Sumerios en Andalucía: una revisión a la Prehistoria del Mediterráneo

La milenaria historia de Sumer y las primeras grandes civilizaciones ha sido un ámbito de gran interés para toda la historiografía y un tema fascinante para todos aquellos que nos dedicamos o sentimos interés y curiosidad hacia ella. Pero también lo han sido los numerosos encuentros culturales y la posterior evolución histórica de los pueblos del Mediterráneo como consecuencia de la expansión de algunos de ellos. En muchos casos, llegados desde tierras remotas, pueblos como los fenicios se asentaron en la Península Ibérica, marcando un antes y un después en estas y otras tierras.

mediterraneoSin embargo, la obra que hoy reseñamos propone una idea interesante acerca de estos contactos y apunta a la posibilidad de que se pudieran dar con bastante anterioridad. Se trata de una hipótesis en base a ciertos indicios, pero lo cierto es que da mucho que pensar y ofrece un espacio a la reflexión, además de abrir los horizontes de los campos de investigación.

Y es que la idea de «Sumerios en Andalucía: una revisión a la Prehistoria del Mediterráneo» se inició con la lectura por parte del autor, Mario Mas Fenollar, de la obra literaria más antigua conocida, de la cual se conservan tablillas cuneiformes datadas en el III milenio a.C. Se trata de la Epopeya de Gilgamesh, gran rey de la poderosa ciudad sumeria de Uruk (la existencia real del personaje se fecha entre el 2.700  y el 2.600 a.c.). Este mortal, en cuyas venas correrá sangre de dioses, protagoniza un magnífico periplo moral y geográfico que lo llevará hasta el extremo oeste del mundo conocido. Pero Gilgamesh no es el héroe maravilloso y ejemplar que podríamos esperar. En realidad es un déspota incapaz de dirigir con justicia a sus súbditos, que no esperan otra cosa de sus dirigentes que el buen gobierno; como el del pastor que vela por el bienestar de su rebaño (imagen habitual de los textos sumerios).

La modernidad del relato y tratamiento del protagonista rayan a una altura literaria sorprendente, estamos ante un viaje humano con claras derivadas filosóficas, una odisea hacia la sabiduría… Además, la eterna búsqueda de la inmortalidad o el Gran Diluvio universal (con la aparición del Noé sumerio) también forman parte de este auténtico tesoro literario.

Gilgamesh
Gilgamesh

En la epopeya se mencionan elementos que podrían contener un fondo histórico, como los extraños marineros con los que se enfrentará un enfurecido Gilgamesh sin mediar palabra, ¿los conocía?, ¿cuál es el motivo de su odio?… ¿Y si el encuentro con los misteriosos hombres de piedra habitantes del límite occidental del mundo conocido es reflejo de una realidad?… Las consecuencias supondrían una auténtica revisión a nuestra ortodoxia, no habría más remedio que volver a reescribir los libros de Historia pues el Mediterráneo se pudo mostrar muy pronto no tanto como la barrera física sólo superada por fenicios, sino como el puente que habría permitido una hasta ahora ignorada y pronta interconexión cultural.

No obstante, fundamentar esta hipótesis sobre un texto sumerio, por sugerente que resultara, no habría sido suficiente. Es por eso que el autor propone una revisión del pasado mediterráneo que se remontaría incluso a un período previo a la expansión neolítica desde el Próximo Oriente. Según confiesa, «la sorpresa fue mayúscula al confirmar cómo las piezas del puzzle encajaban fácilmente, mientras conformaban un dibujo completamente alternativo a la reduccionista visión actual».

Entre sus conclusiones, destacan las que se enmarcan a partir del III milenio a.C.: “La Edad de los Metales supuso un verdadero acicate para la búsqueda de minerales metálicos, escasos en la cuenca oriental a la par que abundantes en la cuenca este. Y no hay que olvidar que precisamente en el suroeste de la Península Ibérica se localiza la mayor concentración se sulfuros del planeta”. Los geólogos llaman a esta particular formación Faja Pirítica Ibérica, y coincide geográficamente con el primer y único foco calcolítico considerado en occidente (a partir del 2.800 a.c.). ¿Realmente debiéramos seguir asumiendo la independencia de este foco metalúrgico?.

