos de comunicación social podemos encontrar desde la Antigüedad. Hoy en día está de moda la palabra medios de comunicación social para hacer referencia a las redes sociales, por ejemplo. Pero este concepto es muy antiguo, anterior al periodismo, y podemos resumirlo en la necesidad de realizar comunicaciones públicas a los ciudadanos o, en carácter inverso, desde la ciudadanía al poder. Como ejemplos se pueden citar las pintadas que realizaban los romanos en las paredes de las ciudades con diferente intencionalidad o los textos religiosos que la Iglesia católica transmitía a sus fieles.

Los autores difieren sobre el momento histórico donde se puede situar el origen del periodismo. El periodista Ryszard Kapuscinski afirma que Heródoto es uno de los primeros reporteros. Si definimos al periodista o al reportero como aquella persona curiosa, que se hace preguntas y trata de responderlas para, luego, dejarlas por escrito, tal afirmación no sería descabellada porque Heródoto encajaría en este concepto. Pero si somos precisos y buscamos el origen del periodismo

Las primeras publicaciones informativas se repartían en espacios comerciales, como los puertos, donde los navegantes necesitaban información económica, política y social del lugar en el que querían vender sus mercancías.

para fundamentar investigaciones académicas sobre la producción periodística, podemos encontrar el antecedente más claro en el noticierismo manuscrito de la Edad Media.

Los primeros textos de carácter periodístico se produjeron gracias a los cambios en la forma de hacer los libros. La escritura y la lectura estaban asociadas al poder. Existía un elevado nivel de analfabetismo, y la Iglesia era, principalmente, la que dirigía el pensamiento de las personas. Sin embargo, las universidades fueron elaborando libros de una forma menos lujosa —los libros creados en los monasterios realmente lo eran— para que los estudiantes pudieran acceder a ellos. Así, surgen nuevos formatos más manejables que los que habitualmente se almacenaban y utilizaban en las bibliotecas de los monasterios. Este desplazamiento de la Iglesia como único centro de producción del conocimiento implica la aparición de nuevos temas como el derecho, la medicina o el arte. A partir del siglo XVI el papel ya sustituyó al pergamino como soporte esencial para los textos escritos.

Es en este contexto donde podemos situar el origen de las primeras publicaciones periódicas, que llevan al concepto de periódico y de periodismo. Antes de la llegada de la imprenta, entre los siglos XIV y XV, en Italia nacieron unas publicaciones hechas a mano conocidas como avissi, menanti o fogli a mano que tenían cuatro páginas y cuyo contenido estaba vinculado con el comercio en el Mediterráneo. Se repartían en los puertos, y permitían a los navegantes conocer información sobre la ciudad a la que acababan de llegar. También surgieron en esta época otro tipo de publicaciones como las hojas que marcaban el precio de las mercancías o el horario de llegada y salida de los barcos.

Vemos cómo estas publicaciones estaban ligadas a ofrecer información cercana y de utilidad para un sector muy concreto. Pero también empezó a generarse interés hacia los acontecimientos de mayor envergadura. Diferentes personas se encargaban de entrevistar a viajeros para conocer hechos de este tipo y plasmarlos en las llamadas hojas volantes o pasquines. Las vendían a personas muy interesadas en conseguir esta información como financieros, nobles o comerciantes. No se puede afirmar que fueran periodistas, pero sí es un antecedente claro.

Hay dos publicaciones que son el precedente inmediato del periodismo y las ediciones periódicas. Son los ocasionales y las relaciones. Los primeros son un desarrollo de los avissi y se publicaban para dar a conocer una noticia. Primero se hacían de manera esporádica y, pero más tarde como periódicos. Cuando se popularizó la imprenta empezaron a imprimirse. Las autoridades públicas estuvieron muy interesadas en la publicación de ocasionales como medio para difundir propaganda favorable, y encontramos algunos ejemplos famosos como los relacionados con la llegada de Colón a América o el divorcio de Enrique VIII.    Las relaciones, por su parte, mantienen una periodicidad fija, semestral, y surgen en Colonia para dar a conocer las ferias y celebraciones que se celebraban         y, así, informar a los comerciantes.

