Divulgación

Tiempo de cambio tras la muerte de Franco

En los lugares más insospechados se pueden encontrar joyas muy valiosas. Me di cuenta de ello paseando por un mercadillo en el que también había una parte dedicada a la venta de productos antiguos o de segunda mano. Siempre es un placer acudir a un lugar donde se pueden encontrar libros usados, pero mi sorpresa fue encontrarme con varios números clave de la revista Cambio16. Se trata de números importantes porque las fechas en las que fueron publicados son muy interesantes desde el punto de vista político. Las revistas de las que hablo fueron las publicadas entre el 10 de noviembre de 1975 y el 34 de noviembre del mismo año, justo en las fechas en las que el dictador Francisco Franco falleció.

Antes de continuar con este análisis, hay que explicar que la revista Cambio16 nació en el año 1971, y sus informaciones eran, principalmente, de tipo político. Solía estar muy vinculada a la inmediata actualidad, aunque publicaba análisis, dentro de las posibilidades de un tiempo de censura. Esta publicación tuvo varios problemas con el Ministerio de Información —el que se encargaba de controlar y censurar las publicaciones— con, por ejemplo, la huelga de Motor Ibérica que no podía ser llamada huelga. La revista Cambio16 aún existe, y continúa publicando semanalmente análisis político. Ya, por suerte, en un tiempo de libertad.

Cambio 16, número 206 (17-23 noviembre de 1975)

Cambio 16, número 206 (17-23 noviembre de 1975).

Las revistas a las que me refiero en este artículo se publicaron en días clave para el futuro de España, justo en los momento previos a la Transición. Es cierto que en la publicación se respiraba un aire renovado, aunque se puede percibir en sus páginas el ansia por poder escribir con libertad. Y el cambio que se da en la revista tras la muerte de Franco es notable. Si hacemos un análisis de la revista publicada el 10 de noviembre (número 205) vemos cómo se hace alusión a la dificultad de los días debido a la enfermedad de Francisco Franco. El tema central de ese número fue la conocida como «marcha verde», que aquellos días estuvo en el primer plano político por las declaraciones de Arias Salgado en la ONU y la visita del entonces príncipe Juan Carlos a El Aaiún.

La siguiente semana, el número del día 17 (el 206) llevaba como título «La transición». Aún no había muerto Franco en el día de publicación de ese número, aunque lo haría durante esa semana (el día 20 de noviembre). Sin embargo, la revista ya analizaba con acierto que el país entraba en un inevitable periodo de transición, lo que provocaba miedos y esperanzas entre los ciudadanos. Anuncia en su editorial: «No faltan cábalas y apuestas sobre todo tipo de gobiernos y cambios que satisfagan los intereses de uno y otro grupo. Pero por ahora nada se sabe de cierto».

Es sorprendente que en estos días tan difíciles desde el punto de vista político la revista Cambio16 se atreviera a publicar un editorial como aquel. Pero en el número también se informan de varios eventos políticos relacionados, como las detenciones en la universidad (el artículo se titula «Aulas revueltas») o los supuestos «problemas laborales» producidos en sucursales bancarias de Barcelona, que aparecen en la revista identificados explícitamente como de «signo laboral más que político». También hubo espacio para comentar que Solé Turá no pudo hablar de «Cuestión nacional y movimiento obrero en la Cataluña contemporánea» tras suspenderse el acto, al igual que le pasó a Ruiz-Jiménez que iba a hacer lo propio sobre «Derechos humanos y participación política».

Cambio 16, número extra sobre la muerte de Franco

Cambio 16, número extra sobre la muerte de Franco

Fueron días convulsos, pero con la muerte de Franco llegó la aparición de un número extra titulado «La muerte», y con un fondo negro de luto. Esta revista se diferencia bastante del número 206 y del siguiente, el 207. Parece, más bien, escrito directamente por el Ministerio de Información. El editorial lo dice todo. Empieza así:

«El General Francisco Franco, el hombre que más ha influido en los destinos de este país desde hace siglos, murió esta semana a los ochenta y dos años de edad, después de una larguísima agonía. Más de la mitad de los españoles que han nacido y vivido siempre bajo su mando se encontraron así institucionalmente huérfanos».

El segundo párrafo dice:

«El luto, la inquietud y la angustia fueron el sentimiento dominante en estos días entre una gran parte de la población española, especialmente de aquella que vivió los horrores de la guerra civil y unió su voluntad a las banderas de Franco. Pero en estos días difíciles tampoco hay que negarle sitio a la esperanza. Una historia de cuarenta años acabó y una nueva etapa se inicia sobre tales bases que permiten confiar en un futuro venturoso».

El artículo editorial tiene varias frases más que hacen pensar en una mayor censura o control de la publicación en un momento realmente significativo. Esta revista es prácticamente una revisión a la biografía de Franco y también a la de Juan Carlos, su sucesor. En ella participan dos historiadores: Manuel Tuñón de Lara y el británico Hugh Thomas.

Cambio 16, número 207 (24-30 noviembre de 1975)

Cambio 16, número 207 (24-30 noviembre de 1975).

Pero lo más interesante de esta colección de revistas, a mi juicio, es el número 207, publicado el 27 de noviembre de 1975. Su portada ya dice muchas cosas: «Lengua libre. Llengua Lliure, Hizkuntza askatua, Lingoa libre». Es decir, lengua libre en las cuatro lenguas de España: el español, el catalán, el vasco y el gallego. El editorial ya muestra un interés por el aperturismo y el permiso de uso de las cuatro (o cinco, según el artículo) «lenguas maternales que aquí tienen curso real y que hasta ahora nadaban más o menos en la clandestinidad del imperio rojo y gualda».

Publican sobre esto tras la decisión de un reciente Consejo de Ministros, pero invitan a no «hacerse demasiadas ilusiones». El nuevo Jefe del Estado español, Juan Carlos, firmó un decreto al día siguiente de ocupar sus funciones para proteger y reconocer las lenguas regionales. Por supuesto, esto sentó muy bien a una gran parte de la población, pero hubo voces también críticas a la medida.

El número 208 se centra en la apertura de España llevada a cabo por Juan Carlos. Incluye una encuesta en la que se concluyó que el país pedía libertad. El editorial se tituló «Secuestro habemus», porque la primera edición del número (en la portada se indica que es la segunda edición) fue retirada, a juicio de la revista «por la falta de consignas nuevas y claras que adapten la marcha de la Administración a los nuevos tiempos». Decían no entender las razones, pues en el número secuestrado mostraban apoyo al mensaje de la Corona.

Por desgracia, no encontré el número 209, y el más próximo que pude adquirir fue el 211, del 22 de diciembre que lleva como título «El Gobienro se declara», y lleva varios corazones coronados dibujados, con el mensaje «España te amo» en el interior de los mismos. Ese número se centraba en la amnistía. Se alegraban, claramente, de la entrada de un gobierno de carácter reformista.

Un análisis detallado de todas las publicaciones de estos días permitiría evaluar cuál fue el grado de valentía periodística —quizá un concepto muy difícil de definir— de las diferentes revistas y periódicos. Desde luego, el ejemplo de Cambio16, es el de una publicación que participó e influyó en la transición y que apostó, desde el primer momento, por el aperturismo de España y la libertad.

Acerca del autor

Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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