Tenemos por tanto la ocasión y una cronología que permitiría esta especial y pronta relación entre el sur de nuestra península y las civilizaciones del este (egipcios, sumerios, cicládicos o ya posteriomente cretenses y micénicos). Los hombres de piedra de la epopeya se corresponderían con los pueblos megalíticos, de los que sabemos sus excepcionales dotes para la navegación mediterránea y atlántica… Y partiendo de este punto, pronto las coincidencias rebasaron a la propia epopeya y se alcanzaron investigaciones arqueológicas de todo tipo que podrían por fin contextualizarse bajo este nuevo escenario. Sin ir más lejos,  el reciente hallazgo de un taller de marfil (elefante asiático) no muy lejos de la actual Sevilla y datado en el III milenio a.C., pasaría de ser una extrañeza a otra prueba de esta conexión transmediterránea.

sumerios-en-andalucia¿Acaso los mismos investigadores no asumen una componente marítima en la expansión del Neolítico entre los milenios VIII y VI a.C.? ¿Por qué esperar cinco mil años para volver a hablar de una capacidad naútica efectiva en el Mediterráneo? Y es que el estudio de la navegación prehistórica ha demostrado cómo los métodos más sencillos, junto con una técnica de navegación de cabotaje, fueron suficientes no sólo para establecer contacto con lejanos territorios de ultramar sino para mantener un comercio persistente; paradigmático es el ejemplo de la obsidiana.  Por otra parte, si existe un mar adecuado para este sistema de navegación (dada su disposición y geometría) ese es sin duda el Mediterráneo. Un mar encerrado por sus cuatro lados, íntimamente rodeado de cabos y penínsulas,  cuyo seno alberga infinidad de islotes e islas.

A lo largo de ese III milenio, la imperiosa necesidad de metales desde el este, la existencia probada de una navegación comercial desarrollada entre el Egeo y el Próximo Oriente, la particularísima distribución de los diferentes modos de Arte Rupestre Ibérico Postpalelítico (Arte Macroesquemático, Levantino y Esquemático), la propia expansión de los pueblos megalíticos que les llevará hasta la isla de Malta, la singular Prehistoria de la Península Ibérica (sobre todo en su mitad sur) y una larga serie de descubrimientos arqueológicos apuntarían sin duda en una sola dirección. Y más aún, el II milenio a.C. verá erigirse sorprendentes culturas del Bronce Peninsular como la de El Argar, ¡cuántas veces se han establecido paralelismos entre ésta y las del Egeo! Precisamente este año 2015 se abre definitivamente al público el yacimiento de La Bastida (Totana-Murcia), ciudad amurallada cuyo único parangón habría que buscarlo al otro lado del Mediterráneo en ciudades como Troya. Según los especialistas la fundación de La Bastida se remonta al 2.200 a.c., ¡una verdadera sorpresa!.

Siguiendo las palabras del autor: «Los antecedentes de la navegación en el Mediterráneo se remontan, siempre según los expertos, hasta el VIII milenio antes de nuestra era. ¿Cómo encajar semejante afirmación con un mundo mediterráneo en cuyo guion la dimensión náutica será tenida en cuenta sólo a partir del año 1.000 a.C.?».

Es a esta pregunta a la que trata de dar respuesta en este trabajo, cuyas conclusiones parecen del todo naturales: un Mediterráneo que verá cómo se establecerán lazos culturales y comerciales entre ambas cuencas desde mucho tiempo antes de la arribada fenicia. Sin duda que éstos pueden ser considerados la primera potencia naval que controlará las rutas a lo largo y ancho del Mediterráneo. Sin embargo, estos afamados marineros no representaron el principio de una nueva forma de entender las comunicaciones sino que, muy al contrario, hicieron uso de un conocimiento cuya antigüedad se contabilizaría en miles de años.

Estructuras megaliticas en la isla de Malta
Estructuras megaliticas en la isla de Malta

«Sumerios en Andalucía: una revisión a la Prehistoria del Mediterráneo» dedica especial atención al sur peninsular, importantísimo centro de interés donde confluyen hitos arqueológicos desconocidos en occidente. «Es una prehistoria repleta de singularidades a tenor del resto de occidente. ¿No es extraño?». ¿Casualidad o consecuencia lógica de todo lo anterior? El autor insiste en subrayar que no defiende ni mucho menos una temprana colonización de nuestras tierras. Mantiene la personalidad cultural de occidente, peculiar producto histórico emergido de la confluencia de corrientes locales y ultramarinas.

Poco más puede anticiparse de un trabajo en el que Mario Mas Fenollar ha procurado, sin alejarse del rigor obligado en este tipo de trabajo, mostrar honestamente el porqué de esta revolucionaria relectura de la Historia del Mediterráneo y, por extensión, de los pueblos que lo habitaron.

 

 

 

Escrito por
Miguel Vega Carrasco

Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.

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1 comentario
  • Francamente una idea atrevida pero no diría que descabellada. Interesante, ¿podríamos dedicar algún espacio a los motivos que soportan tan sugerente escenario?.
    Un saludo y enhorabuena por el artículo y la página.
    ;o)

Escrito por Miguel Vega Carrasco

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