A mediados del siglo XV, Gutenberg inventó el tipo móvil metálico, reutilizable, y puso en marcha la primera imprenta conocida en Europa. Hay que decir que existen pruebas arqueológicas anteriores, en China y Corea, de tipos móviles creados en diferentes materiales, como la porcelana, y que fueron utilizados para la impresión de documentos en un tipo de papel de arroz. En cualquier caso, se atribuye a Gutenberg la invención de la imprenta moderna. Con ella creó el primer libro impreso conocido de la historia: la Biblia de 42 líneas.

La imprenta permitió el abaratamiento y el aumento de velocidad en la producción de publicaciones. Esto no solo sirvió para el desarrollo del periodismo, sino para la expansión de ideas por todo el mundo. Pero pronto se impuso un control ideológico a las imprentas por parte de las autoridades políticas y eclesiásticas. Todavía quedaba mucho tiempo para la sustitución de las monarquías absolutas por un nuevo régimen.

El control de las imprentas fue complementado con la creación de publicaciones que tenían un origen directo en el poder real. De ahí surgió el gaceterismo, cuyo nombre procede, según algunos autores, de la moneda de cobre con la que se pagaba un ejemplar llamada gazzetta.

Este nombre se dará a las publicaciones oficiales, y una de las más relevantes fue Gazzete de France, nacida en 1631. Muchos consideran que es el primer periódico de la historia, y en ella encontramos algunas aportaciones interesantes al periodismo como la compra a través de suscripciones, ediciones regionales, anuncios informativos o vendedores ambulantes.

Fachada principal de la Biblioteca Nacional de España (Wikimedia).

Este recorrido por los orígenes del periodismo es necesario para conocer que no es solo una fuente para la edad contemporánea, sino que también podemos encontrar muy útiles estas publicaciones primitivas para estudiar fenómenos sociales, culturales o políticos de la Edad Moderna. Pero es muy importante conocer sus particularidades para saber qué pueden ofrecernos exactamente, conocer sus limitaciones y encontrar los complementos necesarios para la investigación académica.

En este ámbito hay algo que no solo interesará a historiadores, investigadores o profesionales ligados a la historia. También el público general puede utilizar el periodismo como fuente para saciar su curiosidad o para aportar argumentos en la discusión sobre la historia. Gracias al esfuerzo de organizaciones privadas y públicas, se está poniendo al alcance de la ciudadanía la digitalización de periódicos y otras publicaciones. Algunas parten de las propias empresas editoras, como es el caso de ABC y La Vanguardia, que mantienen en sus páginas web sus archivos digitalizados. En el caso de ABC desde 1903 y La Vanguardia desde 1881, sus respectivos años de fundación. Pero publicaciones que ya no se continúan editando son accesibles a través de diferentes entidades, y especialmente interesante es el trabajo que se realiza a nivel regional para conservar y hacer accesible los periódicos de carácter local, comarcal o provincial.

Se están realizando importantes esfuerzos para digitalizar medios de comunicación —no solo la prensa, también archivos sonoros y audiovisuales—, y en la prensa contemporánea es donde encontramos mayor diversidad de oportunidades para la investigación y la divulgación. En parte, se debe a que a partir del siglo XIX es cuando comenzó el fenómeno de la prensa de masas, incluyendo la prensa amarillista de Pulitzer y Hearst, y hubo más publicaciones en circulación, algunas con notable éxito.

En España encontramos un menor desarrollo histórico del periodismo debido a las diferencias en la aceptación de los preceptos del Estado contemporáneo respecto a otros países como Reino Unido, Estados Unidos o

El periodismo requiere de ciertas condiciones para desarrollarse de manera óptima, como la democracia y la protección jurídica de la libertad de prensa. La historia puede valerse de los medios de comunicación para investigar en cualquier contexto.

