Convento de los Cordeleros (Wikimedia)
Convento de los Cordeleros (Wikimedia).

Los nombres de los «clubes de la Revolución»

La historia contiene muchas paradojas, y no hay razón para aderezarla con conspiraciones o sensacionalismo para generar interés por ella. Es algo que defendemos en Descubrir la Historia como parte de nuestra filosofía fundacional. El caso que hoy nos ocupa no sabría si calificarlo de paradoja, pero lo cierto es que no deja de ser curioso.

La Revolución francesa, iniciada en 1789, supuso el fin del Antiguo Régimen y su sustitución por el Nuevo Régimen, en el que se implementaron las ideas liberales ya desarrolladas en las revoluciones inglesas de 1640 y 1688 o en la revolución norteamericana que llevó a la independencia de la Corona británica y la redacción de la Constitución de Estados Unidos. Este fenómeno social y político permitió que las ideas liberales se introdujeran en Europa y se expandieran a través de pensadores prerrevolucionarios como Rousseau o Necker y, posteriormente, con la expansión territorial francesa llevada a cabo por Napoleón Bonaparte.

Durante la Revolución francesa se llevaron a cabo diferentes reformas fiscales. En sus primeros momentos, concretamente en el año 1790, la Asamblea Constituyente aprobó la Constitución Civil del Clero, que suprimía las instituciones antiguas como los cabildos catedralicios, reestructuraba las diócesis, obligaba a la elección de obispos y sacerdotes por parte de los feligreses, hacía funcionarios a los miembros del clero —el Estado era el encargado de su remuneración— y otorgaba derechos civiles a los religiosos para que pudieran convertirse en ciudadanos sin privilegios. Además de todo esto, se aprobaba la desamortización y nacionalización de los bienes de la Iglesia, que se vendieron a cambio de asignados, bonos de deuda pública emitidos por el Estado.

En este contexto de revolución y de cambios profundos en la sociedad francesa —afectando hasta al clero, lo que llevó al Estado francés a un enfrentamiento con la Iglesia católica— no resulta extraño que en el ámbito político existiera cierta animadversión hacia los eclesiásticos por los privilegios que habían gozado.

Convento de los Cordeleros (Wikimedia)
Convento de los Cordeleros (Wikimedia).

Pero encontramos, y he aquí la paradoja, que los «clubes políticos» que se formaron durante la revolución —no podemos hablar de partidos, pues el concepto es diferente— tomaron sus nombres de los lugares donde se reunían, que eran espacios que habían pertenecido a la Iglesia católica. De esta manera los jacobinos se reunían en el convento dominico de San Jacobo, mientras que los cordeleros lo hacían en un convento franciscano (conocidos como cordeleros por llevar la túnica sujeta por una cuerda). Estos eran los dos «clubes» republicanos.

También los clubes monárquicos o moderados toman su nombre del ámbito eclesiástico. Los citercenses, contrarios a la república y monárquicos liberales, se reunían en el expropiado convento de la orden del Císter, también conocidos feuillants, por lo que también fue un apodo otorgado a este «club». El último gran «club de la revolución», los girondinos, formado por burgueses defensores de la monarquía constitucional, procedían de la Gironda, una región de Francia. Sería el único cuyo nombre no tiene una procedencia vinculada a la desamortización de bienes de la Iglesia. Sin embargo, esta facción es una escisión de los jacobinos.

La historia tiene curiosidades como esta. Quizá no se trate de una paradoja, como ya se ha indicado antes, pero sí resulta cuanto menos interesante que los «clubes» alrededor de los que se cocían las ideas de la Revolución francesa sean conocidos por órdenes religiosas o conventos expropiados a la Iglesia católica. Probablemente era algo conocido por ellos, que no se avergonzarían de que la vida pública se organizara en lugares que antes habían pertenecido a la Iglesia, y no al Estado.

Fuente

Lario, Ángeles (coord.) (2010). Historia contemporánea universal. Del surgimiento del Estado contemporáneo a la Primera Guerra Mundial. Madrid: Alianza Editorial.

Enciclopedia Historia National Geographic (2013). La Revolución francesa y Napoléon. Tomo 28.

Escrito por
Álvaro López Franco

Editor y director de Descubrir la Historia. Periodista. Doctorando en la Universidad de Málaga. Investigo sobre Historia de la Comunicación Social e Historia Contemporánea.

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