Francia a causa de su tardía implantación en el siglo XIX por el retorno al absolutismo con Fernando VII y, ya en el siglo XX, al retraso producido en torno a la adquisición de libertades por el régimen de Francisco Franco.

El periodismo lleva asociada, la necesidad de vivir en un contexto democrático en el que se respete la libertad de prensa, algo que no siempre ha sucedido en la historia contemporánea de España. En cualquier caso, la falta de libertades no ha impedido que haya habido brillantes periodistas y medios de comunicación que, de manera oficial o clandestina, hicieran un trabajo interesante.

Pero para el estudio de la historia no es, ni siquiera, imprescindible que los medios de comunicación utilizados como fuentes sean libres y no estén condicionados por un régimen político concreto. Esta frase se fundamenta en que lo importante para la investigación de la historia es conocer el contexto en el que los medios hacen su trabajo.

Por ejemplo, se puede estudiar un acontecimiento político concreto sucedido en España durante los años 60 y, además de consultar fuentes bibliográficas y documentales diversas, se puede utilizar la perspectiva de la prensa para hacer un análisis completo. Desde luego, hay que conocer cuál era la situación de la prensa en ese momento y estudiar diferentes medios de comunicación, incluso acudir a la prensa internacional para establecer una comparación. De hecho, es muy interesante estudiar acontecimientos ocurridos tanto en el ámbito nacional como en el internacional examinando la prensa nacional y confrontarla con la prensa internacional, ya sea de uno o más países. Así, no solo se puede conocer un fenómeno a través de una de las fuentes fundamentales de la historia contemporánea, sino comparar perspectivas y enfoques para obtener una dimensión más amplia.

Aunque no sea imprescindible para la investigación histórica que los medios de comunicación sean libres, la riqueza de mensajes y propuestas crece de manera abundante cuando el régimen en el que se desarrollan es democrático y plural. Pero tampoco está exento de riesgos el estudio de la prensa en un periodo con estas características porque hay que valorar los posicionamientos políticos, los intereses económicos o las posturas ideológicas que el medio defiende. Pero, además, cuando se trata del análisis de noticias publicadas respecto a un tema concreto, hay que tener presente que los medios no siempre son precisos debido a la rapidez con la que se trabaja en ellos.

También es fundamental emplear la heurística como herramienta para delimitar las fuentes y escoger las más adecuadas para resolver los problemas de investigación. No será igual de eficiente escoger la prensa editada a nivel nacional en España para averiguar el enfoque local de un tema concreto. Por tanto, la selección muestral será muy importante en la investigación, ya sea por ámbito geográfico, periodicidad o rigor de la publicación.

Los medios de comunicación son una fuente válida y necesaria para el conocimiento de la historia, no solo contemporánea, sino también moderna. Debe ser considerada en su justa medida, partiendo de la base de su posible parcialidad o línea editorial. No es un material para ser utilizado como relato histórico, pues la historia y sus métodos de investigación son los que deben establecer cómo sucedieron las cosas tras un análisis crítico de las fuentes. Pero, sin duda alguna, el periodismo y la historia, los periodistas y los historiadores, mantienen un vínculo de intereses porque ambos colectivos y las disciplinas a las que representan tienen un interés común: explicar el presente, sea el actual o el ya pasado.

Para saber más

Sáiz, M. D. (1996). «Nuevas fuentes historiográficas». Historia y comunicación social, (1), 131.

Actas y publicaciones de la asociación PILAR.

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Acerca del autor

Álvaro López Franco

Álvaro López Franco

Periodista. Director de 'Descubrir la Historia'. Mi ámbito de especialización es la historia contemporánea y la historia de la comunicación social, periodos en los que centro mi actividad investigadora.

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